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viernes, 28 de septiembre de 2012

GRATINADO DE FRUTOS ROJOS CON HELADO


Querida madre: ¿Te das cuenta? tan solo una semana después de dar vacaciones a mi blog (en Junio) escribí algo para ti al recordar tu aniversario. Tenía olvidada esa carta, pero, uno de los días que fuimos al chalé, la rescaté entre otras que también te he escrito. Dice así:



Siempre temo que llegue este día.


En cantidad de ocasiones no sé el día en que estoy , pero ¿creerás que siempre que llega éste me tengo que acordar?


Y, si te digo la verdad, casi preferiría que se me pasara desapercibido.


Una fuerza mayor me hace revivir los últimos momentos que pasé contigo. Recuerdo, como si fuese ayer, las palabras que te dije: Eres la mejor madre del mundo, no tengas miedo, a mi lado…


Como verás, pese a haber dejado el blog, yo no puedo pasar sin escribirte ¿qué pretendo al hacerlo?


Hay quien me dice que estoy fomentando tu recuerdo, que escribiéndote, no lograré liberarme ni olvidarte y será un obstáculo para seguir con mi vida y mi futuro.

Otros, por el contrario, opinan que es un medio extraordinario para liberar sentimientos.


Si me lo preguntan a mí, les diría que escribiendo y aún sin hacerlo, siempre estarás conmigo y que, pese a que a veces, no pueda remediar el que mis ojos se humedezcan, no por eso dejo de reír, de querer y de volcarme con los que me rodean cuando me piden ayuda o consejo.


Tú, madre mía, has sido lo más maravilloso que me ha podido ocurrir en la vida y, aunque me lo propusiera, no podría olvidarte.


Desde ese otro mundo paralelo, estoy convencida de que sigues estando a mi lado y guías mis pasos. Llego a la conclusión de que el amor de una buena madre es eterno.


Te deseo que tengas un buen día, descansa tranquila y en paz. Tu hija sonríe porque ha tenido la dicha de tenerte, de sentir tu abrazo y, todavía guarda, en el fondo de su corazón, el rescoldo de ese amor incondicional que, con tu entrega, has logrado grabar a fuego en su corazón. Gracias, madre mía, por todo lo que me has dado.


Ahora recuerdo lo mucho que te gustaba todo lo dulce.


Hoy haré para ti algo especial: GRATINADO DE FRUTOS DEL BOSQUE CON HELADO DE VAINILLA.


INGREDIENTES: Frutos rojos variados, yo he utilizado los que he podido encontrar: un racimo de uvas negras, un paquete de arándanos deshidratados, y una bandeja pequeña de frambuesas.


También se necesitarán 60 grs de mantequilla, un vaso o algo más (de los de vino) de vinagre de Módena o vinagre balsámico, 125 grs de azúcar, helado de nata o vainilla y tantas rodajas de piña como número de comensales tengamos.


PREPARACIÓN:


1- Poner a hidratar en agua templada con un poco de brandy, los arándanos. Cuando estén, escurrir y reservar.


2- Poner una sartén sobre el fuego, añadir el azúcar, echar unas gotas de agua y hacer un caramelo de color oscuro, con cuidado de que no se queme.


3- Añadir el vinagre balsámico y remover despacio, dejar que reduzca un buen rato sobre el fuego.
 



4- Separar la sartén del foco de calor y añadir la mantequilla en un trozo, remover, poco a poco se irá fundiendo y la reducción cogerá un tono brillante.


5- Volver a poner la sartén sobre fuego medio, añadir las frutas troceadas (yo sólo partí las uvas y aproveché para sacarle las pepitas) dejar hacer hasta que la fruta esté blanda.



6- Presentación: Poner en un plato una rodaja de piña bien escurrida, en su centro, una bola de helado de vainilla y, al lado, un montoncito de frutas rojas, salsear y disfrutad del conjunto.


Deseo que te guste este postre, en él quiero enviarte todo mi cariño con un fuerte abrazo.



                                        Kasioles

viernes, 21 de septiembre de 2012

BIZCOCHO RAPIDO DE CHOCOLATE

Querida madre: Hoy voy a enviarte una carta atrasada, la escribí al mes siguiente de mis VACACIONES. Era un atardecer de Julio cuando el sol, escondiéndose por el Oeste, pintaba el cielo de tonos rojizos. Dice así:

MADRE

Ya sé que llevo semanas sin escribirte, todavía no sé muy bien lo que me ha pasado, ni yo misma puedo entenderlo, pero tú bien sabes lo mucho que hemos hablado en todo este tiempo.

No he dejado, ni un solo día, de imaginarte a mi lado, sabes todo lo que hago, siempre te lo estoy contando.

Entre idas y venidas, el mes de Julio casi se está acabando, tú sabes que los veranos, siempre se me hacen largos.

Pero le temo a Septiembre ¡qué mal mes en mi pasado! El recuerdo de ese día, aún me sigue atormentando.

Y los días pasan lentos y se acumulan en años, en ocasiones yo pienso, lo que viví en el pasado.

¡Qué dichosa me he sentido! ¡Cuánto amor me habéis dado! No te extrañes, madre mía, que os siga necesitando.

Despierta durante el día y por las noches soñando, acuden a mi memoria, bellos momentos de antaño.

Madre, se me rompe el corazón con tan solo recordarlo, yo quisiera ser más fuerte y afrontar lo ya pasado.

Sabes madre que lo intento, sabes que sigo intentándolo, sabes que quiero evadir, la pena que me está matando.

Después de días aquí, en el campo y con buen sol, por momentos he sentido, renacer otra ilusión.

Mis nietos me acompañaban, sus risas eran canción, son la alegría viviente, que me llena de emoción.

Y en cuanto a mis amig@s, no sé lo que debo hacer, a veces me entra tristeza y digo: No volveré.

Pero otras… les recuerdo, les he cogido cariño, ellos han sido mi apoyo y me arroparon con mimo.

Días tengo para pensar, las dudas solucionaré, pero a ti, madre del alma, yo nunca te dejaré.

Y como lo prometido es deuda, hoy si que voy a mandarte la receta de esa especie de tarta-bizcocho que según mis nietos está chupada de hacer, es decir, facilísima.

También quiero compartirla con M. J. M y A. Este último será el maestro en la cocina y el resto serán sus alumnos.

Chicos ¡manos a la obra!

INGREDIENTES: Un huevo, 4 cucharadas de harina (yo utilicé una que es especial para hacer bizcochos, pero sirve cualquiera) y otro tanto de azúcar (colmadas), dos cucharadas de cacao en polvo, tres cucharas de aceite, tres de leche, mantequilla para untar el molde y un poco más de leche que utilizaremos para mojar los bizcochos de soletilla que colocaremos alrededor.

Se puede aromatizar a gusto: Con ralladuras de naranja, vainilla o media cucharadita de canela en polvo.

En el caso de utilizar harina normal, se añadirá, mezclada con ella, una cucharadita rasa de levadura en polvo.

PREPARACIÓN: Necesitaremos un molde de cristal o silicona que pueda ir al microondas, el que yo utilicé fue un táper (anglicismo tupper) de cristal de 17 centímetros sin la tapadera. Si doblamos las cantidades de los ingredientes, se puede utilizar otro mayor.

1- Derretir durante 40 segundos, en el microondas, un trocito de mantequilla.

2- Ayudados con un pincel, pintar con la mantequilla derretida las paredes y fondo del molde.

3- Cortar una punta a cada bizcocho de soletilla para que coincidan con la altura del molde.

4- Poner en un cuenco un poco de leche e ir mojando, ligeramente, cada bizcocho sólo por la parte de dentro, es decir la parte plana, con cuidado de que no escurran, se van colocando pegados a la pared circular del recipiente, la parte plana irá hacia dentro. Reservar.

5- En otro cuenco, echar todos los ingredientes, batirlos hasta que quede la mezcla sin grumos, tendrá un color brillante de chocolate.

6- Con mucho cuidado, verter esta mezcla en el molde, intentar que manche lo menos posible los bizcochos.

7- Meter en el microondas de cinco a seis minutos a máxima potencia.

8- Retirar, dejar enfriar bien y desmoldar.

9- Decorar a gusto, con azúcar glas por encima también queda bien.

Nota: El primer bizcocho que hice, cubrí primero el molde con un papel vegetal, pero no hace falta ponerlo, sale igual.

Sólo hay que pintar las paredes y fondo del molde con mantequilla, el resto es como os he explicado.

Mis nietos ya se han comido tres, les encanta.

Es lo ideal para el desayuno o merienda de chicos y mayores, para todos aquellos que amen y disfruten con el chocolate.

A ti, madre, yo sé que te encantaba el chocolate, hoy recordarás aquellas meriendas y desayunos acompañados con ricos churros.

Acabo, pero antes, recibe mis cariños en un fuerte y apretado abrazo.

                 Kasioles

sábado, 15 de septiembre de 2012

EL REGRESO DE KASIOLES


Querida madre: Vuelvo, no podía dejar más tiempo sin escribirte. Mucho hemos hablado en todos estos días que me he tomado de descanso, pero poco te he escrito, algunas cartas tengo sin enviarte, pero carecen de importancia.

He tenido mucho tiempo para reflexionar y he llegado al convencimiento de que estoy en deuda con todos aquellos que nos han seguido y me han apoyado. Han sido de gran ayuda para mí ¿cómo olvidarlos?

Amig@s, os he echado en falta, os he cogido cariño y quiero volver con vosotros. Poco a poco, os haré partícipes de la evolución que ha sufrido mi vida, espero no defraudaros demasiado.

Seguramente, hoy me he levantado viendo la vida de distinta manera, hace un día estupendo, muy pronto ha salido el sol y yo también he notado que hay una nueva luz en mi vida y en mi corazón.

Madre, tu hija se siente como si hubiera crecido, se ha hecho más fuerte.


A partir de ahora y, aunque no te falten mis cartas, te prometo no llorar. Cuando te escriba, te contaré lo más interesante que va ocurriendo en nuestras vidas y así podrás saber de todos nosotros y de lo mucho que te queremos.


No dudes, ni por un momento, que dejarás de formar parte de nuestras conversaciones, pero, cuando hablemos de ti, lo haremos de una manera más relajada, más tranquila, como cuando uno ya ha logrado aceptar aquello que es inevitable.


Me imagino que, cuando recibas esta carta, te llenará de satisfacción, pero tú bien sabes que aún tengo que afrontar más cosas, te prometo que, en poco tiempo, también lograré liberarme de ello, sé que me ayudarás. Lo necesito.


Como cierre de una etapa de mi vida, he escrito algo para ti, creo que te va a gustar, pero, antes de mandártelo, quiero recordarte que nunca, nunca, por mucho tiempo que pase, dejaré de quererte.



EL OCASO DE UN DUELO


Quiero destapar mi vida
Para liberar el alma
Años la llevo prendida
En la pena que me embarga.


Era incapaz de afrontar
El gran trauma que he pasado
Lo traté de disfrazar
Con lo que llevo soñado.


Suspendida de una nube
Viví cerca de una estrella
Me creí, que allá en el cielo
Estaba más cerca de ella.



Pero este gran descanso
Me ha hecho recapacitar
La vida es así de dura
Y la tengo que arrostrar.


El tiempo es un buen sedante
Para suavizar las penas
Mi cariño no ha cambiado
Pero si mi vida entera.


Descansa, madre del alma
Descansa y no tengas pena
Tu hija vuelve a vivir
¡Ya se acabó su condena!


Pensaba enviarte la receta de una tarta muy fácil, también quería compartirla con unos niños que están haciendo sus pinitos en la cocina, lo dejaré para la próxima entrada, no quiero alargar la carta demasiado.


Para terminar, quiero deciros que seguiré destapando sentimientos.


Para ti, madre mía, regreso para mandarte un fuerte abrazo con todo mi cariño.



                          Kasioles

sábado, 9 de junio de 2012

VACACIONES

Querida madre: Ya sabes que este mes es muy malo para mí, demasiado peso voy acumulando en mi baúl de recuerdos.

La Primavera y el Verano, quizás las dos estaciones más bonitas del año, han ido perdiendo, por los recuerdos que me traen, todo su encanto.

Pero mi intención era hablarte de otra cosa.

Ya conoces la cantidad de amigos que hemos hecho a través de las cartas que, semana tras semana, te voy escribiendo.

Todos ellos, con su cariño, con su dedicación, con sus siempre cariñosas palabras de apoyo, han logrado ser mi mejor terapia. Gracias a vosotros, he llegado a afrontar esos duros golpes que la vida nos va dando sin forma de poder evitarlos.

Estoy convencida de que sois gente extraordinaria, que habéis utilizado este medio para abrir vuestros corazones, expresar sentimientos y lanzarlos al viento. Eso mismo hice yo.

Durante estos dos años y medio que llevo metida en este mágico mundillo, he visto que mucha gente se va, cierra su blog y no volvemos a saber nada de ellos ¡cómo se les echa en falta!

La otra semana nos hemos llevado un susto con nuestro amigo André. En su entrada ponía: Despedida y cierre.

Madre, de sobras sabes que André es muy conocido en nuestra familia ¡pero si hasta tus biznietos saben quien es cuando en la mesa se menciona su nombre y poesías!

Yo fui una más de las que interpretó mal esa entrada, creí que cerraba su blog ¡no lo podía entender!

En ese momento, sentí la necesidad de escribirle algo.

Al poco, nos aclaró que el título se refería a la despedida de los chicos de la Catequesis ¡qué alivio!

Pero como yo ya tenía escritos esa especie de versos, made in Kasioles, aprovecho ahora para dedicárselos.


                                                    FOTO CEDIDA POR ANDRÉ

En este mundo virtual
Donde a nadie le preguntan
Su carné de identidad
Me topé con mucha gente
Que hoy aprecio, de verdad.

Mas, un día, tropecé
Quizás por casualidad
Con un corazón muy noble
Que reflejaba bondad.

Me atrajeron, sin querer
Las formas de su pensar
Hacía rimas en versos
¡Cuántas veces me hicieron llorar!

De su corazón salían
Dos veces cada semana
Bellos poemas de amor
Que dedicaba a su amada.

Se hizo tan popular
Que atrajo a la blogosfera
¿Quién no conoce hoy en día
a nuestro André de Nereidas?

Ama la Filosofía
Con su cámara hace magia
Las fotos que va dejando
Son vivencias de su alma.

Poeta, como el mejor
Amigo, muy entrañable
Como abuelo, encantador
Y como persona, adorable.

Enamorado del mar
Y pescador excelente
Eres como barca anclada
Al corazón de la gente.

Hoy he leído en su blog
Que hay un cierre y despedida
No puede ser que nos deje
Quedamos a la deriva.

He pensado muchas veces
Qué motivo le movía
Al dejar su barca sola
Sin ancla, timón y guía.

¿Acaso por enfermedad?
¿Será la melancolía?
Positivismo, Kasioles
Se fue con su portafolios
A escribir más poesía.

Y al borde de un riachuelo
Que fluye canturreando
Visualizaré a André
Con ella, TUYOSEANDO.


Y ahora soy yo la que os dice que debo dejaros. En todo este tiempo no he cogido vacaciones, semana tras semana, he permanecido fiel al lado de mi madre y al vuestro.

Nos iremos al pueblo, allí tendré tiempo suficiente para reflexionar, relajarme y decidir.

Independientemente de lo que haga, quiero que sepáis que, nunca, nunca, podré olvidaros.

Si alguna vez pensáis en mí, quiero que me imaginéis escribiendo cartas a todas aquellas personas que han formado parte de mi vida y ya se han ido.

A ti, madre mía, verbal o escrita, nunca te faltará.

Te quiero y os quiero a todos.
                                 
                                          Kasioles

sábado, 2 de junio de 2012

QUICHE DE BACON Y JAMÓN

Querida madre: Hoy ha venido Armando a darme un abrazo antes de ir a su casa. Apareció a media mañana, no lo esperaba. Me imaginé que, a esas horas, tendría que estar en el colegio.

Me contó que venía del banco, de pagar la matrícula para hacer la Selectividad (ahora cuesta 100 euros) y también de abonar las tasas para la solicitud del título de Bachillerato, otros 50 euros.

Debido al recorte de los presupuestos en Educación, no queda otro remedio que subir las tasas universitarias.

Después de estar charlando un rato, salió en conversación lo bien que se lo pasó el día de la Graduación.

Me contó que, después de cenar, se fueron a una discoteca y que estuvo hablando y bailando con sus compañeras de clase.

Ellas se habían subido a unos altos tacones, se rociaron con bronceador y se pusieron, para la ocasión, vestidos de minifalda a la moda. Dice que estaban guapísimas.


Los padres de tu biznieto, le dejaron quedarse en la fiesta hasta una hora prudencial, pero me contaba que, muchos de sus compañeros, estuvieron hasta el amanecer y desayunaron chocolate con churros ¡temprano empiezan a llegar tarde a casa! O pronto, según se mire.

Recuerdo lo que yo he vivido con la misma edad que mi nieto y, esta generación, se reiría a carcajadas.

Quizás haya sido exagerada la educación que hemos recibido años atrás, esas normas tan estrictas que, sobre todo a las chicas, nos imponían nuestros padres, son inconcebibles en estos tiempos.

Pero el caso es que, Kasioles, un mes antes de casarse, tenía que seguir volviendo a casa a las diez de la noche.

Si aquello era exagerado, hoy, a mi juicio, la actitud de algunos jóvenes se ha salido de madre. En pocos años, se ha pasado de un extremo al otro sin mediar un término medio.


Madre ¡cuánto ha cambiado la vida!


Pienso en esos padres que, teniendo todavía hijos adolescentes, los ven salir de casa y, seguramente, son incapaces de conciliar el sueño hasta que los oyen regresar. ¿Serán nuestros hijos responsables fuera de casa?


Me estoy extendiendo en un tema que incita al debate y, me imagino, que cada persona tendrá su criterio y su experiencia.


De momento, sólo pido que siempre haya un ángel bueno detrás de cada uno de esos jóvenes que inician una nueva etapa en sus vidas.

Y ahora paso a la receta de esta semana, he preparado un

QUICHE DE BACON Y JAMÓN.

INGREDIENTES:



1- Poner en una sartén un poco de aceite con 50 gramos de mantequilla, dejar derretir.



2- Picar en trocitos pequeños dos cebolletas y dos puerros, añadirlos a la sartén, ponerles el punto de sal y dejar que se vayan pochando lentamente. Escurrir y reservar.


3- En una sartén más pequeña, echar unas gotas de aceite, dejar calentar, añadir 240 gramos de bacon cortado en tiritas finas (cintas) y 100 gramos de jamón serrano en cuadraditos, saltear e incorporar 200 gramos de champiñones laminados. Continuar salteándolo todo junto. Escurrir y reservar.


4- Poner la cebolleta y el puerro en un cuenco grande, añadirle el salteado de bacon , champiñones etc, remover para mezclar.


5- Batir tres huevos con 200 ml de nata líquida para cocinar, ponerle el punto de sal y volcar sobre el preparado anterior. Mezclar bien.


6- Forrar un molde de aro con la pasta brisa, rellenarlo con el contenido del cuenco.





7- Precalentar el horno a 180 grados y meter el quiche. Dejar hacer hasta que la superficie aparezca dorada y esté completamente cuajado.


Dependiendo del horno, tardará de 30 a 40 minutos. Dejar templar, desmoldar y servir. Templado o frío está buenísimo.



Me acaba de llamar tu nieto Willi, ya vienen de camino, pasaremos este fin de semana todos juntos, ya estoy deseando verlos.


Acabo, pero antes quiero enviarte un fuerte abrazo con el cariño de todos y, en especial, el de tu hija.


                         Kasioleshttp://lospucherosdekasioles.blogspot.com/






sábado, 26 de mayo de 2012

ALBÓNDIGAS DE PESCADO Y GAMBAS EN SALSA

Querida madre: Esta semana voy a tener la agenda muy apretada.

El viernes es la fiesta de graduación de tu biznieto Armando.

A las 7 de la tarde se repartirán los diplomas en el Salón de Actos de su colegio y allí estaremos todos. Yo sé que no faltarás, él se alegrará mucho de sentir tu abrazo y felicitación.


Sólo me doy cuenta de lo rápido que se me pasan los años, al ver a mis nietos crecer.


Armando fue nuestro primer nieto y tu biznieto ¡qué alegría hemos tenido cuando nació! Tanto para los abuelos de ambas familias, como para todos los tíos y tías, siempre fue el juguete esperado.


Hoy es un chico guapo y muy alto, sigue siendo muy serio, de pocas palabras y muy estudioso, pero todavía conserva ese cariño tan especial que mostraba al abrazarnos.


Después de recibir los diplomas, dejarán a un lado el uniforme del colegio y se vestirán con un traje oscuro y corbata ¡qué guapo tiene que estar! Después, los chicos y chicas de su promoción, se darán cita en una cena.



Pasado este día, que no olvidarán, volverán al estudio, pronto tendrán la Selectividad y con ella, dependiendo de la nota que saquen, se determinará la carrera a elegir y, posiblemente, su futuro.


El sábado, se celebra un Campeonato de Gimnasia Rítmica en un pueblecito a unos 35 kilómetros de aquí, en él van a participar dos de tus biznietas: Katiuska y Laura ¿te acuerdas de ellas?

Eran muy pequeñas cuando tú te has ido, pero yo he logrado que no te olviden, siempre que sale en conversación algo relacionado contigo, les hablo de ti.


Me gustaría ir a verlas, pero me quedaré con el hermano pequeño de Laura, Alexis, tú no has llegado a conocerle, pero es de rico…

Le encanta el ordenador, nada más llegar a casa lo enciende y se mete en los juegos de Mario Bross o de Agame, es feliz.

Yo creo que maneja el ratón mejor que su abuela.

C
omo verás, mi vida transcurre entre añoranzas y ratos felices, ya nada es igual a la felicidad de antaño, a esa que salía de mi corazón en cada minuto de mi vida, sin preocuparme de ella, se había instalado como dueña y señora de mi persona.


Y ya que he mencionado la felicidad, el otro día he encontrado una frase que me ha gustado mucho, dice así:

“NUNCA CREAS FELIZ A NADIE QUE ESTÉ PENDIENTE DE LA FELICIDAD.

SE APOYA EN UNA BASE FRÁGIL QUIEN PONE SU ALEGRÍA EN LO ADVENTICIO.

EL GOCE QUE VIENE DE AFUERA, AFUERA SE IRÁ.

POR EL CONTRARIO, AQUEL QUE NACE DE UNO MISMO, ES FIEL Y FIRME Y CRECE Y NOS ACOMPAÑA HASTA EL FIN”

LUCIO ANNEO SÉNECA.

Te escribo hoy jueves pues, como te dije, voy a estar muy ocupada.

Ahora voy a enviarte rápidamente la receta de esta semana.

ALBÓNDIGAS DE PESCADO EN SALSA


INGREDIENTES:

Un lomo de pescadilla, 250 gramos de gambas, un huevo, ajo, perejil, pan rallado (sirve miga de pan remojada en leche) sal, harina y aceite.

Para la salsa, dos cebollas o cebolletas, una cucharada de carne de pimiento choricero, tres cucharadas de tomate frito, un vaso pequeño de vino blanco, sal, aceite y caldo de pescado.


PREPARACIÓN:

1- Hacer un caldo de pescado aprovechando la espina, la cabeza de la pescadilla y las cabezas y cáscaras de las gambas, añadir una rama de perejil, un trozo de cebolla y la parte verde de un puerro. Dejar cocer 20 minutos, colar el caldo y reservar.
2- Sacar la piel a la pescadilla (sirven filetes de pescado que venden congelados sin piel ni espinas, aconsejaría descongelarlos en leche para que queden más jugosos).
 
3- Hacer trocitos pequeños con el pescado, ponerlos en un bol y añadir: las gambas cortadas en trocitos, el huevo, dos dientes de ajo y perejil finamente picados, un poco de pan rallado y el punto de sal. Remover para mezclar bien. Si quedase muy apelmazado, se soltará un poco con leche o con más huevo.


4- Formar bolas con el preparado anterior, pasarlas por harina y dorarlas en una sartén con abundante aceite. Retirar y reservar.


5- Salsa: Poner una sartén al fuego con un poco de aceite, añadirle las cebollas muy picaditas, salar, dejar pochar lentamente. Cuando la cebolla está muy transparente, se le añade la carne de pimiento choricero, la salsa de tomate, el vino blanco, se sube el fuego para que se evapore el alcohol y, por último, se alarga la salsa con un poco del caldo de pescado que teníamos reservado.


6- Meter las albóndigas en la salsa, dejar cocer unos 10 minutos, retirar la cazuela del fuego, dejar reposar un ratito y servir.

Ya es un poco tarde, me está entrando el sueño, ya sólo me queda darte un fuerte abrazo de buenas noches con todo mi cariño.    
 
              Kasioles


sábado, 19 de mayo de 2012

MONTADITO DE MORCILLA DE BURGOS Y PIMIENTOS

Querida madre: Llevo toda la semana con un tema que ronda por mi cabecita.

El otro día hemos visto una película: El diario de Noa y, aunque hacía tiempo que ya la había visto, el tema que trata es tan actual, que no he podido dejar de pensar en ello. Es algo que me da pánico.

Cuando comencé a escribirte (de esto ya hace más de dos años) lo primero que puse en mi blog fue una frase que ideé, seguramente quería plasmar mis miedos y temores en ella, dice así: “TENGO MIEDO DE QUE, CON EL PASO DEL TIEMPO, AL OLVIDAR EL RECUERDO, OLVIDE TAMBIEN LA FELICIDAD VIVIDA”

He sido tan feliz en mi vida, he vivido tan rodeada de cariño, me he sentido tan protegida y mimada, que me aterra la idea de que, el cruel destino sea capaz de arrebatarme los recuerdos.

Me estoy refiriendo a esa enfermedad cruel que anula por completo a la persona: EL ALZHEIMER.

Madre ¿qué sería de mí si me faltase tu recuerdo?

El afrontar tu falta me resulta durísimo, pero si me quitan tu recuerdo…

Prefiero llorar, prefiero sentir mi corazón herido, pero me aterra el pensar que puedan privarme de la capacidad necesaria, para soñar y volar a tu regazo cuando necesite tu caricia.

Llegando a cierta edad es muy normal que, cuando estamos hablando con un grupo de amigos, no encontremos esa palabra adecuada que encaja perfectamente en la frase que dejamos incompleta por no acordarnos de ella. Nos reímos y solemos decir que nos ha patinado la neurona, pero ahí está ese amigo dispuesto a echarnos un capote y te recuerda la palabra que buscabas ¡qué alivio!

Si a esto añadimos que, con frecuencia, nos olvidamos del sitio donde hemos dejado las llaves, nos irritamos a menudo sin causa aparente, perdemos interés y concentración al realizar cualquier tarea, nos volvemos desconfiados, inseguros, indecisos, apáticos o deprimidos… la situación es alarmante.

En un principio, los síntomas suelen ser imperceptibles y de poca importancia, pero debemos ponernos en alerta.

La enfermedad es degenerativa, ataca a las células nerviosas de la corteza cerebral y hacen, de la persona que la padece, un ser sin memoria y sin funciones mentales, dicho de otro modo, un vegetal viviente.

Pido a Dios que mi cabeza se mantenga lúcida hasta el final.

Y cambiando de tema, voy a aprovechar que todavía mis neuronas tienen la capacidad de recordar otro entrante que nos han puesto en aquél restaurante: Montadito de morcilla de Burgos y pimientos asados.

INGREDIENTES:
2 pimientos rojos, dos patatas, una morcilla de Burgos y otra de cebolla, piñones, huevos (uno por ración) una manzana, una cebolla, aceite, sal y lechugas variadas o tomatitos cherrys para decorar.

PREPRARACION:
1- Asar los pimientos rociados con unas gotas de aceite y un poco de sal. Dejar templar, pelar y cortar en tiras. Reservar. Si os pasa como a mí, que no he tenido tiempo para asarlos, abrir una lata de pimientos del piquillo.



2- Pelar las patatas y cortarlas como para tortilla, pelar la cebolla y añadirla picada a las patatas. Freír a fuego moderado, salar y cuando estén en su punto, se retiran, escurren y reservan.




3- Quitar la piel a las morcillas. Poner una sartén al fuego con unas gotas de aceite, dejar calentar bien, añadir la morcilla, deshacerla con ayuda de una cuchara de madera, rehogarla junto con un puñadito de piñones y, si gusta, echar una manzana cortada en dados pequeños, cuando todo esté bien rehogado, se separa del fuego y se procede a montar el plato.

4- Colocar un aro metálico en el centro del plato donde se vaya a servir el entrante. Rellenar la base con patata y cebolla, presionar, cubrir con tiras de pimientos asados y tapar con morcilla.

5- Una vez que tengamos así preparados todos los entrantes, pondremos una sartén con aceite sobre el fuego, freír un huevo para cada entrante y colocarlo encima de la morcilla.


6- Retirar los aros y adornar a gusto con lechugas, rúcula, tomates etc.

Madre, no quiero acabar esta carta sin decirte que tengo unas fotos preciosas de nuestro mar, de nuestro entorno y de nuestro pasado.

La vida sigue, las ciudades evolucionan y nada es lo que era, pero hay zonas que aún permanecen intactas, como si no tuvieran edad.

Te dejo besos, abrazos y los cariños de toda esta gran familia.

                          Kasioles