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martes, 12 de octubre de 2021

DE VUELTA CON VOSOTROS Y RAYA CON REFRITO

 

Querida madre: Hay veces que tengo la sensación de que el tiempo se pasa a la velocidad del rayo.


Atrás se ha quedado el verano y
con él mi tiempo de vida al aire libre.





Estuve con mis nietos en el pueblo, esta ha sido la razón por la que he dejado de comunicarme contigo y con todos nuestros seguidores a través de este medio, allí no dispongo de ordenador y tampoco tengo internet.



De todas formas, y siempre que he bajado a la ciudad para rellenar el frigorífico (mis nietos después del baño tienen un apetito devorador), he podido ver vuestros comentarios y no quiero pasar por alto el daros las gracias por vuestras letras de apoyo y cariño.



Para los que me habéis enviado correos preocupándoos por mi largo silencio, quiero deciros que estoy bien, que he disfrutado del sol, que me he liberado de la mascarilla y, pese a haber trabajado haciendo comiditas para hijos y nietos, me he sentido feliz. 



Os dejo una muestra de los tomates tan ricos que hemos tenido este verano en
la huerta.


De regreso a la ciudad vuelvo a la rutina y me agobia un poco el poner la mascarilla cada vez que salgo de casa, todo sea por prevención y tratar de mantener alejado este virus que no deja de seguir acosándonos, aunque sé que vamos a mejor.





Como pájaro que despliega sus alas

para echarse a volar,

así me he sentido este verano

libre como el ave

que acaba de despertar.

Olvidé ser veterana

no tuve en cuenta la edad

                        el corazón imperaba

dejando la razón atrás.

Y como si las agujas del tiempo

pudiesen retroceder

volví a sentirme joven

y en sueños estaba con él.




Y por no perder la costumbre, para no olvidarme de poner mis pucheros al fuego, hoy os voy a preparar un plato de mi tierra: RAYA CON REFRITO A LA GALLEGA.

INGREDIENTES: Dos alas de raya, 2-3 cebolletas pequeñas,5 dientes de ajo, 2 hojas de laurel, 4 patatas, pimentón dulce o agridulce (a gusto), un vasito de vino blanco, aceite, sal y, si se quiere, un chorro de vinagre.


PREPARACIÓN:

1- Trocear la raya, reservar.



2-Picar en juliana las cebolletas y en láminas los ajos. Reservar también la parte verde de las cebolletas.



3-En una sartén amplia echar aceite, que cubra el fondo, cuando esté caliente se incorporan los ajos laminados y, cuando empiecen a saltar, se añaden las cebolletas. Dejar pochar un rato.


4-Cuando la cebolleta está a medio pochar, se agrega el vino blanco. Subir durante un rato el fuego para que se evapore el alcohol. Dejar pochar bien la cebolleta y reservar.




5-Pelar y trocear las patatas, cascarlas en trozos grandes. Reservar.



6- Poner sobre el fuego una cazuela con agua, las hojas de laurel y la parte verde de las cebolletas.



7-Cuando el agua comience a hervir, se añaden las patatas. Dejar cocer pero no totalmente.



8- A media cocción se incorporan los trozos de raya y se sala el conjunto.



9- A la cebolleta y ajos pochados y reservados, se les añade una cucharada de pimentón (al gusto), remover y alargar con agua de la cocción de la raya, el resto del agua de la cazuela se desecha o se guarda para aprovecharla como fumé.



10- Con la ayuda de una espumadera, ir retirando a una fuente de servir las patatas y los trozos de raya, volcar el refrito por encima de las patatas y pescado. Servir y degustar. Para mi gusto es un plato que me encanta. También se puede hacer con cualquier tipo de pescado.



Ahora ya solo me queda repartir cariños para todos vosotros y en especial para aquellos que ya están en otra dimensión, os quiere vuestra.


                                       Kasioles

domingo, 6 de junio de 2021

CONFINAMIENTO Y GUISO DE ALCACHOFAS

 

Querida madre: Hoy voy a rescatar un escrito que hice en pleno confinamiento,
dice así:

Con la presencia de un amenazante e invisible virus, que pretende aniquilar a la población, hoy 21 de abril del 2020, me levanto con el ánimo encogido al seguir viendo, tras la ventana de esta habitación, un panorama desolador.


El día amaneció gris, el cielo está pintado de unas nubes que han querido vestirse de luto y a duras penas contienen su llanto ante tanto dolor.

Pese a ser mediodía, las calles dan la sensación de no haberse despertado, no hay señales de vida por ningún rincón.

Otros días, aún se veía a alguien paseando con un perro o a una señora tirando
de un carrito en busca de lo necesario para su manutención.


Pese a todo, la vida sigue en el interior de las casas, observo sus ventanas a través de mis cristales, son los únicos que me mantienen en contacto con el exterior.



En un piso de los de enfrente, veo a un hombre que también contempla tanta desolación.

Una madre, del piso inferior, sostiene en brazos a su hija y la entretiene señalando a dos palomas que descansan tranquilas en lo alto de una farola.

Más a mi izquierda, en otra casa, un hombre que va y viene sin parar, recorre una estrecha y larga galería acristalada, seguro que se entretiene contando los pasos para evitar la pérdida de masa muscular debida a la inmovilidad.


Y tú, Kasioles, ¿Qué haces? Llevas en silencio tantos meses…

He tenido tiempo suficiente para reflexionar, dar gracias por lo que he tenido, afrontar lo perdido, valorar la vida, el día a día y hasta los pequeños instantes de ella que la mayoría de las veces nos pasan desapercibidos.


Y viendo lo que les está ocurriendo a nuestros mayores, pido al cielo que, cuando llegue mi hora, me deje morir tranquila, en mi casa, en mi cama y rodeada de los míos, será un privilegio que el covid-19 ha robado a muchos de los que ya nos han dejado D E P.


Hoy, 5 de Junio de 2021, ya vemos algo de luz tras el túnel, muchos somos los que estamos vacunados y pronto, muy pronto, volveremos a sentir la caricia del beso y el abrazo que tanto hemos echado en falta.






Una bandera ondea al viento

un pájaro veloz surca el cielo

y el viento, que no cesa de moverse,

hace que suene a rugido el eco.



 Las aves asustadas huyen

 saben presagiar el mal tiempo

y la tormenta se acerca

hay ráfagas luminiscentes

con sus respectivos truenos.


De pronto, el sol se ha metido

la luz se atenúa por momentos

las nubes se han enfurecido

y entre relámpagos y truenos

la Naturaleza protesta,

es su forma de enfrentarse

a este prolongado duelo

de ERES, ERTES,

dolor y sufrimiento.


Y como en este blog siempre hay algo rico que sale de mi cocina, sigo aprovechando el sofrito que reservé de la receta anterior, mi intención era hacer un arroz pero, al final, lo convertí en un guiso con alcachofas, de esta forma contribuyo con la propuesta de nuestra amiga Marisa


INGREDIENTES: Sofrito sobrante de la última receta que publiqué, 2 o 3 patatas, media cebolla, 1 diente de ajo, 1 hoja de laurel y cinco alcachofas que tenía congeladas.


PREPARACIÓN:

1- Poner una cazuela al fuego con un poco de aceite, dejar calentar y añadir la media cebolla y el ajo troceados junto con la hoja de laurel. Dejar hasta que la cebolla quede transparente. Remover.


2-Incorporar las alcachofas sin descongelar. Rehogar.


3-Mientras, pelar y cascar las patatas en trozos pequeños.



4-Añadir las patatas y rehogarlas bien con el resto de los ingredientes hasta que queden melosas.



5- Incorporar el sofrito y remover para mezclar.




6- Cubrir con agua y ponerle el punto de sal. Dejar cocer lentamente hasta que las patatas estén tiernas.



7- Ya solo queda servir y degustar esta rica ración a la que le he puesto una nota de color con un huevo cocido cortado en cuartos.


Hoy hace un día de calor, tenemos pensado acercarnos al pueblo, y sabes que, siempre que voy, nunca dejo de acercarme al cementerio.

Nos sentiremos y abrazaremos en la distancia, cariños. 


                                            Kasioles

sábado, 22 de mayo de 2021

NIDOS DE TAGLIATELLE Y DIA DE REFLEXIÓN

 


Querida madre: Al poco de comenzar mayo, el sol brillaba por su ausencia.





Una semana después, el cielo se iluminó y sobre un fondo de color azul celeste, unas nubes blanquecinas dibujaban un paisaje de montañas y campos de algodón.








De vez en cuando, un pájaro surca el cielo veloz, todo esto es lo que observo tras la ventana de esta habitación.



Me imagino que algunos pensaréis ¿Qué le pasa a Kasioles que no sale de su rincón? ¿Qué le impide salir a la calle?


Físicamente, nada me ocurre, mis piernas responden y me encanta ponerme zapatos de tacón, amo la vida y me gusta rodearme de gente con buen corazón.

Tengo que reconocer que soy una mujer hogareña y que, con frecuencia, no ansío salir por pura diversión.


Y si os abro mi corazón… también debo deciros que echo en falta el empuje que él me daba, el amor que me empujaba a arreglarme, quería que siguiera sintiéndose orgulloso cada vez que salía a la calle cogida de su brazo. Nos quedaban tantos años por vivir juntos….




Soñaré contigo

mientras palpite mi corazón

y los recuerdos sigan vivos.


                       Cada latido, llevará tu nombre

y se repetirá como una plegaria

para que vuelvas conmigo.

De día, te sentiré más cerca

cada vez que pise el camino

que tantas veces hemos recorrido.


                Los árboles, que a nuestro paso

dieron fe de tanto amor compartido,

inclinan sus ramas en señal de due

cada vez que me ven caminar sola,

                                             ya saben que te has ido.


Y al llegar la noche…

seguiré mirando al cielo

por si aparece el lucero

                    que tiene tu misma voz

                   y me repite: ¡Te quiero!





Y como llega el momento de preparar la comida, antes ordenaré el frigorífico y sacaré todos los restos que tenga, es una forma de aprovechar y, al mismo tiempo, colaborar con la idea de una amiga bloguera: Marisa de thermofan.



HE RESCATADO: Una chuleta de cerdo, un trocito de chorizo,una loncha de jamón serrano, 2 trocitos de cebolleta, 2 dientes de ajo, un tomate, 5 champiñones, 4 ajetes tiernos, unos espárragos trigueros, 2 zanahorias que empezaban a arrugarse, unos trozos de pimientos rojo y verde y medio puerro. Como complemento he utilizado también una pastilla de caldo y aceite.

Tenía pensado hacer un arroz, pero no tenía suficiente cantidad y me he decidido por unos nidos de pasta al descubrir que tenía un poco de queso rallado.



PREPARACIÓN:

1- Picar finamente la cebolleta, el puerro, el pimiento rojo, el verde y los dos dientes de ajo. Reservar.



2- Picar las zanahorias previamente peladas, los espárragos trigueros y los ajetes tiernos. Reservar.

3- Trocear los champiñones y picar el tomate. Reservar.


4- Picar las carnes. Reservar.



5- Poner una cazuela al fuego con aceite, que cubra el fondo. Dejar calentar y añadir primero los dientes de ajo picados, cuando empiecen a dorarse, incorporar la cebolleta y el puerro, rehogar y añadir los pimientos rojos y verdes, seguir rehogando un rato.


6- Añadir las zanahorias, remover y dejar pochar.


7- Cuando las verduras ablanden, se añade el tomate picado, remover y dejar que se evapore el líquido que suelta.


8- Cuando el tomate se ha integrado en el sofrito, se echan las carnes y el resto de los ingredientes. Mezclar y dejar pochar.


9- Regar con un poco de vino blanco, subir el fuego para que se evapore el alcohol. Reservar.


10- Cocer la pasta en abundante agua con sal, unos 9 minutos. Escurrir.




11- Mezclar con el sofrito y meter en un molde redondo desmontable.



12- Espolvorear con queso rallado.


13 Sacar el molde y disfrutad de la ración.


Nota: Como me ha salido un sofrito muy abundante, he guardado la mitad en el congelador, otro día haré el arroz que pretendía haber hecho hoy.

Y para dar por terminada esta carta, ya solo me queda enviar un montón de cariños para todos los míos que sé siguen a mi lado desde esa otra dimensión.


                                Kasioles