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sábado, 14 de mayo de 2011

PARA MIS NIETOS: ALBÓNDIGAS CON SORPRESA

Querida mamá: Hoy tengo la sensación de que los buenos ratos se pasan en un abrir y cerrar de ojos.

Atrás quedó el día de la Comunión de Francis y otra vez volvemos a estar casi solos, si no fuera por nuestra Pi…¡Cuánto nos quiere!

Me encanta ver la casa llena, los nietos correteando y contagiándonos de su alegría.

Aunque el estar todos juntos, sólo nos duró un fin de semana, lo hemos disfrutado y aprovechado al máximo.

El pasado domingo ha hecho un buen día, hemos ido al chalé, comimos al aire libre y los niños corretearon y jugaron revolcándose por el césped.

Francis, entre la cantidad de regalos que ha tenido, está encantado con una máquina fotográfica que le han traído mis cuñados.

Nos decía que había leído todas las instrucciones, debió de ser verdad, me ha hecho unas cuantas fotos y ha sabido favorecerme. Te las mandaré. Están hechas a cierta distancia, lo justo para que casi no se aprecien las arrugas que, debido al paso de los años, se dibujan en mi cara. Me ha hecho gracia, antes de enseñarme cada foto me decía: Espera un poquito abuela, tengo que hacerle unos pequeños retoques, le pongo algo más de luz, más contraste… en fin, que está hecho un experto.

Pese a los años, Anthony siempre me dice que estoy guapa, y me sigue mirando con esos ojos de enamorado que tan feliz me hacen.

Como verás por las fotos, me conservo en el mismo peso. El vestido de encaje me quedaba precioso ¡cuánto me he acordado de ti!


Cada vez que alguien se acercaba a saludarme, admiraba mi vestido y me decía: ¡qué elegante vienes! Yo dejaba volar mi imaginación y me iba a tu lado, te abrazaba y te daba las gracias por todo ¡cuánto te hemos echado en falta!

Pero todavía quedan más comuniones que celebrar, tendremos más cosas buenas que festejar y sabemos que, un día no lejano, celebraremos con campanillas tu regreso.

No quiero extenderme más, aún tengo que enviarte la receta de esta semana. Los nietos me han pedido que les haga unas albóndigas.

Comprar medio kilo de carne picada de ternera, ponerle el punto de sal, un huevo entero, ajo, perejil y miga de pan remojada en leche. Mezclar bien y reservar.

Picar una cebolla grande y ponerla a confitar en una sartén con un poco de aceite. Remover a menudo para que no se queme, ponerle el punto de sal para que sude, dejar hacer lentamente hasta que coja un color tostado. Dejar templar y añadir a la carne picada.

Trocear unas lonchas de beicon en trocitos muy pequeños, añadirlos a la carne. Mezclar bien todos los ingredientes.

Formar con este preparado unas bolas redondas, pasarlas por harina y freírlas en abundante aceite. Retirar, escurrir y reservar.

Preparar la salsa: Poner en una cazuela un poco de aceite, picar un ajo y dejar que tome color, añadir media cebolla, un puerro, un pimiento verde y dos zanahorias, todo finamente picado, dejar pochar lentamente, ponerle el punto de sal. Cuando las verduras están casi hechas, añadiremos medio calabacín en dados y las albóndigas. Remover con cuidado, regar con un vaso de vino blanco y otro de agua, rectificar el punto de sal y dejar cocer todo junto hasta que las albóndigas estén en su punto. Servir.

Si gusta, se puede triturar la salsa.

Con esto, acabo por hoy. Volveré puntual el próximo sábado para contarte más cosas.

Recibe besos y abrazos de todos nosotros. Con todo cariño.

                                    Kasioles

sábado, 7 de mayo de 2011

RAPE CON LANGOSTINOS AL GRATÉN DE ALI OLI.

Mí querida madre: Hoy, con más motivo, no puedo dejarte sin carta.

Francis hace su primera comunión. Andamos todos un poco emocionados y nerviosos. Será un día grande, de celebración, y tendremos la suerte de poder reunirnos todos.

Esperamos a Máriel y a Willi con su familia ¡Cuántas ganas tenemos de ver a Mirian! ¿Sabías que últimamente la estamos llamando Marieta? Empezaron sus primos y ahora lo hacemos todos ¡qué expresiva es! Tiene los ojos de su padre, es muy habladora y cariñosa. Pronto hará cuatro años y se expresa como si fuese mayor.

He pasado una semana sin parar, las hijas me han llamado por teléfono cantidad de veces, me preguntaban qué me parecía tal o cual vestido, salimos a buscar complementos, en fin, no hemos parado de recorrer comercios y comprar cosas modernas.

Todas ya tienen su modelito. Deseamos que el tiempo nos acompañe y no llueva. Pronostican nubes y chubascos.

Yo llevaré el traje de encaje marrón y beige que me habías hecho. Está de moda, ese tipo de vestidos siempre están de actualidad.

No he engordado, me queda muy bien. Cuando lo ponga, pensaré en las manos de mi madre que han puesto todo su cariño en cada puntada que daban. Me sentiré muy feliz de llevarlo.

Madre, el sábado voy a sentir tu ausencia, todavía no me he acostumbrado a que se siente a mi lado otra persona que no seas tú.

Me refugiaré en Anthony, no quiero dejar traslucir mis sentimientos, todo tiene que estar rodeado de un ambiente de alegría: Es el gran día para Francis.

Aunque ando un poco retrasada, no quiero dejar esta carta sin la receta de costumbre, hoy te mando algo que no hice yo, el mérito es de tu nieto Willi, ya sabes que vale para todo.


Rape con langostinos: Se necesita un rape limpio, separar los dos lomos y reservar.

Con la cabeza, espina central y las cáscaras de los langostinos, preparar un caldo de pescado, añadirle una rama de perejil, un casco de cebolla y media zanahoria. Dejar hervir un cuarto de hora, desespumar, colar y reservar.

Cortar en filetes los lomos de rape, salpimentarlos. Poner en una sartén un poquito de aceite, dejar calentar mucho y marcarlos, sin que lleguen a hacerse de todo. Pasarlos a una cazuela de barro.

Saltear con unos ajos picados y perejil los langostinos sazonados con sal, regar con un poco de wiski o coñac, flambear. Sacar los langostinos y esparcirlos sobre los filetes. A los jugos que han quedado en la sartén, se les añadirá unos cacillos del fumé, dejar reducir. Cuando el líquido ha quedado reducido más o menos a la mitad, se vuelca sobre la cazuela.

Preparar una mayonesa con ajo, cubrir con ella el rape, meter al horno a gratinar. Servir.

La receta es sencilla y resulta riquísima.

Tengo que acabar. El sábado, como tantos otros días, estarás presente en nuestro pensamiento. Te enviaremos fotos.

Abrazos te mandan todos, al mío va unido un fuerte beso.

Kasioles


sábado, 30 de abril de 2011

COCKTAIL DE LANGOSTINOS, GAMBAS Y PIÑA

Querida madre: Ya todo ha vuelto a la normalidad. Atrás han quedado los días de Semana Santa y todos hemos vuelto a nuestros quehaceres cotidianos: los niños al colegio, sus padres y tías al trabajo, Anthony a sus clases de música y yo he reanudado las mías en la Universidad.

Como verás, la vida sigue su ritmo y el tiempo no para.

Me estoy dando cuenta que este domingo tendré que volver a celebrar el Día de la Madre sin ti ¡cuánto te voy a echar en falta!

Mis hijos y Anthony, me traerán contentos sus regalos y yo, por no variar, me tocará otra vez enviarte el que tengo para ti ¡cuánto me gustaría llevártelo!

Sigo manteniendo la opinión de que el Día de la Madre no debería ser sólo uno al año. Las madres están ahí, a nuestro lado, día a día, minuto a minuto, incansables, siempre pendientes de los hijos ¿habrá otro amor más constante y desinteresado?

Hoy, en especial, quiero enviarte mi agradecimiento por todo el amor que has depositado en mí a lo largo de la vida. Hay veces que las palabras son insuficientes para poder expresar todo lo que siente el corazón.

Hoy me limito a decirte: TE QUIERO, pero de forma desinteresada, transparente, sincera y agradecida que, sólo una hija, con la experiencia adquirida por el paso de los años, es capaz de valorar lo importante que es el tener una gran madre como tú.

Este año no te mando un cesto con flores y frutas, me ha parecido bonito ese colgante de perla en forma de lágrima ¿te gusta?

Hoy quiero mandarte una receta de algo que te gustaba ¿recuerdas el cóctel de gambas?

Es fácil: Picar una lechuga en juliana fina, reservar.

Cocer medio kilo de langostinos y 300 gramos de gambas en agua hirviendo con sal, dejar de dos a tres minutos, retirar, escurrir y dejar enfriar. Pelar las gambas, parte de los langostinos y reservar algunos enteros para decorar.

Abrir una lata de piña en su jugo. Cortar las rodajas en trozos pequeños. Reservar.

Preparar una salsa mayonesa: poner en el vaso batidor un huevo entero, una pizca de sal, una cucharada de vinagre y el aceite necesario, dependiendo de la cantidad que queramos hacer. Meter el minipimer, apoyándolo en el fondo del vaso sin moverlo, poner las cuchillas en movimiento y esperar un rato, cuando el huevo ha desaparecido, se va levantando y bajando poco a poco el brazo de la batidora, es para que entre aire, en unos minutos estará lista la mayonesa.

Como necesitamos salsa rosa para el cóctel, le añadiremos: cuatro cucharadas de tomate Kechup, un chorrito de coñac, una cucharadita de salsa Perrins y el zumo de una naranja pequeña. Mezclar bien y reservar.

Montar las copas o cuencos individuales. Poner en el fondo lechuga, salar, encima colocar los langostinos, gambas y piña, troceados, regar con un poco de salsa rosa y decorar con dos langostinos.

Deseo, de corazón, pases un buen día. Todos, incluidos nietos y biznietos, te mandamos montones de besos y abrazos.

                                               Kasioles

sábado, 23 de abril de 2011

UNA DELICIA EN CAPARAZÓN DE BUEY

Querida madre: Una semana más se ha pasado y por poco, hoy no puedes recibir mi carta ¡si supieras lo ocupada que he estado!

Hemos tenido a tres de nuestros nietos, incluso se han quedado a dormir.

A sus padres les ha coincidido tener guardia el mismo día y nosotros, como abuelos, hemos desempeñado encantados nuestro papel.

Al día siguiente, por la tarde, se marcharon de vacaciones.

En un principio, querían ir al Sur, pero como amenazaban lluvias por todas partes, decidieron ir al Norte.

De momento parece que han tenido suerte, cuando nos llaman dicen que tienen buena temperatura y que, aunque el sol no asoma, la lluvia sigue sin aparecer. Hoy los niños estaban haciendo castillos en la playa.

También Sonsoles nos ha traído a sus dos hijos. El día de Jueves santo se ha muerto el abuelo de su marido. Era un hombre mayor, tenía 95 años. Era cofrade y, según me han contado, el entierro ha sido emocionante. La Cofradía en pleno, a la que pertenecía, le dio su último adiós con un canto prolongado hasta la llegada al cementerio. El pueblo entero, en silencio, recorría a pie una distancia de 3 kilómetros.

Su vida, de trabajador constante, sirva de ejemplo para todos sus hijos y nietos que hoy le han acompañado en su último viaje. D.E.P.

Esta Semana Santa y, debido al mal tiempo, se han tenido que suprimir varías procesiones.

Nosotros y los niños, hemos tenido la suerte de poder ver la procesión del Cristo de la Luz.

Sale por la mañana, a las 11,30 de la Capilla Universitaria del Colegio de Santa Cruz.

Es una talla preciosa de Gregorio Fernández.

La lluvia, en señal de respeto hacía el Cristo, se ocultó en una nube, en su lugar aparecieron unos rayos de sol que duraron el tiempo suficiente para que la procesión pudiese hacer su corto recorrido.

Anthony nunca se pierde esta procesión, le tiene gran devoción al Cristo.

Frente a la Facultad de Derecho, el paso se detiene y el coro universitario canta. Todo es silencio, recogimiento, fervor y admiración. Hay que estar ahí, para poder apreciarlo y sentirlo en toda su intensidad. En la distancia, yo me sentía a tu lado ¡cuánto me he acordado de ti!

No quiero acabar la carta sin antes mandarte la receta de esta semana. He preparado unos bueyes de mar rellenos.

Se necesitan dos bueyes de mar, tres cebollas, cinco cucharadas de salsa de tomate, una copa de coñac, ocho palitos de cangrejo, vino blanco, aceite, sal, mahonesa, perejil, un huevo cocido y dos tomates cherry.

Cocer el marisco durante 10 minutos en agua hirviendo con sal y dos hojas de laurel. Dejar enfriar. Sacar con paciencia toda la carne de los bueyes. Reservarla.

Poner una sartén sobre el fuego con un poco de aceite, dejar calentar y echar las tres cebollas cortadas en juliana, dejar pochar lentamente, añadir sal y pasado un rato, una copa de vino blanco, remover y esperar a que las cebollas se vayan confitando. Cuando tienen un color tostado claro, se les añade la carne del marisco reservada, los palitos de cangrejo picaditos y la salsa de tomate. Mezclar bien, echar el coñac y flambear. Dejar templar.



Rellenar los caparazones de los bueyes con esta mezcla, cubrir con mahonesa y decorar a gusto.

Tú, madre, tienes mucha paciencia y sé que harás esta receta, el marisco te encanta.

Cuando veas a Josep, no te olvides de darle un abrazo muy fuerte de mi parte.

Para ti, hoy te mando montones de besos.

Kasioles

sábado, 16 de abril de 2011

PARA MERENDAR: TORRIJAS

Querida madre: Estaba pasando a limpio unos apuntes de Nutrición y me han entrado ganas de escribirte, tengo ganas de contarte las últimas novedades.

Ayer me ha sido imposible comunicarme contigo ¿tenías el teléfono estropeado? Lo intenté más de una vez, pero el teléfono seguía sin dar señal. ¡Cuánto he sentido no pudieras escucharme!

A última hora de la mañana me han llamado del programa Protagonistas (punto radio de Castilla y León).

Una parte del programa la dedicaban a las nuevas tecnologías, buscaban a una abuela metida en este mundillo mágico de Internet.


Encontraron Los pucheros de Kasioles y me llamaron.

El entrevistador, Miguel Castañeda, un joven con mucha experiencia, que transmite seguridad y calma, me hizo algunas preguntas. Si te digo la verdad, casi ni las recuerdo. Conociendo a tu hija, te darás cuenta que estaba nerviosa, no podría decirte con exactitud todo lo que dije.

Recuerdo haber contado mis inquietudes por la cocina al poco de casarme.

 
Yo quería agradar a Anthony en todo, en ese aspecto no podía fallarle y me dediqué a preguntar, a conocer el tipo de cocina de esta tierra (tan diferente a la nuestra) y a preparar unos platos que, sin darme cuenta, los transformé en una cocina de fusión.

Como dije a través de la radio, creo haber conseguido mi propósito, tengo a Anthony encantado, siempre alaba todo lo que hago y me sonríe con esa sonrisa suya, tan dulce, llena de amor y satisfacción ¿Puedo pedir más?

Se acerca la Semana Santa. No saldremos de vacaciones. Son días que invitan a la reflexión.

Algunos de nuestros hijos si lo harán. Aprovechan para visitar a los suegros. Ellos, al igual que nosotros, tienen derecho de disfrutar, aunque sólo sea por unos días, del cariño de hijos y nietos.

En gastronomía, la Semana Santa va unida al bacalao, al potaje y sobre todo a las torrijas.

Este rico postre, tan humilde, es capaz de hacer las delicias de los paladares más exigentes.

Se desconocen sus orígenes con exactitud. La receta debe remontarse a la Edad Media, luego se difundirá con rapidez.

En los conventos es acogida con gran entusiasmo. Las monjas aprovechaban el pan del día anterior para hacer torrijas.

La receta llegó a todos los hogares. Yo también la he recogido y quiero meterla en mis pucheros.

Hoy quiero hacer torrijas para ti, madre, para que te acuerdes de todas las veces que, con tanto cariño, te las hacía a la hora de llevarte el desayuno.

En esta Semana Santa, tendrás que hacerlas tú, presta atención:

Poner en un puchero medio litro de leche (o más dependiendo de la cantidad que se vaya a hacer), dos cucharadas de azúcar, una tira de piel de naranja, otra de limón y un palito de canela en rama. Dejar que llegue a hervir. Retirar del fuego y dejar templar. Si gusta, también admite anís.

Cortar pan del día anterior en rodajas no muy gruesas, colocarlas en una fuente un poco honda, sin amontonarlas. Regarlas con parte de la leche y dejar que se vayan empapando. Cuando la hayan absorbido, se les de la vuelta y se vuelven a regar con la leche restante.

Cuando el pan está bien blando, se sacan escurriéndolas un poco, se rebozan en huevo batido y se fríen en aceite caliente. Según se van sacando, se pasan a un plato con un papel absorbente.

Cuando hayan soltado el exceso de grasa, se colocan en una fuente y se riegan con un hilo de miel o se espolvorean con azúcar glas, al gusto.

En otras ciudades, son típicas las torrijas de vino, se llaman torrijas borrachas. Como su nombre indica, van empapadas con vino tinto, rebozadas en huevo, fritas y servidas con una lluvia de azúcar por encima.

Hoy me he extendido mucho, debo terminar. En la próxima carta te seguiré contando cosas.

Mientras, recibe montones de abrazos de todos nosotros, entre ellos, uno muy especial de tu hija.

                                   Kasioles






domingo, 10 de abril de 2011

BACALAO DE CUARESMA

Querida madre: Se me ha pasado la semana en un abrir y cerrar de ojos.

Ignoro lo que le ocurrirá al resto de la gente, pero yo tengo la sensación de que los días se suceden a gran velocidad. ¿Será un síntoma de vejez?

Cierto es que llevo unos meses muy atareada. Sigo yendo a las clases de la Universidad. Cojo apuntes como en mis tiempos de estudiante. Al salir de clase, siempre me espera Anthony. Paseamos, picamos algo o nos sentamos en una terraza, ahora que empieza el buen tiempo.

Cuando llego a casa, intento sacar un rato para descifrar los apuntes que he cogido a toda velocidad. Más tarde, hago fotocopias y se las doy a dos compañeras de clase.

Hoy había quedado con unas amigas para celebrar el cumpleaños de Loly. Llegada la hora, lo pensé mejor y decidí llamar para disculparme.

Sinceramente, he preferido quedarme con Anthony. Hoy no saldremos, pero no importa, soy feliz con solo sentarme a su lado, hay veces que no hablamos, pero nuestras miradas lo transmiten todo.

Juntos, sentados en el sofá, pasa su brazo alrededor de mi espalda y hoy comprendo, más que nunca, que hay silencios que tienen más valor que mil palabras.

Vemos televisión o escuchamos música. Me siento tan feliz a su lado reposando mi cabeza sobre su fuerte hombro…

Sigo los consejos del Dr. Rojas, intento cultivar el amor. El paso de los años trata de marchitarlo y, como si de una planta delicada se tratase, yo procuro abonarlo, cuidarlo, mimarlo, en una palabra: mantenerlo vivo.

Madre, soy feliz, creo haberlo conseguido. No obstante, procuraré no bajar la guardia, en esto estriba el éxito de un matrimonio.

Y como el amor tiene muchas facetas, hoy te envío la receta de un plato que a Anthony le gusta mucho: PATATAS CON BACALAO Y ARROZ

Poner a desalar el bacalao la noche anterior.

Poner una cazuela sobre el fuego con un poco de aceite, cuando esté caliente, se añade una cebolla muy picadita y un pimiento verde italiano troceado de la misma manera. Rehogar, dejar pochar unos minutos.

Mientras, pelar y cascar las patatas, cortarlas como rompiéndolas, es para que suelten la fécula, añadirlas a la cazuela, remover con cuchara de madera para que se impregnen bien con el aceite y verduras. Ponerles una hoja de laurel y una buena cucharada de pimentón dulce (admite también algo de picante), regar con una copa de vino blanco, incorporar el bacalao troceado (pueden servir migas) y cubrir con agua. Cuando levante el hervor, se añade un puñado de arroz, remover, dejar que vuelva a hervir. Por último, echar un majado de dos dientes de ajo y hojas de perejil, remover. Dejar cocer. Pasados veinte minutos, se retira del fuego, se dejar reposar un poco y se sirve. Es un plato ideal para un día fresquito y sobre todo, para Semana Santa.

No olvides que a Josep también le gusta mucho. ¡Con cuánto cariño os lo haría yo! Tengo ganas de que llegue el día en que pueda volver a abrazaros.

Esta semana, como tantas otras, te mandamos montones de besos y abrazos.

Cariñosamente

Kasioles

sábado, 2 de abril de 2011

PIÑA BRASEADA CON SALSA DE TOFFE

 Querida madre: Acabamos de llegar a casa. Anthony y yo hemos asistido a una conferencia del Dr. Rojas. Estamos encantados de haber ido ¡cuánta gente aguardaba paciente con la esperanza de poder entrar! Hemos sido unos privilegiados. Más de cien personas se han tenido que marchar por no tener cabida en la sala. Una vez llena, se cerraron las puertas.

Lo primero que hago es escribirte, quisiera, de alguna manera, transmitirte toda la emoción que he experimentado al escucharle ¡ha sido fantástico! Su personalidad transmite paz, serenidad, paciencia y amor.

El tema expuesto es muy complejo: Mujeres y depresión.

¿Quién de nosotras a lo largo de la vida no ha tenido momentos de tristeza?

Por naturaleza, por el mero hecho de ser mujeres y debido a modificaciones hormonales, solemos tener días en los que nos sentimos en baja, nos sentimos tristes, solemos decir: Estamos “depre”.

Pero esto, no es nada comparado con la verdadera depresión ¿qué poderoso imán tiene esta enfermedad para que nos aparte de ver la realidad? Nos sumerge en un pozo y no nos deja ver la luz.

Recuerdo una de sus frases: “El que no ha tenido una depresión, no sabe lo que es la tristeza en su intensidad”

Cuando perdemos a un ser querido, nos invade la pena, creemos que nuestro dolor no puede ser mayor, nos domina la tristeza pero…. Después de escucharle, me han entrado ganas de correr, de escapar, no quisiera que las afiladas garras de la enfermedad puedan atraparme.

¡Qué poco entendemos a la persona deprimida! ¡Qué difícil es ayudarla!

También nos habló del amor, de lo fácil que es enamorarse y de lo difícil que es mantenerse enamorado.

Yo pienso muchas veces en el amor, vivo el amor, ese amor por Anthony, el que nos ha mantenido y mantiene unidos a lo largo de los años.

El profesor decía: No hay felicidad sin amor y no hay amor sin renuncias. El amor es alquimia, magia. El amor es una tarea, es un trabajo.

Quiere decir, o al menos así lo he interpretado, que al amor, como algo vivo, hay que cuidarlo, mimarlo, como al niño pequeño que se le da de comer todos los días.

Y… hablando de comida, hoy he preparado un postre con mucha fibra, rico, natural y muy fácil de hacer.

PIÑA BRASEADA CON SALSA DE TOFFE:

Ingredientes: Una piña natural, un poco de mantequilla, azúcar para hacer caramelo, unas gotas de limón, 200 ml de nata líquida, un kiwi, una naranja o frutas al gusto para adornar.

Pelar bien la piña, cortarla en rodajas, descorazonarlas y dividir cada círculo en dos, reservar.

Poner una cazuela sobre el fuego con azúcar, unos 250 gramos, añadirle unas gotas de limón y esperar a que se haga un caramelo.

Cuando esté, echaremos como unos hilos sobre un papel blanco de hornear. Dejar enfriar.

Mientras, añadiremos al caramelo restante la nata líquida, volveremos a colocar la cazuela sobre el fuego y, sin dejar de remover, se va formando la salsa de toffe a medida que la nata va reduciendo y el caramelo se derrite.

En otra sartén grande, colocar una nuez o dos de mantequilla, dejar derretir y añadir las medias rodajas de piña. Dejar que tomen color por los dos lados.

Se presentan las rodajas, solapándolas, en una fuente rectangular, se salsean con el toffe y se adornan con frutas. Como toque final, se despega con cuidado el caramelo del papel y se coloca encima de la piña.

La receta no es mía, la presentación menos, es obra de tu nieto Willi, ya sabes que vale para todo lo que se proponga. La foto también está hecha por él.

Me ha dicho, que cuando te escriba, te mande un montón de abrazos, sigue igual de cariñoso.

Yo también te mando otro montón, reparte con Josep.

                                                                    Kasioles

sábado, 26 de marzo de 2011

PIMIENTOS DEL PIQUILLO RELLENOS DE MORCILLA

Mi querida madre: Hoy quisiera contarte muchas cosas y…¿por dónde empiezo? Se me agolpan las ideas.

Pero esta vez es por algo bueno, alegre, feliz: Han venido todos a celebrar el Día del Padre. No ha sido día festivo, pero para nosotros ha sido un día muy especial ¡otra vez juntos! Si vieras lo feliz que estaba Anthony…

Ya sabes que el tener a los hijos y nietos a nuestro lado es algo muy importante, valoramos mucho cada minuto que pasamos con ellos. ¡Qué cara de satisfacción tenía su padre y abuelo!

La yaya Kasioles, tampoco se quedaba atrás, viéndoles y mirando la cara de felicidad de Anthony, era razón suficiente para sentirse contenta.

Para celebrarlo, les preparé un cordero asado. A los postres, los más pequeños, como si de tres Reyes Magos se tratara, iban en fila llevando en sus manos los regalos para su abuelo. A Anthony le caía la baba de felicidad, le brillaban los ojos de emoción.

Al día siguiente, fue el cumpleaños de Mary Neri, lo celebró en su casa. Amaneció un día espléndido y pudo poner la mesa en la terraza, los niños jugaron en el jardín ¡cómo disfrutaron! ¡qué bien se lo han pasado!

Hoy todo ha vuelto a la normalidad, pero todavía conservamos el gustillo de lo vivido.

Madre, cuando he dicho que estábamos todos juntos, no era verdad, yo sigo sintiendo tu ausencia y, cada día que pasa, me entran más ganas de volverte a ver.

Hoy, unos amigos (es un matrimonio extraordinario) me han enviado una foto, es de la luna.

A mí me parece que es muy difícil captarla con la nitidez que se aprecia en la fotografía, pero, ya ves que el artista lo ha logrado.

Cuando la he visto, me he acordado de ti ¿te das cuenta que, pese a la distancia, estamos viendo las dos la misma luna?

A partir de ahora, y mientras dure la fase de luna llena, las dos miraremos al cielo, nos transmitiremos nuestro cariño y nos fundiremos en un abrazo bajo su luz.

De seguir así, seguro que acabo llorando, sé que tú no quieres verme triste, cambiaré de tema.

Paso a tratar algo más prosaico: ¿Qué comemos hoy?

Para ti y Josep os he preparado una receta de pimientos del piquillo rellenos de morcilla. Ya sé que os encanta.

Ingredientes: Una morcilla de cebolla, otra de arroz, dos cebollas, medio vaso de vino blanco, pasas sin pepitas, piñones, un cacillo de salsa de tomate, una o dos latas de pimientos del piquillo, una copa de vino de Málaga, un chorrito de vinagre de Módena, agua, aceite y sal.

Pelar y cortar en juliana las cebollas. En una cazuela echar un poco de aceite, cortar las cebollas en juliana y añadirlas, poner el punto de sal y dejar que se vayan confitando lentamente, remover de vez en cuando, si quedasen muy secas, añadir el vino blanco, dejar evaporar. Cuando adquieran un color tostado, se retiran y reservan.

Separar una cuarta parte para hacer la salsa, ponerla en el vaso de la batidora, añadir unas pasas, un poco de vino de Málaga, un chorrito de vinagre, el líquido de una de las latas de pimientos y aquellos que estén un poco rotos y no sirvan para rellenar, alargar la salsal con un poco de agua, si es que fuera necesario. Triturar, probar. Si estuviera ácido, se añadirá un poco de azúcar. Reservar.

A la cebolla sobrante, se le añadirán piñones y unas pasas de Corinto, dejar dorar con la cebolla. Incorporar las morcillas sin la piel, deshacerlas con una cuchara de madera, agregar una tacita de salsa de tomate, remover para mezclar todo.

Retirar del fuego y dejar templar.

Rellenar con este preparado los pimientos del piquillo, rebozarlos en harina, luego en huevo batido y freírlos. Según se van dorando, se pasan a un papel absorbente.

Se presentan en una fuente colocados de pie, sobre un fondo de salsa. Adornar con unos piñones.

Son para amantes de la morcilla. A ti, madre, la morcilla de Burgos te gusta mucho y a Josep le encanta.

Ya sé que un día los harás y le darás una sorpresa.

Abrazos te mandan todos. Recibe uno muy especial de tu hija

                                                                                        Kasioles

sábado, 19 de marzo de 2011

MERLUZA CON MEJILLONES Y CEBOLLA CONFITADA.

Querida madre: De nuevo estoy escribiéndote ¿contenta?

Ya sé que esperas mis cartas con ilusión y que las compartes con Josep. Me alegra saber que siempre estás a su lado, por lo menos no se sentirá tan solo.

Desde que le falta su mujer, entiendo que se encuentre un poco perdido ¡cuánto se querían! Iban siempre juntos a todas partes, eran felices, se les notaba en la expresión, en cómo se miraban, en cómo sonreían, les brillaban los ojos de dicha. Dale un abrazo muy fuerte de mi parte.

Quería comentarte que, en esta nueva casa, tenemos un vecino amante de la fotografía. Es un vecino (más joven que nosotros) como los de antaño: abierto, amable, servicial, extrovertido y sobre todo amigo, de esos que siempre saben estar ahí, a tu lado, tanto en las penas como en las alegrías, en fin, de lo poquito que ya queda.

A Anthony le cae muy bien, siempre echan una parrafada cuando se cruzan.

El otro día me lo encontré con la cámara. Le pedí que hiciese una foto a un almendro. Se adelantan a la primavera, de ahí el dicho: “te adelantas como el almendro”

Mi sorpresa fue grande cuando, al día siguiente, me mandó las fotos.

Aprovecho para enviarte esa flor, es para ti, segurísimo que él estará encantado de que lo haga. ¿Te gusta? ¿Verdad que es preciosa? Está llena de vida.

Me acaba de llamar tu nieta Sonsoles, me trae a los niños a mediodía, tiene que trabajar esta tarde. Tendré que preparar algo rico para ellos. No puedo extenderme mucho más.

Pero tampoco quiero acabar la carta sin mandarte la receta de esta semana: MERLUZA CON MEJILLONES Y CEBOLLA CONFITADA.

Cortar tres cebollas en juliana, ponerlas a confitar en una sartén amplia con un poco de aceite y sal. Dejar sudar y, con paciencia, mantenerla a fuego lento e ir dándole vueltas, irán soltando sus jugos. Les he añadido un vasito de vino blanco, al poco se evaporará. Seguir removiéndola de vez en cuando. Cuando adquiere un color tostado oscuro, se retira del fuego y reserva.

Limpiar un kilo de mejillones, ponerlos en una cazuela con un poco de agua y vino blanco, llevar a ebullición y cuando estén abiertos, retirarlos del fuego. Colar el agua. Sacar la carne de los mejillones y reservar con una de las conchas los más bonitos.

Triturar la carne de los mejillones con un poco del jugo que han soltado. Mezclar con la cebolla confitada.

Colocar la merluza (salada por las dos caras y abierta en abanico) sobre un lecho de patatas en rodajas y champiñones (previamente hechas en el microondas). Extender el preparado de cebolla y mejillones sobre la merluza, cubriéndola. Poner alrededor unas rodajas de tomate. Meter al horno a 200 grados durante 20- 30 minutos (dependerá del tamaño). Pasado el tiempo, retirarla del horno y adornar con los mejillones reservados. ¡Muy rica! Ya la he hecho dos veces, les ha gustado mucho. Resulta muy jugosa y con un agradable sabor a mar.

No dejes de hacerla, si no encuentras merluza, con corvina también está buenísima.

Por hoy acabo. Me dicen que te mande abrazos de todos. Siempre estás en nuestras conversaciones. Te queremos.

Otro abrazo más de

                               Kasioles

sábado, 12 de marzo de 2011

BIZCOCHO CHARIS

Querida madre: ¡Al fin se ha pasado esta semana! En estos días nos ha invadido la tristeza y la impotencia. Hemos enterrado a Charis, una buena amiga, de las de toda la vida.

No creo que tú hayas coincidido con ella, pero si te digo que es la hermana de Pilar, la que está casada con karlo, íntimo amigo de Anthony, te darás cuenta.

Junto con su hermana, a Charis la conocí al poco de llegar a esta tierra ¡ya ha llovido!

Charis, siempre ha sido un ejemplo de bondad. Vivía con sus padres y les llenó de amor y atenciones hasta que murieron. Después, trabajó y, pese a ello, siempre ha tenido tiempo para dedicarlo a su hermana, sobrinos, familia y amigos ¡cómo la querían!

A todos aquellos que la han conocido, la recordarán siempre como una buena hija, hermana, amiga fiel, buena confidente, amante de su familia y veladora por el bienestar de todos.

Últimamente, Anthony y yo, nos la encontrábamos en el Auditorio, el día que teníamos concierto. Antes de entrar, siempre charlábamos un ratito con ella. Con su dulce sonrisa y su tono suave de voz, nos dedicaba siempre un halago sincero, así era ella, transparente y cariñosa, a todos daba ánimos.

Descansa en paz, Charis, amiga. Tu paso por la vida no ha sido en vano. Tus sobrinos y sus hijos te recordarán siempre, en tu círculo de amigas (¡cuántas muestras de cariño te llevaron convertidas en flores!), has calado tan hondo, que el hueco que has dejado en sus corazones ya nadie podrá llenar.

En cuanto a tu hermana y Karlo….. Lo saben, tú, aunque lejos, seguirás velando por ellos, siempre estarás a su lado.

En su memoria, pues también era buena cocinera y repostera, quiero enviarte hoy una receta de un bizcocho que bautizaré con su nombre: CHARIS.

Hace un rato lo acabo de meter en el horno, empieza a subir.

Para hacerlo, se necesitan: 3 huevos, 200 ml de nata líquida, 50 ml de aceite y otro tanto de leche, 250 gramos de azúcar, 330 gramos de harina mezclada con un sobre de levadura, aceite para untar el molde, ralladuras de un limón y una manzana reineta.

Preparación: Poner en un cuenco amplio todos los ingredientes a excepción de la manzana. Batir con la minipimer, añadir la manzana pelada y cortada en láminas, remover con una cuchara de madera para distribuir y mezclar bien la manzana. Reservar.

Calentar el horno a 200 grados.

Engrasar un molde circular, echar la preparación reservada en él, meterlo al horno, bajar la temperatura a 180 grados y esperar, sin prisas, no abrir nunca la puerta del horno, el bizcocho no subiría.

Cuando hayan transcurrido unos 50 minutos y la superficie del bizcocho presente un color dorado intenso, además de oler toda la casa a repostería, es señal de que está listo para ser sacado del horno.

Dejar reposar un ratito, con el filo de un cuchillo separarlo de las paredes y presentarlo sobre una blonda. Espolvorear por encima con azúcar glas. Dejar enfriar y estará listo para desayunar o merendar.

Espero que te guste. Ahora mismo lo acabo de sacar del horno ¡cómo me gustaría poder dártelo a probar! Siempre me acuerdo de ti, en cada cosa que hago, en cada plato de comida que preparo….

Siempre le digo a Anthony ¡si mi madre estuviera aquí…!

Besos, madre, muchos besos te manda tu hija.

                                                                   Kasioles

sábado, 5 de marzo de 2011

PARA COMBATIR EL FRÍO: COCIDO CON BOTILLO Y VERDURAS

Querida madre: De nuevo estoy otra vez contigo. Me siento bien cuando me evado de mis quehaceres y dedico un tiempo para contarte cosas.
En mi carta anterior se me olvidó decirte que sí me he acordado del aniversario de papá. Estuvimos en el cementerio.

De esta vez no ha hecho falta limpiar el panteón, con la cantidad de lluvia que ha caído en todos estos días, el granito ha quedado brillante y reluciente.

Las constantes lluvias fueron el motivo de que el agua buscase un camino por donde drenar. El hilillo constante del agua, formó agujeros en la base por los que quedaba al descubierto parte del ladrillo de la fosa.

No he querido comentártelo antes para que no te preocuparas, ahora está todo solucionado.

He mandado hormigonar todo el perímetro del panteón, han colocado unas varillas encima para que la tierra no cediese y, tapando esa capa, se colocó una tira de medio metro de ancho del mismo granito que el panteón. Ha quedado mucho mejor, es funcional y estético a la vez.

En la parte frontal del zócalo, coloqué a derecha e izquierda dos maceteros grandes con una planta, se llama durillo, es de hoja perenne, aguanta el frío y se desarrolla bastante bien en este clima.

Nuestro panteón es el único, entre todos los del cementerio, que tiene plantas naturales. Los pensamientos y las violas de las jardineras, se conservan bien. Procuro cuidarlo todo con cariño, puedes estar tranquila.

El cementerio de los pueblos tiene la ventaja que puedes visitarlo cuando quieras, yo tengo la llave y puedo entrar a cualquier hora.

Es pequeño, recogido, silencioso como todos, pero últimamente, estaba amenizado por el crotorar de unas cigüeñas que han anidado muy cerca.

El panorama que nos encontramos al ir, fue desolador. El fuerte viento de días atrás, junto con la lluvia torrencial, había roto y esparcido los centros de flores de plástico que en su día, los familiares de los que allí descansan, habían llevado con todo cariño ¡qué pena daba verlo! ¡qué sensación de abandono!

Bueno, voy a cambiar de tema, la muerte a nadie gusta, está ahí, a nuestro lado, pero no queremos verla. Sigue siendo, en muchas culturas, incluida la nuestra, un tema tabú. No sabemos afrontarla.

El dicho verídico de: el muerto al hoyo y el vivo al bollo, sí que está presente en nuestras vidas.

Sigamos pues alimentándonos para seguir viviendo.

Hoy te envío la receta de un rico cocido con botillo incluido.

Se acercan los carnavales y es típico comerlo por estas fechas ¿recuerdas las fuentes llenas de carnes y verduras que nos preparabas? Eran productos de matanza casera y lo más importante, era que los ponías a cocer con todo el cariño para nosotros ¡qué rico nos sabía todo!

Yo ya no hago aquellos cocidos a fuego lento, llevaban toda la mañana, para abreviar un poco, echo mano de una olla a presión.

Poner en ella garbanzos escurridos (después de haberlos remojado el día antes) añadirles: un trozo de morcillo, otro de tocino con hebra, un hueso de jamón, otro de ternera, un cuarto de gallina y unos rellenos.

Madre, tú nunca has hecho rellenos, yo he aprendido a hacerlos al llegar a esta tierra, son fáciles: poner en un plato pan rallado, (la cantidad dependerá del número de rellenos que vayamos a hacer), se le añade un huevo fresco, un diente de ajo picadito, unas hojas de perejil troceadas, jamón o tocino en daditos minúsculos, se moja con un poco de leche y con ayuda de un tenedor, se mezcla todo bien. Formar con esta pasta una especie de croquetas. Freírlas en aceite. Escurrir y reservar.

Cubrir de agua los garbanzos y las carnes, poner el punto de sal y cerrar la olla, dejar cocer de 15 a 20 minutos.

En otra cazuela grande, poner a cocer, con abundante agua, el botillo bien lavado, tardará en hacerse dos horas o más.

Media hora antes de que esté en su punto, se incorporarán los chorizos frescos, la verdura (grelos, berza o repollo, a gusto) y las patatas peladas y enteras, dejar que siga cociendo.

Cuando todo está a punto, se rectifica de sal y reserva.

Por último, hay que colar el caldo de los garbanzos y carnes, pasarlo a un puchero y ponerlo sobre el fuego, dejar que hierva, echar unos fideos finos y esperar unos 8 minutos a que se cuezan.

Llevar a la mesa la sopa, luego los garbanzos, con las carnes, chorizos y rellenos. Por último, como cierre especial, se presentará el botillo con las verduras y patatas.

Este plato es típico de Galicia y León. Recuerdo haber comido un botillo en el Bierzo extraordinario, y los que tú nos hacías….

Madre, me acuerdo mucho de ti, gracias por todo tu cariño y comprensión.

Todos te queremos mucho.

Hasta otra.

Abrazos y besos de todos.

                               Kasioles