Seguidores

sábado, 30 de octubre de 2021

FUE EN HALOWEEN MIENTRAS DEGUSTABA UN POTAJE CASTELLANO

 

Querida madre: Ahora que se acercan estos días en que, los más pequeños (muy ajenos al vacío que han dejado los que ya se han ido a esa otra dimensión), disfrutarán de Halloween, con lo típico de “Dulce o Truco” junto con bromas, disfraces e historias de miedo, Kasioles, pese a no celebrar la fiesta, ha encontrado entre sus anotaciones un escrito que muy bien puede encajar en estas fechas, dice así:



















Habitaban mundos diferentes, paralelos, eran dos almas buenas que se encontraron en una intersección, fue en un cruce de caminos, una de esas cosas que ocurren sin ninguna explicación.


No se vieron ni se tocaron, pero entre ellas hubo comunicación, supieron que eran dos corazones rotos que sufrían por amor.

 

Una, trató de apoyar a la otra, tenía poder de persuasión, pero la más débil, se aferraba al recuerdo del que fue su gran amor.

 


Pasado el tiempo, y al seguir encontrándose en el crucero que frecuentaban las dos, el alma atormentada se evadió del llanto y descubrió una luz donde antes todo era penumbra y dolor.

 

Estaba agradecida, le había cogido cariño a la que por ella tanto se preocupó, pero no volvió a verla, debió marcharse y no regresó.

 

Cuentan que, cada primera semana de Noviembre, truene, llueva, haga frío o calor, la ven vagar solitaria por el mismo sendero donde la conoció, aún no pierde la esperanza de encontrarla un día, quiere darle las gracias y decirle….


No sé lo que querría decirle, a mí me lo contaron y así os lo cuento yo.


Quizás le gustaría saber el porqué … o preguntarle por qué…

 



 

SI ME RECUERDAS…

 

AUNQUE ESTÉS LEJOS,

SI PESE AL TIEMPO

QUE MUY LENTO TRANSCURRIÓ

¡TODAVÍA ESTOY!

SABRÉ, AÚN SIN VERTE,

QUE TÚ TAMBIÉN ESTÁS CONMIGO

PORQUE LOS SENTIMIENTOS UNEN

SIN PREJUICIOS NI RAZÓN.

 

Y como hoy a las nueve de la mañana hacía tan solo 3 grados, me he dicho que nada mejor para comer sería un potaje de garbanzos con bacalao, lo aprendí al poco de llegar a esta tierra castellana, vaya mi recuerdo agradecido para aquella vecina que me enseñó a hacerlo.

 

INGREDIENTES: Medio kilo de garbanzos, una zanahoria, una cebolla, un puerro, 4 dientes de ajo, dos trozos de bacalao desalado, 2 hojas de laurel, una bolsa de hojas de espinacas, una pastilla de caldo de ave, una rebanada de pan tostado, un puñado de avellanas, perejil, pimentón dulce, aceite, agua, sal y 3 huevos cocidos junto con unos langostinos para decorar y enriquecer el plato (Optativo).

 





PREPARACIÓN:

 1- El día anterior poner los garbanzos a remojar.

 

2- Picar los dientes de ajo, la cebolla y el puerro.



 3- Poner una sartén sobre el fuego, añadir aceite hasta que cubra el fondo y echar los dientes de ajo picados (reservar uno).



 4- Cuando empiecen a tomar color, se añade la cebolla y el puerro. Remover y dejar rehogar durante unos minutos.



 5- Pasar el contenido de la sartén a una olla a presión, escurrir el agua de remojo de los garbanzos y añadirlos a la olla junto con la zanahoria entera, la pastilla de caldo y las hojas de laurel. Cubrir con agua, tapar y dejar cocer unos 20-25 minutos, esto depende de la olla que se tenga (yo utilizo una Perfect).


 

6-Mientras, cortar en dados los trozos de bacalao. Reservar.

 

7- Hacer una picada con las avellanas, el pan tostado y las hojas de perejil. Reservar.

 



8- Cocer los huevos durante diez minutos. Retirar y reservar.



 9- En una sartén, con un poco de aceite, echar un diente de ajo picado y dorar muy ligeramente los dados de bacalao, añadir pimentón fuera del fuego y remover con suavidad, incorporar al potaje cuando los garbanzos estén perfectamente cocidos junto con la picada reservada.

 

10- Ya solo queda echar las hojas de espinacas lavadas, al principio parecerá que se salen de la olla, pero pronto se bajan y en breves minutos están en su punto.

 

11- Después de rectificar el punto de sal, ya solo queda decorar el plato y degustarlo. Para mí, que soy una gallega trasplantada a tierras castellanas, he de reconocer que me ha gustado muchísimo. Disfrutad de estas raciones.




Y ya, para terminar, te envío mi cariño en un fuerte abrazo.

                              Kasioles

 

 

 

martes, 12 de octubre de 2021

DE VUELTA CON VOSOTROS Y RAYA CON REFRITO

 

Querida madre: Hay veces que tengo la sensación de que el tiempo se pasa a la velocidad del rayo.


Atrás se ha quedado el verano y
con él mi tiempo de vida al aire libre.





Estuve con mis nietos en el pueblo, esta ha sido la razón por la que he dejado de comunicarme contigo y con todos nuestros seguidores a través de este medio, allí no dispongo de ordenador y tampoco tengo internet.



De todas formas, y siempre que he bajado a la ciudad para rellenar el frigorífico (mis nietos después del baño tienen un apetito devorador), he podido ver vuestros comentarios y no quiero pasar por alto el daros las gracias por vuestras letras de apoyo y cariño.



Para los que me habéis enviado correos preocupándoos por mi largo silencio, quiero deciros que estoy bien, que he disfrutado del sol, que me he liberado de la mascarilla y, pese a haber trabajado haciendo comiditas para hijos y nietos, me he sentido feliz. 



Os dejo una muestra de los tomates tan ricos que hemos tenido este verano en
la huerta.


De regreso a la ciudad vuelvo a la rutina y me agobia un poco el poner la mascarilla cada vez que salgo de casa, todo sea por prevención y tratar de mantener alejado este virus que no deja de seguir acosándonos, aunque sé que vamos a mejor.





Como pájaro que despliega sus alas

para echarse a volar,

así me he sentido este verano

libre como el ave

que acaba de despertar.

Olvidé ser veterana

no tuve en cuenta la edad

                        el corazón imperaba

dejando la razón atrás.

Y como si las agujas del tiempo

pudiesen retroceder

volví a sentirme joven

y en sueños estaba con él.




Y por no perder la costumbre, para no olvidarme de poner mis pucheros al fuego, hoy os voy a preparar un plato de mi tierra: RAYA CON REFRITO A LA GALLEGA.

INGREDIENTES: Dos alas de raya, 2-3 cebolletas pequeñas,5 dientes de ajo, 2 hojas de laurel, 4 patatas, pimentón dulce o agridulce (a gusto), un vasito de vino blanco, aceite, sal y, si se quiere, un chorro de vinagre.


PREPARACIÓN:

1- Trocear la raya, reservar.



2-Picar en juliana las cebolletas y en láminas los ajos. Reservar también la parte verde de las cebolletas.



3-En una sartén amplia echar aceite, que cubra el fondo, cuando esté caliente se incorporan los ajos laminados y, cuando empiecen a saltar, se añaden las cebolletas. Dejar pochar un rato.


4-Cuando la cebolleta está a medio pochar, se agrega el vino blanco. Subir durante un rato el fuego para que se evapore el alcohol. Dejar pochar bien la cebolleta y reservar.




5-Pelar y trocear las patatas, cascarlas en trozos grandes. Reservar.



6- Poner sobre el fuego una cazuela con agua, las hojas de laurel y la parte verde de las cebolletas.



7-Cuando el agua comience a hervir, se añaden las patatas. Dejar cocer pero no totalmente.



8- A media cocción se incorporan los trozos de raya y se sala el conjunto.



9- A la cebolleta y ajos pochados y reservados, se les añade una cucharada de pimentón (al gusto), remover y alargar con agua de la cocción de la raya, el resto del agua de la cazuela se desecha o se guarda para aprovecharla como fumé.



10- Con la ayuda de una espumadera, ir retirando a una fuente de servir las patatas y los trozos de raya, volcar el refrito por encima de las patatas y pescado. Servir y degustar. Para mi gusto es un plato que me encanta. También se puede hacer con cualquier tipo de pescado.



Ahora ya solo me queda repartir cariños para todos vosotros y en especial para aquellos que ya están en otra dimensión, os quiere vuestra.


                                       Kasioles

domingo, 6 de junio de 2021

CONFINAMIENTO Y GUISO DE ALCACHOFAS

 

Querida madre: Hoy voy a rescatar un escrito que hice en pleno confinamiento,
dice así:

Con la presencia de un amenazante e invisible virus, que pretende aniquilar a la población, hoy 21 de abril del 2020, me levanto con el ánimo encogido al seguir viendo, tras la ventana de esta habitación, un panorama desolador.


El día amaneció gris, el cielo está pintado de unas nubes que han querido vestirse de luto y a duras penas contienen su llanto ante tanto dolor.

Pese a ser mediodía, las calles dan la sensación de no haberse despertado, no hay señales de vida por ningún rincón.

Otros días, aún se veía a alguien paseando con un perro o a una señora tirando
de un carrito en busca de lo necesario para su manutención.


Pese a todo, la vida sigue en el interior de las casas, observo sus ventanas a través de mis cristales, son los únicos que me mantienen en contacto con el exterior.



En un piso de los de enfrente, veo a un hombre que también contempla tanta desolación.

Una madre, del piso inferior, sostiene en brazos a su hija y la entretiene señalando a dos palomas que descansan tranquilas en lo alto de una farola.

Más a mi izquierda, en otra casa, un hombre que va y viene sin parar, recorre una estrecha y larga galería acristalada, seguro que se entretiene contando los pasos para evitar la pérdida de masa muscular debida a la inmovilidad.


Y tú, Kasioles, ¿Qué haces? Llevas en silencio tantos meses…

He tenido tiempo suficiente para reflexionar, dar gracias por lo que he tenido, afrontar lo perdido, valorar la vida, el día a día y hasta los pequeños instantes de ella que la mayoría de las veces nos pasan desapercibidos.


Y viendo lo que les está ocurriendo a nuestros mayores, pido al cielo que, cuando llegue mi hora, me deje morir tranquila, en mi casa, en mi cama y rodeada de los míos, será un privilegio que el covid-19 ha robado a muchos de los que ya nos han dejado D E P.


Hoy, 5 de Junio de 2021, ya vemos algo de luz tras el túnel, muchos somos los que estamos vacunados y pronto, muy pronto, volveremos a sentir la caricia del beso y el abrazo que tanto hemos echado en falta.






Una bandera ondea al viento

un pájaro veloz surca el cielo

y el viento, que no cesa de moverse,

hace que suene a rugido el eco.



 Las aves asustadas huyen

 saben presagiar el mal tiempo

y la tormenta se acerca

hay ráfagas luminiscentes

con sus respectivos truenos.


De pronto, el sol se ha metido

la luz se atenúa por momentos

las nubes se han enfurecido

y entre relámpagos y truenos

la Naturaleza protesta,

es su forma de enfrentarse

a este prolongado duelo

de ERES, ERTES,

dolor y sufrimiento.


Y como en este blog siempre hay algo rico que sale de mi cocina, sigo aprovechando el sofrito que reservé de la receta anterior, mi intención era hacer un arroz pero, al final, lo convertí en un guiso con alcachofas, de esta forma contribuyo con la propuesta de nuestra amiga Marisa


INGREDIENTES: Sofrito sobrante de la última receta que publiqué, 2 o 3 patatas, media cebolla, 1 diente de ajo, 1 hoja de laurel y cinco alcachofas que tenía congeladas.


PREPARACIÓN:

1- Poner una cazuela al fuego con un poco de aceite, dejar calentar y añadir la media cebolla y el ajo troceados junto con la hoja de laurel. Dejar hasta que la cebolla quede transparente. Remover.


2-Incorporar las alcachofas sin descongelar. Rehogar.


3-Mientras, pelar y cascar las patatas en trozos pequeños.



4-Añadir las patatas y rehogarlas bien con el resto de los ingredientes hasta que queden melosas.



5- Incorporar el sofrito y remover para mezclar.




6- Cubrir con agua y ponerle el punto de sal. Dejar cocer lentamente hasta que las patatas estén tiernas.



7- Ya solo queda servir y degustar esta rica ración a la que le he puesto una nota de color con un huevo cocido cortado en cuartos.


Hoy hace un día de calor, tenemos pensado acercarnos al pueblo, y sabes que, siempre que voy, nunca dejo de acercarme al cementerio.

Nos sentiremos y abrazaremos en la distancia, cariños. 


                                            Kasioles