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viernes, 19 de marzo de 2010

LA FIDEUÁ

Si, madre, ya se que prometí enviarte la receta del plato que nos hizo Willi el día que han venido a vernos, por cierto, estaba delicioso.

Que me disculpe mi hijo, si me he olvidado de algún ingrediente o si altero el orden de los sofritos, de todas formas, ya me conocéis, nunca me adapto, ni sigo al pie de la letra las recetas, siempre tengo que ponerle “la sal y la pimienta”, a mi aire, a mi estilo, en una palabra, a la forma que Kasioles tiene de cocinar.
Me centraré en ella, pues, como me enrolle, hoy tampoco vas a comer fideuá.

Tienes que comprar: Un paquete de fideo cabellín (es muy finito, se utiliza para sopas), medio kilo de langostinos crudos o congelados, dos colitas de rape (las venden congeladas), una sepia, medio kilo de mejillones, un cuarto kilo de almejas, tomate frito, una cebolleta, unos dientes de ajo, perejil, aceite y sal.

Nosotros, como éramos muchos, lo hicimos en una paellera grande, pero en una cazuela baja, sirve igual. Tú, también, deberás adaptar las cantidades de ingredientes al número de comensales. Te lo digo, por si quieres invitar a ese pobre vecino que está un poco solo.

Poner un poco de aceite en el recipiente elegido, dejar calentar, cuando humee, echar dos dientes de ajo picaditos y, antes de que cojan color, se incorporan los langostinos enteros, sin pelar, rehogarlos, retirar y reservar.

En el aceite sobrante, se echará la sepia cortada en cuadraditos y el rape (sin piel y espinas) cortado en dados, saltear los pescados durante unos minutos, ponerles el punto de sal, retirarlos y reservar.

Con la espina central de los lomos de rape, la piel y cualquier resto de cabezas y espinas de otros pescados, se hace un caldo, yo suelo añadirle un trozo de cebolla, una rama de perejil y la parte verde de un puerro, le pongo sal y lo dejo cociendo de 10 a 15 minutos. Pasado el tiempo, se cuela y reserva.

Añadir un poco más de aceite a la cazuela o paellera, dejar calentar, añadir cebolla o cebolleta muy picadita junto con un diente de ajo picado de igual manera, rehogar todo bien, incorporar la sepia y el rape, remover y mezclar con una cuchara de madera, echar los fideos, saltearlos con los pescados, (los fideos deben coger un color un poco doradito, esto impedirá que se queden demasiado blandos al cocer), añadir la salsa de tomate y espolvorear todo con perejil picadito, cubrir con el caldo de pescado colado y caliente, rectificar el punto de sal. Cuando el conjunto empiece a hervir, se van poniendo de forma armoniosa, los mejillones (que habremos abierto al vapor y conservado solo una de sus cáscaras), las almejas (que estarán en agua con sal para que suelten la tierra) y los langostinos. Estos fideos, se harán rápido, en unos 8 o 9 minutos estarán. Dejar reposar un ratito la fideuá, servir acompañada de una salsa mahonesa hecha con un diente de ajo.

Si dispones de poco tiempo, y no quieres hacer la mahonesa, sirve la comprada, de bote, pero, en este caso, no debes meter la minipimer para triturar el ajo, machácalo bien en un mortero, hasta formar una pasta, agrégale la mahonesa y remueve para mezclarlo bien, si metieras la batidora, seguramente se licuaría la salsa y para este plato, se necesita que la mahonesa sea muy densa.

Tan absorta estaba, escribiéndote la receta, que se me había olvidado mi comida, la tengo haciéndose sobre el fuego, ¡que desastre! cuando llegué, casi no tenía salsa en la carne y las patatas, que se cocían en otra cazuela, estaban casi deshechas, ¿ qué hago ahora? . El menú de hoy consistía en preparar una carne rellena, cortada en medallones y salseada, de guarnición, pensaba poner una ensalada y las patatas cocidas al dente, fritas después en aceite bien caliente. Ya sabes que siempre me gusta tener la comida a la hora, puntualmente, a las dos y media, llega él, mi amor.

Kasioles, Kasioles, yo misma repito mi nombre al mismo tiempo que pienso cómo salir airosa de mi despiste, ¡Ya está! Trituraré las patatas, haré un puré con ellas, lo meteré en una manga pastelera con boquilla rizada y haré un cordón alrededor de cada rodaja de carne. La salsa que ha quedado, la trituraré con todas las verduras, le añadiré agua, la vuelvo a poner sobre el fuego para que vuelva a reducir un poco y ya la tengo lista para salsear, la ensalada no tiene complicación.

Me voy, pero antes, quiero recordarte que te quiero mucho y que todos me dicen te mande un fuerte abrazo, a ese, que es muy grande, únele el mío. Besos. Kasioles

sábado, 13 de marzo de 2010

DESPEDIDA EN VALLADOLID




Hoy 12 de Marzo de 2010.
Buenos días madre: Acudo puntualmente a mi cita contigo: Escribirte una carta todas las semanas. En ésta, debido a los acontecimientos ocurridos, lo hago por partida doble.

Me acaba de llamar Mary Nery, mañana se van de viaje, ha sido el santo de su madre, y el domingo se reúne toda la familia en su pueblo, ¡qué envidia me dan!

Si tu estuvieras aquí, madre mía, celebraríamos tu llegada, tu santo y todo lo que hubiera que celebrar, con bombo y platillos, ¿recuerdas como te gustaba hacer y recibir regalos? Había en tu cara tanto agradecimiento, que mismo invitabas a obsequiarte con regularidad, además, el mínimo detalle, te hacía ilusión, lo valorabas como si fuera una joya.


El día que fui a tu casa, he visto tu colección de cajitas. Cada vez que tus nietos iban de viaje, te traían una, y, cuando lo hacíamos nosotros, tú te comprabas algún detalle para tener un recuerdo del sitio visitado y yo buscaba dedales bonitos para tu otra colección de miniaturas, ¡qué tiempos, madre!


Hay veces que, recordándolo, me parece que no fue real, que todo es producto de un sueño, de esos sueños bonitos que te vienen a la memoria al día siguiente, al levantarte, y no puedes por menos que sonreír de felicidad.


Me imagino que ya te habrás enterado, hoy, en todas las cadenas de televisión, daban la triste noticia del fallecimiento de Miguel Delibes.


Valladolid está de luto, en realidad toda España, y fuera de ella, todas aquellas personas que se hayan acercado, de una forma u otra, a su obra.


En la Plaza Mayor de Valladolid, en el Ayuntamiento, han colocado la Capilla Ardiente, y la gente, amigos y admiradores, formaban, pacientemente, colas interminables para manifestar sus condolencias, para darle su último adiós. Me lo contaba esta tarde, por teléfono, una amiga vallisoletana.
Yo siento mucho su muerte, y el que ya no pueda seguir deleitándonos con sus descripciones y esa pasión que ponía en sus novelas.
Recuerdo, que las primeras que leí, de esto hace ya muchos años: Mi idolatrado hijo Sisi, La sombra del ciprés es alargada y Los santos inocentes, me descubrieron que, bajo esa apariencia de hombre serio y hermético, había un corazón sensible y bondadoso.


Otras, lograron hacerme reír, en este momento me viene a la memoria La guerra de nuestros antepasados, la estaba leyendo de madrugada, todo, a mi alrededor, estaba en el más absoluto silencio, mi marido, a mi lado, dormía plácidamente, y yo, inconscientemente, solté la carcajada, no pude reprimirla, le desperté.


D. E. P. Miguel Delibes, deseo, de corazón, que el viaje sin retorno que acabas de iniciar, te lleve con los tuyos y puedas contarles, con todo lujo de detalles, que, a los que todavía aquí quedamos, nos has dejado tantos recuerdos, a través de tus novelas, que nunca podremos olvidarte.
Lo mismo ocurrirá con las generaciones venideras, siempre hablarán del gran escritor, de D. Miguel Delibes Setién.


A partir de este momento, la ciudad de Valladolid, quedará unida a su memoria.
Máriel ha llegado de viaje, a última hora de la tarde. Nos ha traído unas pastas buenísimas y magdalenas para todos sus sobrinos.


Son las dos de la madrugada, es hora de irme a dormir ¿te parece?
En la próxima, te contaré más cosas, deseo no sean tan tristes.


Hasta entonces, recibe un abrazo muy fuerte junto con el cariñín de tu hija.


Kasioles

viernes, 12 de marzo de 2010

VISITA A TU CASA

Querida madre: Hoy he tenido que ir a tu casa. Ya llevaba varios días meditándolo, pero no me decidía, sabía que tenía que ir, pero iba demorándolo.
Necesito buscar unos documentos que todavía no he encontrado. Te lo explicaré con detalles más adelante, pero puedes estar tranquila, no tiene la mayor importancia.
Tú sabes el gran esfuerzo que tengo que hacer, cada vez que necesito ir, es superior a mis fuerzas. Llegar allí, no verte, que no estés para abrirme la puerta, que no encuentre tu sonrisa dulce y no reciba ese beso tierno y cálido que solo una madre sabe dar, me duele, me toca la fibra sensible, como dirían mis hijos.
Al fin me decidí, cogí el camino que tantas veces había hecho y durante el trayecto, me fui mentalizando para afrontar la realidad con la que me iba a encontrar. Mientras andaba, y ya en el portal, no me encontré con nadie conocido, mejor así, me he ahorrado el que me preguntasen por ti, hay veces que la gente, “araña en la herida”,sin proponérselo, y con la mejor voluntad.
Abrí tu puerta y todo era silencio, menos mal que Pi deja siempre levantadas las persianas y por lo menos había luz. Ella es la que cuida, limpia tu casa y da de comer a “Lucas.”
Me extrañó cuando entré, empujé la puerta de la cocina y abrí la del salón, pero, pese al ruido que hice, todo seguía en el más absoluto silencio.
¿Le pasará algo a Lucas? me pregunté. Me dirigí al cuarto de estar y allí estaba, sin moverse, en su jaula. Hacía mucho que no le veía, pero al hablarle, me pió, no reaccionó como otras veces, que nada más entrar ya cantaba, yo creo que ni me conoció. Está feo, le faltan muchas plumas blancas y en el fondo, lo que le sucede, es que también te echa en falta. A los pájaros, como a las personas, les gusta la compañía, el está demasiado solo, pero no debes preocuparte, comida no le falta y Pi le ha puesto dos bebederos pues, a veces, debe enfadarse y tira toda el agua.
En mas de una ocasión, he pensado que debería traerlo a casa, pero tu ya sabes que los pájaros, al igual que los gatos, no me gustan demasiado, lo que si me encantaría es abrirle la jaula y darle la libertad, pero….¿qué haría el pobre Lucas después de tantos años de cautiverio?. Si fuera otro tipo de pájaro, quizá lograse sobrevivir, pero un pobre periquito y con estas heladas….
estaría condenado a morir.
No he querido ni decirle adiós, si pudiera hablar, me preguntaría por ti, el por qué le habías abandonado y sabe Dios cuántas cosas más me diría, pero prefiere callarse, no canta, es mejor pensar que guarda todo su repertorio para cuando vuelvas.
¿Qué tienes tu, madre mía, que hasta al pájaro dejas triste por tu ausencia?.
Aunque siempre es Pi, la que riega tus plantas, hoy, como excepción, lo hice yo. Están vivas, pero comprenderás que el invierno no es la mejor estación para que luzcan preciosas, como en Junio, cuando tú te marchaste.
Si fuera una mitómana, podría decirte que el pájaro trina mejor que antes, que está muy contento, que su plumaje es espectacular, que tiene un colorido brillante, en tonos amarillos fuertes, otros más suaves y así, decreciendo, llegar al blanco. En cuanto a tus plantas, te diría que están llenas de flores, que con su aroma, perfuman delicadamente el ambiente, en fin, que tu casa es un jardín.
Si yo te dijese todo esto, me estaría pareciendo a Luis Landero (hasta hace poco no conocía su nombre), estoy acabando su novela: JUEGOS DE LA EDAD TARDÍA, y es tal la imaginación que pone en uno de sus personajes, un tal Gregorio, que el pobre, movido por las circunstancias, miente más que habla.
Su novela me ha hecho reír, todavía no la he acabado, pero su lectura tiene garra y, hasta ahora, he pasado ratos entretenidos con ella. Te la recomiendo.
Antes de cerrar tu casa, no pude reprimir la tentación de ir a tu dormitorio, todo está igual, como tú lo dejaste. Sin pensarlo, me tumbé en tu cama, en el mismo lado que a ti te gustaba dormir, quizá buscase tu calor, un abrazo, una caricia... ¡qué se yo! algo de tu fuerza y energía que me ayude a suavizar la espera y la distancia que nos separa, deseo, de corazón, la llegada de ese gran día en que podamos darnos un fuerte abrazo.
En mi otra carta te prometí enviarte la receta de la fideuá, pero hoy, no es el mejor día para hacer comiditas, lo dejaré para la próxima, espero estar más inspirada.
Este fin de semana, Máriel no ha venido a vernos, está empezando a acatarrarse y le dije que descansara. Hemos notado su falta.
Acabo ya, pero antes quiero enviarte un abrazo muy fuerte junto con el cariño de toda esta gran familia. Te queremos. Un beso. Kasioles.

domingo, 7 de marzo de 2010

EN FAMILIA


Querida madre: Al volver de clase de Informática, mi hija Pi me había dejado una nota, decía: Máriel llegará sobre las siete y media y Willi, pasadas las ocho.
Me llevé mucha alegría cuando la leí.
Máriel viene a verme todos los fines de semana, pero mi hijo Willi, junto con su familia, lo hacen más espaciadamente. Su nena, Mirian, es todavía pequeñita y cada viaje que hacen es semejante a un traslado de casa, con cuna y orinal incluidos, ¡ Si vieras lo linda que está !
No llegaste a conocerla, te fuiste una semana después de su nacimiento y su madre todavía estaba recuperándose del parto. Mirian, nació pequeñita, pero tenía unas facciones tan perfectas, que ya entonces parecía una muñequita, algo poco común en bebés recién nacidos y con poco peso. Yo le encuentro mucho parecido con su padre, cuando era pequeño, tiene el pelo muy rizado y unos ojos grandes. Tiene algo más de dos años y además de hablar con toda claridad, conoce los números hasta el diez, las letras y hace puzles de más de veinte piezas. Belinda, la señora que la cuída, le está enseñando a juntar consonantes con vocales y a dar unos cuantos pasos de baile latino. Como abuela, me siento orgullosa, pero no solo de ella, mis otros nietos también tienen su encanto. A Alexis, tampoco lo llegaste a conocer, en verano cumplirá dos añitos, le cuesta hablar, pero con la chispa de sus ojos y el lenguaje de sus manos, no necesita esforzarse mucho para que se le entienda perfectamente.
Hoy, por la tarde, nos reunimos todos en casa de Sonsoles, somos tantos, que a la hora de cenar fue necesario colocar dos mesas, una para niños y la otra para los mayores. ¡ Qué gran satisfacción siento al verlos tan unidos ¡
Me gustaría que vieras a tus biznietos, a los mayores no les importa jugar y entretener a los más pequeños, ayer se lo pasaron todos en grande.
Katiuska y Laura se acuerdan mucho de ti, si les enseño alguna foto, te reconocen al instante, es la yaya Larisa, me dicen. Te quieren y todos te recuerdan.
Francis y Armando han crecido mucho, pero el que más ha cambiado, es Armando, casi es tan alto como su madre, ya no tiene voz de niño y escribe…. ¡ Cómo escribe! No tiene nada que envidiar a muchos novelistas profesionales, de seguir así…. algún día nos sorprenderá, tiene una gran imaginación.
Siempre que te escribo, tengo la buena intención de mandarte fotos de todos, pero ya sabes lo que pasa, esta generación es demasiado moderna, las fotos ya no suelen estar en un carrete, como antes, en blanco y negro o en color, ahora todas están metidas en el ordenador o en los teléfonos móviles. Me pondré pesada, y cuando logre algunas, te las enviaré.
Katiuska ya no tiene aquellos rizos rubios tan bonitos, ahora lleva una melenita corta y lisa, tiene una voz muy dulce, sigue igual de mimosa y canta muy bien. Laura ha crecido bastante, es muy espigada, le encanta ir al colegio, ya lee y, como actividad extraescolar, la llevan a gimnasia rítmica y a flamenco.
Francis canta en el coro del colegio.
Sin proponérmelo, me he liado hablándote de mis nietos y se me acaba el tiempo para contarte más cosas.
Pero, antes de acabar….¿ Sabes que el otro día he soñado con papá?. Siento no poder haberle visto la cara, pero era él, delgado, alto, le ayudé a levantarse de la cama, estaba sentado en el borde, tenía el pantalón puesto y una camiseta de tirantes, iba a asearse, yo le cogí por debajo de la axila y se incorporó.
Quizás, madre mía, todo sea una casualidad, pero el día que soñé con él, fue el 17 de Febrero y precisamente en esa fecha, se cumplían 17 años de su fallecimiento. Padre mío, ya ha pasado mucho tiempo, pero solo tu recuerdo hace que mis ojos se llenen de lágrimas, ¡ Que gran padre has sido !. ¡ Cuánto te quiero!
Hoy he ido con Máriel al cementerio, ayer hubo un vendaval, y temíamos que volasen todas las plantas, pero de esta vez, hemos tenido más suerte, los pensamientos y las violas, aunque un poco encharcados por el exceso de lluvia, siguen floreciendo. Por esto, no debes preocuparte, lo seguimos cuidando y siempre tenemos el panteón con flores naturales. Lo más importante, es que llevamos a papá en nuestros corazones, arropado con todo nuestro cariño. Cada vez que voy al cementerio, repito lo mismo:” No te dejo, te llevo conmigo, tu irás donde yo vaya hasta que llegue el día en que pueda reunirme contigo, te quiero”.
Máriel y Willi, hace un rato que han llamado para decirme que han hecho un buen viaje, encontraron poco tráfico en la carretera, y ya están en sus respectivas casas.
Hoy hemos comido en casa de Mary Nery y Lucho, la sobremesa ha sido corta, tenían que viajar, mañana es día de trabajo.
En mi próxima carta, te enviaré la receta de la fideuá que hemos comido hoy. La hizo Willi, el experto, el artista.
Te mando cariños de toda la familia, de más está el decirte que nos acordamos de ti. Te abraza, Kasioles.

domingo, 28 de febrero de 2010

CARTA TERCERA PARA MI QUERIDA MADRE

Ayer me llamó mi hijo Willi, lo hace todos los días. Acababa de leer, en mi blog, la última carta que te escribí, dice que se pone triste, que le toco la fibra sensible. A Sonsoles le pasa lo mismo.
Ellos no han leído las primeras cartas que te envié al poco de marcharte, esas si que reflejaban tristeza.
Meses atrás, no quería, ni podía, hacerme a la idea de que no estabas, de no tener a quién llevar, todas las mañanas, un desayuno rico, acompañado de una torrija, como a ti te gustaba, de no poder salir juntas todos los días, cuando el tiempo era bueno y el sol acariciaba tu piel blanca, fresca y casi sin arrugas.
En aquél entonces, me sentía la hija más feliz del mundo ¡ qué orgullosa estaba al llevarte a mi lado ¡ Siempre ibas tan elegante y conjuntada… Bolso, zapatos y guantes coordinados, un pañuelo de color anudado al cuello y sujeto con un broche, tus pendientes de perlas y tu porte elegante, erguido, casi desafiante, contrastaba enormemente con la dulzura de tu cara, de tus ojos.
Según te describo, mismo parece que te estoy viendo, que estás otra vez conmigo, a mi lado.
Pero mi intención no es la de poner triste a nadie, yo ya estoy más resignada, solo con pensar que tu decisión ha sido un bien para ti, me es suficiente, me alegra saber que te encuentras mejor en esa tierra llena de luz y color.
¿ Has vuelto a hacer torrijas? Te mando la receta por si se te ha olvidado: Cortar rebanadas, un poco gorditas, de una barra de pan del día anterior. Ponerlas a remojar, estiradas, en un recipiente hondo que contenga leche templada con azúcar vainillado. Dejar un buen rato, que se vayan empapando en la leche, darles la vuelta y cuando la corteza está blanda, se sacan, se escurren, se pasan por huevo batido y se fríen en una sartén con mantequilla mezclada con aceite de girasol. Se les da la vuelta, y cuando han cogido un color dorado por ambos lados, se retiran y se colocan sobre un papel absorbente para que suelten el exceso de grasa.
Se sirven en una fuente bañadas con unos hilos de miel.
Madre, tengo que dejarte, es muy tarde y no he empezado a preparar la comida, ya sabes que me gusta tenerla lista a las dos y media.
En otra te escribiré más largo. Te mando muchos cariños de tus nietos y biznietos junto con un tierno abrazo de Kasioles.

sábado, 20 de febrero de 2010

SEGUNDA CARTA DE KASIOLES A SU MADRE


Madre, ¡qué lejos estás! Hoy me he acordado mucho de ti.
Hemos ido a comer a casa de Lucho, su salón es mucho más grande que el mío y además lo tiene todo preparado para poder hacer la paella típica de los domingos, la que a ti te gusta, la de mariscos.
Yo llevé todo el sofrito preparado de casa y en 20 minutos ya estaba lista para comer.
Por si la quieres hacer, te voy a ir recordando, paso a paso, como la preparé.
Primero hay que limpiar y trocear unos calamares o chipirones. Pongo en una cazuela un poco de aceite, dejo calentar y añado dos dientes de ajo fileteados, dejo que tomen color e incorporo cebolla, pimiento rojo y verde, todo troceado, rehogo bien, añado los calamares troceados, sigo rehogando, le pongo una hoja de laurel, una pastilla de caldo de pescado y lo riego todo con una copa de vino blanco y otra de agua, dejo pochar lentamente hasta que los calamares están tiernos, hay que tener paciencia, tardarán un tiempo hasta que los calamares ablanden. Como se evaporará el líquido, hay que añadir a partes iguales vino y agua. Cuando están, se retiran y reservan sin la hoja de laurel.
Este sofrito constituye la base de la paella. El resto dependerá de lo que se tenga en el frigorífico o del presupuesto disponible para ir a comprarlo.
Yo tenía en el congelador, me había sobrado de las compras de Navidad, unas cigalas, almejas, langostinos y mejillones (sin sus cáscaras y con el líquido que han soltado al abrirse al vapor). Los saqué por la mañana para que se fueran descongelando.
Cocí 3 huevos durante 10 minutos, pelé y reservé.
Cuando llegamos a casa de Lucho, lo primero que hice fue poner la paellera sobre el aro redondo lleno de agujeritos (para la ocasión, lo conecta a una bombona de butano), puse un poco de aceite en ella y le eché un diente de ajo muy picadito, esperé a que tomase un poco de color y rápidamente añadí, bien extendidos, las cigalas y langostinos, les di la vuelta con un tenedor de madera y cuando cambian de color, se retiran a una fuente y se reservan.
Poner en un bol, con agua y sal, las almejas para que vayan soltando la tierra. Reservar.
En el jugo sobrante de haber salteado los mariscos, eché el sofrito de calamares y verduras, lo rehogué e incorporé el arroz (se recomiendan unos 90 gramos por persona), para ti, madre, con una tacita pequeña es suficiente.
Mezclé y rehogué el arroz con el sofrito, añadí un poco de azafrán (de no tenerlo, colorante sirve) y caldo de pescado que Mary Nery tenía ya preparado. Rectificar el punto de sal.
Según la clase de arroz que se utilice, por regla general se aconseja poner el doble de caldo o agua que de arroz, la práctica, muchas veces, no se ciñe a la teoría y yo he echado, por cada medida de arroz, dos y media de caldo de pescado. Al principio lo puse a fuego fuerte, pasados 7 u 8 minutos, bajé el fuego y dejé se fuese cociendo el arroz. En total deberá tardar en hacerse de 18 a 20 minutos. Cuando le faltan 5 minutos para estar en su punto, fui añadiendo y colocando de forma armoniosa, las cigalas, los langostinos, los mejillones, las almejas y los huevos cocidos cortados en rodajas.
Mientras tomábamos unos entrantes, la paella reposó y al llegar a la mesa, olorosa y humeante, estaba para comérsela.
Todos coincidimos al decir que estaba buenísima. Lucho y Mary Nery le hicieron una foto.
Cambiando de tema, te diré que el viernes he asistido a mi primera clase de Informática, tengo que aprender para poderme meter en este mundillo de ordenadores sin tener que enviar SOS constantemente a los que me rodean.
Nos han enseñado a mover el ratón, el mío debe ser hiperactivo, se me sale a cada momento de la pantalla (se llama escritorio), pero con paciencia, tengo que reconducirlo. Me he pasado la mayor parte de la clase, corriendo detrás de él.
Pero en hora y media de duración, da tiempo para todo. La profesora nos mandó entrar en un programa de juegos, creo había que pulsar INICIO, luego PROGRAMA y ACCESORIOS, esto te llevaba a una serie de juegos y picando (se dice haciendo clic) en solitarios, te salían cartas de la baraja francesa.
En mi vida he hecho un solitario. Yo recordaba cuando tu, madre mía, los hacías para distraerte, con gran agilidad, pero utilizabas una baraja española.
Para colmo de males, mi baraja era francesa y si a esto añades que no conozco las cartas y el ratoncito se me escapa… ¿Cómo crees que tu hija iba a poder mover las cartas para hacer el solitario?
Me pasé el tiempo persiguiéndolas y cuando al fin, toda contenta, había logrado cambiar una de lugar, ella sola se volvía a colocar en el sitio de inicio, se escapaba como si tuviera una goma elástica que al soltarla se encoge rápidamente. Así, entre estira y afloja, logré, por casualidad, ir cogiéndole el tranquillo, por lo menos las cartas, aunque no todas, se quedaban en el sitio donde las colocaba.
Después me enteré que había que ponerlas alternando los colores (rojo, negro, rojo etc) y en orden descendente (k, q, j, 10, 9, 8, 7 así sucesivamente). Ahora me doy cuenta por qué se marchaban disparadas a su posición inicial, mismamente parecía como si les dieran una descarga eléctrica ¡ y si supieras el trabajo que me costaba desplazarlas ¡.
Demás está el decirte, querida madre, que pese al frío (el otro día estaba helando), me pasé la clase sudando, es como si fuese yo la que formase parte de un maratón, entre perseguir al ratón y tirar de la carta, me pasé la clase corriendo.
Hasta el próximo viernes no vuelvo a tener Informática, necesito recuperarme y hacer prácticas en casa, donde nadie me vea.
Hoy te he escrito una carta más larga de lo normal, espero hacerte reír un poco.
Hasta pronto, en otra te contaré más cosas.

Te envío un abrazo muy fuerte junto con el cariño de toda la familia. Te queremos tanto….. Otro abrazo. Kasioles

sábado, 13 de febrero de 2010

PRIMERA CARTA

Madre, no duermo, llevo despierta desde las cinco de la mañana y estuve leyendo hasta ahora, son las seis y media.
Por Reyes, Máriel me ha regalado, entre otras cosas, un libro, es de Brian D´Amato, lleva por título 2012. Autores que merecen cierto reconocimiento en su país, opinan sobre él y dicen que su novela es “asombrosa y brillante”, otro dice que su lectura es tan emocionante, que logra mantenerte pegado al libro página tras página.
Ya sabes que nunca me ha gustado empezar un libro y no acabarlo, este me desborda, pienso si estoy perdiendo facultades y no entiendo, no logro descubrir emoción en su lectura, no siento inquietud por leer el capítulo siguiente, en fin, que estoy deseando llegar a la página 730 donde ponga fin.
Recuerdo libros cuya lectura me mantuvo en tensión, incluso he llegado a sentir pena cuando llegaba a su final, quisiera que sus autores continuasen escribiendo, escribiendo….
Nombres, entre tantos otros, como KEN FOLLETT en Los pilares de la tierra, ILDEFONSO FALCONES en la Catedral del mar, CARLOS RUIZ ZAFÓN en La sombra del viento, STIEG LARSSON en sus tres libros, algunos de ellos llevados recientemente a la pantalla etc,etc. Te cito estos títulos por ser de los últimos que he leído y disfrutado mucho con ellos.
Hoy no tengo clase, dispongo de todo el día para mi, mejor dicho para dedicárselo a Máriel, tengo que hacerle unos estores para su habitación. ¿Sabías que ahora se llevan dobles? Hay que poner dos rieles detrás de la escayola que bordea la ventana de su dormitorio, en el más próximo al cristal, va colocado un estor muy transparente y sobre éste, en el otro riel, se pone otro opaco. De día, el opaco se recoge dejando libre la mayor parte de la ventana y el fino queda extendido. La verdad es que resulta bonito y novedoso, aunque no dejo de reconocer que me dan el doble de trabajo. El éxito para que resulte agradable a la vista, está en saber coordinar bien los colores, he logrado encontrar las telas de los estores en las mismas tonalidades que la colcha. Te mando unas muestras, los tonos morados y malva están de plena actualidad, es para que te vayas haciendo una idea de lo precioso que le va a quedar. A ti siempre te gustó su casa y eso que le faltaban cantidad de detalles en la decoración.
Si estuvieras aquí, madre mía, me ayudarías, lo hacías todo tan bien y con tanta ilusión…..
Con solo verte, hemos aprendido a defendernos con la aguja, ¿podrás creer que hasta Sonsoles le está haciendo un disfraz a su hija? Ayer, según me lo contaba, quería te dijera que se acuerda mucho de ti en cada puntada que da. Otro tanto me pasa a mí.
Todos, nietos, biznietos e hija te queremos mucho.
Un abrazo muy fuerte de Kasioles.

domingo, 7 de febrero de 2010

MI BLOG

Tengo mi blog un poco abandonado, de momento dispongo de poco tiempo, pero buenos propósitos no me faltan para seguir escribiendo.
Me viene a la mente la correspondencia que mantengo con mi madre, en muchas de mis cartas le envío una de mis recetas. Le gustaban las comidas que le hacía cuando estaba conmigo.
Por motivos de salud, tuvo que hacer un largo viaje, fuera de España, a un clima cálido, un cielo azul, un lugar muy tranquilo, es una especie de Paraíso, el sitio ideal para descansar.
Lo malo de esto, es que se acuerda constantemente de mí, me echa en falta, añora mis comidas ¡ si supiera cuánto la necesito yo a ella….!
Mi madre siempre dice que no le gusta cocinar, pero me hacía una carne estofada, que con tan solo mencionarla, parece como si percibiese su olor y sabor.
Yo la he hecho varias veces, a todos los de casa les gusta mucho, pero tengo que reconocer que no me sale igual que a ella. Tiene su explicación, el cariño de madre que encerraba aquél plato, es imposible que pueda imitarlo.
Envío su receta y en su honor, quiero que pongáis como elemento principal, una buena dosis de cariño y paciencia.
Para hacer este plato, mi madre pedía al carnicero le diese aguja de ternera, de la parte más bajita, algunos le llaman solomillo falso, la cortaba en trozos un poco grandes y la dejaba toda la noche con unos dientes de ajo y unas hojas de laurel.
Al día siguiente, cuando iba a prepararla, ponía en una cazuela aceite, (que cubra todo el fondo) echaba unos 4 dientes de ajo pelados y cuando empezaban a tomar color, incorporaba los trozos de carne, los doraba bien en el aceite caliente, les daba vuelta y les mantenía así hasta que cada trozo aparecía doradito por todas partes, entonces echaba 2 o tres cebollas cortadas en trozos, no muy pequeños, rehogaba y rehogaba, añadía 2 hojas de laurel y un buen ramo de perejil (lo ataba para poderlo retirar al final fácilmente), ponía la sal y regaba todo con un buen vaso de vino blanco y un poco de agua (si la carne se quedase sin líquido a lo largo de la cocción, se añadirá algo más de agua y de vino blanco).
El fuego fuerte, que empleó en un principio para dorar la carne, lo baja a una temperatura media y así, a fuego lento, se va pochando la cebolla al mismo tiempo que la carne se va haciendo y ablandando. Durante todo este proceso, la cazuela tiene que estar tapada, después, cuando al pinchar la carne esté tierna, añadía un chorro de coñac y dejaba la cazuela destapada un buen rato para que el alcohol se evaporara y la carne se impregnara de su aroma.
La servía acompañada de unas patatas fritas un poco gruesas y una ensalada.
Madre, te quiero mucho, gracias por tu receta y por todo lo que me has enseñado. Un beso de Kasioles.

domingo, 31 de enero de 2010

HOLA SOY KASIOLES!

Yo soy Kasioles, una abuela que, empujada por sus nietos, pues precisamente ayer entre Armando y Francis, me han abierto este blog, quieren que escriba, que cuente, entre otras cosas, mis ricos platos que tanto alaban cuando vienen a comer a mi casa.
La verdad es que exageran, mi mérito, si alguno tengo, está en el cariño que pongo cada vez que vienen a comer.
No soy una persona que se adapte estrictamente a una receta de cocina, cada vez que hago algo, tengo que poner un toque diferente, algo mío, tan personal como lo que en ese momento me dicte la imaginaciòn.
Con la cocina pasa igual que con el amor, cada día hay que jugar con una serie de elementos, un poco menos de sal, más pimienta, lo importante es que esté ahí, viva, humeante, con un olor atrayente y envuelta con todo el cariño y amor con que fue hecha.
No importa a quien esperes ya pueden ser padres, hijos, nietos, marido...........El misterio está ahí, en dar, en la entrega diaria de amor que pones para la satisfacción de los demás.