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miércoles, 13 de enero de 2016

ENTRE FLORES.......... TARTA SALADA



Querida madre: Después de unos días de descanso, sé que me echarías en falta y por eso, junto con algo más que ahora te cuento, de nuevo estoy contigo.



Tanto a ti, como a todos aquellos que nos arropan con sus comentarios, os he llevado en el pensamiento: ¡FELIZ AÑO A TODOS!

Cuando una pierde el ritmo de escribir, le cuesta volver, pero ayer surgió la chispa cuando abrí el correo por la mañana.

Ante mi sorpresa, me encontré con una bella representación de una primavera en flor.


He de confesar que me ha traído tantos recuerdos…





Por un momento, reviví el pasado al acordarme de cuando Anthony me traía la primera rosa del rosal, me la ofrecía todo ilusionado y lleno de amor.
Al llegar la primavera y, al volver del pueblo, me obsequiaba con rosas, lilas o florecillas silvestres ¡Qué lástima que todo haya quedado tan atrás!

Y volviendo al presente, os hablaré de este amigo que me alegró la mañana.
Hoy quisiera dedicarle mi entrada en agradecimiento al detalle que ha tenido conmigo, a su buen hacer, a la sensibilidad que encierra su corazón y, sobre todo, a que se acordase de mí y me enviase una preciosa primavera en flor.
Para los amantes de la fotografía y para todos aquellos que apreciáis la belleza de las pequeñas cosas, no dejéis de visitar su blog, os encantará.

Ahora os dejo un adelanto de  lo que me ha enviado:




 




















Hoy me ha vuelto a mandar alguna más para que escoja:







Y después de un rato, disfrutando de sus fotos, escribí para él:






 PASADO Y PRESENTE,
TAN SOLO POR UN INSTANTE,
SE JUNTARON EN MI MENTE
RECORDÁNDOME MOMENTOS
DE INMENSA FELICIDAD.

CUANDO AYER POR LA MAÑANA
AL ABRIR MI CORREO
HE VISTO TUS FLORES…

SEGURO QUE NO HAY PALABRAS
QUE EXPRESEN LO QUE HE SENTIDO
PARA AGRADECER AL AMIGO
SE ACORDASE DE KASIOLES.

PERO…
NO SÓLO ADMIRO TUS FLORES,
AÚN VALORO MUCHO MÁS
LA SENSIBILIDAD DEL ARTISTA
QUE ES CAPAZ DE PERPETUAR
LAS MARAVILLAS QUE LA NATURALEZA NOS DA.



Gracias, amigo mío, mil gracias por saber ver y captar, la belleza de la vida que renace cada primavera en esta rama recién florida.



Y ahora, para no perder la costumbre ¡no vaya a ser que se me olvide! Os voy a preparar una tarta salada de gambas y langostinos.

INGREDIENTES: Un calabacín pequeño, una o dos cebollas, dos puerros, dos huevos, una lámina de pasta brisa, 250g de gambas y otro tanto de langostinos, un puñado de queso rallado, sal, aceite y 350ml de leche evaporada.

PREPARACIÓN:
1-   Picar las cebollas, los puerros y el calabacín, con su piel, en trocitos pequeños.

2-   Echar un poco de aceite en una cazuela, dejar calentar y añadir la cebolla y el puerro troceados.

3-   A medio hacer, se incorpora el calabacín y se deja a fuego medio. Poner el punto de sal.

4-   Remover y esperar a que se vaya pochando lentamente el conjunto

5-   Cuando las verduras están tiernas, se retiran y escurren bien del aceite. Reservarlas.

6-   Pelar las gambas y los langostinos congelados, reservar los cuerpos.

7-   Desenrollar y extender la masa brisa.

8-   Forrar con ella un molde desmontable redondo.

9-   Rellenar la base con las verduras pochadas que habíamos reservado.

10- Cubrir las verduras con los cuerpos de las gambas y langostinos. Salar ligeramente por encima.

11- En un cuenco, echar los dos huevos, un puñado de queso y la leche evaporada.

12- Batir.

13- Volcar sobre los ingredientes de la tarta.

14- Precalentar el horno a 200 grados, con calor arriba y abajo. Al meter la tarta, se baja a 180 grados y se deja de 35 a 40 minutos. Para tener la certeza de que está bien cuajado, pincharlo con un palillo y si sale seco, es el momento de retirarla del horno, dejar templar y degustar. Os gustará.

 Y ya, para poner punto final a la entrada de hoy, sólo me resta enviaros un abrazo muy especial para vosotros y mis cariños para este amigo Manuel Luis.

                            Kasioles

lunes, 21 de diciembre de 2015

ENSALADA DE NAVIDAD

Querida madre: Nada más levantarme, mientras sostengo un cuaderno y un bolígrafo entre mis manos, me siento en el sofá y, sin apenas darme cuenta, dejo vagar mi mirada tras los cristales del cuarto de estar.

Debí quedarme ensimismada, no me preguntes, no sé en lo que pensaba, de pronto…un vuelo de dos urracas me hizo volver a la realidad.

Se posaron en el árbol que el viento azotó unos días atrás.
Ese árbol era su casa, en él habían construido su nido, ahora ya sólo quedan unas cuantas ramas como recuerdo de lo que en su día, había sido.

Era un nido de amor, de ilusiones y proyectos compartidos, ahí nacieron sus hijos y yo escuché sus primeros graznidos.

El árbol acusa el cambio de estación, no hay vida en sus hojas, todo él se ha vuelto de color marrón.

Muchas de ellas se resisten a caer, no quieren formar parte de esa alfombra que cubre las aceras y parte de la calle.

Cuando salgo de casa, las piso con algo de temor, las oigo crujir bajo mis pies y temo lastimar su corazón.

¿Sentirán las hojas? ¿Sentirán las flores?

Yo quiero creer que sí, que algo existe en su interior.

 A veces, cuando les hablo, y les cuento que su jardinero nunca más retornará, advierto en sus verdes hojas, algo parecido a la  nostalgia que apaga su brillar.

Las rosas de mi jardín, van perdiendo su hermosura y su olor ya no es igual.


Ayer noche, miré al cielo, observé la luna y me acordé de la palabra que Sindel había propuesto para esta semana, quise reflejarla en mis letras: LUNA.


Dime:
 ¿Por qué vuelve la nostalgia?
¿Por qué tengo que llorar?
¿Qué fuerza tiene el grillete
que me ata a tu recuerdo
sin poderme liberar?

Grabaste a fuego y buril
Un amor que a veces quema
Y la herida no se cierra
Cuando me acuerdo de ti.

Y la luna, que lo sabe,
Me contempla entristecida
Intenta curar mi herida
Para que no esté afligida.

Días se avecinan tristes
Vacíos hay en mi mesa
Temo que me falten fuerzas
Para paliar, con recuerdos,
El dolor de tantas pérdidas.

Lamento no poder visitaros y abrazaros a todos, os lo debo por el cariño que, semana tras semana, me habéis ido dejando con vuestros comentarios, pero mi tiempo es limitado y, aunque lo he intentado, no puedo abarcar todo lo que yo quisiera.

Desde este espacio quiero desearos, de corazón, una muy FELIZ NAVIDAD  Y UN MEJOR 2016, QUE LA PAZ Y LA FELICIDAD REÍNEN EN VUESTROS HOGARES.

Y ahora, para compensar esas copiosas comidas de estos días que se avecinan, os voy a hacer una ensalada festiva con sabores dulces y salados.

INGREDIENTES: Un sobre de escarola (se puede añadir también rúcula y canónigos, yo no tenía rúcula) una lata pequeña de piña en su jugo, un envase de bacalao ahumado en filetes, anchoas en aceite (mejor de Santoña) tomates cherry, rodajas de mandarinas caramelizadas, nueces troceadas y vinagreta para aliñar, si gusta, utilizar vinagre balsámico de Módena.


PREPARACIÓN:
1-   Colocar, en el fondo de la fuente donde se vaya a presentar la ensalada, la escarola con la rúcula y algún canónigo (a gusto) sobre ellas, distribuir los filetes de bacalao ahumado.

2-   Cortar en trozos regulares la piña, enrollar cada anchoa e ir cubriendo la ensalada.

3-   Repartir por encima los ingredientes que quedan: trocitos de mandarina, los tomates cherry partidos a la mitad y las nueces troceadas. El hacer las mandarinas caramelizadas lleva tiempo, de no disponer de ellas, utilizar gajos naturales de mandarina, no es igual, pero es una solución rápida.

4-    Aliñar en el momento de servir. Eché un buen aceite de oliva y vinagre, pero no lleva nada de sal, el bacalao y las anchoas ya la tienen.


Madre, a todos los míos que ya no están, hoy quiero enviarles montones de abrazos para que no se sientan nunca solos y también disfruten de una muy FELIZ NAVIDAD.



Con el cariño de todos para todos.

                                                        Kasioles

lunes, 14 de diciembre de 2015

MOUSSE DE CHOCOLATE AROMATIZADO CON CARDAMOMO

Querida madre: Después de un puente que más se ha parecido a un acueducto, tengo la sensación de que la semana es muy corta y, para que no te falte mi carta, lo primero que hago es escribirte para contarte lo que hicimos en el cumpleaños de Máriel.

Lo había planeado con tiempo para que pudiéramos estar todos juntos.

Años atrás, nos reuníamos en Segovia, pero siempre el frío nos impedía dar un paseo por la ciudad después de comer.

De esta vez escogió Valladolid, nos encontraríamos en la Plaza Mayor a las 3 de la tarde, tenía reservada mesa para 15 personas en el restaurante que justo está en pleno corazón de la ciudad, enfrente del Ayuntamiento: 



Es el típico Café del Norte (inaugurado en el verano de 1861), hoy también restaurante. 
Me arreglé para la ocasión, “aparqué” las botas y volví a ponerme tacones y un vestido. Antes de salir, me miré y dije: Si me viese mi madre, me diría que iba muy guapa y Anthony se sentiría orgulloso de llevarme a su lado.


Valladolid nos acogió con un reluciente sol otoñal, las terrazas estaban abarrotadas de gente tomando el aperitivo. 
Por las fechas en que estamos, la Plaza estaba adornada con motivos navideños, el belén no podía faltar, también había un tiovivo y un tren para los más pequeños.
El encuentro con mis hijos ha sido de lo más emotivo, recuerdos de este tipo son los que voy acumulando en esa mochila que llevaré siempre conmigo: 

La intensidad y el calor de sus abrazos, la ternura y el cariño que he sentido en cada beso, el brillo de felicidad que se veía en sus ojos cuando se estrechaban los brazos entre hermanos y sobrinos, en fin, momentos que se graban a fuego y me estimulan para seguir mi camino.

Mentiría si dijera que no he notado su vacío, pero mi hijo Lucho me ofreció su brazo y estuvo muy cerca de mí todo el día. Muchas gracias, hijo mío.

Como el restaurante  tiene buena y novedosa cocina, ello ha  contribuido a que el día fuese completo.

A Máriel, entre todos, la llenamos de regalos.

Cuando salimos del restaurante, ya anochecía, pero aún esperamos a que mis nietos, los más pequeños, se subieran al tren y a los caballitos.




Me acabo de acordar de Sindel, de la palabra que ha propuesto para esta semana: DIFERENTE y, pensando que ese día ha sido muy diferente a otros, en todos los sentidos, me pareció oportuno incluirla en estos versos.

FUE UN DÍA TAN ESPECIAL…
QUE EL SOL NOS MIRÓ DE LEJOS
Y AL VERNOS TAN FELICES
SE AUTOINVITÓ AL EVENTO.

ILUMINÓ CON SUS RAYOS
LA PLAZA Y EL AYUNTAMIENTO
LA GENTE LLENÓ LAS TERRAZAS
DISFRUTANDO DEL BUEN TIEMPO.

LOS QUINCE, FORMANDO PIÑA,
NOS SALUDAMOS CON BESOS
Y LOS NIÑOS, MUY CONTENTOS,
SE ABRAZABAN A MI CUELLO.

ENTRE TANTA ALGARABÍA
SENTÍ UN VACÍO EN EL PECHO
ME FALTABA VUESTRO ABRAZO
LAS CARICIAS Y LOS BESOS.

¡QUÉ DIFERENTE A OTROS TIEMPOS!

PERO NO DESFALLECÍ,
NO ERA EL MEJOR MOMENTO,
SUPE LO QUE DEBÍA HACER
¡Y LOS SUPLÍ CON RECUERDOS!

Y ahora quiero agradecer a un amigo bloguero, que dice cocinar por afición, la idea que me ha dado para hacer un postre que ha sido todo un éxito en la última comida que he preparado en el pueblo. El autor se llama Juan Hernández y el postre es una Mouse de chocolate y yogur. Os dejo el enlace a su blog por si lo queréis visitar: https://plus.google.com/+JuanHern%C3%A1ndez/posts

Como éramos muchos a comer, he tenido que adaptar su receta a los ingredientes que tenía para que me llegase para todos.

INGREDIENTES: 260g de chocolate negro, 500cc de nata líquida, 100cc de leche evaporada, 500cc de nata para montar, una cucharada sopera de semillas de cardamomo y otra de canela molida, una o dos cucharadas de azúcar (a gusto).


Para presentarlo, necesitaremos también: Dos o tres yogures griegos, miel, frutos secos picados (almendras, nueces, avellanas, etc) y unos barquillos para decorar.
PREPARACIÓN:
1-   En una cazuela echar la nata para cocinar, la leche evaporada, las semillas de cardamomo y la canela.

2-   Poner la cazuela sobre el fuego y remover para mezclar.

3-   Esperar hasta que comience a hervir y retirar del fuego.

4-   Añadir el chocolate troceado.

5-   Remover para que se deshaga el chocolate y echar el azúcar.

6-   Colar y reservar la preparación resultante. Dejar enfriar.

7-   Mientras, sacar la otra nata del frigorífico y montarla.

8-   Ir añadiéndola, poco a poco, a la preparación que teníamos reservada, mezclar con movimientos envolventes.

9-   Nos quedará una Mouse mucho más clara.

10- Para montar las copas o los vasitos (yo no tenía en el pueblo), se pondrán unas cucharadas de yogur en el fondo de la copa y, sobre él, unos hilillos de miel.

11- Cubrir con la Mouse de chocolate y decorar con un poco de crocanti de almendras.

12- A la hora de servir, las presenté poniendo sobre la Mouse, un poco de nata que metí en una manga pastelera con boquilla rizada, sobre la nata puse un poco de crocanti y, a un lado de la preparación, coloqué un barquillo de chocolate. Podéis creerme si os digo que el postre ha sido un éxito, atractivo a la vista y delicioso al paladar. Reitero mis gracias a Juan.

Y como ya te he contado todo lo que pretendía decirte, ya sólo me queda enviaros abrazos y cariños de todos nosotros que siempre os llevamos en el corazón.
                         Kasioles