Seguidores

lunes, 19 de octubre de 2015

EMPANADILLAS DE MANZANA Y PASAS

Querida madre: Mientras estoy en el pueblo y dispongo de algún rato libre, me he propuesto aprovecharlo para ordenar armarios y cajones, quiero liberarme de tantas cosas inútiles como vamos acumulando durante años 

¡hasta he encontrado juguetes de cuando tus biznietos eran pequeños!

Entre tantas cosas, he rescatado varios folios que había escrito años atrás. Uno de ellos, que es una carta para ti, dice así:

Como un lamento, como un grito contenido, evoco yo aquél ayer.
En este momento, mientras escucho la música del Lago de los Cisnes, rememoro con nostalgia, mi gran amor que ya se fue.

Me imagino a ese cisne que emitió su último suspiro al atardecer y a su compañera, desolada, por la pérdida de ese amor que nunca más ha de volver.

Mis días se pasan y yo no logro hacerme a la idea de que tanto tú como él, ya no esteis. Perdida me siento, madre mía, aún no sé que puedo hacer.

La música continúa y yo creo ver deslizarse, sobre las aguas azuladas del lago, una silueta blanca que se pierde en la lejanía.

No va erguida, al contrario, está llorosa y pensativa.

Los cisnes no cantan, pero hasta mis oídos llega el eco de un sonido gutural, que yo traduzco como una triste despedida.


  
¡Qué sola me siento
desde que te has ido!
En silencio lloro
Porque te he perdido.

Y por mucho que rece,
Y por mucho que implore,
Nada volverá al ayer
¡Aunque te adore!
 
A veces, te siento cerca
Y creo que estás aquí,
¡Hasta oigo abrir la puerta
Y tu voz clamar por mí!




 
Hoy prepararé ese plato,
El que tanto te gustaba a ti,
Espero ansiosa tu llegada
¡Quiero darte lo mejor de mí!






Esta semana voy a haceros algo dulce: EMPANADILLAS DE MANZANA Y PASAS.

INGREDIENTES: Un paquete de empanadillas, 50g de mantequilla, 3-4 manzanas reineta (dependiendo del tamaño), un limón, una o dos cucharadas de azúcar, un huevo, 50g de pasas de Corinto remojadas en vino Pedro Ximénez.

PREPARACIÓN:
1-   Pelar las manzanas, descorazonarlas y rociarlas con el zumo de limón para evitar que se oxiden.

2-   Cortarlas en láminas finas.

3-   Poner una cazuela o sartén sobre el fuego y echar la mantequilla para que se derrita.

4-   Añadir las manzanas laminadas, echar el azúcar y dejar que se vayan rehogando hasta que estén blandas.

5-   Escurrir las pasas de Corinto.

6-   Añadirlas a las manzanas y rehogan todo junto unos minutos.

7-   Pasar la preparación a una fuente, dejar templar y reservar.

8-   Disponer las obleas de empanadillas sobre una bandeja de horno forrada con papel sulfurizado.

9-   Ir rellenando la mitad de cada empanadilla, con una cucharada escasa del preparado reservado.

10- Cerrar cada una ayudándonos con las puntas de un tenedor.

11- Batir un huevo y pincelar con él la superficie de cada empanadilla.

12- Meter al horno, precalentado a 180 grados y dejar hasta que la superficie aparezca completamente dorada.

13- Retirar del horno y servir una parte con un hilo de miel y otras espolvoreadas con azúcar glass.

Tendremos, en pocos minutos, un postre muy fácil que está buenísimo.
Y como por hoy ya doy acabada mi carta, sólo me queda mandaros besos, abrazos y los cariños de


                                                            Kasioles

lunes, 12 de octubre de 2015

FELIZ ANIVERSARIO

Querida madre: Estoy segura de que, al igual que yo, recuerdas esta fecha como si fuese ayer el día en que se cumplieron todos mis sueños, a fuego la grabamos en nuestros corazones.

Muchos años atrás, había amanecido un día espléndido, las nubes, muy respetuosas, se retiraron para que yo pudiese lucir mi vestido blanco de encaje y raso con una larga cola.

Desde lo alto, el sol sonreía satisfecho al vernos tan felices y Eros se frotaba las manos de contento por haber logrado que, una vez más, triunfase el amor.

Hoy el día se muestra triste y nublado, gran parte de la noche estuvo lloviendo y las nubes se están volviendo cada vez más negras, presagian más agua.

Ya nada es igual desde que él no está, pero aún guardo bellos recuerdos ( a veces los revivo soñando despierta ), y me ayudan a seguir adelante.

Removiendo entre todo lo que todavía guardo en ese baúl sagrado de mi corazón, escribo:



Cuando vuelvo a ver el mar
Acariciando las rocas
Aún añoro con más fuerza
Aquél domingo de Mayo
Con un dulce olor a rosas.

Aquél encuentro casual,
Que marcaría mi vida,
Se volvió a repetir
Y yo me enamoraría.

Y pesar de la distancia,
Que se interpone al amor,
Con nosotros ha fallado
Y, en lugar de mitigarlo,
Acrecentó la pasión.
La ilusión era la mecha
Que encendía al corazón
Cuando en cartas yo leía
Tus muchas muestras de amor.


Sin abrazos y sin besos,
Sin caricias y arrumacos,
Nuestro noviazgo pasó
Pero llegó aquél gran día
En que tu boca y la mía
Se fundieron en un beso

¡Que aún guardo en el corazón!

Y como ya llega el momento de meterme en la cocina, hoy voy a preparar un aperitivo que está buenísimo y lleva productos de la huerta y de mi mar Cantábrico: Tostas de tomate con anchoas de Santoña.

INGREDIENTES: Una barra de pan ancha o un pan tipo payés, cuatro o cinco tomates para ensalada, una cebolla morada,  un tarro de anchoas de Santoña en aceite de oliva y albahaca (mejor fresca).

PREPARACIÓN:
1-   Cortar el pan en rebanadas.

2-   Ponerlas en la bandeja del horno a tostar por los dos lados. Reservar.

3-   Lavar y cortar los tomates en rodajas finas. Reservar.

4-   Pelar y cortar la cebolla morada en aros finos. Reservar también.

5-   Ahora ya sólo nos queda montar las tostadas; sobre el pan pondremos dos rodajas de tomate.

6-   Sobre el tomate, dos anchoas un poco escurridas del aceite.

7-   Poner sobre ellas los aros de cebolla morada y la albahaca fresca muy picadita. Como yo no la tenía, he utilizado la seca.

Ahora sólo me queda brindar con él, por el recuerdo de ese día, por los momentos que han dejado huella, por la felicidad vivida y por haberme hecho creer que era única y el gran amor de su vida. Mil gracias por todo lo que me has dado.


Para ti y para él, hoy quiero mandaros un montón de cariños de vuestra.

                                        Kasioles

domingo, 4 de octubre de 2015

KASIOLES VUELVE ......CON TOSTADAS DE PATÉ DE OCA Y QUESO DE CABRA

Querida madre: Al igual que la urraca vuelve al nido en busca de su amor, que no ha perdido, yo regreso a vuestro lado porque os quiero, sois mi estímulo, mi apoyo y mis confidentes amigos.



¡Claro que ya es tiempo de volver! 

¡Qué rápido se han pasado los meses! atrás se quedó un verano desbordante de calor ¡cuánto he  añorado la brisa de nuestro mar!


Quiero iniciar mi regreso dando las gracias a todos aquellos que os habéis acordado de mí en estas largas vacaciones, y me habéis arropado con vuestros cariñosos comentarios.
En especial, quiero dejar constancia de mi agradecimiento a una buena amiga: Ámbar.

Como tiene la virtud de estar siempre muy pendiente de todos, me ha dedicado una entrada en su blog para felicitarme en el día de mi cumpleaños. Ha sido muy emotivo cuando me encontré con vuestras felicitaciones ¡qué feliz me habéis hecho!

Para todos, mi cariño y mil gracias.


 
Contigo, en la orilla del mar
Contigo, paseando por la playa
Con tus manos en mi piel
Acariciando mi cara.


Contigo, sin rumbo fijo
Contigo, bajo un puente o  una cabaña
Yo me iría al fin del mundo
Tan solo por volver a ver tu cara.
 
Contigo descubrí el amor
Contigo supe volar sin alas
De noche te veré en mis sueños
Y dormiré abrazada a tu alma.



Ahora, por no perder la costumbre, voy a haceros un aperitivo que probamos este verano en casa de mi hijo Willi.

Nunca me cansaré de deciros que, para conservar el amor, es muy importante estimular, día a día, el estómago de la persona amada.

Para todos vosotros, hoy os invito a que probéis esta tostada de paté de oca con queso de cabra:
Ingredientes: Una lata de paté de hígado de oca, pan cortado en rebanadas, una cebolla grande, un rulo de queso de cabra, aceite y sal.

Preparación:
1-   Cortar el pan, tipo payés, en rebanadas y ponerlas a tostar en el horno. Reservar.

2-   Pelar la cebolla, cortarla en juliana fina y ponerla a pochar lentamente en una sartén o cazuela con un poco de aceite y sal. Cuando esté, escurrir y reservar.

3-   Cubrir cada rebanada de pan tostado con dos rodajas finas de paté de oca.

4-   Sobre el paté, poner láminas de queso de cabra.

5-   Distribuir la cebolla pochada sobre cada rebanada y meter al horno unos minutos. Servir las rebanadas divididas en tres partes, así los bocaditos serán más pequeños y se reparten mejor.


Os dejo degustando esta rica receta, espero que os guste tanto como a nosotros.

Prometo ir visitándoos, poco a poco, por el orden en que me habéis ido dejando vuestros cariñosos comentarios. Os reitero mil gracias.

Madre, todas las cartas que te he ido escribiendo a lo largo del verano, te las iré mandando en mis sucesivas entradas.


Ahora, para finalizar, os envío cariños en un fuerte abrazo.

                    Kasioles

miércoles, 17 de junio de 2015

VACACIONES Y ENTRANTE CON AROMAS DE ALBAHACA Y MENTA

Querida madre: Se acerca el miércoles y todavía no tengo la carta escrita.
El domingo pasado, ha venido Willi con su familia y estuvimos en el pueblo celebrando dos cumpleaños, el de Marieta (que tú ya no llegaste a conocer y acaba de cumplir 8 años) y el de Rober.
Ha sido un día completo, por lo felices que hemos sido al estar todos juntos ¡Lástima que los ratos buenos duren tan poco! Pronto anocheció y llegaron las despedidas.
Mientras guardaba un bolígrafo en un cajón, me encontré con algo que había escrito el año pasado, a mi regreso de las vacaciones junto al mar.
Seguro que en aquél momento me entró la nostalgia y escribí:
Mientras escucho el eco de una dulce y romántica música, siento que está a mi lado.


El sol nos acaricia con sus últimos rayos y, mirando al horizonte, nuestro sentir se transforma en una brisa enamorada que lo abarca todo.
De pronto, noto que coge mi mano ¡Madre! ¡Qué sensación cuando su mano roza la mía! Siento el calor de su piel en mi piel, no me atrevo a hablar, sólo le miro, mejor dicho, nos miramos y sus ojos brillan como brillan también los míos ¡cuántas cosas nos decimos con tan solo una mirada!
Sonrío, él me devuelve la sonrisa y… sin pensarlo, me coge por los hombros, me estrecha contra su pecho, me deja un fuerte beso en los labios y caminamos juntos mientras me siento arropada por su fuerte brazo que abarca toda mi espalda  y así, apenas sin decir nada, vamos dejando nuestras huellas por la orilla de la playa.
Huellas, tan solo huellas, unas huellas que no durarán nada, la marea está subiendo y las olas se aproximan para borrar nuestras pisadas.


Muy pronto se hará de día y…
¡Tendré que inventarme una nueva quimera para mañana!
Como tengo un largo verano por delante, algo se me ocurrirá.

A mis nietos pronto les darán las vacaciones y me iré al pueblo con ellos, como allí no tengo Internet, no podré enviarte mis cartas, pero te prometo que te seguiré escribiendo para estar en contacto contigo.

Ahora, para dejar un buen sabor de boca y, al mismo tiempo, aromático, voy a hacer un entrante que ha sido idea de mi hijo Willi, él ha traído lo necesario para hacerlo.

INGREDIENTES: Un envase de secreto de cerdo ibérico, cogollos de lechuga, menta y albahaca frescas y una salsa coreana: SEMPIO KALBI MARINADE. Como veréis no lleva nada de sal.

PREPARACIÓN:
1-   Filetear el secreto de cerdo y retirar la grasa sobrante.

2-   Poner una sartén sobre el fuego o una plancha, dejar que se caliente bien, echar un filete de secreto de cerdo y dejar que se vaya haciendo en su propia grasa.

3-   Cuando está dorado por ambos lados se retira y, con un cuchillo muy afilado se corta en tiritas finas.

4-   Ahora ya sólo queda montar los entrantes. Separar las hojas de los cogollos, lavarlas y escurrirlas, poner sobre cada una de ellas un trocito de las hojas de albahaca y menta.

5-   Calentar en la misma sartén los trocitos de secreto que hemos cortado.

6-   Colocarlos encima de las hojas de lechuga.

7-   Regar con la salsa coreana y servir rápido. Se come cerrando la hoja y degustando cada bocadito.


Hasta  mi regreso, os deseo lo mejor, no lo dudéis, me acordaré de todos, ya sabéis que os tengo mucho cariño.

Para ti y para Anthony, os dejo un montón de abrazos, de sobras sabéis que siempre vais conmigo, resguardados en mi corazón.     

                                         Kasioles