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domingo, 27 de enero de 2013

LA CASONA MISTERIOSA

Querida madre: Como te prometí, vuelvo para seguir contándote un poco más de la magia y el encanto que hemos vivido en ese pueblecito de Cantabria. 

Menos mal que, cuando llegamos, era aún de día.



 Al mediodía, las nubes hicieron un hueco para dejar pasar unos tenues rayos de sol, iluminaron la zona y le dieron un poco de alegría. 

Creo recordar que íbamos subiendo por aquellas escaleras de madera muy oscura, casi negra. 

Tuve tiempo para dar gracias por no llevar una pesada maleta, me preguntaba cómo la subiría por aquellos tramos altos y estrechos. 

Cuando por fin llegamos, nos encontramos con un distribuidor iluminado por una pequeña ventana, entonces fue cuando… ¡los descubrí! 

Presidiendo la puerta de cada habitación, bajo su numeración, había cuadros con brujas, hadas y duendes ¡no me lo podía creer! A cada una le correspondía un símbolo de la Mitología Cántabra. 

Si de por sí, la casa ya era un tanto rarita, (allí no se veía ni un alma),  el encontrarnos con duendes… 

Máriel y yo nos miramos, pero fuimos incapaces de pronunciar palabra. 

Recorriendo puerta por puerta, encontramos nuestro número, estaba al final del pasillo y, de frente, me encontré con él: EL TRASNO. 



En la Mitología Cántabra, recibe el nombre de TENTIRUJO, es equivalente a un trasno o trasgo de la Mitología Gallega. 

Mi sorpresa fue grande cuando, al abrir la habitación, y en la pared que está frente a la cama, me encontré con otro cuadro del Tentirujo. 

Noté que me miraba con ojos picarones, me sonreía, decidí no hacerle caso y miré para otro lado.

Pronto supe de quién se trataba: 

Es un enano vestido de rojo y tocado con una boina de rabo tieso, a quien una hechicera (la diablesa de la lujuria Masabakes) le indica el lugar dónde debe actuar y le transporta por los aires hacia aquellos sitios donde haya muchachas obedientes y buenas para que, este diablejo, intente que dejen de serlo. 

Para lograr su fin, se sirve del poder que tiene la mandrágora, es una planta embrujada con raíz de forma humana. 

Así, cuando la mozuela se vuelve descarada de la noche a la mañana y apasionada, se suele decir; ¡Esa ya tropezó con el Tentirujo!

Al poco, reí y volví a reír, enseguida comprendí que el Tentirujo se había equivocado de lugar. 

Yo ya no era ninguna mozuela y llevaba años, muchos años, queriendo apasionadamente. 

¡Qué decir! Dormimos tranquilamente esa noche, sin que el ladrido de un triste perro alterase nuestro apacible sueño. Allí reinaba el más absoluto silencio.

 A la mañana siguiente, al salir para desayunar e ir a la otra casona, nos paramos a contemplar un paisaje blanquecino, por la noche había caído una fuerte helada.
























Desde la tronera de nuestra habitación, se veían los tejados de algunas casas y esa pequeña iglesia. 
















Madre, hoy pensaba enviarte la receta de un bacalao con leche que hace muchos, pero muchos años, que lo había preparado para papá y para ti ¿recuerdas lo mucho que le había gustado? 


Llevo buen rato tratando de encontrar las fotos que había hecho y no hay forma de localizarlas, tendré que dejarlo para la próxima semana.

En su lugar, voy a mandarte una especie de poesía que le he escrito a Anthony, desde esa casona llena de misterio. 

 Quisiera ser en tu vida 
El alba que te despierta
 Para que al abrir tus ojos 
Me veas que estoy contenta. 

 Quisiera ser viento cálido 
Y acariciar tu mejilla 
Me gusta estar a tu lado
 Desde que era chiquilla. 

 Quisiera que con tus brazos
Sólo rodees mi cuerpo
 Me transmitas ese amor 
Que ha perdurado en el tiempo.

 Quisiera sentir tus manos
 Acariciando mi piel
 Sentir que te tengo cerca
 Rozando mi piel con tu piel.

 Quisiera amor de mi vida 
Que no se pierda el encanto 
Que la llama, siempre viva
 Reavive el querernos tanto.

Y ahora si que doy por terminada mi carta, ya sabes que volveré. Te dejo montones de cariños y abrazos.

                                    Kasioles

sábado, 19 de enero de 2013

PARA ALBORADA EN SU CUMPLEAÑOS, TARTA DE CUAJADA

Querida madre: Esta semana voy a contarte algo distinto, se trata de un viaje inesperado que he hecho con tu nieta Máriel.

Hacía bastante tiempo, que había reservado una habitación en un pueblecito próximo a Santander.

Como estaba haciendo el master, le tocó cambiar la fecha por dos veces y, ahora, que ya lo había terminado, decidió que era el momento idóneo para descansar unos días.

Siempre había pensado ir con su hermana Pi, pero ésta, por motivos de trabajo, no pudo acompañarla.

Me decidí a hacerlo yo, no me gustaba que se fuese sola.

Tu nieta Pi es la fotógrafa de la casa, tiene habilidad para manejar la cámara, yo soy un poco inútil, jamás lo he intentado.

Pero ahora, al no venir con nosotras, he tenido que hacer mis primeros pinitos con su cámara.

Cuando llevábamos más de cien kilómetros recorridos y, dentro del coche, siguiendo sus instrucciones, comencé a hacer mis primeras fotos.






Son las montañas que se ven antes de llegar a Torrelavega, estaban nevadas.



El Parque Natural Saja-Besaya, es el más extenso de Cantabria, en él predominan flora y fauna variadas. Abundan robledales, hayedos y acebedos, avellanos, endrinos, espino albar y muchos, muchos helechos.

El túnel de Gedo

Paisaje que se ve pasando Corrales



Cerca de las tres de la tarde, nos paramos a comer en un restaurante de carretera, estaba a la entrada de un pueblecito llamado Cóbreces, allí se encuentra una abadía cisterciense : Sta María de Viaceli.

 

Una hora más tarde, llegamos a nuestro destino, era un diminuto pueblecito, me pareció que estaba perdido en una carretera tortuosa y estrecha, llena de curvas y más curvas con grandes eucaliptos a ambos lados.

Al anochecer, aquello me parecía la boca del lobo de los cuentos de miedo de mi infancia.

Nos encontramos con dos típicas casas, eran centenarias casonas cántabras, actualmente las habían convertido en casas de turismo rural: La Busta y la Pozona, así se llamaban.
Más tarde, supimos que dormiríamos en una de ellas y desayunaríamos en la otra.

















Y ahora, madre mía, más misterio…

Nada más entrar, había un amplio hall, a un lado de la pared pudimos ver una chimenea completamente apagada y mesas y sillas de una madera muy oscura, casi negra. Allí no había nadie, observé que alguien debió haber estado tomándose un café, sobre la mesa se veía una tacita y en el cenicero un cigarrillo a medio acabar.

Como nuestra habitación estaba en el segundo piso, tuvimos que subir arrastrando nuestras maletas por unas escaleras estrechas del mismo color que las mesas de la entrada.
En cada descansillo había unos armarios grandes, bajos y empotrados, las puertas estaban abiertas y dejaban ver toallas blancas apiladas.

Cuando llegamos, pronto pudimos ver que cada habitación estaba presidida por símbolos fantásticos de la Mitología Cántabra.

Bien me podría haber tocado la Anjana. Es el ser bondadoso por excelencia de Cantabria, protege a las gentes honradas, a los enamorados y a quienes se extravían en el bosque o en los caminos. ¿Es que no se había fijado en mí? ¿Es que no se dio cuenta de que estaba profundamente enamorada?

Nunca lo sabré, lo que si puedo contarte es que mi sorpresa fue en aumento al comprobar que, nuestra habitación, pertenecía a un duende, a un trasno.

Me estoy extendiendo demasiado. Continuaré la próxima semana.

Debo comenzar con la receta que he preparado para hoy. Como algo especial, por ser su cumpleaños, quiero dedicarla a una amiga que tiene un gran corazón, casi todos la conocemos, se llama ALBORADA, es alegre y positiva como ese amanecer que acaricia nuestras caras cuando nos despierta cada mañana anunciándonos un nuevo día.

Para ella: TARTA DE CUAJADA.

INGREDIENTES: Medio litro de nata líquida, 2 sobres de cuajada, 2 vasos de 250cc cada uno, de leche, un vaso de azúcar, galletas, azúcar y limón para caramelizar el molde y, por último, una tarrina de queso philadelphia.


PREPARACION:
1-    En un cazo poner el azúcar (unos 150 gramos) añadirle unas gotas de limón y una cucharadita de agua. Dejar que se vaya haciendo el caramelo. Tener cuidado de que no se queme.


2-     Cuando esté, echarlo en un molde redondo caramelizando su fondo y paredes.

 
3-    Poner en una cazuela la nata, los sobres de cuajada, la leche, el azúcar y el queso, batir con la batidora eléctrica para que se  mezcle todo bien. Poner sobre el fuego y dejar hasta que hierva. Retirar y reservar.
 

4-    Verter el contenido de la cazuela sobre el molde caramelizado y cubrir con galletas trituradas o enteras.







5- Meter la preparación en el frigorífico y dejarlo hasta el día siguiente.

6-     Desmoldar y decorar a gusto.


Sobra decir que lo hice con tanto cariño, como el que pongo ahora para mandárselo, Deseo que haya tenido un feliz día.
Y… como ya va siendo hora de terminar esta carta, sólo me queda enviarte mis cariños en un abrazo muy especial, te prometo que seguiré contándote la última parte de nuestro  viaje.

                                                      Kasioles

sábado, 12 de enero de 2013

DORADA AL HORNO AL AROMA DE LIMA

Querida madre: Hoy no podría explicarte, con exactitud, lo que me ha pasado esta semana. Cuando regresé a casa, estaba emocionada.


Por la mañana salí a comprar al supermercado que tengo enfrente de casa.

Volvía cargada con dos bolsas y, en la acera de enfrente, pude ver a una mujer mayor que le preguntaba algo a una chica joven.


Intuí que la señora andaba un poco despistada, como si estuviese perdida.


Esperé a que el semáforo se pusiese en verde y atravesé la calle con paso apurado.


Seguí con la vista a la señora, la veía de espaldas, llevaba un abrigo de color beige que me recordó a uno de los tuyos (el que te pesaba tan poco y te era tan cómodo), su pelo blanco, muy blanco, relucía al incidir un insignificante rayo de sol en su cabeza y, pese a que su caminar era lento, aún así no la alcanzaba.


No me preguntes lo que pasó en mi interior en aquél momento, pero … ¡Te he visto, madre mía! Te sentí y no me lo podía creer.


Cargada como iba, con una bolsa en cada mano, me fue imposible retirar las lágrimas que corrían por mis mejillas.


Seguí apurando el paso, tenía que verla de frente. Cuando llegué a su lado, lo primero que hice fue mirarle a la cara y…pronto comprendí que todo había sido fruto de mi imaginación.


¿Necesita algo? Le pregunté. Me contó que no sabía bien que autobús coger para regresar a su casa.


Me senté con ella en un banco que hay cerca de la parada de los autobuses, charlamos un ratito. Me contó que, andando, andando, había llegado hasta este supermercado.


Me enseñó muchas monedas que llevaba en una mano, le expliqué que algunas ya no tenían validez (eran las antiguas pesetas de aluminio) y debía separarlas de los euros.


Al poco llegó el autobús, la ayudé a subir y hablé con el conductor para que la avisase en la parada del Centro Comercial, allí era dónde debía bajarse.


Sentí dejarla, me hubiese gustado seguir a su lado, me trajo tantos y tan bellos recuerdos…


Cuando llegué a casa, ya algo más tranquila, pensé que bien podía haber sido un precioso regalo de Reyes que me enviabas a través de esa señora.


De todas formas y, fuese lo que fuese, escribí para dejar constancia de que lo ocurrido, no fue ningún sueño ¡lo viví!


No sé cómo comenzar
Y ni tampoco explicarte
Lo que esta mañana sentí
Cuando creí encontrarte.


Te vi al principio de espalda
Te reconocí al instante
Tu pelo tan lindo y blanco
Y tu figura elegante.


Pronto mi paso apuré
Quería ver tu semblante
Te adivinaba de lejos
Y quería yo abrazarte.


Tiempo tuve en darme cuenta
Que era todo una ilusión
Mas, de pronto, yo me vi
Sollozando de emoción.


Tu paso no era ligero
Andabas algo encorvada
Le echaba la culpa al tiempo
Por doblar tu linda espalda.


Sabía que era imposible
Aún llorando, razonaba
Pero te vi, madre mía
Y sentí que me abrazabas.


Ya muy cerquita de ti
Quise mirarte a los ojos
Al poco ya comprendí
Que en cielo y tierra no habrá
Dos madres con la misma cara.



Quiero cambiar de tema, hoy tengo pensado prepararte algo ligero, nutritivo y no tiene muchas calorías.


Se trata de DORADA AL HORNO AL AROMA DE LIMA


INGREDIENTES: Una dorada o más (todo dependerá del número de comensales), un calabacín, dos tomates rojos, un diente de ajo, perejil picado, un poco de vino blanco, sal gorda, aceite, vinagre de Módena, una lima, naranja, mandarina, limón, en fin, las ralladuras de las frutas que más nos gusten.



































PREPARACION:


1- Limpiar y descamar la dorada. Cortar lonchas a todo lo largo del calabacín, cortar los tomates en rodajas un poco gruesas, reservar.


2- Poner en una fuente que pueda ir al horno, unas láminas de calabacín con su piel, y las rodajas de tomate alrededor con un poco de sal, ajo muy picadito y perejil.


3- Poner encima la dorada, salarla a gusto y rociarla con un hilo de aceite de oliva y un chorro de vino blanco.


4- Tener precalentado el horno a 180 grados. Meter la dorada y dejar que se vaya haciendo.


5- Mientras, preparar la vinagreta poniendo en una salsera: Una medida de aceite de oliva virgen, media de vinagre de Módena, las ralladuras de media lima y de media mandarina o naranja y unas gotas de zumo de limón. Remover y reservar.


6- Sacar el pescado del horno, espolvorearlo con perejil muy picado y servir acompañado con la vinagreta.




Es un plato muy sencillo, tiene un toque delicioso por el aroma y sabor que le aportan las frutas.



Y ahora si que tengo que acabar. Ya sabes que volveré.


Hasta entonces, te dejo mis cariños en un abrazo muy especial, como el que sentí cuando creí encontrarte.


                                 
                                          Kasioles

lunes, 7 de enero de 2013

BIZCOCHO-TARTA DE CERVEZA

Querida madre: Del bullicio de las fiestas, ya casi no queda nada. Cada mochuelo se marchó a su olivo y la vida de tu hija ha vuelto a la normalidad.




El día 31 fue el único en que logramos estar todos juntos. Nos reunimos en casa de Lucho, yo no tenía muchas fuerzas, pero al ver a todos tan felices, me contagiaron y reí con ellos hasta pasada la medianoche.


Brindamos y pedimos unión, salud y felicidad. En ese brindis, no podía faltar vuestro recuerdo, siempre estaréis con nosotros de una u otra forma.

Al día siguiente, Lucho se marchaba con los suyos a pasar el Año Nuevo con la familia de Mari Nery. No regresarán hasta después de Reyes.

Los que quedamos, celebramos el día del Año en mi casa, no hubo karaoke, había menos risas al faltar los tres nietos mayores, pero hemos disfrutado de la unión familiar.


A última hora de la tarde, Willi se tuvo que marchar con su familia, tenían que recorrer más de 200 km hasta llegar a su casa. Trabajaban al día siguiente.


Con nosotros ha quedado Máriel, ha cogido los días de vacaciones que aún le quedaban y disfrutaremos de su compañía un poco más.

Como verás, querida madre, se repite lo de años anteriores. El cariño hay que compartirlo y yo encuentro muy natural que mis hijos vayan sembrando alegría en las casas de esos otros abuelos que esperan ansiosos la llegada de sus nietos.

Como se acerca el día de Reyes ¡cuánto te gustaba ese día! He pensado prepararte una especie de tarta-bizcocho que he descubierto en un blog que me recomendó mi hija Máriel.

El blog se llama MÁS DULCE QUE SALADO, pertenece a una gran cocinera, su nombre es MARA.

Un día entré en él y, con su permiso, copié la receta. Le prometí, si le parecía bien, que la daría a conocer en mi blog.

Hoy me parece un momento oportuno para hacerlo. Me he tomado la libertad de añadirle algo nuevo que surgió sobre la marcha.


Bizcocho-Tarta de cerveza:

INGREDIENTES PARA EL BIZCOCHO: 250 ml de cerveza negra Guinness u otra, sirve igual.
250g de mantequilla derretida y templada, 140g de nata líquida, 80g de cacao en polvo (yo utilicé un cacao a la taza que había comprado en Mercadona) 400g de azúcar, dos huevos, 250g de harina, una cucharadita de azúcar vainillado, y dos cucharaditas y media de bicarbonato.


INGREDIENTES PARA EL FROSTING: 300g de queso cremoso tipo philadelfia, 150g de azúcar glas y 360g de nata para montar bien fría.


PREPARACIÓN DEL BIZCOCHO:


1- En un bol, echar el cacao, el azúcar, el bicarbonato, el azúcar vainillado y la harina. Mezclar bien y reservar.

2- En otro bol, poner la nata líquida y los huevos, batirlos para mezclar bien y obtener una masa uniforme.











3- Añadirle la cerveza mezclada con la mantequilla fundida y templada, remover para que todo quede bien ligado.



4- Esta mezcla la vamos añadiendo al otro bol que hemos reservado con el cacao, azúcar, harina etc. Con ayuda de unas varillas, incluso con un batidor eléctrico, mezclarlo bien. La masa resultante es bastante líquida, pero es así como tiene que quedar.




5- Volcar este preparado en un molde engrasado. Yo utilicé dos, tipo keique.


6- Precalentar el horno a 180 grados, meter los moldes y dejar que se vayan cuajando, tardarán una hora o algo más, dependiendo de cada horno.


7- Pasado el tiempo, se retiran del horno y se dejan enfriar bien antes de desmoldarlos.


8- Mientras, se prepara el frosting. Para ello debemos tener tanto la nata, como el recipiente en que la vamos a montar, muy fríos (incluso se pueden meter unos minutos en el congelador). Empezar a batir la nata con la varilla eléctrica, primero lentamente y, poco a poco, se va aumentando la velocidad hasta que veamos que la nata se queda adherida a la varilla.


9- En un bol, mezclar el queso con el azúcar glas e ir incorporando la nata, poco a poco, hacerlo con movimientos envolventes para que no pierda volumen el frosting.


10- Así preparado, se extenderá con una espátula o se meterá en una manga pastelera y se decorará a gusto.

Madre, cuando desmoldé el primer bizcocho, salió entero y precioso, el segundo no corrió la misma suerte, se despegó sólo una plancha y la otra mitad quedó adherida al fondo.


Como estaba tu nieto Willi a mi lado y ya sabes lo artista que es, me dijo que lo arreglaría pegando las dos mitades.


En un vaso puso azúcar glas, mantequilla a punto de pomada, una buena cucharada de mermelada de frambuesas y un poquito de leche, lo batió todo y con ello rellenó una de las capas, colocó la otra encima, presionó un poco y lo decoró dedicándome la tarta.


La otra, después de verlo a él, la decoré yo y estoy contenta del resultado obtenido.

Si me preguntas cómo estaba, te diré que tendré que repetirlo, todo fueron alabanzas hacia Mara y hacia nosotros por ser tan buenos alumnos.





Por hoy acabo, ya sabes que volveré, no sabría que hacer si no te siento a mi lado.


Cariños especiales en abrazos.
 
 
                                 Kasioles