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domingo, 31 de julio de 2011

SIEMPRE APETECIBLE: TORTILLA DE CALABACÍN

Querida madre: Según te decía en mi carta anterior, pensábamos viajar aprovechando el puente de Santiago.

Máriel llegó el viernes, se había cogido un día de vacaciones para no tener que regresar el lunes y aguantar todo el atasco que se prepara al regreso.

Llegó acatarrada, más tarde se quedó afónica y no era plan de salir. Decidimos ir al chalé y quedarnos a pasar el fin de semana.

El sábado por la tarde, llegó Sonsoles con su marido y los dos niños.

Cenamos al aire libre, hemos tenido un día estupendo, de esos que te gustaban a ti, cuando la noche era tan apacible que invitaba a que la tertulia se prolongara hasta la madrugada.

Cuando decidieron marcharse, nos llevamos la sorpresa al escuchar a los niños, querían quedarse. Con Laura no tendríamos problema, dentro de poco hará siete años, está alta, espigada, es lista y trabajadora ¡vaya biznieta que tienes!

Pero… ¿qué hacíamos con Alexis? ¡Cuánto siento no llegaras a conocerle! Te recordaré que acaba de hacer tres añitos, es tan lindo y cariñoso….habla mucho, pero todavía necesita chupete para dormir. Como no lo tenía, primero le dijo a su madre que fuese a casa a buscarlo, pero, al insistir sus padres en llevarlo, dijo que ya era mayor, que se quería quedar y que dormiría sin él.

¡Se quedó! Pero dormir…

Como a su tía Pi la quiere mucho, lo metió en la cama, se puso a su lado y le contó el cuento de buenas noches.

Yo les escuchaba, más que un cuento, aquello parecía un coloquio, se oía más a Alexis preguntar, que a su tía narrar la historieta que se estaba inventando.

Tuve tiempo suficiente para acordarme de todo lo que había tirado la semana anterior, con seguridad, entre tantas cosas, habría más de un chupete, pero ya no era hora de lamentaciones.

A las doce de la noche, fui a relevar a mi hija, en ese momento se acordó de que, en uno de los cajones de mi dormitorio, todavía guardaba un mini biberón de cristal, desenroscó la tapadera con la tetina y se la pusimos de chupete ¡qué contento estaba! ¡lástima que su alegría durara tan poco! Al succionar, el aire salía por el agujerito de la tetina y emitía un ligero silbido, no llegó a llorar, pero estaba intranquilo, trataba de tapar el agujero metiendo su diminuto dedo dentro de la tetina, pero tampoco debía convencerle.

Me quedé con él, pactamos en que le contaría un cuento y que luego se dormiría, me pidió dos, accedí.

Acabados los cuentos, mi nieto seguía con los ojos como platos, decía que no estaba cansado y que no tenía sueño.

Traté de hacerme la dormida, se movía, daba vueltas, sacaba y volvía a ponerse el chupete, me revolvía el pelo, en fin, entre chupar y rechupar, oyendo de vez en cuando el silbido del aire al salir de la tetina (hoy bendigo el no haberla tirado) se quedó dormido a las dos de la madrugada.

Cuando regresé a mi dormitorio, Anthony me esperaba con la luz encendida hojeando la revista MUY INTERESANTE. Me sonreía.

Madre, hoy quiero dedicarte este relato, por tu paciencia, por tu comprensión, en una palabra, por ser madre y abuela.

Tampoco puedo olvidar a esas otras tantas madres, abuelas, tías y cuidadoras, que, en silencio, han logrado hacernos una vida más feliz.

Pensaba contarte el final de nuestras vacaciones, de regreso hemos estado en Trujillo, lo haré en la próxima carta, me estoy acordando que todavía tengo que mandarte la receta de la tortilla.

Los calabacines los he cogido de la huerta.

Se necesitan dos patatas, un calabacín lavado y sin pelar, una cebolleta y cinco huevos. Así de simple.

Pelar las patatas, cortarlas en láminas finas, igualmente se hará con el calabacín y la cebolleta la cortaremos en juliana.

Poner todos los ingredientes en un cuenco, mezclarlos, salar, reservar.

En una sartén amplia, poner bastante aceite, dejar calentar, no demasiado, echar todo lo reservado, mantener un fuego moderado, dejar se vayan friendo lentamente las patatas y demás ingredientes.

Cuando veamos que las patatas, junto con el calabacín y la cebolla están brillantes, melosos y tiernos, es hora de retirar la sartén del fuego.

Sobre un cuenco, colocar un colador grande, echar todo el contenido de la sartén en él, dejar que escurra bien el aceite. Reservar el resto.

En otro cuenco, batir los cinco huevos, no demasiado, echar las patatas y sus acompañantes, mezclar.

Volver a poner la sartén sobre el fuego con unas gotas de aceite, dejar calentar bien, volcar el preparado y dejar cuajar, darle la vuelta con ayuda de un plato grande, volver a cuajar por el otro lado. Retirar y servir.

Para los amantes del huevo poco cuajado, esta es la forma idónea, pero como para gustos no hay nada escrito, el que no quiera ver el huevo, tendrá que dejar más tiempo cuajar la tortilla.

La tortilla, hice dos, estaban deliciosas, las acompañé con una ensalada.
Con esto, acabo mi carta por hoy. Sabes que volveré puntual todas las semanas, no puedo pasar sin escribirte ¡cuánto te quiero!

Un abrazo madre, uno y muchos más te mando cada día.

                                                                                  Kasioles

sábado, 23 de julio de 2011

TIRANDO LO ACUMULADO DURANTE AÑOS

Querida madre: ¡Qué rápido se me ha pasado esta semana!

Estamos haciendo limpieza en el garaje del chalé.

Recordarás que, menos al coche, allí dábamos cobijo a todo.
Llega un momento en que hay que dejar los sentimentalismos a un lado y ser prácticos.

Anthony siempre me decía que no guardara, que al final siempre acababa todo en la basura o llevándolo a un punto limpio ¡cuánta razón tiene!

Ahora está feliz haciendo hueco y tirando todo lo que le molesta.

Lucho nos está ayudando, ha hecho dos viajes llevando espejos, alfombras, juguetes, lámparas, en fin, nunca me imaginé que hubiese guardado tantas cosas, es más, ¿cómo podían tener cabida en el garaje? Todavía no me lo puedo explicar.

Dicen que el orden multiplica el espacio pero, a decir verdad, últimamente ya ni orden había.

Dentro de un rato, volveremos al “ataque”. Anthony se está arreglando y yo estoy aprovechando este momento para escribirte.

Me acaba de llamar tu nieto Lucho, me dice que vendrá a ayudarnos.

Willi me ha llamado ayer, lo hace todos los días, le conté que estábamos haciendo limpieza y me recalcó que no tiráramos nada que fuera de él ¡otro que sale a su madre!

Segurísimo que allí encontraremos recuerdos de cuando estudiaba, libros y apuntes no faltarán.

No sé si en todas las casas pasará lo mismo, pero mis hijos, cuando algo no utilizan, saben que el garaje del chalé es elástico y para allá lo llevan, seguro que jamás lo volverán a utilizar, pero allí está, realquilado y con vistas al campo.

En mi carta anterior te prometí que te hablaría de Cádiz.

Recuerdo era un lunes, nos levantamos temprano ya que teníamos que recorrer unos cuantos kilómetros.

Cuando llegamos a la bahía, descubrimos un extenso mercadillo, los puestos, interminables, están colocados paralelos al mar. Se conoce con el nombre de “el piojillo”, allí se vende de todo, hemos visto puestos con caracoles, hierbas aromáticas, aceitunas y otros más típicos con ropa, zapatos, telas etc.

Allí estuvimos poco tiempo, confieso no he podido remediar la tentación y me he comprado un vestido largo, sin tirantes, con gomas y que está muy de actualidad.

Nos alejamos de la bahía y nos dirigimos al centro de Cádiz.

Recorriendo callejas y más callejas, llegamos a una plaza amplia, lleva el mismo nombre que la iglesia ubicada en ella: San Antonio.

En su fachada, todavía se puede contemplar la portada original de estilo barroco, el resto, junto con las torres, fueron remodeladas a mediados del siglo XIX.

Muy cerca está el Ayuntamiento y, en la misma plaza, se encuentra el casino. Tuvimos suerte y hemos podido entrar, ¡qué agradable sorpresa nos hemos llevado! Si no supiera que estábamos en Cádiz, creería que estaba en Granada. La entrada, muy espaciosa, parecía un patio árabe, mira la foto con detenimiento y me darás la razón.

Nos dirigimos a la Plaza de la Mina y allí estuvimos comiendo en una terraza tranquila. Estábamos a la sombra, rodeados de unos árboles que no logré saber su nombre, son altos, con unas hojas un tanto extrañas, parecen esparragueras, pero tienen unas flores de color morado en forma de racimo que me recuerdan a las lilas, a las glicinias, son preciosas.

Hemos comido un atún sobre una base de salmorejo y ajo blanco. Yo creo que el ajo blanco brillaba por su ausencia, más bien era un hilo de aceite de perejil alrededor. De segundo pedimos una presa ibérica con salsa de pimienta.

Por la tarde seguimos recorriendo las calles de Cádiz, no quisimos se nos hiciera de noche y emprendimos el regreso a Zahara de los Atunes. Al anochecer, en la terraza de otro restaurante a la orilla del mar, contemplamos encantados una preciosa puesta de sol.

Hoy no te mando ninguna receta. Anthony me está animando a salir de viaje ese fin de semana. Todavía no sé lo que haremos. Todo el norte amenaza lluvia.

Ya te contaré.

Abrazos madre, un montón de abrazos de tu hija.

                                                                      Kasioles

domingo, 17 de julio de 2011

ENSALADILLA DE GAMBAS Y LANGOSTINOS

Querida madre: Hoy me está costando trabajo empezar la carta.


No quisiera disgustarte, pero no me queda más remedio que afrontar lo que me ha pasado y contártelo.

Se trata de tu pájaro “Lucas”. Como seguía un poco triste, todas las mañanas lo sacaba a la terraza, debía encontrarse más alegre, por lo menos se le oía cantar.

Últimamente, había cogido la mala costumbre de picotear los comederos, los tenía tan desgastados, que tuvimos que sustituirlos por otros. No habiendo encontrado el mismo modelo, quedaba al descubierto un hueco en la jaula y, de momento, le pusimos un rectángulo de cartón para taparlo.

El miércoles, después de limpiar la jaula y ponerle comida fresquita, volví a sacarlo a la terraza. Estaba contento, desde el cuarto de estar le oía cantar.

A media mañana fui a verlo ¡no lo podía creer! ¿dónde estaba el pájaro?

La jaula estaba cerrada pero “Lucas”…..El cartón se había caído y el pájaro voló por el hueco del comedero ¡cuánto lo siento madre!

Tanto Anthony, como tus nietos, me consolaron diciéndome que se fue volando a tu lado.

Seguramente, “Lucas” no pudo soportar el estar tanto tiempo sin verte y cuando encontró la oportunidad…voló lejos.

Tengo la esperanza de que, un buen día, se pose en tu ventana y le oigas cantar al pie de ella.

Pensaba contarte otra de las excursiones que hicimos cuando estuvimos de vacaciones, pero el pájaro no sale de mi pensamiento y no estoy muy inspirada.

Dejaré el viaje a Cádiz para la próxima semana.

Ahora paso a enviarte la receta. La he preparado con la ayuda de tu nieto Willi, me ha hecho las fotos y decoró la ración.

Con estos calores se agradece algo fresquito con sabor a mar.

ENSALADILLA DE GAMBAS Y LANGOSTINOS: Retirar las cabezas de las gambas y langostinos. Reservar.

Cocer, durante un minuto, las colas en agua con sal. Colar y reservar el agua.

Cuando las colas estén frías, se pelan y reservan.

En el agua reservada, cocer tres o cuatro patatas. Aparte cocer tres zanahorias y cuatro huevos.

Poner una sartén al fuego con un poco de aceite, saltear las cabezas reservadas, aplastarlas un poco para que suelten todo su jugo, colarlo y añadirlo a una mayonesa ya sea hecha en casa o de bote, le dará color y sabor.

Montar la ensaladilla poniendo, en el fondo de la fuente, las patatas troceadas, aplastarlas ligeramente con un tenedor, añadirles una lata o dos de bonito o atún en aceite, pepinillos picados, los huevos (reservar uno para decorar), una lata de maíz dulce y las colas de las gambas y langostinos. Mezclar.

Cubrir con la mayonesa preparada y decorar con canónigos, rodajas de huevo, tiras de pimiento morrón, aceitunas etc.

Meter al frigorífico hasta la hora de servir.

Madre, hoy vendrán todos a comer. Willi ha venido también esta semana. Marieta está encantada con sus primos.

Me voy a prepararles la cena, la serviré al aire libre, hace un día caluroso, hay que aprovechar cuando refresca un poco. Nos acordaremos de ti, siempre te mencionamos en nuestras conversaciones.

Acabo ya. Recibe un fuerte abrazo de todos, en especial el que ahora te envía tu hija.

                                                                                                                     Kasioles







domingo, 10 de julio de 2011

MERLUZA AL HORNO CON REFRITO DE PIMIENTOS

Querida madre: Seguimos con temperaturas altas.

A primera hora de la mañana he abierto todas las ventanas que dan al Oeste y de vez en cuando entra un leve airecillo ¡cómo se agradece!

En mi carta anterior, te hablaba de ese pueblecito en el que creí encontrarte. Todavía guardo en mi memoria la imagen de aquella Virgen. Tuve curiosidad e intenté buscarla ¡la encontré!

Es la Virgen del Socorro ¡preciosa! Tan dulce y linda como tú.

Al día siguiente de visitar Benalup, decidimos ir a Chiclana de la Frontera.

Cuando llegamos, no lo podíamos creer, aquello parecía un desierto, no había ni un alma paseando por las calles.

Entramos en la iglesia de San Telmo y para nuestra satisfacción, allí descubrimos señales de vida, unos cuantos fieles, ya mayores, rezaban en silencio.

Cuando salimos, vimos a tres chicas vestidas con trajes de faralaes. Nos enteramos que Chiclana estaba en fiestas, celebraban las de San Antonio y por esta razón, la gente se apiñaba en la feria.

Nos dijeron que no quedaba lejos, que siguiéramos un caminito paralelo al río y que ya veríamos las luces al fondo.

Al poco, comprendimos el por qué Chiclana estaba vacía, toda la gente se había dado cita allí.

Arcos con luces de colores, con casetas a ambos lados, se sucedían unos a otros, aquello parecía no tener fin.

La feria no tenía edad, cobijaba a todo tipo de gente: mayores, jóvenes, pequeños, todos, disfrutaban del evento.

Me sorprendió ver que la mayoría iban vestidas con los trajes típicos, incluso las niñas más pequeñitas, aquellas que todavía no sabían andar, sus padres las llevaban con un mini vestido de faralaes.

De regreso, ya era tarde, nos paramos a cenar en la terraza de un pequeño restaurante situado cerca de dónde teníamos aparcado el coche. Recuerdo comimos unos chocos pequeños hechos a la plancha que estaban deliciosos.

Ahora paso a contarte lo que hicimos este fin de semana:

Lucho y familia regresaban de sus vacaciones, nos lo comunicaron el sábado por la mañana. Les invité a comer y quedamos en que nos veríamos en el chalé.

Ya me puse nerviosa, no contaba con ellos. Salí rápido a la pescadería con idea de comprar un pescado y hacerlo al horno.

Patricia, que así se llama la chica joven que suele atenderme, me sugirió llevase una merluza. Como las que tenía expuestas eran enormes, en la cámara me buscó una de más de 3 kilos ¡vaya merluza! Fresca, tiesa y dura ¡preciosa!

Le mandé me la abriese en abanico y me sacase la cabeza con un trozo del cogote, de ponerla entera no me cogería en la bandeja del horno.

Patricia tiene una piel muy parecida a la tuya, lo digo por lo blanca y delicada que es, ahora, con el sol, ha cogido un ligerísimo tono tostado.

De su cara destacan unos ojos de un color azul intenso, se confunden con el tono del mandil azulón que lleva.

En agradecimiento al buen pescado que siempre me recomienda, hoy quiero enviar, para las dos, esta receta.

Poner sobre la bandeja del horno, unas rodajas de tomate natural, salarlas, colocar encima la merluza, ponerle el punto de sal y regar con un poco de aceite y vino blanco.

 
Meter al horno, a 200 grados, durante una media hora.


Mientras, poner una sartén sobre el fuego con un poco de aceite, echar unos tres dientes de ajo laminados, dejar dorar ligeramente, añadir una guindilla troceada y tres pimientos del piquillo hechos tiritas, rehogarlos bien, añadir un buen chorro de vinagre y reservar.

Cinco minutos antes que la merluza esté en su punto, se vuelca sobre ella todo el contenido de la sartén.

Es una receta fácil y de un sabor extraordinario, os gustará.

Acabo ya, pero antes quiero despedirme enviándote un fuerte abrazo de todos ¡cuánto se acuerdan de ti!

Besos.




                      Kasioles

sábado, 2 de julio de 2011

ENSALADA DE PIMIENTOS ASADOS CON ANCHOAS

Querida madre: Ya hacía bastante tiempo que no me desvelaba.

Hoy no sé lo que me pasa, no puedo dormir.

Igual que meses atrás, acabo de dejar a Anthony durmiendo, me he escabullido de la cama sin que se diera cuenta y he venido al cuarto de estar para poder escribirte. Son las dos de la madrugada.

Espero que tarde un rato en notar mi ausencia, ya sabes, tiene por costumbre pasar su brazo rodeando mi cintura y si no me encuentra…..

Estoy recordando que hace ya cuatro años que no nos vemos ¡cómo corre el tiempo!

Hay veces que lo llevo fatal, no me acostumbro, te necesito tanto….

Madre, te confieso que por momentos me siento como una niña pequeña, como si no hubiera madurado, necesito tus consejos, tus caricias, tus mimos….

Lo único que me consuela es el poder comunicarnos a través de las cartas, claro está que yo preferiría que estuvieras a mi lado, pero de este modo, podemos mantenernos en contacto y saber la una de la otra.

En mi carta anterior acabé de contarte lo del viaje a Gibraltar.

Pues bien, al día siguiente, por la tarde, nos acercamos a Benalup casas viejas. Es un pueblecito que está a unos 40 km más o menos de Zahara de los Atunes. El camino es sinuoso y el municipio está en el interior, es muy tranquilo, sus calles estrechas y muy empinadas son lo ideal para ejercitar la musculatura de las piernas.

Lo primero que hemos hecho, fue visitar la iglesia, lleva el mismo nombre que la plaza en la que está ubicada.

Cuando entramos en la Iglesia del Socorro, no había nadie, todo era silencio.

Después de rezar un ratito, nos adentramos para ver las capillas laterales que estaban cerca del altar. A la derecha, me sorprendió ver una Virgen de una talla muy grande, no exagero, mediría cerca de un metro setenta. Me quedé mirándola y… ¿podrás creerme madre, si te digo que se parecía a ti? ¡ no lo podía creer!

Desde el ángulo en que estaba, te veía un poco de perfil ¡eras tú! Emocionada, con los ojos llenos de lágrimas, me arrodillé y te miré de frente, entonces fue cuando salí de mi ilusión óptica.

La Virgen tenía una cara lisa, sonrosada, dulce, bondadosa… pero era mucho más joven que tú.

De todas formas, agradezco que Ella me haya llevado durante unos minutos a tu lado.

Hoy, cuando ya las vacaciones han quedado muy atrás, todavía me emociono al recordarlo, ha sido una sensación maravillosa la que he vivido.

Como no he dormido nada bien, hoy tengo pocas ganas de cocinar, además hace bastante calor, sólo me apetece algo fresco y que se haga rápido, estoy pensando en una ensalada de pimientos asados, patatas, huevos cocidos, anchoas, cogollos y aceitunas ¡me está apeteciendo!

Me voy a la cocina para cocer tres patatas y dos huevos.

Pondré a asar en el horno a 180 grados cuatro pimientos rojos, los rociaré con unas gotas de aceite y les pondré un poco de sal por encima, me llevará un buen rato tenerlos a punto.

Los he dejado templar y ya los tengo pelados y cortados en tiras.

Las patatas las tengo cortadas en rodajas un poco gordas.

Cada cogollo lo he cortado en cuatro partes.

Ya sólo me queda montar la ensalada:

Poner en toda la vuelta de la fuente los cogollos cortados, en el centro las patatas en rodajas, sobre ellas los pimientos en tiras y encima de éstos, unos rollitos de anchoas en aceite con una aceituna negra.

Decorar con rodajas de huevo cocido, anchoas y más aceitunas.

Salar con escamas de sal.

Aliñar con un buen aceite de oliva, vinagre de Jerez, ajo muy picado, perejil y si gusta, también admite un poquito de comino.

Servir fría.

Hoy, madre, mi carta es larga, estarás contenta. Yo me siento feliz al escribirte.

Acabo ya. Recibe un fuerte abrazo con el cariño de tu hija

                                 Kasioles






sábado, 25 de junio de 2011

ALGO FRESQUITO: SALMOREJO

Querida madre: Sé que te gusta estar al corriente de todo lo que hicimos en estas vacaciones ¿Te acuerdas de cuando salía con Anthony, su panda de amigos y de regreso me pasaba un gran rato contándote todo lo que habíamos hecho?

Te llenaba de satisfacción cuando te decía que el nuevo modelito que acababa de estrenar había gustado muchísimo ¡qué guapa! me decían las amigas, ¡Qué bien te sienta! ¡Vaya madre que tienes! ¡Qué manos tiene! ¡Cómo sabe favorecerte!


Tus manos, madre, tan bonitas, tan blancas, más que coser, bordaban. Todo lo que hacías era perfecto.

Como te decía en mi carta anterior, no hemos parado en estas vacaciones. Por las tardes nos dedicábamos a visitar los pueblos de los alrededores.

Anthony nos advirtió que no olvidáramos los carnés de identidad, tenía pensado acercarse a Gibraltar.

Cuando llegamos a la Línea de la Concepción, se ve perfectamente el peñón ¡que decepción!, ver algo tan saliente y solitario, entre nosotras, tan feo, no me explico como se han podido producir tantos conflictos por su pertenencia.

Te mando la foto.

Al pasar la aduana me enteré que mi carné había caducado a mediados de Mayo, pero no fue impedimento para entrar, seguro nos han visto cara de buenas personas.

Lo que si me llamó la atención, fue el ver cantidad de motoristas y gente, andando, que entraban y salían de Gibraltar, las motos y los chicos y chicas que las llevaban, me parecían todos iguales, su vestimenta era toda negra, una especie de camuflaje.

Más tarde, me enteré que, como puerto franco que es, las bebidas, tabaco, colonias etc, están libres de impuestos y es su forma de ganarse la vida haciendo viajecitos ya que, de cada vez, sólo se puede sacar una cantidad limitada de mercancía. En la península la venden y todos salen ganando.

En realidad, Gibraltar es como una pequeña franja, no debe tener más de 7 km2 de superficie, pero todo su valor radica en la posición estratégica que tiene, domina todo el estrecho. Actualmente es territorio británico. El Peñón está considerado como una Reserva Natural, hay cantidad de flora y fauna. Los monos es lo que más llama la atención, están en estado semisalvaje. Nos faltó tiempo para ver más cosas.

Paso a enviarte la receta de esta semana:

Como el calor aprieta, estoy preparando un salmorejo fresquito ¿te apetece?

Escoger un kilo de tomates bien rojos y maduros, sacarles la parte donde están sujetos a la planta y trocearlos. Echarlos a un bol amplio junto con un diente de ajo, salar a gusto, triturar con la minipimer. Cuando todo se haya hecho un puré ligero, se añaden unos cien gramos de pan del día anterior remojado en agua, seguir batiendo, ponerle el punto de sal. Pasar todo a través de un colador por si quedase alguna piel del tomate. Por último, aliñar con un buen chorro de vinagre y unos 100 ml de un buen aceite de oliva. Volver a batir para que se incorpore bien el aliño.

Se sirve en cuencos y se pone, como acompañamiento, jamón serrano y huevo cocido muy picaditos.

Al que le guste más espeso, tiene que añadir más pan. Para los amantes del ajo, echarán dos dientes hermosos en lugar de uno y para aquellos otros que no les importe engordar, añadirán más aceite. De todas formas, está ¡buenísimo!

Por hoy acabo, en la próxima te seguiré contando.


Besos de todos, abrazos para Josep y para ti, todo el cariño de tu hija.

                                                        Kasioles





sábado, 18 de junio de 2011

EN ZAHARA DE LOS ATUNES: ATÚN ROJO A LA PLANCHA

Querida madre: Ya estamos de nuevo en casa ¡qué feliz me siento!

Tuvimos suerte, hemos disfrutado de un tiempo soleado para poder ir a la playa.

El día que salimos de viaje, llovía, cuando llegamos a Madrid, de vez en cuando caían unas gotas pero, al día siguiente, al continuar viaje y a medida que nos adentrábamos hacia el Sur, el sol resplandecía ¡cuánto me gustaría que vinieras con nosotros!

Zahara de los Atunes es un pueblecito tranquilo a diario, se transforma los fines de semana, viene tanta gente a las playas y a sus casas de verano, que es muy difícil encontrar un hueco en cualquier terraza para tomar algo fresquito y disfrutar de esa brisa marina que tanto apreciamos los que vivimos tierra adentro.

En todos los restaurantes nos ofrecían atún. El atún rojo es una de las especialidades de la zona.

Como a Anthony le encanta y a nosotras también, hemos disfrutado varias veces de su sabor.

Lo sirven demasiado fino ¡será por la crisis que hay que ahorrar!

El atún, para mi gusto, debe estar jugoso y al ser tan fino se pasa con facilidad.

Le prometí a Anthony que le prepararía un rico atún.

Sabes que no tengo pereza para cocinar y mucho menos si es para ti o para él.

Un día fuimos al mercado, es muy pequeño el de Zahara, pero tiene un pescado fresquísimo.

El atún lo venden despiezado en lomos, barriga y morrillo, completamente limpio, sin piel ni espinas.

Compré un kilo en filetes, no transparentes. A la hora de comer los preparé poniendo en una sartén unas gotas de aceite, dejé que se calentara mucho, eché los filetes, acto seguido les di la vuelta, salé con sal gorda y retiré. Había comprado un bote de pimientos asados y los puse de acompañamiento ¡cuánto echamos en falta los de nuestra conserva!

En el apartamento no había ni fuentes bonitas ni manteles preciosos, hemos hecho la foto al plato, como recuerdo, aparentemente queda un poco cutre, pero el sabor era extraordinario, se me hace la boca agua al recordarlo.

Te mando esas fotos de Zahara, los jardines son los que rodeaban nuestro apartamento y la foto en la que se ve el mar al fondo, está hecha desde nuestra terraza.

Me está entrando el sueño, el deshacer las maletas y lavar ropas es un poco cansado. En otra carta te seguiré contando.

Todos te mandamos abrazos. Te queremos mucho, te necesitamos, yo en especial.

Besos.


                                          Kasioles

sábado, 11 de junio de 2011

HOY: FLORES PARA MI MADRE



Querida mamá: No puedo remediar la tentación de escribirte, serán sólo dos letras, pero lo suficiente para que sepas que tu hija sigue pendiente de ti, no importa dónde esté, tú seguirás estando a mi lado ¡si supieras la de veces que hablo contigo!

El camino ha sido largo hasta Zahara de los Atunes.

Dormimos una noche en Madrid y al día siguiente continuamos viaje.

Cerca de Sevilla, a mano izquierda de la carretera ¿te acuerdas de aquellas plantas de adelfas que habíamos visto cuando fuimos a la boda de Willi? Han crecido tanto….

Se han unido unas con otras y forman un seto alto y espeso, es como una mediana de colores fucsias, rosados y blancos ¡una preciosidad!

Hoy quiero enviarte esas flores para ti. También te mando buganvillas y un jazmín de Madagascar. Anthony y Pi, me han hecho las fotos, me dicen te mande un fuerte abrazo de su parte.

Disfrutamos de sol, atrás hemos dejado las lluvias.

La temperatura va subiendo de día en día, ya hemos ido dos veces a la playa.

Antes de acabar la carta, quiero aprovechar para enviar saludos a Marinela, Javier y Sra, Annie y desear a Pelusón que muy pronto concluyan sus visitas médicas y todo vuelva a la normalidad.

Al resto de mis seguidoras y lectores, también quiero enviarles un fuerte abrazo con sabor a mar.

Para ti, madre, algo muy especial, siempre tendrás el cariño, el respeto y el amor de tu hija.

                                                   Kasioles





sábado, 4 de junio de 2011

NIDOS DE PASTA CON VERDURAS Y CALAMAR

Querida madre: Antes de sentarme tranquila y ponerme a escribir, me acordé que tenía que limpiar la jaula de Lucas y renovar su comida.

Desde el verano pasado no he vuelto a mencionar a tu pájaro. Sabes que lo habíamos llevado al chalé, que soportó todos los ruidos que hicieron los albañiles durante meses y, finalizado el veraneo ensordecedor, me dio pena regresarlo a tu casa y lo hemos traído a la nuestra.

Como presiento que el pájaro está triste, desde que te has marchado apenas canta, me dije que en casa, teniendo compañía, oyéndonos hablar, se animaría. Pero no, sigue igual, tan solo en el verano, al escuchar los trinos de los otros pájaros, se anima y canturrea.

Ya sabes que a mí no me gustan los pájaros, lo cuido con cariño por ti, por ser tuyo y porque lo quieres. Con toda seguridad, cuando vuelvas, te reconocerá y te recibirá cantando.

Ahora acabo de limpiarlo y vuelvo enfadada, me ha picado en el dedo pulgar ¡vaya si tiene fuerza tu pájaro! Nunca lo había hecho, pienso si se asustaría o ya de viejo, se nos ha vuelto agresivo.

Dejo a un lado a tu periquito y paso a contarte las últimas novedades: ¡Nos vamos de vacaciones!

Anthony está muy animado. A nosotros se han unido Máriel y Pi. Nos vamos al Sur, a Zahara de los Atunes.

Anthony trataba de convencerme para que pasásemos unos días en Granada, pero me he resistido, me trae tantos recuerdos….

No quiero volver, todo me recordaría lo bien que lo hemos pasado unos años atrás, juntos los tres.

Preparo ropas veraniegas, casi tengo todo dispuesto para meterlo en la maleta.

Seguramente no pueda escribirte, lo entiendes ¿verdad?

De todas formas, intentaré mandarte algunas de las fotos que hagamos. También me da pena abandonar a todos aquellos que nos leen.

Por seguir la costumbre, hoy no quiero dejarte sin mi receta, es un plato fácil, sencillo y rápido, se trata de: Nidos de pasta salteados con verduras y calamar.

Poner en un puchero un poco de aceite, echar un diente de ajo laminado, dejar que tome color y añadir una cebolleta picada, rehogarla, incorporar medio kilo de calamares limpios y troceados, saltearlos, añadir un poco de vino blanco, una hoja de laurel y agua, ponerles el punto de sal, dejar hacer, subir el fuego para que reduzca la salsa, retirar y reservar.

En una sartén, con otro poco de aceite, saltear unos dados de cebolleta, pimiento verde, pimiento rojo, calabacín y tomates cherry partidos a la mitad, poner el punto de sal, cuando están en su punto las verduras, se retiran y reservan.


Cocer 400 gramos de nidos de pasta en abundante agua con sal, dejar cocer unos 9 minutos, retirar, escurrir y reservar.

Poner en una tartera baja unas gotas de aceite, dorar un diente de ajo laminado, agregar la pasta, saltearla, añadir las verduras y el calamar, aromatizar con orégano y rematar con queso rallado.

Madre, intentaré estar en contacto contigo, no creas me voy a olvidar de ti aunque esté de vacaciones.

Abrazos de todos, uno muy especial de tu hija.

                                                                      Kasioles








sábado, 28 de mayo de 2011

PARA PELUSÓN: LUBINA CON GUISANTES Y ALMEJAS

Queridísima madre: Acabo de planchar y, mientras lo hacía, mi imaginación volaba a otro lado.

Las tareas que las mujeres realizamos dentro de casa, no enriquecen, a fuerza de repetirlas, se transforman en rutina, yo diría algo más, ni se les da importancia. Solamente se pone el grito en el cielo cuando no están hechas, cuando todo está manga por hombro, es decir, la ropa no está planchada, las pelusas revolotean por la casa y la comida no está a la hora esperada ¡qué desorden! Seguramente, en ese momento, más de uno se dará cuenta y dirá: ¡Bendita ama de casa! ¿Dónde estás?

Como te decía, dejé volar la imaginación y me trasladé a Granada ¡qué viaje tan inolvidable hemos hecho los tres! Anthony quería enseñarte la Alhambra y a ti te había encantado ¿recuerdas lo felices que hemos sido?

Uno de aquellos días, mientras comíamos en la terraza de una gran plaza, escuchábamos una música relajante, a Anthony, que le entusiasma, se levantó para ver quien tocaba. Al fondo de la plaza, sentado en una silla, estaba un hombre muy delgado, alto, con unas gafas casi negras, sujetaba una guitarra y sus dedos, resbalando por las cuerdas, las hacía sonar de tal forma, que la melodía se propagaba por toda la plaza y se integraba en ese encanto especial que tiene la ciudad de Granada.

Anthony, especialista en dialogar, estuvo un rato charlando con él, le contó que era argentino, que estaba casi ciego y que todos los veranos se ganaba la vida tocando por el sur de España.

Para recordar sus canciones, le hemos comprado un CD, más de una vez lo escuchamos cuando vamos en el coche. Alfonsina es preciosa, es la preferida de Anthony.

Para mí, el escuchar esa música, me lleva a tu lado, me trae recuerdos imborrables de lo bien que lo hemos pasado, de lo feliz que te sentías, de lo que hemos reído juntas, algo muy especial que está íntimamente unido a esa ciudad encantada que es Granada.

Madre, cuando vuelvas, te prometo que repetiremos el viaje.

Verás que hoy mi receta va dedicada a Pelusón.

El blog de Pelusón, pertenece a María Pilar, es una de mis seguidoras y le he cogido mucho cariño.

Contaba, que desde la ventana de su casa, puede divisar un mar transparente donde se pueden pescar cantidad de lubinas ¡todo un privilegio poder ver el mar y disfrutar del sabor de una lubina salvaje!

Mi receta: LUBINA CON GUISANTES Y ALMEJAS.

Limpiar una lubina y sacarle los dos lomos. Salar o salpimentar, a gusto. Reservar.

Poner un poco de aceite en una cazuela baja, echar medio diente de ajo laminado y esperar a que tome color, añadir una cebolleta muy picada, rehogar y añadir unos guisantes tiernos, de temporada, poner una pizca de sal y dejar que se vayan pochando lentamente. Si los guisantes no fuesen tiernos, habrá que escaldarlos durante diez minutos.

Cuando los guisantes están, se añaden unas tiritas de jamón serrano, rehogar, rectificar el punto de sal.

Incorporar unas almejas bien lavadas (meterlas en agua con sal para que suelten las arenillas) y regar el conjunto con un majado de perejil, un diente de ajo y una copa de vino blanco. Si fuese necesario, se puede alargar la salsa con un poco de fumé hecho con la cabeza y espina de la lubina o con caldo de la cocción de los guisantes.

Poner una sartén sobre el fuego con unas gotas de aceite, dejar calentar, añadir los lomos de lubina, marcarlos dando vuelta y vuelta. Retirar y añadirlos a la cazuela.

Cuando las almejas se abran, los lomos de lubina también estarán a punto. Acompañar con unas bolas de patata cocida salteadas con un poco de mantequilla y espolvoreadas con perejil picadito.

A la hora de servir, se puede poner sobre los lomos de pescado, una vinagreta hecha con: dados de tomate, limón, aceite y unas alcaparras.

Deseo le guste a Pelusón, lo hice pensando en ella.

Y…por hoy tengo que terminar. Pero ya sabes, madre, que siempre estaré aquí para decirte una y mil veces, lo mucho que te quiero.

Un fuerte abrazo.

                              Kasioles