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sábado, 13 de abril de 2013

PARA TI: FOCACCIA DE JAMÓN Y QUESO

Querida madre: En mi carta anterior te hablaba de ese nido que estaban construyendo dos urracas.

Me entró tanta curiosidad, que todos los días les dedico un buen rato para observarlas.

Su historia de amor, como todas aquellas en las que el amor es el protagonista, debió de ser muy interesante.

Me imagino que, al revolotear en grupo, un día se vieron, empezaron a charlar, al día siguiente, se buscaron, continuaron hablando largo rato, el macho coqueteando, extendiendo sus alas y, con su característico matraqueo: tcha, tcha, tcha  le dijo tantas cosas bonitas que, sin apenas darse cuenta, nació entre ellos un verdadero y gran amor.

No hizo falta firmar ningún contrato, un buen día decidieron ir a vivir juntas y aquí los tengo construyendo su nidito frente a mi ventana. Tienen por lema: AMOR Y FIDELIDAD.
 
 
Esta noche no me toca dormir, soy incapaz de conciliar el sueño.
Mi mente trabaja y he decidido levantarme y continuar con la carta que dejé a medias.
¿Qué crees, madre, qué pensaba? Pues nada menos que en aquél viaje que hice a Málaga con mis hijas y sin Anthony.
Pensando en él… cuando estaba en aquella terraza acariciada por el aroma de las biznagas… le hablé:

Me sentí sola, tanto, que no lograba apartarte de mi memoria. Te necesitaba, te quería a mi lado ¡cuánto te eché en falta, amor mío!

En mi pensamiento, aunque nada dije, volé a tu lado y sentí tu beso y sentí tu abrazo y noté el calor de tu piel al estrecharme entre tus brazos. Los dos sabíamos que no podíamos estar separados.
Hasta llegué a ver tu cara de sorpresa cuando nos fundimos en aquél abrazo y volví a notar el brillo de tu mirada y las caricias de tus manos.
Y calladamente pensé: Somos como dos urracas, no acierto a pensar cómo podría ser mi vida si estuviéramos separados.
Seguramente me adivinaste el pensamiento pues, en ese momento… sentí que volvías a besarme.
Y ahora me toca ir a la cocina, voy a preparar la focaccia con jamón y queso.
Antes de nada, para todos aquellos que no la conozcan, quiero decirles que es un tipo de pan con especias, muy popular en Italia y muy parecido a la masa de las pizzas.

INGREDIENTES: Una focaccia (La venden en supermercados, yo la compré en Mercadota), cinco o seis lonchas finas de jamón serrano, un puerro y media cebolleta, un huevo cocido, 4 lonchas de queso que funda bien (utilicé Havarti), unos tomates cherry y un poquito de orégano.
 
 

PREPARACION:

1-   En una sartén con un poco de aceite, pochar la cebolleta y el puerro cortados en rodajitas muy finas. Retirar, escurrir y reservar.
 
 

2-   Cocer en agua, durante 10 minutos, el huevo. Pelar y reservar.
 
3-   Cortar por la mitad tres o cuatro tomates cherry, sirve también un tomate de ensalada cortado en rodajas finas. Reservar.
 
4-   Montar la focaccia: Para ello la cubriremos con el puerro y cebolleta pochados, extenderlo bien por toda la superficie. 
 
 
5-   Cubrir con las lonchas de jamón serrano.
 
 
6-   Sobre el jamón, colocar las lonchas de queso dobladas.
 
 

7-   En el centro, formando una hilera, distribuir las mitades de tomate y espolvorear el conjunto con orégano.

8-   Meter al horno, precalentado a 200 grados y dejar hasta que el queso se funda.
 
 

9-   Retirar y adornar a gusto. He puesto huevo cocido rallado y unas hojas de rúcula.

10-  ¡Disfrutad!
 
 

Y como no me queda más que contarte, me despido con un fuerte abrazo, ese tan especial que lleva una parte de mi alma.

                                  
                                           Kasioles

sábado, 6 de abril de 2013

AMOR DE PRIMAVERA CON SOLOMILLO EN HOJALDRE

Querida madre: Pese a que hace unos cuantos días entró la primavera, el panorama que tenemos por estas tierras de Castilla es un poco triste.

Llevamos semanas que no deja de llover. En todos los años que llevo aquí, nunca había visto algo parecido, los ríos se desbordan y la tierra, está tan encharcada, que es imposible hacer un cerro en ella para poder plantar.

El árbol que veía a través de mi ventana, al ser azotado por la lluvia y el viento, ya perdió las pocas hojas que le quedaban.
Les había cogido cariño a  aquellas dos que permanecían abrazadas ¿qué habrá sido de ellas?

El viento, cuando se enfurece, no respeta nada, lo más seguro es que se entretuviese jugando con ellas ¡dos hojas juguetes del viento!
Pero su amor era tan fuerte…. Que no creo que  la fuerza del viento fuese capaz de separarlas, estoy convencida de que volarían muy juntas y estarán cobijadas entre las tejas de las casas vecinas.


Lo único que aún queda en el árbol, además de sus desabrigadas ramas, es un nido que, con todo cariño, están construyendo dos urracas.

Son trabajadoras incansables, entretejen palitos para formarlo, van y vienen. Cuando las observo, la espera se me hace larga, tardan en regresar. 

Aprovecho el tiempo leyendo o escribiendo cerca de la ventana, de vez en cuando levanto la vista por si vuelven y tengo la cámara preparada para fotografiarlas ¡pero que mal lo hago!


Su historia de amor debió de ser interesante, como todas las historias en las que el amor es el protagonista.

En la próxima te seguiré contando, no quiero que esta carta se alargue demasiado.

A través de tu nieto Lucho, me he enterado que tiene unos compañeros  que están deseando saber cómo se hace un solomillo en hojaldre, para ellos, quiero enviarles con todo mi cariño esta receta, se van a acordar de nuestros pucheros para siempre, estoy segurísima de que les va a encantar.

INGREDIENTES:
Uno o dos solomillos de cerdo, 200 g de jamón serrano cortado en lonchas muy finas, una o dos planchas de hojaldre, sal, pimienta, mostaza que tenga grano y un huevo batido.  
      


PARA LA SALSA: 5 cucharadas de azúcar, unas gotas de agua o de limón, un buen chorro de vinagre, un vaso de vino Pedro Ximénez y unas cuantas pasas de Corinto.


PREPARACION:
1-   Precalentar el horno a 200 grados.

2-   Limpiar los solomillos de grasas, salpimentarlos y, con la ayuda de un pincel, untarlos con mostaza. 



3-   Colocarlos en una fuente que pueda ir al horno y dejar que se vayan haciendo 12 minutos por un lado y otros 12 por el otro (el tiempo dependerá de si gusta más o menos hecha la carne). Retirar y reservar.   



4-   Una vez que los solomillos se han templado, se extiende el hojaldre sobre un papel de hornear.  



5-   Colocar en el centro del hojaldre las lonchas de jamón, unas al lado de las otras, superponiéndolas un poco, poner el solomillo encima.  



6-   Envolver el solomillo en las lonchas.



7-   Enrollar el hojaldre sobre el solomillo, pintar la superficie y los bordes con huevo batido, para sellarlos bien. 



8-   Pinchar con un tenedor la superficie y volver a meterlo al horno hasta que el hojaldre esté doradito, en unos 15 minutos estará.  


9-   Hacer la salsa: Poner en una cazuela pequeña 4 o 5 cucharadas de azúcar con unas gotas de agua o de limón, dejar que se haga un caramelo claro. 



10-  Cuando está hecho, se le añade un buen chorro de vinagre, remover y regar con un buen vaso de vino Pedro Ximénez, incorporar unas pasas de Corinto y dejar reducir hasta que la salsa adquiera algo de consistencia.  








11-  Servir aparte en salsera.











Nota: En los ingredientes he puesto nata.


Pensaba acompañarlo con una salsa que la llevaba, pero la he cambiado por ésta que es mucho más rica y tiene menos calorías.


Y como creo que con esta receta de fiesta he cumplido, me toca despedirme hasta la próxima semana.

Te mando besos, abrazos y cariños de todos, sabes bien que no te olvidamos.

                        
                               Kasioles

sábado, 30 de marzo de 2013

YO TENIA UN MERENDERO..... POTAJE DE PUERROS Y GAMBAS

Querida madre: Hoy tengo algo importante que contarte. ¿Recuerdas el merendero donde tantos buenos ratos hemos pasado juntas?
 
Aquél merendero madre…
Y recuerdo cuando yo, aprovechando que Anthony se iba a su trabajo, les decía a los albañiles: Prolonguen la fachada, dejen un hueco más para poner otra ventana, alarguen el porche…
Cuando Anthony volvía a casa y veía todo aquello que en nada se parecía a los planos que él había hecho, ya teníamos tema de discusión. Pero Anthony siempre tan complaciente conmigo…
Al final, lo que iba a ser una especie de almacén, quedó transformado en un precioso merendero: un salón grande, una cocina al fondo y un cuarto de baño a la derecha. También tenía un porche y una barbacoa.

En el salón teníamos una chimenea de leños que lo caldeaba todo.

Tú, madre mía, sabes bien lo felices que hemos sido allí cuando nos reuníamos todos.
Pero al igual que mi piel se va arrugando con el paso de los años, las paredes de aquél merendero se empezaron a agrietar.
El seto mal cuidado de nuestro vecino, que dejó sin cortar y se transformó en árboles enormes, empujó con sus fuertes raíces los cimientos de nuestra pequeña casita y, poco a poco, el suelo se fue agrietando y levantando.
Sabíamos que había que tirarlo, también estaba de acuerdo en que volveríamos a hacer otro nuevo, pero hoy, al enterarme que una pala embistió mi pequeña construcción, siento que con ella se me fue un trocito de mi corazón.
 

Aquellas paredes madre
Que con ilusión forjé
Encierran recuerdos tiernos
De aquello que tanto amé.
El eco de tus halagos
Al premiarme cuanto hacía
El abrazo siempre tierno
Y aquél beso en la mejilla
Que Anthony me daba siempre
Cuando estaba en la cocina.
También los tabiques guardan
Las risas de los encuentros
La felicidad que juntos
Tuvimos en otros tiempos.
Y la energía de amores
También se quedó grabada
En las paredes calladas
De aquél merendero nuestro.
Ellas fueron, hasta ayer
Fieles testigos del tiempo
Tiempo que quedó ya atrás
Y hoy se transformó en recuerdo.

 
Hay días que me hago la misma pregunta: ¿Encontraré sitio para guardar tantos recuerdos?

Y para esos días que, siguiendo la tradición, no se come carne, he preparado un potaje de puerros y gambas.

INGREDIENTES: Medio kilo de garbanzos remojados el día anterior, 700g de gambas, 500g de espinacas, 3 puerros, dos zanahorias, unos dientes de ajo, dos rebanadas de pan del día anterior, dos huevos cocidos, un ramillete de perejil, un tomate, una hoja de laurel, aceite, sal y pimentón dulce (opcional).
 
 

PREPARACION:

1-  Escurrir los garbanzos, echarlos en una olla, encima picar un puerro, las dos zanahorias, tres dientes de ajo y el tomate. Añadir la hoja de laurel, el ramillete de perejil, un hilo de aceite, sal y cubrir de agua. Cerrar la olla y dejar hervir de 15 a 20 minutos (dependerá de la olla que se tenga).
 
 

2-  Mientras, poner una cazuela sobre el fuego con cinco cucharadas de aceite, picar dos puerros y dejar que se vayan pochando lentamente, Retirar y reservar.
 
 

3-   Cuando los garbanzos están cocidos, retirar el perejil y añadir las espinacas, bajarán enseguida al contacto con el calor.
 
 

4-  En el aceite sobrante de pochar los puerros (si fuese necesario se añadirá un poco más) se fríen las dos rebanadas de pan. Retirar y reservar. Cocer los dos huevos durante 10 minutos. Pelar las gambas.
 
 

5-   Poner en un vaso de la batidora los puerros pochados, los huevos cocidos y troceados, las rebanadas de pan y un poco del caldo donde cocieron los garbanzos. Triturarlo todo, Añadirlo a la olla donde están los garbanzos, remover para mezclar.
 
 

6-   En una sartén con un poco de aceite, echar dos dientes de ajo muy picaditos, esperar a que tomen color y añadir las gambas, ponerles el punto de sal y, cuando empiecen a encogerse, se retiran y se vuelcan sobre el potaje. Dejar que hierva todo junto unos minutos. Servir.
 
 

NOTA: Si queréis darle una nota de color al potaje, al triturar el puerro y el pan, añadirle una cucharadita de pimentón dulce o algo más, hasta obtener la coloración deseada.
 
 

Como verás, hoy me he extendido bastante con la carta, siempre hablo y hablo, bueno, tú sabes que me gusta más escribir, no me da pereza.

Te dejo un fuerte abrazo, uno muy especial, va cargado con el cariño de todos.

                           Kasioles 

domingo, 24 de marzo de 2013

DOS HOJAS ENAMORADAS Y UN APERITIVO DE SEMANA SANTA


Querida madre: Contemplando los 
árboles que veo a través de mi ventana, observo que las ramas todavía permanecen desnudas, el viento las bambolea y al mismo tiempo gotean, me las imagino llorosas debido a la continua lluvia que, durante estos días, riega la ciudad limpiándola de impurezas.


Muy pocas hojas quedan sujetas a las ramas, seguramente sean las más vigorosas, aquellas que, en la pasada primavera, lucían con más verdor y se aferraban con más fuerza a la rama madre.

























Será casualidad, pero estoy viendo dos hojas muy juntas, yo diría que se aman, se resisten a caer al vacío y ser arrastradas por el viento. 




Y por una vez, madre mía, no me he imaginado que esa hoja fueses tú, a ti te llevo en el corazón y no te separo de mí.

En ese momento me sentí hoja y me imaginé que era el amor el que estaba a mi lado.

El viento nos mecía y ese vaivén hacía que nos acariciásemos.

Entonces comprendí que no podíamos vivir separados.

Durante largo rato mantuvimos un eterno diálogo.

Yo lo contemplaba y veía su rostro de color marrón oscuro, seguro que él veía el mío igual, pero nada me dijo al respecto. 

Se limitaba a abrazarme con su largo pecíolo y me acariciaba dulcemente con las nervaduras de su haz por donde, en otro tiempo, circulaba la savia de un amor apasionado.

Me sentía tan feliz… Comprendo que seríamos dos hojas casi secas a punto de rematar nuestro caminar por la vida, pero…¡Qué unidas estábamos! ¡Qué bien nos sentíamos! En nuestro largo diálogo, tuvimos tiempo para recordar como nos conocimos. 

El nació primero y, unas semanas después, descubrió a su lado una yema chiquita que se abría a la luz del sol. 

La vio crecer y se enamoró, se dijo que cuidaría de ella toda la vida.  

Cuando el pequeño brote se transformó en hoja, descubrió a su lado a un apuesto galán, lleno de vida, mirándola embelesado.

Aquella primavera fue maravillosa, entre coqueteos, mimos y abrazos, nació un verdadero amor y un día se fundieron en un largo beso. 

Y…siguen ahí, abrazados, resistiéndose a separarse. 

Estoy segura de que una sonrisa de felicidad iluminaría mi cara pues.... al poco, oigo una voz: eeeeh!!! ¡Vuelve! ¿Se puede saber en qué estabas pensando?

Madre, este fin de semana están con nosotros Willi y su familia, lo celebraremos. Y ahora voy a contarte este entrante que se hace muy rápido:

INGREDIENTES: Una lata de mejillones grandes en escabeche, media pera, media manzana reineta, un trozo de cebolleta, medio pimiento verde y un trocito de rojo, aceite, una pizca de sal, vinagre, un poco del jugo de la lata de los mejillones y unas cebollitas balsámicas (para hacerlas se precisa un frasco de cebolletas en vinagre, cuatro cucharadas de azúcar y un chorro de vinagre de Módena)

PREPARACIÓN:

  • 1- Abrir la lata de mejillones y reservar un poco de su jugo.

  • 2- Picar la manzana, la pera, la cebolleta y los pimientos en cuadraditos pequeñísimos.
  • 3- Aliñar con aceite, vinagre y un poco del líquido de los mejillones. Reservar.
  • 4- Partir cada cebolleta en dos mitades. Poner en una sartén 3 cucharadas de azúcar y hacer un caramelo, añadir el vinagre y las cebolletas troceadas, dejar reducir un ratito todo junto. Reservar.

  • 5- Se presenta poniendo en el fondo de una cuchara un mejillón, se cubre con un poco de la vinagreta de frutas reservada y se decora con media cebolleta. 


Ayer hemos hecho este entrante para todos, hasta los niños se lo han comido, de más está el que diga que os animo a prepararlo. 

Y ya termino. Todos quieren mandarte un fuerte abrazo, al de ellos, uno el mío muy especial.

                          Kasioles

domingo, 17 de marzo de 2013

GALLETAS PARA NIÑOS Y MAYORES

Querida madre: Eran las cinco de la madrugada y todavía no había empezado a dormir. Me cansé de dar vueltas, encendí la luz y me puse a leer un rato.
 
 
Los recuerdos se agolpaban en mi cabeza y no me dejaban centrar en la lectura.

El libro, que en un principio me había parecido interesante y entretenido, no lograba que me evadiese de mis pensamientos, la culpa era mía, era incapaz de centrarme en lo que estaba leyendo ¡si supieras, madre mía, la de noches que he pasado así!

Creí que ya lo había superado todo, pero tú, bien sabes, que hay días…

Volví a apagar la luz, intenté no pensar, sólo quería dormir.

No lo logré. Me senté en la cama, volví a apretar el interruptor de mi mesilla y me puse a escribir:
 
Después de una noche de insomnio
Por fin amanece el día
Y aunque ya ha salido el sol
La oscuridad me invadía.
 
Llevo dias sin salir
De este túnel tan profundo
Tan solo pienso yo en ti
Y de tanto pensar… me hundo.
 
Los recuerdos van pesando 
Y hasta me oprimen el alma
No me dejan respirar
Me están robando la calma.
 
Deseo que pronto pasen 
Estos días de recuerdos
Ellos son los que provocan
La angustia que estoy sintiendo.
 
Tu aniversario se acerca
Y revivo los momentos
Mi corazón quedó roto
Sólo escucharás lamentos.
 
Dejé la carta sin acabar, no quería que, por el hecho de haber pasado una mala noche, impregnara de tristeza todo un día.

Hoy, que ya me siento mucho mejor, quiero contarte que han venido a vernos Willi y su familia.

Traían algo novedoso para mí y los niños. Me mostraron una pasta que se llama fondant y unos colorantes que habían comprado. La pasta es dulce, se tiñe del color que elijamos, se trabaja hasta lograr una tonalidad  uniforme y después, como si de una plastilina se tratara, se hacen dibujos y figuras para decorar galletas. El sábado pasado han preparado un taller de repostería en casa de Sonsoles y tus nietos han disfrutado muchísimo.

El éxito fue tan grande, que cuando volvieron a casa sólo traían un trozo de masa para hacer más galletas, los colorantes y un poco de fondant.

Como me dieron la receta de las galletas, ahora os cuento como las  he hecho.

INGREDIENTES: 300g de harina, 150 de mantequilla, un pellizco de sal, 80g de azúcar glas, dos yemas de huevo, tres cucharadas de leche, y una cucharadita de levadura en polvo.
 
 
PREPARACION:

1.- En un cuenco mezclar la harina, con la levadura, el pellizco de sal y el azúcar. Precalentar el horno a 180 grados.
 
 
2.- Añadir la mantequilla a medio fundir y las dos yemas de huevo. Remover.
 
 
 
3.- Agregar las tres cucharadas de leche.
 

4.- Con una cuchara remover hasta que la masa se vaya desprendiendo de las paredes del molde.
 

5.- Formar una bola y amasarla un poco  dentro del mismo cuenco o sobre una mesa enharinada.
 
 
6.- Cuando todo se haya compactado y tengamos una bola de masa, la dejamos un ratito en un sitio frío.

7.- Sobre un papel de hornear, poner un poco de masa, cubrirla con otro papel y estirarla con ayuda de un rodillo. La masa tiene que quedar fina, menos de un centímetro de grosor.
 
 
8.- Con ayuda de un cortapastas, se van haciendo figuritas o círculos.
 
 
9.- En una bandeja de horno, sobre la que hemos colocado un papel de hornear, se van colocando las pastas. Los restos de masa que sobran alrededor de los cortapastas, se juntan y se vuelven a estirar con el rodillo para hacer más.
 
10.- Meter al horno unos veinte minutos o hasta que veamos que la superficie de las galletas adquiere un color dorado.

 
Saldrán del horno con un olor  que alimenta e invita a probarlas ¡ya!

 
Martina, que es la esposa de Willi, es la paciencia personificada, ella es la que ha decorado estas otras galletas y Marieta, que estaba a su lado, (mientras su abuela daba los últimos toques a la comida), también aportó su granito de arena, le encanta dibujar.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
  
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Es un poco tarde, espero dormir esta noche.
 
Te dejo un fuerte abrazo con el cariño de todos, siempre te mencionamos y recordamos.

Te queremos.

                         Kasioles