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domingo, 8 de diciembre de 2013

MERMELADA DE TOMATE PARA CHARO


Querida madre: Te prometí que te enviaría las fotos que hicimos en  Segovia, cuando celebramos el cumpleaños de Máriel.
Ya las he descargado y, aunque no están nada bien, pueden servir para que recuerdes una parte de lo que hemos visto tiempo atrás ¡Cuánta nostalgia he sentido!
Amaneció un día gris, con frío y viento, es algo normal en Segovia.
Ese día el sol permaneció escondido, pero nosotros lo llevábamos dentro transformado en alegría al poder estar todos reunidos.
Entrando en Segovia, hemos parado para hacer la primera foto desde el mirador El Terminillo, desde allí se aprecia la majestuosa  Catedral.
Y, ya entrando en la ciudad, hice desde el coche la foto que no puede faltar: El acueducto.
 Más tarde, hice otras desde distintos ángulos.





El acueducto de Segovia es el símbolo distintivo de la ciudad, este puente, tenía la misión de traer el agua desde la sierra de Guadarrama hasta Segovia, con la finalidad de cubrir las necesidades de agua de la población.
Formado por cantidad de arcos (grandes y pequeños) y, tanto los superiores como los inferiores, no están unidos por ningún tipo de argamasa. Los sillares que lo forman guardan perfecto equilibrio entre las fuerzas y peso de sus piedras. Hay que reconocer que los romanos hacían maravillas ya en el siglo I.
 
La Catedral de Segovia, es conocida como La Dama de las Catedrales, es de estilo gótico (Siglo XVI) la mandó construir el rey Carlos I ya que, la antigua catedral, de estilo románico, fue destruida en 1520 durante la guerra de las Comunidades.
Las tropas comuneras se refugiaron en La Catedral y las imperiales lo hicieron en el Alcázar.
El arquitecto fue Juan Gil de Hontañón al que le sucede su hijo Rodrigo.
El Paseo del Salón de Isabel II, es uno de los jardines más antiguos, fue creado en el Siglo XVIII. Un siglo más tarde, se instalaron diversas fuentes y se plantaron distintas especies de árboles.
Actualmente está amenazado por la construcción de un aparcamiento subterráneo.
Al final del paseo, se puede apreciar una de las puertas que da acceso a la judería, es la puerta de San Andrés.

La Casa de los Picos (Siglo XV) mandó construir su fachada D. Juan de la Hoz. Desde el zócalo hasta la cornisa sólo hay sillares tallados en punta de diamante. Hoy en día es la Escuela de Artes Aplicadas.


La antigua cárcel de Segovia, data del Siglo XVI y como dato curioso, en ella ha estado Lope de Vega cuando lo encarcelaron en 1577.
Tiene tres plantas y presenta una austera decoración, sólo destaca el escudo de los Austrias en la portada. Hoy es la biblioteca pública.
Casi al lado, se encuentra la iglesia de San Martín, de estilo románico, tiene tres naves y en ella destaca la torre del campanario (románico-mudéjar)

Tiene una galería porticada con arcos de medio punto que descansan sobre columnas de capitel románico, la galería rodea toda la iglesia a excepción de la cabecera.
No puedo acabar sin hacer mención a su rica gastronomía, mesones típicos son el de Cándido, Duque, Bernardino etc, en ellos podemos degustar el cochillo y lechazo asados, los chuletones a la plancha y cantidad de platos con setas de temporada.


Me ha encantado este hojaldre relleno de boletus y foie de pato, tendré que hacerlo.
Pese a pasar un día feliz, he dedicado un ratito al recuerdo:
Amores hubo en mi vida
Que me hicieron muy feliz
Cuando los tienes no piensas
Lo que es sin ellos vivir.
El constante caminar
Disfrutando del amor
Nos parece tan normal
Que no hay cabida al dolor.
Pero el tiempo no perdona
Corre, vuela sin cesar
Y esa ley tan implacable
Se cumple sin demorar.
Y cuando llegó el momento…
La tierra se abrió a mis pies
Mi vida perdió su rumbo
Y no supe lo que hacer.
¿Qué cómo vivir sin ellos?
No sabría responder
Quizás vegete pensando
¡En lo que ha sido y no es!
Hoy, atendiendo una petición de una amiga bloguera Charo, le voy a hacer esa mermelada de tomate que le trae tantos recuerdos. Puede ser un componente de los aperitivos de Navidad.
INGREDIENTES: Un kilo de tomates maduros, 600 g de azúcar, un limón sin piel y pepitas.

PREPARACIÓN:
1- Pelar los tomates, cortarlos en trocitos y ponerlos en una cazuela con el azúcar y el limón troceado. Llevar al fuego y dejar que se vaya disolviendo el azúcar, remover de vez en cuando.

2- Dejar cocer, remover, se observará que el líquido se va evaporando poco a poco.
3- Sin acabar de hacer la mermelada, se pasa por un chino para sacar todas las pepitas y pieles del limón.
4- Volver a ponerla en la cazuela y dejar sobre el fuego hasta que adquiera la consistencia deseada, es decir, que esté un poco espesa. 

5- Preparar unos botes de cristal, esterilizarlos en agua hirviendo.



6- Rellenar los botes con la mermelada.

7-Taparlos y darles la vuelta hasta que enfríen.

8- Una vez así preparados, se guardan hasta su empleo.
9- Si queremos que la mermelada nos dure meses, tendremos que ponerlos a cocer al baño maría por espacio de 20-30 minutos, dependiendo del tamaño del bote.

Te mando cariños de todos, siempre me dicen que no me olvide de hacerlo.
Yo te envío un abrazo muy especial.

                                            Kasioles

sábado, 30 de noviembre de 2013

BIZCOCHO DE NESQUIK CON FROSTING DE QUESO

Querida madre: Una buena amiga, me acaba de enviar música en un correo. Lleva como título Carta a mi madre de Richard Clayderman al piano y, esa música tan suave, llega a mi corazón haciendo que despierten recuerdos de otros tiempos llenos de felicidad y amor.
 
Y vuelvo a escucharla, porque me acerca a ti, porque creo sentir que tu corazón y el mío están enlazados en las notas que desgrana ese piano.
 
¡Madre! Llegas a mí, no sólo en esa melodía, también lo haces en el aire que acaricia mi cara, en la lluvia suave que cae del cielo y en el recuerdo y brillo de tu mirada que, por las noches, busco en el cielo, en esas estrellas que aparecen cuando la luna se oculta y la noche no es clara.
 
Sé que estás conmigo y no me siento desdichada.
 
Alguna vez te he dicho, que he creído ver tu sombra y que tu olor se acercaba y, en el silencio de la noche, cuando trato de descubrir tu estampa entre el cielo estrellado, extiendo mi mano y siento que me la aprietas, que me das fuerza y ánimo.
 
Y yo sonrío, porque sé que, aunque lejos, me observas y me sigues acariciando.
 
 
Hoy necesito tu abrazo
Tu beso y tu dulce risa
Hoy necesito tus mimos
Y tus palabras bonitas.
Hoy necesito que me quieras
Como cuando era chiquita
Hoy quiero tenerte al lado
Para sentir tus caricias.
Y necesito que estés
Para dialogar contigo
¡Madre! tengo tanto que decirte…
Que hoy, más que nunca
Necesito tu cariño
Y esos brazos que me arropen
Con los que, sin darme cuenta
No dejaste de mecerme
¡Aún cuando estabas conmigo!
 
Esta semana voy a hacer algo dulce para mis nietos, recuerdo que este bizcocho ya lo hice cuando estaba este verano en el pueblo, intenté buscar moras para decorarlo y los tordos habían madrugado mucho más que yo, no me dejaron ni una, tuve que coger moras verdes, imaginaros que son frambuesas o fresas comestibles.
 
INGREDIENTES PARA EL BIZCOCHO:
Cuatro huevos, 300g de azúcar, 300g de harina, 100cc de aceite de girasol, 100cc de leche, 180g de nesquik y un sobre de levadura.
 
 
INGREDIENTES PARA EL FROSTING:
150g de mantequilla, 100g de queso philadelphia, 150g de azúcar glass y un poquito de leche para aligerar el frosting.
 
PREPARACIÓN:
 
1.- Separar las claras de las yemas. Poner en un bol las yemas con el azúcar, batir.
 
 
2.- Añadir la leche y seguir batiendo.
 
 
3.- Mezclar la harina con la levadura y el nesquik.
 
 
4.- Incorporarla poco a poco al batido anterior y seguir mezclando con el batidor eléctrico.
 
 
 
5.- Montar un poco las claras y agregarlas a la preparación anterior, mezclar con cuchara de madera.
 
 
 
6.- Engrasar un molde, enharinarlo, sacudir el sobrante y verter en él el batido del bizcocho.
 
 
7.- Meterlo al horno, precalentado a 180 grados, durante 45 minutos más o menos.


8.- Dejar templar y desmoldar.
9.- FROSTING: Trocear la mantequilla y atemperarla hasta que esté blanda.
 
 
10.- Añadir el queso, el azúcar y un poquito de leche, batir con varillas.
 
 
 
11.- Cubrir la superficie del bizcocho con el frosting preparado.
 
 
12.- Decorar a gusto y servir.
 
 

 
 
Madre, aún tengo las fotos que hice en Segovia en la cámara, cuando las descargue, prometo mandártelas. Lo hemos pasado fenomenal todos juntos y nos hemos acordado mucho de ti.
 
Todos me han dicho que te mande montones de besos, yo quiero unir el mío al de ellos junto con un abrazo muy especial.
                                  
                                     Kasioles
 

sábado, 23 de noviembre de 2013

PARA LOS DIAS FRIOS... CALDO GALLEGO


Querida madre: Esta semana ando un poco retrasada, hoy ya es viernes y aún no tengo nada escrito ni preparado para enviarte mañana la carta.
Intentaré ser lo más concisa posible y te contaré lo que estoy haciendo.
Como no encuentro manteles, lo suficientemente largos, que cubran la mesa para cuando nos juntamos todos, estoy haciendo uno, de color rosa, para Navidad. Lo he cortado completo, mide tres metros y medio de largo y cuelga suficiente por todos los lados de la mesa, como a ti te gusta. Aún me falta coserle la puntilla todo alrededor.
Lleva 15 servilletas ¡cuánto me gustaría poder hacer alguna más!
Y si te digo la verdad, en cada puntada que doy, no puedo por menos que acordarme de ti y de lo que me decías siempre:
¡Hija! Cuando yo falte…tú, que eres muy lista (gracias madre, por verme así) ya verás que bien te vas a defender con la aguja, estoy segura de que todo te saldrá perfecto.

Y recordando tus palabras…hasta me creo que eres tú la que guía mi mano para que todo me salga bien.

Contra mi costumbre, también he salido dos días en esta semana. Hemos ido a comprarle el regalo de cumpleaños a Máriel y, otro de los días, lo aproveché para buscar un adorno navideño que me haga juego con el mantel y hacer con él un centro de mesa.

Entre entradas y salidas, he preparado un caldo gallego con unas nabizas que me ha traído Sonsoles de Orense (se fueron allí con los niños a pasar el fin de semana pasado) y ese olorcillo que desprendía la verdura al cocer con el unto, me inundó la casa de recuerdos, tan entrañables, que hasta he llegado a creerme que eras tú, la que con tanto cariño, preparabas ese caldo para mí.

Con tu recuerdo en mi corazón, hoy soy yo la que te ofrece un plato de esa rica verdura que tanto te gustaba.

Pero antes de meterme en la cocina, le he escrito algo para Anthony:
 

 

Un toque y soplo de vida
Otro toque de ilusión
De locura, de pasión
Es lo que siento contigo
Al disfrutar de tu amor.
En cada momento juntos
He creído que habitaba
En un mundo imaginario
Hecho con sueños de amor.
Un mundo tan solo nuestro
Que construimos los dos
Porque cada amor encierra
Magia en los corazones
Que al latir tan abrazados
Inventan, a cada instante
Sensaciones melodiosas
Que acarician y enternecen
Que susurran y apasionan
Convirtiendo ese momento
En dulce locura de amor.
Y yo me dejo envolver
Por ese tierno sentir
Que acelera mi latir
Y hace que te diga siempre:
¡No podré vivir sin ti!
 
Y ahora es el momento de preparar ese caldo que te prometí:

INGREDIENTES:

Dependiendo de la cantidad que queramos hacer, se necesitarán dos o tres manojos de grelos o nabizas, un trocito pequeño de unto, dos o tres patatas grandes, uno o dos puñados de alubias blancas, un hueso y pieles de jamón, otro hueso de ternera, morcillo o falda de ternera, un trozo de tocino salado y unos chorizos.



 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
PREPARACIÓN:
 
1- El día anterior, poner las alubias a remojar en agua fría y, al día siguiente, poner sobre el fuego una olla con las alubias escurridas, el trozo de unto, los huesos, la carne, en fin, todos los ingredientes menos la verdura, las patatas y los chorizos.
 
 
2- Cubrir con agua fría, poner la olla sobre el fuego y dejar cocer. Desespumar el caldo.
 
 
3- Mientras, escoger la verdura, desechar aquellas hojas que tengan un color amarillento y cortar la raíz, en el caso de las nabizas. Lavarla en abundante agua para eliminar las posibles arenillas que pudiesen tener.


4- Trocearla y reservar.


5- Cuando las carnes estén ablandando, se pelan y pican las patatas, cascándolas en trocitos muy pequeños.


6- Añadirlas al caldo y dejar que siga cociendo todo junto.

7- Al poco, se incorpora la verdura troceada y los chorizos.

 
8- Dejar cocer a fuego moderado hasta que todo esté bien tierno.

9- Servir el caldo por un lado, como primer plato y el resto de las carnes y chorizos por otro. Yo suelo acompañar el segundo plato con unas patatas cocidas enteras.




 

Notas:

Grelo: Es el brote del nabo, tiene el tallo algo grueso y en el extremo de sus hojas salen las flores, hay que cortarlos antes de que se abran para que el grelo sea más tierno.

Nabiza: Son las hojas del nabo, los tallos son muy delgados y tiernos, se recogen antes de que aparezcan las flores.

Unto: Es la grasa del animal, una especie de tela que recubre la panza del cerdo, se sala, se forma una bola con ella y se deja secar, adquiere un color amarillento y un olor característico. No se come, sólo es para dar ese sabor característico que tiene el caldo gallego.

 
El domingo, Máriel celebra su cumpleaños, nos reuniremos todos en Segovia y pasaremos allí la mayor parte del día, ya te contaré.

Te dejo un fuerte abrazo junto con el cariño de toda la familia.

                                       
                                   Kasioles