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sábado, 30 de abril de 2022

FLORES PARA TI CON BIZCOCHO DE MANZANAS ROJAS

 

Querida madre: El mes próximo hará 15 años que ya no estás y yo aún tengo
la sensación de que no te has ido.

Pese al tiempo, estoy convencida de que sigues estando, te llevo en mi corazón y los recuerdos toman vida cada vez que te escribo, de ahí que intente hacerlo cada vez que se me presenta la ocasión.

¡Si supieras la de veces que te mencionamos! Repetimos, sin darnos cuenta, las mismas frases que tú decías, hablo en plural pues tus nietas también las recuerdan y, a veces, nos echamos a reír al unísono cuando se nos escucha:¡Lo decía la abuela!



Ayer, tu nieta Máriel pasó por el pueblo y ha cortado unas lilas, hoy quiero enviártelas para que no olvides el aroma de la primavera y el cariño con que siempre te recuerdan tus nietos, biznietos e hija: ¡ Felíz día, madre mía!

Hoy, en tu honor, celebraremos una fiesta en nuestros corazones.


   
            Sigues viva en el recuerdo

cual pájaro, anidas en mi corazón,

vuelas alto por las noches y regresas

porque sabes que no vivo sin tu amor.


              

             Eres ejemplo en mi vida

eres mi inspiración

la que guía, día a día,

mi interés e ilusión.



                      

            La que me marca la estela

del camino del amor

la que me arropa en las noches

cuando la nostalgia...

vence a la fe y la razón.







Y para que esta tarde no nos falta un café con algo dulce, he hecho un bizcocho que he visto a través del móvil y que ha sido todo un éxito, no han dejado ni las migas.


INGREDIENTES: 3 Huevos, 150g de azúcar blanquilla, 1 cucharadita de esencia de vainilla, 70cc de aceite de girasol, un yogur natural, 230g de harina mezclada con 10-12g de levadura en polvo, un trozo pequeño de mantequilla, dos manzanas rojas, azúcar glas y una cucharadita de canela en polvo.


PREPARACIÓN:

1- Poner en un cuenco los 3 huevos con el azúcar y la vainilla. Batir con un batidor eléctrico para incorporar.



2- Añadir el aceite y el yogur, seguir batiendo.


3- Mezclar la harina con la levadura e ir incorporándola, poco a poco, al batido anterior, mezclar bien hasta que no queden grumos.



4- Engrasar un molde tipo queike con mantequilla o aceite vegetal.


5- Verter la preparación en el molde.



6- Hacer gajos finos con dos manzanas rojas a las que hemos conservado la piel.



7- Ir colocando con cuidado los gajos sobre la masa, tienen que quedar de pie, es decir, sin que se hundan en ella.



8- Mezclar una cucharada de azúcar glas con una cucharadita de canela en polvo.



9- Espolvorear sobre las manzanas.



10- Repartir trocitos de mantequilla por toda la superficie del bizcocho y meter a horno precalentado a 180 grados, con calor arriba y abajo, durante unos 50 minutos más o menos.

11- Pasado el tiempo, retirar el bizcocho del horno y espolvorear más azúcar glas y canela por encima. Ya solo queda dejar templar y degustar un trocito, que, como tiene imán oculto uno vez que se prueba, al poco desaparece sin dejar rastro.






Y con besos y abrazos para todos aquellos que ya están en esa otra dimensión, a ti, madre, te mando un trocito de mi corazón en este ramillete de lilas que acaban de florecer.

Kasioles

martes, 5 de abril de 2022

SABOREANDO LAS ALCACHOFAS GUISADAS DE JUAN

 

Querida madre: Pese a que ya hace días que entró la primavera, esta tierra
castellana debió de cerrarle las puertas puesto que seguimos con frío y hasta ha helado alguna noche. 




Cuando vuelva al pueblo encontraré chamuscadas las preciosas flores de mis almendros que son las más tempranas.




Hoy silba y ruge el viento, lo interpreto como el sonido lejano de dolor y sufrimiento. No puedo por menos que acordarme de esas pobres gentes ucranianas que están viviendo un infierno.

Desde mi rincón, a casi cuatro mil kms de lo que allí ocurre, sigo con la rutina de mi vida pero no puedo por menos que valorar, aún más, cada plato de comida que llevo a mi mesa cada día ¿Tendrán alimentos? ¿Podrán salir a comprarlos? Éstas y otras muchas son las preguntas que me hago.


Y ahora también viene a mi mente otro recuerdo, Anthony, en primavera, siempre me traía un ramito con las primeras lilas que él mismo cortaba para mí.


 

 

 

Te recordaré siempre

 y no solo en primavera

 cuando para mí cortabas

 aquellas preciosas lilas

 que florecían primeras.

 

Si cierro los ojos…

 te veo llegar a casa

 con un ramo entre las manos

 y tu amor a flor de piel.

 

Había brillo en tus ojos

 una sonrisa en tus labios

 y el beso con el abrazo

 que aún hoy eriza mi piel.

  

Y ahora paso a hacer un plato en el que se mezcla el arte de la pintura con el de la gastronomía, no es de mi autoría, se lo debo a un gran amigo cocinero, él se califica de aficionado, pero yo creo que, su buen hacer, va mucho más allá de una simple afición, vosotros juzgaréis. Para ti, Juan Hernández, del blog: COCINA POR AFICIÓN, va mi agradecimiento y admiración por tu arte en la elaboración de este producto de huerta que muchos tendrán casi olvidado y tú lo has elevado a la máxima potencia con esta riquísima receta.

 


Nota: Yo me he adaptado a los ingredientes que tenía en casa, él añade cúrcuma y también pone beicon en lugar de jamón.

Vamos ya con las alcachofas guisadas de este amigo que me han enamorado y he disfrutado muchísimo degustando.


INGREDIENTES: Media docena de alcachofas hermosas, frescas y apretadas, un vaso de vino blanco, una loncha de jamón un poco gruesa, 2 huevos, 1 cebolla, la parte blanca de un puerro, 1 o 2 dientes de ajo, 1 pimiento verde italiano, 1 cucharada de harina, 1 pastilla de caldo y agua de la cocción de las alcachofas.

 

PREPARACIÓN:

 1- Limpiar las alcachofas quitándoles las hojas más duras, cortar las puntas, dejar solo el corazón y partir cada uno en dos partes. También he pelado los tallos y los he reservado (En Calahorra los sirven de aperitivo cocidos y rebozados), lo he puesto todo en agua con una rodaja de limón (me faltaba el perejil que ha puesto Juan).


2- Como no tenía mucho tiempo, las he cocido al vapor en olla a presión, solo diez minutos (Juan lo hizo en una cazuela sobre el fuego hasta que estuvieron tiernas, seguro que a ti te habrá quedado el agua de cocción menos oscura que a mí).


 
3- Cocer dos huevos durante 10 minutos. Reservar.

4- Picar finamente la cebolla, el pimiento verde, el puerro y los dientes de ajo.

5- En una sartén con un poco de aceite, dejar calentar y echar primeramente los ajos picados, esperar a que tomen un ligero color dorado.

6- Añadir las verduras picadas y dejar pochar un rato.

7- Una vez pochadas, las he pasado a una cazuela baja, imitando a Juan que lo hizo perfecto desde un principio.

 

8- Cortar en trocitos pequeños el jamón, yo no tenía el beicon que utilizó Juan.

9- Añadir el jamón y rehogar.

10- Echar la cucharada de harina, rehogar y cocinarla un rato para que pierda el sabor.

11- Regar con el vino blanco, subir el fuego y dejar evaporar. Aquí habría que añadir la cúrcuma pero yo no tenía y no le he puesto nada.

12- Incorporé las alcachofas y los tallos cocidos, aligeré la salsa con un vaso de agua de la cocción de las alcachofas y dejé que todo junto diese un hervor.

 

13- Adornar con los huevos que habíamos cocido



Ya solo queda degustar tan exquisito plato, yo lo he acompañado de un pan castellano pues el resultado es de toma pan y moja, tanto la salsa como las alcachofas están espectaculares.



Una vez más, amigo bloguero, te doy las gracias de corazón.


Y ya termino con los cariños y abrazos que siempre envío a los que ya no están.

 

                                           Kasioles

 

sábado, 19 de marzo de 2022

UN VERANO Y UN POSTRE FÁCIL

 

Querida madre: Hay veces que el tiempo se me hace eterno, pero otras…  se pasan los días sin enterarme.

 

En estas últimas semanas se me ha acumulado el trabajo, hasta ni tiempo tuve para escribirte unas letras la semana pasada, mil disculpas.



Estuve trasplantando plantas, podando algunas y ordenando papeles, entre ellos, he encontrado algo que escribí un verano en el pueblo, cuando todavía no sabíamos lo que era sufrir las consecuencias de una pandemia y tampoco valorábamos el vivir sin estar pendientes de poner mascarilla, lo encontrábamos algo tan rutinario y natural…

 

Copio fielmente lo que había escrito en un folio:

 

Mira que eres pegajoso cuando te acercas a mí ¡Cómo eres tan pesado! ¡Vete! No te quiero cerca de mí.

 



Seguramente no entiendes, ni mucho menos adivinas, lo que estoy pensando de tu constante ir y venir. Te he repetido mil veces que no te quiero, que te vayas, que me dejes, me molesta tu presencia ¿Qué más cosas te puedo decir?

 


Pero no, tú, incansable, no quieres separarte de mí, me haces cosquillas en el brazo, me rozas la pierna, acaricias mi cara ¡qué asco me das! No te soporto, vete de mi lado, ya no sé cómo te lo tengo que repetir.

 

¡MALDITO MOSCÓN!

 

Pienso que a muchos de los que nos están leyendo les habrá pasado algo parecido. 

Ahora, para cambiar de tema, quiero que escuchen esta preciosa canción:

 

 



 

y mientras me dejaba llevar por sus notas… escribí para él:

 

 

Baila, baila, baila

no dejes de bailar conmigo

abrázame fuerte

hasta que sientas mi latido

 Sujétame en tus brazos

y acaríciame con tu aliento

mientras susurras en mi oído

palabras de amor

que jamás olvido.

 

No dejes que este baile acabe,

sigamos danzando y vivamos la pasión

que nos mantiene unidos.

¡ Miedo tengo despertar

y que ya no estés conmigo!

 

 

Y ahora voy a compartir con aquellos que, como yo, inexpertos en repostería, tienen que empezar con algo muy fácil que guste a todos y no tenga problemas en su elaboración: Tarta cremosa de quesitos. La he visto en el móvil.

 

INGREDIENTES: 750cc de leche entera, 9 quesitos (o su peso en un queso crema, tipo philadelphia), 110 g de azúcar, 2 sobres de cuajada, 1 paquete de sobaos y caramelo líquido para el molde tipo cake.



 PREPARACIÓN:

 

1- Caramelizar la base de un molde tipo cake (yo he utilizado un caramelo ya preparado). Reservar.

 

2- En un cuenco amplio echar la leche, los quesitos, el azúcar, los dos sobres de cuajada y 11 sobaos. Con una batidora eléctrica triturar todo hasta conseguir una mezcla homogénea.



 3- Poner la mezcla en una cazuela, llevarla a fuego medio y dejar unos minutos removiendo hasta que la mezcla alcance una consistencia similar a una natilla. 


4- Volcar el contenido de la cazuela sobre el molde caramelizado.

 

5- Cubrir toda la superficie con sobaos, el número dependerá de lo grande que sea el molde. Presionarlos un poco hacia abajo para que se adhieran a la crema.

 

6- Dejar templar, cubrir con film y meter en el frigorífico hasta el día siguiente. Cuando lo vayamos a utilizar, pasaremos el filo de un cuchillo todo alrededor del molde y volcaremos en la fuente donde lo vayamos a servir.



 7- Ya solo queda degustar la ración. Os animo a que lo probéis, más fácil no puede ser y está rico, rico.



 Y con este postre doy finalizada esta misiva, ya solo me falta enviaros besos y abrazos de vuestra.

 

                                        Kasioles