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sábado, 28 de mayo de 2011

PARA PELUSÓN: LUBINA CON GUISANTES Y ALMEJAS

Queridísima madre: Acabo de planchar y, mientras lo hacía, mi imaginación volaba a otro lado.

Las tareas que las mujeres realizamos dentro de casa, no enriquecen, a fuerza de repetirlas, se transforman en rutina, yo diría algo más, ni se les da importancia. Solamente se pone el grito en el cielo cuando no están hechas, cuando todo está manga por hombro, es decir, la ropa no está planchada, las pelusas revolotean por la casa y la comida no está a la hora esperada ¡qué desorden! Seguramente, en ese momento, más de uno se dará cuenta y dirá: ¡Bendita ama de casa! ¿Dónde estás?

Como te decía, dejé volar la imaginación y me trasladé a Granada ¡qué viaje tan inolvidable hemos hecho los tres! Anthony quería enseñarte la Alhambra y a ti te había encantado ¿recuerdas lo felices que hemos sido?

Uno de aquellos días, mientras comíamos en la terraza de una gran plaza, escuchábamos una música relajante, a Anthony, que le entusiasma, se levantó para ver quien tocaba. Al fondo de la plaza, sentado en una silla, estaba un hombre muy delgado, alto, con unas gafas casi negras, sujetaba una guitarra y sus dedos, resbalando por las cuerdas, las hacía sonar de tal forma, que la melodía se propagaba por toda la plaza y se integraba en ese encanto especial que tiene la ciudad de Granada.

Anthony, especialista en dialogar, estuvo un rato charlando con él, le contó que era argentino, que estaba casi ciego y que todos los veranos se ganaba la vida tocando por el sur de España.

Para recordar sus canciones, le hemos comprado un CD, más de una vez lo escuchamos cuando vamos en el coche. Alfonsina es preciosa, es la preferida de Anthony.

Para mí, el escuchar esa música, me lleva a tu lado, me trae recuerdos imborrables de lo bien que lo hemos pasado, de lo feliz que te sentías, de lo que hemos reído juntas, algo muy especial que está íntimamente unido a esa ciudad encantada que es Granada.

Madre, cuando vuelvas, te prometo que repetiremos el viaje.

Verás que hoy mi receta va dedicada a Pelusón.

El blog de Pelusón, pertenece a María Pilar, es una de mis seguidoras y le he cogido mucho cariño.

Contaba, que desde la ventana de su casa, puede divisar un mar transparente donde se pueden pescar cantidad de lubinas ¡todo un privilegio poder ver el mar y disfrutar del sabor de una lubina salvaje!

Mi receta: LUBINA CON GUISANTES Y ALMEJAS.

Limpiar una lubina y sacarle los dos lomos. Salar o salpimentar, a gusto. Reservar.

Poner un poco de aceite en una cazuela baja, echar medio diente de ajo laminado y esperar a que tome color, añadir una cebolleta muy picada, rehogar y añadir unos guisantes tiernos, de temporada, poner una pizca de sal y dejar que se vayan pochando lentamente. Si los guisantes no fuesen tiernos, habrá que escaldarlos durante diez minutos.

Cuando los guisantes están, se añaden unas tiritas de jamón serrano, rehogar, rectificar el punto de sal.

Incorporar unas almejas bien lavadas (meterlas en agua con sal para que suelten las arenillas) y regar el conjunto con un majado de perejil, un diente de ajo y una copa de vino blanco. Si fuese necesario, se puede alargar la salsa con un poco de fumé hecho con la cabeza y espina de la lubina o con caldo de la cocción de los guisantes.

Poner una sartén sobre el fuego con unas gotas de aceite, dejar calentar, añadir los lomos de lubina, marcarlos dando vuelta y vuelta. Retirar y añadirlos a la cazuela.

Cuando las almejas se abran, los lomos de lubina también estarán a punto. Acompañar con unas bolas de patata cocida salteadas con un poco de mantequilla y espolvoreadas con perejil picadito.

A la hora de servir, se puede poner sobre los lomos de pescado, una vinagreta hecha con: dados de tomate, limón, aceite y unas alcaparras.

Deseo le guste a Pelusón, lo hice pensando en ella.

Y…por hoy tengo que terminar. Pero ya sabes, madre, que siempre estaré aquí para decirte una y mil veces, lo mucho que te quiero.

Un fuerte abrazo.

                              Kasioles

sábado, 21 de mayo de 2011

PARA TI: MENESTRA DE CARNE CON VERDURAS

Hola, madre, buenos días: Me acabo de levantar estornudando ¡qué tiempo más variable tenemos!

Las lluvias abundantes que deberíamos haber tenido en el mes de Abril, caen con fuerza de granizo en Mayo.

Ayer, Anthony, estaba preocupado por la huerta. La semana anterior hemos ido varios días al pueblo. Se dedicó a preparar la tierra con unos surcos perfectamente paralelos y yo le ayudé a plantar tomates, pimientos, calabacines, repollos, cebollas etc.

Acabé arriñonada por la falta de costumbre.

Teme ir a verla. Con la fuerza y la cantidad de agua que ayer cayó, lo más seguro es que haya tumbado y roto las diminutas plantas que empezarían a enraizar ¡una pena!

Pero ya sabes que este clima es así: Unas veces te hielas, otras te asas y, entre medias, te remojas.

Ayer, fue la clausura de mi curso. El rector daba una charla y después nos obsequiaban con un vino.

No he ido, he preferido quedarme con Anthony. Pero tampoco hemos salido. Quería ser él el que me invitase a tomar algo y al mismo tiempo dar un paseo. La temperatura era muy buena.

Pero… al poco se nubló, es como si de pronto se hiciese de noche, es como si el cielo se enfadara y empezara a descargar toda su ira en forma de tormenta y agua ¡qué relámpagos! Iluminaban todo el cuarto de estar.

No es de extrañar que Anthony no quiera acercarse a ver la huerta.

Pero ya sabes que no es la primera vez que esto ocurre. Volveremos a comprar más plantas y otra vez vuelta a empezar, ¡todo sea por poder comer una rica ensalada en el verano!

Hoy Sonsoles nos traerá a Laura y a Alexis ¡qué lindos son!

Alexis, con su media lengua, lo parlotea todo ¡qué cariñoso es!

Sólo lo conoces a través de las fotos que te mando, otro tanto le pasa a él, yo también le enseño tus fotos y no dejo de hablarle de ti, le digo que tiene una doble abuela, que es muy guapa, que su pelo es muy blanco, su piel muy suave y es tan buena y dulce como la miel.

No sé que me pasa, pero casi siempre que te escribo, acabo entristeciéndome. Es muy posible, y pese a la gran distancia que nos separa, que a veces llegues a escuchar el lamento de mi corazón ¡qué compenetradas estamos!

Cambio de tema y paso a enviarte lo que hoy he preparado en tu recuerdo: MENESTRA DE CARNE CON VERDURAS.

La receta es un poco entretenida, pero a ti te sobra paciencia.

El resultado es espectacular, ¿recuerdas que siempre que la hacía me decías que estaba deliciosa? Y añadías: ¡qué bien cocinas!

INGREDIENTES: Todos los de la foto, adaptándolos al número de comensales.

Poner una cazuela al fuego con un poco de aceite, que cubra el fondo. Dejar calentar, añadir dos dientes de ajo laminados, esperar a que tomen color y echar medio kilo de carne de ternera, (cortada en trozos pequeños), dejar dorar bien, saltear con ella unos cien gramos de jamón bien picado y añadir las verduras: la cebolla, el puerro, el tomate, las dos zanahorias y el pimiento verde, todo picado, rehogar con la carne, poner el punto de sal junto con una hoja de laurel y una cucharada de pimentón dulce, dejar pochar un rato, como se quedará seco, regar con un vaso de vino blanco y tres o cuatro de caldo de carne o verduras (si es necesario, se pueden usar pastillas de caldo, cuidado que salan mucho), dejar pochar todo a fuego lento, parte del agua se evaporará, la salsa irá engordando.

Cuando la carne esté tierna, retiraremos la cazuela del fuego.

En una sartén con un poco de aceite, saltearemos 150 gramos de champiñones laminados junto con un diente de ajo picadito, sin acabar de hacerse, los volcaremos sobre la carne y verduras de la cazuela.

Cocer dos o tres huevos en agua durante 10 minutos. Pelar y cortar en rodajas un poco gordas. Pasarlas por harina, huevo y freírlas, añadirlas con cuidado a la cazuela.

Hacer lo mismo con rodajas de calabacín sin pelar y con unos espárragos troceados de lata.


Cuando todo lo hayamos colocado en la cazuela, trituraremos en el vaso de la batidora, muchas hojas de perejil junto con un diente de ajo picado y un poco de vino blanco, volcar sobre los rebozados y dejar que todo junto de un hervor de unos minutos.

Dejar reposar y servir.

Madre, cuando la hagas, no dejes de invitar a Josep, te lo agradecerá, su mujer se la hacia y le encantaba.
Acabo ya, recibe muchos besos y abrazos de todos, siempre me dicen que no se me olvide mandártelos. A los de ellos, une también este cariño tan especial que siente tu hija por ti.

                                                   Kasioles

sábado, 14 de mayo de 2011

PARA MIS NIETOS: ALBÓNDIGAS CON SORPRESA

Querida mamá: Hoy tengo la sensación de que los buenos ratos se pasan en un abrir y cerrar de ojos.

Atrás quedó el día de la Comunión de Francis y otra vez volvemos a estar casi solos, si no fuera por nuestra Pi…¡Cuánto nos quiere!

Me encanta ver la casa llena, los nietos correteando y contagiándonos de su alegría.

Aunque el estar todos juntos, sólo nos duró un fin de semana, lo hemos disfrutado y aprovechado al máximo.

El pasado domingo ha hecho un buen día, hemos ido al chalé, comimos al aire libre y los niños corretearon y jugaron revolcándose por el césped.

Francis, entre la cantidad de regalos que ha tenido, está encantado con una máquina fotográfica que le han traído mis cuñados.

Nos decía que había leído todas las instrucciones, debió de ser verdad, me ha hecho unas cuantas fotos y ha sabido favorecerme. Te las mandaré. Están hechas a cierta distancia, lo justo para que casi no se aprecien las arrugas que, debido al paso de los años, se dibujan en mi cara. Me ha hecho gracia, antes de enseñarme cada foto me decía: Espera un poquito abuela, tengo que hacerle unos pequeños retoques, le pongo algo más de luz, más contraste… en fin, que está hecho un experto.

Pese a los años, Anthony siempre me dice que estoy guapa, y me sigue mirando con esos ojos de enamorado que tan feliz me hacen.

Como verás por las fotos, me conservo en el mismo peso. El vestido de encaje me quedaba precioso ¡cuánto me he acordado de ti!


Cada vez que alguien se acercaba a saludarme, admiraba mi vestido y me decía: ¡qué elegante vienes! Yo dejaba volar mi imaginación y me iba a tu lado, te abrazaba y te daba las gracias por todo ¡cuánto te hemos echado en falta!

Pero todavía quedan más comuniones que celebrar, tendremos más cosas buenas que festejar y sabemos que, un día no lejano, celebraremos con campanillas tu regreso.

No quiero extenderme más, aún tengo que enviarte la receta de esta semana. Los nietos me han pedido que les haga unas albóndigas.

Comprar medio kilo de carne picada de ternera, ponerle el punto de sal, un huevo entero, ajo, perejil y miga de pan remojada en leche. Mezclar bien y reservar.

Picar una cebolla grande y ponerla a confitar en una sartén con un poco de aceite. Remover a menudo para que no se queme, ponerle el punto de sal para que sude, dejar hacer lentamente hasta que coja un color tostado. Dejar templar y añadir a la carne picada.

Trocear unas lonchas de beicon en trocitos muy pequeños, añadirlos a la carne. Mezclar bien todos los ingredientes.

Formar con este preparado unas bolas redondas, pasarlas por harina y freírlas en abundante aceite. Retirar, escurrir y reservar.

Preparar la salsa: Poner en una cazuela un poco de aceite, picar un ajo y dejar que tome color, añadir media cebolla, un puerro, un pimiento verde y dos zanahorias, todo finamente picado, dejar pochar lentamente, ponerle el punto de sal. Cuando las verduras están casi hechas, añadiremos medio calabacín en dados y las albóndigas. Remover con cuidado, regar con un vaso de vino blanco y otro de agua, rectificar el punto de sal y dejar cocer todo junto hasta que las albóndigas estén en su punto. Servir.

Si gusta, se puede triturar la salsa.

Con esto, acabo por hoy. Volveré puntual el próximo sábado para contarte más cosas.

Recibe besos y abrazos de todos nosotros. Con todo cariño.

                                    Kasioles

sábado, 7 de mayo de 2011

RAPE CON LANGOSTINOS AL GRATÉN DE ALI OLI.

Mí querida madre: Hoy, con más motivo, no puedo dejarte sin carta.

Francis hace su primera comunión. Andamos todos un poco emocionados y nerviosos. Será un día grande, de celebración, y tendremos la suerte de poder reunirnos todos.

Esperamos a Máriel y a Willi con su familia ¡Cuántas ganas tenemos de ver a Mirian! ¿Sabías que últimamente la estamos llamando Marieta? Empezaron sus primos y ahora lo hacemos todos ¡qué expresiva es! Tiene los ojos de su padre, es muy habladora y cariñosa. Pronto hará cuatro años y se expresa como si fuese mayor.

He pasado una semana sin parar, las hijas me han llamado por teléfono cantidad de veces, me preguntaban qué me parecía tal o cual vestido, salimos a buscar complementos, en fin, no hemos parado de recorrer comercios y comprar cosas modernas.

Todas ya tienen su modelito. Deseamos que el tiempo nos acompañe y no llueva. Pronostican nubes y chubascos.

Yo llevaré el traje de encaje marrón y beige que me habías hecho. Está de moda, ese tipo de vestidos siempre están de actualidad.

No he engordado, me queda muy bien. Cuando lo ponga, pensaré en las manos de mi madre que han puesto todo su cariño en cada puntada que daban. Me sentiré muy feliz de llevarlo.

Madre, el sábado voy a sentir tu ausencia, todavía no me he acostumbrado a que se siente a mi lado otra persona que no seas tú.

Me refugiaré en Anthony, no quiero dejar traslucir mis sentimientos, todo tiene que estar rodeado de un ambiente de alegría: Es el gran día para Francis.

Aunque ando un poco retrasada, no quiero dejar esta carta sin la receta de costumbre, hoy te mando algo que no hice yo, el mérito es de tu nieto Willi, ya sabes que vale para todo.


Rape con langostinos: Se necesita un rape limpio, separar los dos lomos y reservar.

Con la cabeza, espina central y las cáscaras de los langostinos, preparar un caldo de pescado, añadirle una rama de perejil, un casco de cebolla y media zanahoria. Dejar hervir un cuarto de hora, desespumar, colar y reservar.

Cortar en filetes los lomos de rape, salpimentarlos. Poner en una sartén un poquito de aceite, dejar calentar mucho y marcarlos, sin que lleguen a hacerse de todo. Pasarlos a una cazuela de barro.

Saltear con unos ajos picados y perejil los langostinos sazonados con sal, regar con un poco de wiski o coñac, flambear. Sacar los langostinos y esparcirlos sobre los filetes. A los jugos que han quedado en la sartén, se les añadirá unos cacillos del fumé, dejar reducir. Cuando el líquido ha quedado reducido más o menos a la mitad, se vuelca sobre la cazuela.

Preparar una mayonesa con ajo, cubrir con ella el rape, meter al horno a gratinar. Servir.

La receta es sencilla y resulta riquísima.

Tengo que acabar. El sábado, como tantos otros días, estarás presente en nuestro pensamiento. Te enviaremos fotos.

Abrazos te mandan todos, al mío va unido un fuerte beso.

Kasioles


sábado, 30 de abril de 2011

COCKTAIL DE LANGOSTINOS, GAMBAS Y PIÑA

Querida madre: Ya todo ha vuelto a la normalidad. Atrás han quedado los días de Semana Santa y todos hemos vuelto a nuestros quehaceres cotidianos: los niños al colegio, sus padres y tías al trabajo, Anthony a sus clases de música y yo he reanudado las mías en la Universidad.

Como verás, la vida sigue su ritmo y el tiempo no para.

Me estoy dando cuenta que este domingo tendré que volver a celebrar el Día de la Madre sin ti ¡cuánto te voy a echar en falta!

Mis hijos y Anthony, me traerán contentos sus regalos y yo, por no variar, me tocará otra vez enviarte el que tengo para ti ¡cuánto me gustaría llevártelo!

Sigo manteniendo la opinión de que el Día de la Madre no debería ser sólo uno al año. Las madres están ahí, a nuestro lado, día a día, minuto a minuto, incansables, siempre pendientes de los hijos ¿habrá otro amor más constante y desinteresado?

Hoy, en especial, quiero enviarte mi agradecimiento por todo el amor que has depositado en mí a lo largo de la vida. Hay veces que las palabras son insuficientes para poder expresar todo lo que siente el corazón.

Hoy me limito a decirte: TE QUIERO, pero de forma desinteresada, transparente, sincera y agradecida que, sólo una hija, con la experiencia adquirida por el paso de los años, es capaz de valorar lo importante que es el tener una gran madre como tú.

Este año no te mando un cesto con flores y frutas, me ha parecido bonito ese colgante de perla en forma de lágrima ¿te gusta?

Hoy quiero mandarte una receta de algo que te gustaba ¿recuerdas el cóctel de gambas?

Es fácil: Picar una lechuga en juliana fina, reservar.

Cocer medio kilo de langostinos y 300 gramos de gambas en agua hirviendo con sal, dejar de dos a tres minutos, retirar, escurrir y dejar enfriar. Pelar las gambas, parte de los langostinos y reservar algunos enteros para decorar.

Abrir una lata de piña en su jugo. Cortar las rodajas en trozos pequeños. Reservar.

Preparar una salsa mayonesa: poner en el vaso batidor un huevo entero, una pizca de sal, una cucharada de vinagre y el aceite necesario, dependiendo de la cantidad que queramos hacer. Meter el minipimer, apoyándolo en el fondo del vaso sin moverlo, poner las cuchillas en movimiento y esperar un rato, cuando el huevo ha desaparecido, se va levantando y bajando poco a poco el brazo de la batidora, es para que entre aire, en unos minutos estará lista la mayonesa.

Como necesitamos salsa rosa para el cóctel, le añadiremos: cuatro cucharadas de tomate Kechup, un chorrito de coñac, una cucharadita de salsa Perrins y el zumo de una naranja pequeña. Mezclar bien y reservar.

Montar las copas o cuencos individuales. Poner en el fondo lechuga, salar, encima colocar los langostinos, gambas y piña, troceados, regar con un poco de salsa rosa y decorar con dos langostinos.

Deseo, de corazón, pases un buen día. Todos, incluidos nietos y biznietos, te mandamos montones de besos y abrazos.

                                               Kasioles

sábado, 23 de abril de 2011

UNA DELICIA EN CAPARAZÓN DE BUEY

Querida madre: Una semana más se ha pasado y por poco, hoy no puedes recibir mi carta ¡si supieras lo ocupada que he estado!

Hemos tenido a tres de nuestros nietos, incluso se han quedado a dormir.

A sus padres les ha coincidido tener guardia el mismo día y nosotros, como abuelos, hemos desempeñado encantados nuestro papel.

Al día siguiente, por la tarde, se marcharon de vacaciones.

En un principio, querían ir al Sur, pero como amenazaban lluvias por todas partes, decidieron ir al Norte.

De momento parece que han tenido suerte, cuando nos llaman dicen que tienen buena temperatura y que, aunque el sol no asoma, la lluvia sigue sin aparecer. Hoy los niños estaban haciendo castillos en la playa.

También Sonsoles nos ha traído a sus dos hijos. El día de Jueves santo se ha muerto el abuelo de su marido. Era un hombre mayor, tenía 95 años. Era cofrade y, según me han contado, el entierro ha sido emocionante. La Cofradía en pleno, a la que pertenecía, le dio su último adiós con un canto prolongado hasta la llegada al cementerio. El pueblo entero, en silencio, recorría a pie una distancia de 3 kilómetros.

Su vida, de trabajador constante, sirva de ejemplo para todos sus hijos y nietos que hoy le han acompañado en su último viaje. D.E.P.

Esta Semana Santa y, debido al mal tiempo, se han tenido que suprimir varías procesiones.

Nosotros y los niños, hemos tenido la suerte de poder ver la procesión del Cristo de la Luz.

Sale por la mañana, a las 11,30 de la Capilla Universitaria del Colegio de Santa Cruz.

Es una talla preciosa de Gregorio Fernández.

La lluvia, en señal de respeto hacía el Cristo, se ocultó en una nube, en su lugar aparecieron unos rayos de sol que duraron el tiempo suficiente para que la procesión pudiese hacer su corto recorrido.

Anthony nunca se pierde esta procesión, le tiene gran devoción al Cristo.

Frente a la Facultad de Derecho, el paso se detiene y el coro universitario canta. Todo es silencio, recogimiento, fervor y admiración. Hay que estar ahí, para poder apreciarlo y sentirlo en toda su intensidad. En la distancia, yo me sentía a tu lado ¡cuánto me he acordado de ti!

No quiero acabar la carta sin antes mandarte la receta de esta semana. He preparado unos bueyes de mar rellenos.

Se necesitan dos bueyes de mar, tres cebollas, cinco cucharadas de salsa de tomate, una copa de coñac, ocho palitos de cangrejo, vino blanco, aceite, sal, mahonesa, perejil, un huevo cocido y dos tomates cherry.

Cocer el marisco durante 10 minutos en agua hirviendo con sal y dos hojas de laurel. Dejar enfriar. Sacar con paciencia toda la carne de los bueyes. Reservarla.

Poner una sartén sobre el fuego con un poco de aceite, dejar calentar y echar las tres cebollas cortadas en juliana, dejar pochar lentamente, añadir sal y pasado un rato, una copa de vino blanco, remover y esperar a que las cebollas se vayan confitando. Cuando tienen un color tostado claro, se les añade la carne del marisco reservada, los palitos de cangrejo picaditos y la salsa de tomate. Mezclar bien, echar el coñac y flambear. Dejar templar.



Rellenar los caparazones de los bueyes con esta mezcla, cubrir con mahonesa y decorar a gusto.

Tú, madre, tienes mucha paciencia y sé que harás esta receta, el marisco te encanta.

Cuando veas a Josep, no te olvides de darle un abrazo muy fuerte de mi parte.

Para ti, hoy te mando montones de besos.

Kasioles

sábado, 16 de abril de 2011

PARA MERENDAR: TORRIJAS

Querida madre: Estaba pasando a limpio unos apuntes de Nutrición y me han entrado ganas de escribirte, tengo ganas de contarte las últimas novedades.

Ayer me ha sido imposible comunicarme contigo ¿tenías el teléfono estropeado? Lo intenté más de una vez, pero el teléfono seguía sin dar señal. ¡Cuánto he sentido no pudieras escucharme!

A última hora de la mañana me han llamado del programa Protagonistas (punto radio de Castilla y León).

Una parte del programa la dedicaban a las nuevas tecnologías, buscaban a una abuela metida en este mundillo mágico de Internet.


Encontraron Los pucheros de Kasioles y me llamaron.

El entrevistador, Miguel Castañeda, un joven con mucha experiencia, que transmite seguridad y calma, me hizo algunas preguntas. Si te digo la verdad, casi ni las recuerdo. Conociendo a tu hija, te darás cuenta que estaba nerviosa, no podría decirte con exactitud todo lo que dije.

Recuerdo haber contado mis inquietudes por la cocina al poco de casarme.

 
Yo quería agradar a Anthony en todo, en ese aspecto no podía fallarle y me dediqué a preguntar, a conocer el tipo de cocina de esta tierra (tan diferente a la nuestra) y a preparar unos platos que, sin darme cuenta, los transformé en una cocina de fusión.

Como dije a través de la radio, creo haber conseguido mi propósito, tengo a Anthony encantado, siempre alaba todo lo que hago y me sonríe con esa sonrisa suya, tan dulce, llena de amor y satisfacción ¿Puedo pedir más?

Se acerca la Semana Santa. No saldremos de vacaciones. Son días que invitan a la reflexión.

Algunos de nuestros hijos si lo harán. Aprovechan para visitar a los suegros. Ellos, al igual que nosotros, tienen derecho de disfrutar, aunque sólo sea por unos días, del cariño de hijos y nietos.

En gastronomía, la Semana Santa va unida al bacalao, al potaje y sobre todo a las torrijas.

Este rico postre, tan humilde, es capaz de hacer las delicias de los paladares más exigentes.

Se desconocen sus orígenes con exactitud. La receta debe remontarse a la Edad Media, luego se difundirá con rapidez.

En los conventos es acogida con gran entusiasmo. Las monjas aprovechaban el pan del día anterior para hacer torrijas.

La receta llegó a todos los hogares. Yo también la he recogido y quiero meterla en mis pucheros.

Hoy quiero hacer torrijas para ti, madre, para que te acuerdes de todas las veces que, con tanto cariño, te las hacía a la hora de llevarte el desayuno.

En esta Semana Santa, tendrás que hacerlas tú, presta atención:

Poner en un puchero medio litro de leche (o más dependiendo de la cantidad que se vaya a hacer), dos cucharadas de azúcar, una tira de piel de naranja, otra de limón y un palito de canela en rama. Dejar que llegue a hervir. Retirar del fuego y dejar templar. Si gusta, también admite anís.

Cortar pan del día anterior en rodajas no muy gruesas, colocarlas en una fuente un poco honda, sin amontonarlas. Regarlas con parte de la leche y dejar que se vayan empapando. Cuando la hayan absorbido, se les de la vuelta y se vuelven a regar con la leche restante.

Cuando el pan está bien blando, se sacan escurriéndolas un poco, se rebozan en huevo batido y se fríen en aceite caliente. Según se van sacando, se pasan a un plato con un papel absorbente.

Cuando hayan soltado el exceso de grasa, se colocan en una fuente y se riegan con un hilo de miel o se espolvorean con azúcar glas, al gusto.

En otras ciudades, son típicas las torrijas de vino, se llaman torrijas borrachas. Como su nombre indica, van empapadas con vino tinto, rebozadas en huevo, fritas y servidas con una lluvia de azúcar por encima.

Hoy me he extendido mucho, debo terminar. En la próxima carta te seguiré contando cosas.

Mientras, recibe montones de abrazos de todos nosotros, entre ellos, uno muy especial de tu hija.

                                   Kasioles






domingo, 10 de abril de 2011

BACALAO DE CUARESMA

Querida madre: Se me ha pasado la semana en un abrir y cerrar de ojos.

Ignoro lo que le ocurrirá al resto de la gente, pero yo tengo la sensación de que los días se suceden a gran velocidad. ¿Será un síntoma de vejez?

Cierto es que llevo unos meses muy atareada. Sigo yendo a las clases de la Universidad. Cojo apuntes como en mis tiempos de estudiante. Al salir de clase, siempre me espera Anthony. Paseamos, picamos algo o nos sentamos en una terraza, ahora que empieza el buen tiempo.

Cuando llego a casa, intento sacar un rato para descifrar los apuntes que he cogido a toda velocidad. Más tarde, hago fotocopias y se las doy a dos compañeras de clase.

Hoy había quedado con unas amigas para celebrar el cumpleaños de Loly. Llegada la hora, lo pensé mejor y decidí llamar para disculparme.

Sinceramente, he preferido quedarme con Anthony. Hoy no saldremos, pero no importa, soy feliz con solo sentarme a su lado, hay veces que no hablamos, pero nuestras miradas lo transmiten todo.

Juntos, sentados en el sofá, pasa su brazo alrededor de mi espalda y hoy comprendo, más que nunca, que hay silencios que tienen más valor que mil palabras.

Vemos televisión o escuchamos música. Me siento tan feliz a su lado reposando mi cabeza sobre su fuerte hombro…

Sigo los consejos del Dr. Rojas, intento cultivar el amor. El paso de los años trata de marchitarlo y, como si de una planta delicada se tratase, yo procuro abonarlo, cuidarlo, mimarlo, en una palabra: mantenerlo vivo.

Madre, soy feliz, creo haberlo conseguido. No obstante, procuraré no bajar la guardia, en esto estriba el éxito de un matrimonio.

Y como el amor tiene muchas facetas, hoy te envío la receta de un plato que a Anthony le gusta mucho: PATATAS CON BACALAO Y ARROZ

Poner a desalar el bacalao la noche anterior.

Poner una cazuela sobre el fuego con un poco de aceite, cuando esté caliente, se añade una cebolla muy picadita y un pimiento verde italiano troceado de la misma manera. Rehogar, dejar pochar unos minutos.

Mientras, pelar y cascar las patatas, cortarlas como rompiéndolas, es para que suelten la fécula, añadirlas a la cazuela, remover con cuchara de madera para que se impregnen bien con el aceite y verduras. Ponerles una hoja de laurel y una buena cucharada de pimentón dulce (admite también algo de picante), regar con una copa de vino blanco, incorporar el bacalao troceado (pueden servir migas) y cubrir con agua. Cuando levante el hervor, se añade un puñado de arroz, remover, dejar que vuelva a hervir. Por último, echar un majado de dos dientes de ajo y hojas de perejil, remover. Dejar cocer. Pasados veinte minutos, se retira del fuego, se dejar reposar un poco y se sirve. Es un plato ideal para un día fresquito y sobre todo, para Semana Santa.

No olvides que a Josep también le gusta mucho. ¡Con cuánto cariño os lo haría yo! Tengo ganas de que llegue el día en que pueda volver a abrazaros.

Esta semana, como tantas otras, te mandamos montones de besos y abrazos.

Cariñosamente

Kasioles

sábado, 2 de abril de 2011

PIÑA BRASEADA CON SALSA DE TOFFE

 Querida madre: Acabamos de llegar a casa. Anthony y yo hemos asistido a una conferencia del Dr. Rojas. Estamos encantados de haber ido ¡cuánta gente aguardaba paciente con la esperanza de poder entrar! Hemos sido unos privilegiados. Más de cien personas se han tenido que marchar por no tener cabida en la sala. Una vez llena, se cerraron las puertas.

Lo primero que hago es escribirte, quisiera, de alguna manera, transmitirte toda la emoción que he experimentado al escucharle ¡ha sido fantástico! Su personalidad transmite paz, serenidad, paciencia y amor.

El tema expuesto es muy complejo: Mujeres y depresión.

¿Quién de nosotras a lo largo de la vida no ha tenido momentos de tristeza?

Por naturaleza, por el mero hecho de ser mujeres y debido a modificaciones hormonales, solemos tener días en los que nos sentimos en baja, nos sentimos tristes, solemos decir: Estamos “depre”.

Pero esto, no es nada comparado con la verdadera depresión ¿qué poderoso imán tiene esta enfermedad para que nos aparte de ver la realidad? Nos sumerge en un pozo y no nos deja ver la luz.

Recuerdo una de sus frases: “El que no ha tenido una depresión, no sabe lo que es la tristeza en su intensidad”

Cuando perdemos a un ser querido, nos invade la pena, creemos que nuestro dolor no puede ser mayor, nos domina la tristeza pero…. Después de escucharle, me han entrado ganas de correr, de escapar, no quisiera que las afiladas garras de la enfermedad puedan atraparme.

¡Qué poco entendemos a la persona deprimida! ¡Qué difícil es ayudarla!

También nos habló del amor, de lo fácil que es enamorarse y de lo difícil que es mantenerse enamorado.

Yo pienso muchas veces en el amor, vivo el amor, ese amor por Anthony, el que nos ha mantenido y mantiene unidos a lo largo de los años.

El profesor decía: No hay felicidad sin amor y no hay amor sin renuncias. El amor es alquimia, magia. El amor es una tarea, es un trabajo.

Quiere decir, o al menos así lo he interpretado, que al amor, como algo vivo, hay que cuidarlo, mimarlo, como al niño pequeño que se le da de comer todos los días.

Y… hablando de comida, hoy he preparado un postre con mucha fibra, rico, natural y muy fácil de hacer.

PIÑA BRASEADA CON SALSA DE TOFFE:

Ingredientes: Una piña natural, un poco de mantequilla, azúcar para hacer caramelo, unas gotas de limón, 200 ml de nata líquida, un kiwi, una naranja o frutas al gusto para adornar.

Pelar bien la piña, cortarla en rodajas, descorazonarlas y dividir cada círculo en dos, reservar.

Poner una cazuela sobre el fuego con azúcar, unos 250 gramos, añadirle unas gotas de limón y esperar a que se haga un caramelo.

Cuando esté, echaremos como unos hilos sobre un papel blanco de hornear. Dejar enfriar.

Mientras, añadiremos al caramelo restante la nata líquida, volveremos a colocar la cazuela sobre el fuego y, sin dejar de remover, se va formando la salsa de toffe a medida que la nata va reduciendo y el caramelo se derrite.

En otra sartén grande, colocar una nuez o dos de mantequilla, dejar derretir y añadir las medias rodajas de piña. Dejar que tomen color por los dos lados.

Se presentan las rodajas, solapándolas, en una fuente rectangular, se salsean con el toffe y se adornan con frutas. Como toque final, se despega con cuidado el caramelo del papel y se coloca encima de la piña.

La receta no es mía, la presentación menos, es obra de tu nieto Willi, ya sabes que vale para todo lo que se proponga. La foto también está hecha por él.

Me ha dicho, que cuando te escriba, te mande un montón de abrazos, sigue igual de cariñoso.

Yo también te mando otro montón, reparte con Josep.

                                                                    Kasioles

sábado, 26 de marzo de 2011

PIMIENTOS DEL PIQUILLO RELLENOS DE MORCILLA

Mi querida madre: Hoy quisiera contarte muchas cosas y…¿por dónde empiezo? Se me agolpan las ideas.

Pero esta vez es por algo bueno, alegre, feliz: Han venido todos a celebrar el Día del Padre. No ha sido día festivo, pero para nosotros ha sido un día muy especial ¡otra vez juntos! Si vieras lo feliz que estaba Anthony…

Ya sabes que el tener a los hijos y nietos a nuestro lado es algo muy importante, valoramos mucho cada minuto que pasamos con ellos. ¡Qué cara de satisfacción tenía su padre y abuelo!

La yaya Kasioles, tampoco se quedaba atrás, viéndoles y mirando la cara de felicidad de Anthony, era razón suficiente para sentirse contenta.

Para celebrarlo, les preparé un cordero asado. A los postres, los más pequeños, como si de tres Reyes Magos se tratara, iban en fila llevando en sus manos los regalos para su abuelo. A Anthony le caía la baba de felicidad, le brillaban los ojos de emoción.

Al día siguiente, fue el cumpleaños de Mary Neri, lo celebró en su casa. Amaneció un día espléndido y pudo poner la mesa en la terraza, los niños jugaron en el jardín ¡cómo disfrutaron! ¡qué bien se lo han pasado!

Hoy todo ha vuelto a la normalidad, pero todavía conservamos el gustillo de lo vivido.

Madre, cuando he dicho que estábamos todos juntos, no era verdad, yo sigo sintiendo tu ausencia y, cada día que pasa, me entran más ganas de volverte a ver.

Hoy, unos amigos (es un matrimonio extraordinario) me han enviado una foto, es de la luna.

A mí me parece que es muy difícil captarla con la nitidez que se aprecia en la fotografía, pero, ya ves que el artista lo ha logrado.

Cuando la he visto, me he acordado de ti ¿te das cuenta que, pese a la distancia, estamos viendo las dos la misma luna?

A partir de ahora, y mientras dure la fase de luna llena, las dos miraremos al cielo, nos transmitiremos nuestro cariño y nos fundiremos en un abrazo bajo su luz.

De seguir así, seguro que acabo llorando, sé que tú no quieres verme triste, cambiaré de tema.

Paso a tratar algo más prosaico: ¿Qué comemos hoy?

Para ti y Josep os he preparado una receta de pimientos del piquillo rellenos de morcilla. Ya sé que os encanta.

Ingredientes: Una morcilla de cebolla, otra de arroz, dos cebollas, medio vaso de vino blanco, pasas sin pepitas, piñones, un cacillo de salsa de tomate, una o dos latas de pimientos del piquillo, una copa de vino de Málaga, un chorrito de vinagre de Módena, agua, aceite y sal.

Pelar y cortar en juliana las cebollas. En una cazuela echar un poco de aceite, cortar las cebollas en juliana y añadirlas, poner el punto de sal y dejar que se vayan confitando lentamente, remover de vez en cuando, si quedasen muy secas, añadir el vino blanco, dejar evaporar. Cuando adquieran un color tostado, se retiran y reservan.

Separar una cuarta parte para hacer la salsa, ponerla en el vaso de la batidora, añadir unas pasas, un poco de vino de Málaga, un chorrito de vinagre, el líquido de una de las latas de pimientos y aquellos que estén un poco rotos y no sirvan para rellenar, alargar la salsal con un poco de agua, si es que fuera necesario. Triturar, probar. Si estuviera ácido, se añadirá un poco de azúcar. Reservar.

A la cebolla sobrante, se le añadirán piñones y unas pasas de Corinto, dejar dorar con la cebolla. Incorporar las morcillas sin la piel, deshacerlas con una cuchara de madera, agregar una tacita de salsa de tomate, remover para mezclar todo.

Retirar del fuego y dejar templar.

Rellenar con este preparado los pimientos del piquillo, rebozarlos en harina, luego en huevo batido y freírlos. Según se van dorando, se pasan a un papel absorbente.

Se presentan en una fuente colocados de pie, sobre un fondo de salsa. Adornar con unos piñones.

Son para amantes de la morcilla. A ti, madre, la morcilla de Burgos te gusta mucho y a Josep le encanta.

Ya sé que un día los harás y le darás una sorpresa.

Abrazos te mandan todos. Recibe uno muy especial de tu hija

                                                                                        Kasioles