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sábado, 24 de septiembre de 2011

MERLUZA AL HORNO CON CHAMPIÑONES Y GULAS

Querida madre: Otra vez vuelvo a estar contigo ¿contenta?

Hemos pasado una semana tranquila, disfrutamos de buen tiempo y hasta hemos podido reunirnos en el chalé y comer al aire libre.

Tratamos de aprovechar los últimos rayos de sol, dentro de poco, ya sabes que empezarán los fríos, en esta tierra no suele haber término medio, o te asas o te hielas.

Hoy, si te parece bien, quería dedicarle a una amiga, que conocí a través de este blog, unas letras unidas que me han salido del corazón.

Malena se llama ella
Es grande como un amor
La conocí dando ánimos
Y apoyando a otros blogs

Leía yo sus comentarios
No me atrevía ni a hablar
Un buen día, decidida
Me animé a contestar.

Desde entonces, madre mía
Yo en ella descubrí
Muchas cosas, parecidas
A las que me han pasado a mí.

Para ella, para Nacida en África, pues así se llama su blog, esto es lo que le escribí:


PARA MALENA EN SU ANIVERSARIO DE BODA

Malena, ¡la dulce Malena!

La de la mirada franca

La de escritura serena

La que ha sabido ver en mí

Un alma casi gemela

¡Cuántas cosas nos unen Malena!

Vive, mi niña, la vida

La que feliz te rodea

Aprovecha cada instante

De ese amor que te camela

Valora ese día a día

Siempre con él, a su vera

No le dejes que se escape

Nunca, jamás, de tu senda

Ayúdale en su camino

Siempre a su lado

Paciente, amorosa, serena

Dile con todo el cariño

Que le quieres, que lo esperas

Que él, es la razón de tu vida

Y la alegría de tus penas

Malena, ¡dulce Malena!

Mujer dichosa eres tú

Que después de los cuarenta

Has sabido mantener

Y aún con tanta fuerza

Ese amor, que a no dudar

Jamás se irá de tu vera

Malena, ¡la dulce Malena!



Madre, seguro que me estás diciendo que le va a gustar mucho, con esa intención se lo he escrito.

Te estarás preguntando ¿y la receta de hoy? No creas que me olvido, ya la tengo preparada, hoy comeremos proteínas en:

MERLUZA AL HORNO CON GULAS Y CHAMPIÑONES

Ve al mercado temprano
Compra la mejor merluza
Saca espina con limpieza
Y reserva con cuidado

Prepara una buena cama
Para acostar el pescado
Con cebollas bien pochadas
Ya la hemos preparado

Ponerle el punto de sal
El juguillo del pochado
Un chorro de vino blanco
O caldito de pescado

Meterlo al horno a 200
Dejarlo una media hora
Mientras tanto preparar
Unos champis salteados

Y con gulas y ajos fritos
Y los champis laminados
Volcaremos todo junto
Sobre el pescado ya asado

Para los gustos picantes
Aros de guindilla echar
Decorar con un tomate
Y a la mesa llevar

¿Está rica? Yo lo creo
Jugosita y de buen ver
Ahora ya sólo falta
Comerla, saborearla

Y si os parece bien
Repetir esta receta
Y dar vuestro parabién.


Anthony me dice que ya es tarde, tiene razón, mañana tendré que levantarme temprano, nos juntaremos todos este fin de semana y me toca ir a comprar.

Te seguiré contando en la próxima.

Hasta entonces, te mando miles de abrazos y el cariño de todos los que aquí has dejado.

                                                     Kasioles

sábado, 17 de septiembre de 2011

PARA UNAS PRISAS........ ALUBIAS RAPIDAS

Querida madre:

¡Cómo se me van los días!

¡Cómo se me pasa el tiempo!

Si parece que fue ayer

Cuando sentada en tu lecho

Me decías con voz dulce

Hija mía ¡cuánto te quiero!

Yo no podía ni hablar

Me roía el sufrimiento

Me limité a acariciar

Esa piel, que aún recuerdo

Y dejé un beso en ella

Que encerraba un gran lamento.

¡Madre!

Deseo que el tiempo vuele

Y arrastre mi sufrimiento.


Esta semana anduve un poco atareada, siento no poder contarte más cosas, pero ya

sabes que intento ser fiel a mis cartas de todos los sábados.

No quiero dejarte sin mi receta habitual. La he pensado para esos días en que vamos a

cien y aún nos falta tiempo.



Hoy te voy a relatar

Para los días de frío

Un plato rico y sencillo

Muy fácil de preparar.

Es muy rico de comer

Son hidratos de carbono

Muy sanos, y sientan bien
De alubias blancas, se trata

Que de bote comprarás

Con un poquito de aceite

Ajitos sofreirás

Con trocitos de chorizo

Una hojita de laurel

Y trocitos de jamón

Todo ello colorea

Con un buen pimentón

Echa las alubias blancas

Rehoga y mézclalas bien

Ya las tienes preparadas

Y listas para comer.

Para los que tienen prisa

Resulta espectacular

Bueno, sencillo y barato

Para la crisis ¡lo ideal!


Deseo que te gusten.

Acabo ya, pero antes, quiero enviarte besos de todos y este abrazo en el corazón que

no te puede faltar.

                                                   Kasioles



sábado, 10 de septiembre de 2011

BERTORELLA RELLENA DE HONGOS Y BECHAMEL

Querida madre:


De nuevo ya estoy contigo
Aquí me tienes, mi madre

Aquí me tienes, mi cielo

Me tienes para contarte

¡Cuántas cosas te diría, madre!

Mas… no sé si ya me escuchas

Ya no sé dónde buscarte

Esto de irte tan lejos…

¡Qué difícil encontrarte!

No dejo yo de escribirte

Yo no dejo de buscarte

Y además me sale en verso
Eres tú, quien me inspiraste

Lágrimas me cuesta hacerlo

Ya sé, ya sé, no te enfades

Recuerdo lo que me decías:

Cuando yo falte….

Tú, no quieres verme triste

Yo no quiero disgustarte

Mis lágrimas resbalan solas

De tanto buscar…

¡Y no hallarte!

Como verás, llevo unos cuantos días con una especie de “vena poética”

Ignoro lo que me pasa, pero si puedo decirte que me sale del alma.

Esta semana pasada, he dedicado más tiempo a leer cantidad de relatos y poesías de mis amigos del blog, es gente extraordinaria ¡cómo se expresan!

Algunos lo hacen en verso y, al leerlos, te quedas ahí, anclada, envuelta en ese sentir de deseo, de pena, de amor.
Pero lo mío no son las letras ¡que soy de ciencias! Recuerdo yo.

Si tú, madre, me preguntas ¿qué eres, hija? No sé yo.


El transcurrir de los años,
Han hecho de mí un ser
Que primero fui hija buena
Amante esposa después
Luego… madre dedicada
A cinco hijos ¡ya está bien!
En los tiempos que vivimos
¡Qué son muchos! Ya lo sé
Lo que si puedo decirte
Es que a ellos dediqué
Mi sueño, mi amor
Y mis pucheros también.
Por eso, madre querida
Lo único que yo sé hacer
Es prepararte este día
Un rico plato ¡te invito a comer!

BERTORELLA RELLENA DE HONGOS Y BECHAMEL


Una bertorella grande
El otro día compré
Ya limpia y sin espinas
Abierta la preparé
Con hongos y con cebolla
En una sartén confité
En otra puse marisco
Con ajitos salteé
Junté tierra con el mar
También hice bechamel
Todo junto y bien unido
Lo metí dentro del pez
El horno puse a 200
                  Mezclé sal, aceite y vino
                     Lo dejé 30 minutos
                 ¡Mire Vd lo que ha salido!

Bueno, madre, por hoy ya está bien de jugar con las letras ¿no te parece?

Volveré a mi estado normal no tardando.

Antes quiero mandarte, todo mi cariño, en un fuerte abrazo.

                 Kasioles
                                                           

sábado, 3 de septiembre de 2011

CARRILLERAS DE CERDO AL AROMA DE JEREZ

Querida madre: De nuevo tienes a tu hija escribiéndote. Cada vez se me pasa el tiempo más rápido.

No quiero faltar a nuestra cita de todas las semanas.

Lee con mucha atención lo que voy a contarte:

Un día, uno de esos en que no pones freno a tus sentimientos y buscas consuelo en la persona amiga, le dije, más o menos, que no podía vivir sin él.

Contestó a mi correo rápido, quería ayudarme, y me dijo que llegaría el día en que encontraría la fuerza suficiente para escribirle una carta.

Se han pasado casi tres años y todavía soy incapaz de afrontar la realidad.

Hoy, en otra de tantas noches en las que el sueño no logra cerrar mis ojos, me he decidido a hacerlo.

                                              Amor, amor mío
                             ¡Cuántas veces pronuncio tu nombre!
                            Mi corazón te llama desesperadamente
                                          No contestas
                                         ¡Qué lejos estás!
                                Intento olvidarte, pero no puedo.
                            Tu recuerdo, quedó impreso en mi alma
                            Como un tatuaje sin borrar
                            Me levanto y pienso en ti
                            Si intento distraerme…
                            Algo trae a mi recuerdo
                            Tu imagen, tu dulce sonrisa, tu voz.
                            Tantos años juntos… ¡mi amor!
                            Ya no escucho música
                            Cada nota araña mi alma
                                 y me rompe el corazón.
                            Si salgo…
                            Huyo de los lugares dónde estuvimos los dos.
                            Mi vida está vacía, ya no tengo amor
                           ¿Recuerdas mi mirada enamorada?
                               ¿Y el tono de mi voz?
                               Recuerda, amor,
                               El brillo de mis ojos,
                               Los latidos de mi corazón
                               Y aquél abrazo tan tierno
                           En el que nos fundíamos los dos.
                          Amor, amor mío ¡qué sola estoy!
                          Mas…no importa.
                          Dime ¡ por favor!
                          ¿Qué has visto en ella que no te haya dado yo?


Me desperté sobresaltada, miré a mi lado y Anthony dormía, me sentía liberada de tanto sufrimiento, le abracé, le abracé muy fuerte, abrió los ojos y me dijo: ¿Qué le pasa hoy a mi señora tan de mañana? Mis ojos se llenaron de lágrimas ¡qué mal lo pasé en el sueño! Me había parecido que todo era tan real….

Después de las lágrimas, vinieron las risas de felicidad, Anthony me quería, estaba a mi lado, acariciaba mi pelo y los dos nos fundimos en un fuerte abrazo, tierno, muy tierno.

Como verás, madre, los sueños a veces nos juegan malas pasadas, así que siguiendo el dicho de…”zapatero a tus zapatos”, voy rápido a mi cocina para prepararte la receta de esta semana: CARRILLERAS DE CERDO AL AROMA DE JEREZ.

Comprar un kilo de carrilleras de cerdo. Salpimentarlas y reservar.

Poner una sartén sobre el fuego con aceite, dejar calentar y dorar en él las carrilleras pasadas por harina.

Cuando tienen un bonito color por todas partes, se retiran y reservan.

Colar el aceite, echarlo en una cazuela (no todo), añadir dos o tres dientes de ajo laminados, dejar que tomen color, incorporar una cebolla grande picada, dos puerros en rodajas, tres zanahorias cortadas de igual forma y un pimiento rojo troceado.

Rehogar las verduras, dejar que se pochen un poco, añadir un tomate troceado y aromatizar con una hoja de laurel, un poco de orégano, una ramita de tomillo y otra de romero, se remueve para que se mezclen los sabores y se riega con un buen vino de Jerez seco.

Es el momento de incorporar las carrilleras, rehogarlas con las verduras y cubrirlas con agua o caldo de ave. Poner el punto de sal. Sin prisa, dejar cocer lentamente hasta que la carne esté tierna.

Se sirven acompañadas de su salsa. Si gusta más fina, se triturará con la batidora o se pasará a través del pasapurés.

Como guarnición, podemos cocer un poco de pasta a la que saltearemos en un aceite de hongos con unos ajitos muy picados.

También he preparado esta buena ensalada.

Este plato se puede hacer con antelación, Es apropiado para un domingo o día de fiesta.

Se puede salir, tomar el aperitivo con la persona querida al lado (no sólo pienso en Anthony, me estoy acordando también de ti, madre) y después, al llegar a casita, degustar esta rica comida.

Madre, si te decides a hacerlo, podías invitar a Josep, le gustaba mucho. Cuando lo veas, dale un fuerte abrazo de mi parte.

Parte de tus nietos y biznietos siguen de vacaciones. Estoy deseando que regresen para reunirnos otra vez.

¡Hasta la próxima semana!

Mientras, te mando todo mi cariño en un fuerte abrazo.

                                                                                  Kasioles

sábado, 27 de agosto de 2011

CARBALLIÑO, LA FIESTA DEL PULPO, CON RECETA.

Querida madre: Como te decía en mi carta anterior, Anthony nos había preparado un viaje.

El día 14 ha sido “ A festa do pulpo” en Carballiño, (Orense) y allá nos llevó.

Salimos el sábado, madrugamos, cogimos la carretera de la Coruña y al llegar a la altura de Puebla de Sanabria, Anthony dice: ¿queréis ir a Bragança? Sin esperar respuesta, le vemos que toma la desviación a Portugal. ¡Qué carretera! Además de estrecha, era una sucesión de curvas, así, con ese mismo trazado, recorrimos 40 kms.

Me falto muy poquito para marearme ¡qué mala compañera de viaje soy! Pero cuando creí que…. ¡llegamos a la civilización! Aparcamos el coche y fuimos a recuperar fuerzas tomando un café y algo dulce. Me reanimé. Después se reían, me decían que lo único que tenía era hambre. Algo de razón no les faltaba, casi no había desayunado.

Hicimos alguna foto, allá, a lo lejos, divisamos un castillo: El de Bragança.





La localidad estaba en fiestas, celebraban las jornadas medievales.

 
Anduvimos por unas calles empedradas de color negro, la dificultad para andar por aquellos tramos intransitables, propios de caballerizas, nos permitió ver las estrellas cuando lucía un sol resplandeciente.

Al fin llegamos al castillo. Al entrar en el recinto amurallado, pudimos visitar un mercado medieval. Había de todo: jabones de distintos aromas, hierbas que todo lo curan, aves empleadas en cetrería, ruecas para hilar la lana, tintes para darle color…hasta una catapulta hemos visto.

 





        

Al fondo, se alineaban casetas con productos típicos. De una de ellas salía un olorcillo que abría el apetito.

Nos sentamos en unos bancos, a la sombra, y estuvimos degustando unas patatas cocidas con piel, ensalada y carne de cerdo asado, allí, a nuestro lado, tenían al pobre animal ensartado con un hierro que hacían girar sobre unas brasas para que se fuera dorando por todas partes. Después….

Tuvimos que deshacer el camino pedregoso, a mi hija Pi se le ocurrió la idea de descalzarse, ya ni lo intentó, aquellas piedras ardían, el calor del sol permitía freír un huevo en ellas.

Ya en el coche, emprendimos viaje a Carballiño.

Llegamos al anochecer, pero aún nos tocó dar unas cuantas vueltas hasta encontrar la casa rural que Anthony había reservado.

La casa Anxeliña, que así se llamaba, estaba perdida a tres kilómetros por una carretera hecha por un borracho, curvas peraltadas se sucedían unas tras otras, a los lados, como señores de la noche, expectantes, había nogales, castaños y eucaliptos.

Cuando ya pensábamos que nos habíamos perdido, descubrimos en el tronco de un árbol un indicador con una flecha a la izquierda: Casa Anxeliña.






Torcimos por un caminito en pendiente, dejamos a la derecha una fuente con un chorro continuo de agua y a la izquierda un hórreo (se utiliza para guardar el grano, está hecho de madera y apoyado en pilares de piedra, es típico de Galicia y Asturias), al fondo, había varios coches aparcados y una casa.

Suspiramos ¡habíamos llegado! Yo creo que estábamos tan contentos como los niños del cuento que encontraron la casita de chocolate.

Una señora nos abrió la puerta y nos recibió con una franca y dulce sonrisa, era Carolina, la dueña de ese remanso de paz.

Nos encantó la entrada, el jardín con piscina y el trato dispensado.

Esa noche no nos movimos de allí. Cenamos en un amplío comedor que tienen en el piso de arriba y refrescándonos con un vinillo blanco, típico de la tierra, degustamos un picoteo variado de los productos más característicos de Galicia.

Al día siguiente…. A festa do pulpo.

Bajamos a Carballino. Ya de mañana, el pueblo estaba de lo más animado, cantidad de gente se había dado cita allí. Es que el olor del pulpo… atrae hasta los paladares más exigentes. Prueba de ello, es que el líder del Partido Popular, Mariano Rajoy, también se apuntó al evento.

Pero la fiesta se centraba en el Parque Municipal de Carballiño, un espacio enorme lleno de vegetación natural.

A ambos lados de la entrada, había casetas, se sucedían unas a otras formando un largo cinturón, allí se vendía de todo.

Íbamos como en procesión, las prisas no entraban en el programa.

Madre, yo me imaginaba que venías a mi lado, tenía miedo a perderte entre tanta multitud y te cogía de la mano ¡tu cálida mano! Quise invitarte a una filloa (es una especie de crep, muy típica de Galicia) y las dos guardamos la enorme cola par a degustar la oblea, al final me has dicho que las que yo te hacía estaban mejor. Gracias, madre, gracias por tu amor.

Seguimos andando guiados por el olor que desprendían los grandes calderos al cocer cientos de cefalópodos, no exagero, hay que estar ahí para entenderlo.

Te mando fotos que hemos sacado. Tuvimos suerte y encontramos un hueco en un banco, bajo los árboles, Anthony nos trajo pulpo, empanada, carne a o caldeiro (es falda de ternera cocida con patatas) y ese vinillo blanco, tan rico, de Ribeiro, típico de esas tierras.

Encargamos unos pulpos para llevar. Nos los prepararon sumergidos en el agua de la cocción. Compramos pan de Cea, el típico vino y empanada de bacalao.
Llamamos a nuestros hijos, les dijimos que nos reuniríamos en el chalé a cenar, que llevábamos de todo.

Me ayudaron a poner la mesa.


Mientras, eché el agua de los pulpos en un puchero, la llevé a ebullición, añadí una patata por persona, entera y pelada, dejé cocer unos 30 minutos, retiré, escurrí y coloqué en una fuente cortándolas en rodajas gruesas, las espolvoreé con sal gorda y pimentón dulce.


















Cada tentáculo del pulpo, y con ayuda de una buena tijera, se va cortando en rodajas no muy gordas, se sirve en platos de madera, se aliña con sal gorda, pimentón picante o dulce, a gusto y un buen chorro del mejor aceite de oliva que se tenga.


Madre, excuso decirte que me encantaría estuvieras con nosotros para haberlo probado ¡cómo te gustaba! No dudo, que en donde estás, haya manjares mucho más deliciosos para degustar.

 
Esta carta se ha alargado mucho, pero ya acabo.

Todos me dicen que te mande, abrazos, besos y miles de cariños ¡hasta los más pequeños se acuerdan de ti! Yo… ¿qué puedo decirte que ya no sepas?

Un abrazo, madre, uno muy fuerte te manda tu hija.


                                                                               Kasioles