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miércoles, 31 de enero de 2024

YO TENIA UN PERRO. ACELGAS CON AROMAS EXTREMEÑOS



Querida madre: Atrás se han quedado las fiestas y el mes de enero da a su fin ¡Qué rápido se me pasan los días!






Desperté con la intención de escribirte y recordar al fiel guardián que velaba nuestros sueños ¡Cuánto llegamos a querer a Jara!

 



Hoy su recuerdo viene a mi mente y me llena de gratitud y nostalgia ¡Cuánto me quería!


Todavía recuerdo perfectamente aquél fin de semana cuando, a la hora de comer de un sábado primaveral, llegó mi hijo Willi con una caja de zapatos en la que venía un minúsculo animalillo de color negro.


Me contó que su amigo Willi (se llama igual que él) le había pedido el favor de que se lo cuidara por unos días, les había surgido a sus padres un viaje y se tenía que ir con ellos. ¡Pobre Kasioles! ¡Cómo si yo supiera qué hacer con tan diminuto animal!



Mi hijo, que por aquél entonces cumplía 14 años, tenía menos idea que yo de cómo criar a un perro, su amigo le había dicho que le diera leche.

 

Muy atrás había dejado la época en que amamantaba a mis hijos y luego les daba biberón, en casa ya no quedaba nada, ni siquiera una tetina de goma con que poder alimentar al perro.

 

En la tapa de un bote, empecé a echarle un poco de leche y, cual sería mi sorpresa, cuando veo que el animalillo sale de la caja y la empieza a lamer, me alegré, ya no se moriría de hambre.


Cuando se me ocurrió darle un poquitín de carne picada en el hueco de mi mano, aquello ya fue el anillo de compromiso que nos unió para siempre, dejó la leche por la carne picada y le encantaba el jamón de york que más tarde le di.

 

El amigo de mi hijo nunca regresó a buscar al perro, mi hijo estaba feliz.

 

Se convirtió en mi sombra durante los meses de verano, me adoraba, jamás lo até y, todos los días de invierno, Anthony se acercaba al pueblo para llevarle comida.

  

RECORDANDO A JARA

  Eras…

El amigo fiel que todo lo perdona

la sombra de mis pasos

y el confidente paciente

cuando la nostalgia aflora.

 

                                                Eras… 

                                                    ese amigo que se añora

celebra tus alegrías

y en las penas no abandona.

 

Respetabas mis silencios

y saltabas al verme feliz

fuiste mi mejor amigo

y el guardián de mi dormir.


 

 

Al pasar las fiestas había que cambiar de hábitos de comida, se me ocurrió preparar unas acelgas que serían de lo más saludables y digestivas, guardaba las fotos que ahora comparto con vosotros.

 

INGREDIENTES: Un manojo de acelgas, dos pastillas de caldo de ave, una cebolla, 3 dientes de ajo, 2-3 patatas, una cucharadita de pimentón dulce, un poco del agua de la cocción de las acelgas, tres huevos cocidos y aceite de oliva.

 




PREPARACIÓN:

 

1- Lavar bien y limpiar de hilos las acelgas, trocear pencas y hojas. Reservar.

 


2- Poner una cazuela al fuego con agua junto con pastilla y media de caldo de pollo. Cuando comience a hervir se añaden las acelgas con sus pencas.

 


3- Una vez que están tiernas, se retiran y se reserva un poco del agua de cocción.

 

4- Cortar la cebolla en juliana y las patatas como para tortilla, es decir, en láminas finas y pequeñas. Reservar.

 

5- Poner una sartén al fuego con un poco de aceite, mejor que cubra el fondo, dejar calentar y añadir las patatas y la cebolla, dejar pochar y retirar cuando el conjunto haya adquirido un ligero color dorado.


 

6- En el aceite sobrante de la sartén (si es necesario se añade un poco más) se doran 3 dientes de ajo laminados, se separa un poco la sartén del fuego y se añade una cucharada rasa de pimentón dulce, remover y verter un poco del líquido de la cocción de las acelgas.


 

7- Volver a colocar la sartén sobre el fuego e incorporar las acelgas, cebolla y patatas reservadas.


 

8- Remover para mezclar y dejar que todo junto dé un hervor. Acompañar con huevos cocidos cortados en rodajas.

 

9- Ya solo queda degustar la ración. Recuerdo que estaban buenísimas, es una receta que se puede repetir, aunque comprendo que las acelgas no gustan a todos.



 

Acabo enviando cariños alados para vosotros que estáis tan lejos, pera mis lectores blogueros también les dejo los cariños que siempre acompañan a los comentarios que dejo en sus publicaciones.

 

                                Kasioles