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lunes, 16 de noviembre de 2015

ENSALADA TEMPLADA DE ALUBIAS VERDES Y PULPO

Querida madre: Aunque la semana pasada  hemos tenido la suerte de poder reunirnos todos, y lo hemos pasado fenomenal, te relataré los detalles en otra ocasión.


Hoy quiero continuar con lo que te contaba en mi carta anterior.

¿Recuerdas que había quedado con Sandro? Pues bien, antes de salir de casa, perfectamente arreglada, me había dado el visto bueno mirándome al espejo.

Me devolvió una imagen que acrecentó mi ego, estoy todavía fenomenal, me dije, y fue entonces cuando recordé las palabras que siempre me repetías cuando me arreglaba para salir con Anthony ¡Qué guapa vas, hija mía!

Y siguiendo con mi costumbre de no llegar nunca tarde, aunque sólo salga con alguna amiga, miré la hora que marcaba el reloj de pared, (era de mis abuelos paternos y aún conservo como una joya) y me apresuré a salir de casa.

Cerré la puerta con llave y, antes de que llegase el  ascensor, escuché el sonido del teléfono.
Volví a abrir lo más rápido que pude la puerta y, sin cerrarla, corrí a coger el teléfono antes de que parase de sonar.

¿Diga? Al otro lado escuché la voz de Sandro.

Me decía, sin darme más explicaciones, que le era imposible quedar conmigo, que lo sentía mucho, que ya me llamaría.

Cerré la puerta y fui a sentarme al sofá del cuarto de estar.

No sabía que pensar pero, de pronto, recordé que, al poco de casarme, le había escrito varias cartas y nunca más había vuelto a tener noticias suyas.

Guiada por mi impulso, sin pensarlo dos veces, escribí:



NO TE VOLVERÉ A ESCRIBIR
Y MUCHO MENOS, A HABLARTE,
LA AMISTAD TOCÓ A SU FIN
SIN CAUSA JUSTIFICABLE.

NO ACIERTO A DESCUBRIR
EL MOTIVO QUE CAUSÓ
ESTE SILENCIO PATENTE
QUE SÓLO CAUSA DOLOR.

A VECES, LOS SENTIMIENTOS,
NO SE AVIENEN A RAZONES
SE QUIERE, AÚN SIN QUERER,
LO DICTAN LOS CORAZONES.

OTROS, POR EL CONTRARIO,
TIENEN RAÍCES AÉREAS
Y AL MENOR GOLPE DE VIENTO
SE DISEMINAN POR TIERRA.

RECOJAMOS LAS MIGAJAS
DE AQUELLO QUE PARECÍA
UNA SINCERA AMISTAD
¡O ESO YO ME CREÍA!

DE TODO SE APRENDE EN VIDA
AUNQUE, POR SER TAN HUMANOS,
VOLVAMOS A TROPEZAR
Y COMETER LOS ERRORES
QUE HOY, SIN PIEDAD, JUZGAMOS.

Y como ya tengo que preparar algo para comer, aprovecho para participar en el reto BBSS, se trata de hacer un plato bueno, barato, sencillo y sano.

Como este verano he recogido gran cantidad de alubias verdes,( he congelado muchas), recuerdo haber ideado, sobre la marcha, una ensalada templada con pulpo y, como ha gustado mucho a todos, hoy la volveré a hacer:

INGREDIENTES: Dos tentáculos de pulpo cocidos, medio kilo de alubias verdes, 3 huevos, dos o tres tomates, dos pimientos rojos, una patata grande o dos pequeñas, dos dientes de ajo, sal, aceite, perejil y vinagre.

PREPARACIÓN:
1-  En una cazuela, con agua y sal, echar las alubias verdes limpias y troceadas. Dejar cocer hasta que estén tiernas. Escurrir y reservar.

2- Mientras, asar al horno dos pimientos rojos o abrir un bote de pimientos asados.


3-   Cortar los pimientos en tiras y aliñarlos con sal, ajo y perejil muy picados, aceite y, si gusta, un chorrito de vinagre. Reservar.


4-   Pelar las patatas y cortarlas en rodajas de menos de un cm de grosor. Echarlas en una sartén con abundante aceite, dejar a fuego medio para confitarlas.

5-   El secreto es que se vayan friendo muy lentamente.
6-   Después de un rato, tapar la cazuela.

7-   Cuando las patatas se vean melosas, se destapa y se sube el fuego, dejarlas unos minutos hasta que se doren un poco.

8-   Retirarlas a un plato con un papel absorbente para eliminar el exceso de grasa que pudieran tener.

9-   Ahora hay que montar el plato. En una fuente redonda, poner de  fondo las alubias verdes.

10-   Cubrirlas con tiras de pimientos rojos y verter por encima su aliño.

11-   Sobre los pimientos, poner las patatas confitadas.

12-   Colocar, por todo el borde de la fuente, rodajas de tomate y de huevo cocido.

13-   Rematar el plato, cubriendo todo el centro, con el pulpo cortado en rodajas y aderezadas  con sal gorda, pimentón dulce o picante (a gusto) y un hilo de aceite de oliva.

14-   Degustar esta ración. Se consigue esta forma colocando los ingredientes, por capas, dentro de un aro circular.

Y con esta rica receta voy a dar, por esta semana, finalizada mi carta.


Ya sólo me queda enviarte cariños y abrazos de tu hija

                                                   Kasioles

lunes, 9 de noviembre de 2015

ROSQUILLAS AL AROMA DE NARANJA Y DE LIMÓN

Querida madre: Después de lo que te conté la semana anterior, sobre mi encuentro con Sandro, aún tengo más cosillas que quiero que sepas.

¿Recuerdas que habíamos quedado en volvernos a ver?

Habían sido tantas emociones juntas… tenía que “digerirlas” y dedicarles un tiempo (que en ese momento no disponíamos ninguno de los dos), para charlar y recordar.

Como había que aprovechar el día al máximo, acordamos en que desayunaríamos en una cafetería del centro, la que está pegada al Ayuntamiento.

Era la primera vez que quedaba con una persona del género masculino desde el fallecimiento de Anthony ¡qué nervios!

Reflexioné más de una vez y me dije que no tenía motivos para estar así, que le conocía, que era un gran amigo y que, pese a que habían transcurrido muchos años sin vernos, las raíces de aquella amistad tenían que ser profundas y yo le recordaba como una gran persona.

A lo que voy, me arreglé como si fuera a una fiesta, lo digo porque me puse un vestido (aparqué los pantalones pitillo y mis botas en el armario) y me subí a mis altos tacones negros, no me maquillé (he dejado de hacerlo desde que él no está) tan solo me puse unas gotas del perfume que a Anthony le gustaba tanto, se llama Poême y cierto es que, cuando su frescor acaricia mi piel, me imagino que alguien susurra en mi oído un poema de amor.

Madre, por esta vez no quiero ser demasiado pesada, te seguiré contando en otra, ahora escucha esta canción, se titula Flor de Azalea:



De nuevo recojo esa palabra que nos deja Sindel para esta semana: AMANECER.

 Y al encontrarte
Al saber de ti
De tu vida y tu pasado…
Siento que renace en mí
La ilusión que había olvidado.
 
Cuando hoy al despertar
 Veo amanecer el día
Me digo que ya hay motivo
Para salir a la calle
Y liberar mi agonía.

Prometo acudir a la cita
Revivir nuestro pasado
Verme tan joven, como ayer
¡Como si el tiempo se hubiera parado!

Como sé que le gustan las rosquillas, he preparado éstas pensando en él.

INGREDIENTES: La mitad de un bote pequeño de leche condensada, dos huevos grandes, 60cc de aceite de oliva de sabor suave, las ralladuras de una naranja y de un limón y unos 350g de harina tamizada con un sobre de levadura Royal.

PREPARACIÓN.
1-   Rallar la piel del limón y la naranja (como la que tenía era muy grande, he utilizado sólo la mitad). Reservar.

2-   En un bol, echar el medio bote de leche condensada y el aceite.

3-   Añadir los dos huevos y las ralladuras del limón y de la naranja.

4-   Batir hasta que todos los ingredientes estén perfectamente mezclados.


5-   Añadir, poco a poco, la harina mezclada con la levadura y tamizada.

6-   Mezclar, con ayuda de una varilla, hasta que se vaya incorporando la harina.

7-   Cuando cueste trabajo mover la masa con la varilla, se seguirá amasando a mano hasta que se despegue de las paredes.

8-   Cortar trocitos pequeños de masa, hacer con ellos un rulo alargado y unir los extremos para formar las rosquillas. Reservar.

9-   Para el paso final, necesitaremos aceite de girasol, azúcar glass y la cáscara de un limón.

10-  Poner sobre el fuego una sartén con abundante aceite y la cáscara de limón, dejar calentar no demasiado.

11- Freír por tandas las rosquillas.

12- Pasarlas a una fuente con papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.

13- Espolvorearlas con azúcar glass y empezaréis a comer sin parar.




Volveré para seguir contándote, mientras, te mando mis cariños y los de toda esta familia.

                                   Kasioles

lunes, 2 de noviembre de 2015

TARTA DE SANTIAGO

Querida madre: Hoy voy a contarte algo nuevo, será como recordar los momentos en que las dos charlábamos animadamente y te ponía al día de las pequeñeces que iban surgiendo en mi vida.

Sigue leyendo:

Caminaba tan tranquila por la calle cuando, de pronto, veo aparecer una figura a lo lejos que se me hace familiar.

Mientras sigo con paso ligero, la voy observando más detenidamente ¡casi no me lo podía creer! ¡Era Sandro!

Aquél amigo de mi juventud ¿recuerdas la de veces que te he hablado de él?

Aprieto el paso, me pongo a su altura y le digo: ¡Vaya sorpresa que me has dado! ¡Qué alegría volver a verte! Jamás pensé que podría encontrarte por aquí, el mundo es un pañuelo.

Noté que me miraba fijamente, pero ni una palabra salió de sus labios, me sentí violenta, aquellos segundos se me hicieron eternos y fui yo la que volvió a decir:
¿Acaso no eres Sandro el que vivía cerca del mercado de San Agustín?

Sí, respondió al fin, pero tú… ¿Es posible que no me reconozcas?

Madre, te confieso que debo ser algo engreída, entre todos me habéis hecho creer que me conservo estupendamente, la verdad es que no he engordado mucho desde que me casé, que a base de tinte vegetal sigo con el mismo color de pelo, visto muy actual, como lo hacen mis hijas y  no dejo de ponerme esos altos tacones que tanto me gustaban pero…se habían pasado tantos años sin vernos…

Cuando le dije quien era, aquella jovencita que él acompañaba todas las mañanas por la calle Real, la que llevaba el pelo sujeto en un recogido y a veces se le soltaban las horquillas…

Que él se  iba a trabajar mientras yo me subía a aquél tranvía…

Ya no pude continuar, sentí que sus brazos me rodeaban y así permanecimos abrazados un largo rato.

Fue entonces cuando me di cuenta que él todavía guardaba en su mente la imagen de cuando yo tenía 18 años.

FELICIDADES, le dije, tú estás igual que siempre, y nos volvimos a abrazar.
Mañana he quedado con él, le hice esta tarta, sé que le gustaba.

Al llegar a casa, lo retuve en el pensamiento y recordando la palabra que Sindel había propuesto para esta semana, NIDO escribí:

En el nido de mis pensamientos
Fui guardando tus consejos
Eran para mí caricias
Que atraían desde lejos. 
Muchas veces despertaban
Los recuerdos de un pasado
La angustia de haber perdido
Al que yo tanto he amado.


Otras, hacían que renaciera
La pasión que adormecía
Encerrada en aquél techo
Compartido por los dos.

Y sin darme apenas cuenta
Fui siguiendo aquél camino
Que iluminaba mi vida
Por azares del destino.




Hoy, aunque mi carta se alarga, no quiero dejaros sin esta rica y fácil receta que siempre sale bien.

INGREDIENTES PARA LA TARTA:
4 huevos, 250 g de almendras molidas, 250 g de azúcar (para los menos golosos con 200 g es suficiente), las ralladuras de un limón, una cucharadita de canela molida, azúcar glass y un poco de mantequilla y harina para que no se pegue la tarta al molde.

PREPARACIÓN:
1-   Poner en un cuenco los cuatro huevos.

2-   Añadirles el azúcar.

3-   Batir el conjunto, sólo un poco, con batidora eléctrica.

4-   Añadir la almendra molida.

5-   Incorporar las ralladuras de un limón y la cucharadita de canela.

6-   Mezclar todo bien con ayuda de una espátula o cuchara de madera.

7-   Engrasar un molde desmontable con un poco de mantequilla, espolvorear con harina y sacudir la sobrante.

8-   Verter el contenido del cuenco en el molde engrasado, (también se puede poner un papel de aluminio engrasado que cubra el fondo y paredes del molde).

9-   Meter al horno precalentado a 180 grados con calor arriba y abajo. Dejar 30-35 minutos de cocción, hasta que la superficie esté completamente dorada.

10-  Retirar del horno y dejar templar.

11-  Desmoldar.

12- Hacer una plantilla, en cartón o papel, de la cruz de Santiago, en mi caso utilicé una plantilla de acero inoxidable. Colocarla sobre la tarta.

13- Espolvorear por encima con azúcar glass y levantar, con mucho cuidado, la plantilla.

14-  Degustar esta rica ración.



Ya sólo me queda enviaros mis cariños en abrazos, pretendo que os transmitan todo el amor que aún guarda mi corazón.                                                               

                                                        Kasioles