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sábado, 26 de febrero de 2011

CHAMPIÑONES ENCEBOLLADOS CON JAMÓN

Querida madre: Se acerca otro sábado y yo vuelvo a estar contigo.

No quiero te falten mis cartas semanales.

Con tantos kilómetros como nos separan, el escribir es uno de los medios que tenemos para permanecer unidas. ¡Cuántas veces necesitaría tenerte a mi lado! ¡Cómo me gustaría coger tu mano y contarte muchas cosas! Me pasaría el día hablando contigo.

En mis cartas, me limito a relatarte las noticias más relevantes, las que constituyen el día a día de nuestras vidas.

Este viernes, hemos tenido por la mañana a Alexis en casa. Estaba acatarrado y no ha podido ir a la guardería.

Se ha portado muy bien, me cogía de la mano, quería que me sentase encima de la alfombra, a su lado, para jugar a los coches ¡qué no haremos las abuelas por los nietos!

Más tarde, mientras hacía la comida, le senté pegado a la mesa y se pasó un buen rato jugando con las plastilinas de colores.

Cuando le di la medicación, se acurrucó en mi regazo y se quedó dormido. Tan felices estábamos nieto y abuela, que no me di cuenta de que, los 14 kilos que pesa, podrían hacer estragos en mi espalda. Con el niño a cuestas, he ido a revolver la comida, más tarde a bajar el fuego y por último a apagarlo, total, que no me lancé a hacer caminatas de casualidad.

Cuando llegó su madre, se rompió el encanto: Se despertó.

Si alguna molestia me ha quedado en la cintura, la doy por bien empleada, ha valido la pena disfrutar de nieto.

El domingo pasado nos hemos vuelto a juntar los 16, Willi ha venido con Martina y la nena, pasaron con nosotros todo el fin de semana.

Hemos ido a comer al restaurante La Abadía, nos reservaron un comedor sólo para nosotros.

Tanto a Anthony como a mí, se nos caía la baba al ver a hijos y nietos juntos. ¡Qué bien se han portado los más pequeños! Se les puede llevar a cualquier sitio, no hacen mal papel, comieron formales, sin mancharse y a ninguno se le dio por enfadarse o llorar. ¡Qué orgullosos nos sentimos con todos!

Como siga contándote, se me va a hacer tarde para escribir la receta que tengo pensado enviarte hoy.

Estoy haciendo unos champiñones con jamón, ¿te apetecen? Toma nota, son fáciles.

Colocar sobre el fuego una cazuela con un poco de aceite de oliva, dejar calentar, añadir una cebolla pequeña muy picadita, rehogar y dejar que se poche lentamente. Cuando adquiere un color tostado, se añaden unos trocitos de jamón, rehogarlos con la cebolla el incorporar medio kilo de champiñones laminados, poner el punto de sal, no mucha (el jamón también sala), dejar vayan soltando el agua.

Mientras, machacar en el mortero dos dientes de ajo y unas hojas de perejil, alargar el majado con una copa de vino blanco y volcar sobre los champiñones junto con unos aritos de guindilla (a gusto), dejar que se vayan haciendo.

Cuando el líquido casi se haya evaporado, se retiran y se espolvorean con perejil picadito. Servir.

Espero te gusten, anímate y prepáralos un día.

Hasta otra semana, mientras, todos te mandamos montones de besos y abrazos.

Kasioles



sábado, 19 de febrero de 2011

HOY: BACALAO CON MAYONESA DE AJO

Querida madre: Acabo de poner el puchero al fuego con carne y unas verduras. Como me gusta hacerlo muy lentamente, espero tener tiempo suficiente para escribirte y no me suceda nada malo, es decir, se queme o se agarre al fondo de la cazuela.

La semana pasada se han reanudado las clases en la Universidad, ha comenzado el segundo cuatrimestre.

Me he propuesto no hacer lo mismo que en el anterior ¡ya está bien de no ser responsable y faltar a las clases!

Me siento con ganas de asistir y Anthony me dice que debo hacerlo, que vuelvo más contenta, además, me ha prometido que vendrá a buscarme a la salida.

Me espera en la puerta principal, yo procuro salir rápido, suelo ser una de las primeras, no quiero se impaciente, a Anthony nunca le ha gustado esperar.

Cuando me ve, me sonríe, me abraza y ya juntos, me dice: ¿adónde vamos hoy? ¿ a qué vas a invitarme ?

Pero siempre es él quien inicia el recorrido, se conoce mucho mejor que yo la ciudad y los sitios típicos donde ponen las tapas de nuestros gustos.

Si se nos hace tarde, nos quedamos a cenar algo ligero en cualquier restaurante de la zona.

A Anthony le encanta salir, disfruta lo mismo viendo un cuadro, que contemplando un jardín, dando un paseo o tomándose un pincho acompañado de una copita de vino Ribera de Duero.

Anthony tira de mí, lo digo porque yo soy más casera, ( me faltas tú para decirme que me arregle y salga con mi marido), los días se me pasarían y no echaría en falta la calle, siempre encuentro algo que hacer dentro de casa.

Los sábados, yo creo que se ha transformado en una rutina, siempre salimos. Nos juntamos con los amigos. Primero vamos a la misma cafetería de siempre, parece estamos abonados, después nos quedamos a cenar, eso si, el restaurante no es el mismo, de eso se encarga el fiel amigo Luigi, siempre está pendiente de reservar una mesa para todos.

Muchas veces no le resulta fácil, nos juntamos diez y no siempre lo encuentra a la primera.

Luigi, aunque en silencio, siempre trata de que la panda permanezca unida, nunca falta a la cita de los sábados.

Pilucha, su mujer, lo sigue, admiramos su fuerza de voluntad y agradecemos su esfuerzo pues, algunas veces, no se encuentra demasiado bien.

Todos ellos son amigos de Anthony, se conocen desde que eran pequeños, hoy son también mis amigos.

Todos se han casado y las mujeres formamos un buen grupo, nos respetamos, nos queremos y, si alguna virtud tenemos, destacaría el que somos poco chismosas.

Cambio de tema y me pongo a escribir la receta de bacalao que ha preparado tu nieto Willi.

He tenido los lomos de bacalao desalándose durante dos días en el frigorífico y les he cambiado tres veces el agua.

Ya desalado y escurrido, se cortan en raciones.

Poner sobre el fuego una sartén con poco aceite en el fondo, dejar calentar bien, echar los trozos de bacalao para marcarlos, primero con la piel para abajo. Dejar dos minutos haciéndose de cada lado.

Según vayan estando, se pasan a una fuente que pueda ir al horno.

Preparar una mayonesa con un diente de ajo picado, echarlo en el fondo del vaso de la batidora, añadirle un huevo entero, un chorro de vinagre, una pizca de sal y el aceite necesario para la cantidad que necesitemos.

Batir, manteniendo primero, durante un ratito, las cuchillas de la batidora en el fondo del vaso, sin mover el brazo de la batidora, luego, lentamente, ir levantándolo de arriba hacia abajo, en pocos minutos tendremos una mayonesa espesa y con aroma de ajo.

Poner, sobre cada trozo de bacalao, una buena cucharada de mayonesa por encima. Meter a horno fuerte a gratinar.

Cuando la superficie aparece dorada, es el momento de retirar y servir. Se decora con un poco de aceite de perejil y unas tiras de pimiento morrón. ¡Buenísimo!

Acabo ya, antes quiero enviarte un fuerte abrazo.


                                                                         Kasioles

sábado, 12 de febrero de 2011

SOPA DE PESCADO CON ALMEJAS Y LANGOSTINOS

Querida madre: ¡Cuánto me he acordado de ti el fin de semana pasado!

Estuvimos en Madrid y empecé a recordar: ¡cómo te gustaba pasear por Alcalá y la Gran Vía ¡ ¡cómo disfrutabas viendo y visitando tiendas de moda!

Siempre me comprabas algún modelito de temporada ¿recuerdas?

Esta vez fue Anthony quien quiso me comprara un vestido en tonos azules, tiene escote drapeado y una gran flor cerca del hombro, es recto, no tiene vuelos, me queda un poco corto, como se llevan, viéndose la rodilla.

Hijas y marido me animaron para que me comprase las medias y zapatos a juego, les hice caso.

El próximo sábado, cuando salgamos a cenar con los amigos, estrenaré el nuevo modelito ¡qué orgulloso se siente Anthony cuando me ve guapa y arreglada!

Me sonríe con una carita…. Hay veces que me recuerda a la de otros años atrás, al poco de conocernos, su mirada era dulce, tierna, llena de amor.

He tenido suerte, madre, pese al paso de los años, he descubierto, en nuestra relación como pareja, que seguimos muy compenetrados, sigue existiendo esa empatía que nos mantiene unidos.

Soy una mujer enamorada, le admiro y lo quiero como el primer día. Deseo no se rompa nunca el encanto.

Pese al frío que hacía en Madrid, no hemos dejado de ver sitios y disfrutar de los típicos aperitivos en los bares de siempre, aquellos que tienen solera, buenísimos estaban los conocidos calamares rebozados y el bacalao frito.

No quiero se me pase comentarte que, lo mejor que hemos hecho en Madrid, fue el ir a visitar a la madre de un íntimo amigo de Anthony, vive con su hija, es una mujer mayor que tú, pero da gusto hablar con ella, tiene más de noventa años, pero tenías que verla, no ha perdido el humor y sigue tan positiva y cariñosa cuando yo, de recién casada, la conocí.

En aquella época, me había enseñado a hacer un plato de manillas de cordero con patatas, siento no poder hacerlas y de paso dedicárselas, para que viera que tenía una buena alumna y lo mucho que sigo acordándome de ella. He ido a la plaza, con intención de comprarlas, pero no las encontré ¡otra vez será!

En su lugar, voy a mandarte la receta de una sopa de pescado que estoy haciendo:

Poner abundante agua en un puchero, echarle cabezas y espinas de pescados, la parte verde de un puerro, un trozo de cebolla, perejil y las cáscaras y cabezas de medio kilo de gambones o langostinos. Dejar hervir 20 minutos, desespumar, colar y reservar.

En una cazuela echar aceite, que cubra el fondo, añadir dos dientes de ajo laminados, dejar dorar, incorporar una cebolla grande picada, dos puerros troceados, dejar pochar un rato, añadir 300 gramos de gambas o langostinos enteros, con piel y cabeza, rehogarlos bien con las verduras, regar con una copa de coñac y flambear, echar una lata de pimientos choriceros escurridos, dos rebanadas de pan frito y un poco de salsa de tomate, dejar sofreír un ratito y volcar el caldo de pescado reservado sobre el contenido de la cazuela. Dejar cocer 30 minutos.

Pasado el tiempo, se tritura todo y se pasa por el chino.

Pasaremos la crema resultante a otra cazuela y le añadiremos 400 gramos de almejas bien lavadas, los cuerpos pelados de los langostinos y unos trocitos de pescado salteados y espolvoreados con perejil. Cuando las almejas se abran, se retira la sopa del fuego y después de dejarla reposando unos minutos, estará lista para servir.

Resulta una sopa rica, a ti te gustaba mucho, puedes hacerla, lleva un poco de tiempo pero el resultado es extraordinario. Invita a Josep, te lo agradecerá.

Abrazos de todos nosotros, uno muy especial de tu hija

                                                                                     Kasioles

sábado, 5 de febrero de 2011

¡SARDINAS FRESCAS, FRESQUÍSIMAS, COMO SARDAS!

Hola, querida madre: Hoy tu hija está contenta. Acabamos de llegar a casa y lo primero que me he dicho ha sido: voy a escribir rápido para contárselo cuanto antes a mi madre.

Willi llegó con su familia ¡qué alegría nos han dado!

Máriel lo hizo un día después, y, al siguiente, estábamos todos juntos.

Anthony y yo nos sentíamos felices, es como si estuviéramos reviviendo otra Nochebuena.

Por esta vez, no invitábamos nosotros, lo hacía Mary Nery, quería celebrar el haber aprobado la oposición, ha sido el número1, podrá elegir la plaza que más le guste, aquí, en el centro de la ciudad ¿no te parece fantástico?

¡Al fin se le han acabado los viajes por carretera para ir al trabajo!

Para decir verdad, se lo ha ganado a pulso. Mary Neri es una mujer muy trabajadora, constante, segura de su valía y el que la sigue….

¡ la consigue ! Estamos todos contentísimos.

Nos ha llevado a un restaurante que tiene fama por la forma en que prepara las sardinas crudas.

Nosotros ya lo conocíamos, en más de una ocasión hemos ido a cenar con los amigos.

Recuerdo que, cuando un amigo de Anthony me había dicho que las mencionadas sardinas estaban espectaculares, no me lo podía creer, tan solo pensar en un pescado crudo….

Hoy, confieso que soy una entusiasta del plato.

Por norma hay que probarlas y…tanto los que ya las conocían como los que no, llegaron a la misma conclusión ¡extraordinarias!

Hasta Alexis, el más chiquitín, decía: ¡Qué ricas! ¡Más!

Y como la ocasión así lo requería, entre todos le hemos regalado unos pendientes largos, con tres perlas montadas en oro. Le gustaron muchísimo.

Deseo los guarde con el mismo cariño que todos nosotros hemos puesto al obsequiárselos.

También le he dicho que, cada vez que los ponga, te tenga presente, tu cariño, en un acontecimiento como éste, no podía faltar ¡lo que hubieras disfrutado si hoy estuvieras aquí! ¡ lo dichosos que estaríamos!

Después de los postres, vinieron las despedidas. Willi se marchó con su familia, Máriel lo hizo un rato más tarde, todavía tendrán que recorrer unos cuantos kilómetros antes de llegar a sus respectivas casas.

El resto, entre risas, besos y abrazos, se fueron dispersando.

Nosotros volvimos a casa con Pi, nuestra Pi, sigue tan cariñosa como siempre, se acuerda mucho de ti, yo también.

Como me imagino estarás intrigada con la receta de las sardinas, te envío la que hago yo, sinceramente, no son iguales, pero se asemejan bastante.

Para hacer esta receta, se necesita que las sardinas sean muy frescas, fresquísimas, saltando.

Hay que sacarles la cabeza, las tripas y la espina central.

Una vez que las tenemos limpias y planas, hay que sacarles la piel, meteremos los dos dedos pulgares por debajo de la piel de cada lomo y, presionando un poco, lograremos despegarla.

Separar los lomos de cada sardina, con una tijera cortar la cola y las espinas laterales, dejar cada lomo con forma rectangular.

Lavar y escurrir bien. Colocar los lomos de forma armoniosa en una fuente redonda u otra, donde vayan a servirse. Trocear una cebolleta y ponerla en el centro de la fuente, sobre las sardinas, aliñar todo el conjunto con sal gorda, un buen aceite de oliva virgen y vinagre o limón. Servir y degustar.

No creo te ilusione mucho la idea de comer sardinas crudas, la receta te la mando más bien para que se la hagas a tu vecino Josep, a él le encantan.

Hasta otra, de momento te mando un montón de abrazos, como siempre, llevan el cariño de tu hija.

                                           Kasioles

domingo, 30 de enero de 2011

PARA EL DÍA DE REYES, ALGO CALENTITO: UN POTAJE DE GARBANZOS CON ESPINACAS

Querida madre: Los días se suceden a una velocidad…. Otra vez me tienes contigo, te pondré al día de todo lo que hemos hecho.

El día de Reyes ya se ha quedado atrás. ¡Cuántas ilusiones se hicieron realidad! ¡Con qué alegría esperaban la llegada de ese día los más pequeños! Tendrías que ver sus caritas abriendo regalos….

Madre, ¡cómo ha cambiado la vida! ¿Recuerdas aquellas muñecas de cartón piedra que me llenaban de alegría?

Tengo que reconocer que eran feas, pero a mi me parecían preciosas.

Años después, los Reyes me trajeron una Mariquita Pérez, aquello era el no va más ¡qué feliz he sido a vuestro lado!

¡Cuánto cariño me habéis dado! Nunca dejaré de dar gracias por haberos tenido.

Mi padre, que hace años lo perdí, sigue tan presente en mi corazón, que cuando me refiero a ti madre, cuando te digo que te quiero y lo mucho que te necesito, también me estoy refiriendo a él. Yo confío en que llegue a oírme y su imagen conserve esa sonrisa dulce y cariñosa que lo caracterizaba.

Quería contarte lo del día de Reyes y se me ha ido un poco la onda.

En nuestra casa habían dejado regalos para todos, ¡Qué alegría tuvieron al desenvolver los paquetes y ver sus juguetes Alexis y Laura!

El resto de los nietos estaban con sus otros abuelos.

¡Tenías que ver a Laura paseando con un bolso de Barbie, colgado del hombro y tirando de un perro blanco, articulado, que sólo le faltaba hablar!

Alexis estaba feliz con su patinete.

En la foto del plato que te envío hoy, verás unos cuantos regalos, dos de ellos son para ti, ¡sorpresa!

Madre, cuídate mucho, tienes que venir a abrirlos, ya sabes que te esperamos encantados.

Y ahora paso a escribirte la receta, es la que a ti te gusta:

Poner a remojar 300 gramos de garbanzos. Al día siguiente, en una olla a presión, echar agua (la suficiente para que pueda cubrir los garbanzos), dejar calentar, añadir los garbanzos con un diente de ajo troceado, una hoja de laurel, media cebolla picada y un puerro troceado, poner el punto de sal o una pastilla de caldo de ave, cerrar la olla y dejar cocer durante un cuarto de hora.

Mientras, en una sartén con aceite, freír dos rebanadas de pan, pasarlas a un vaso batidor junto con una docena de avellanas o almendras tostadas, reservar.

En la misma sartén, echar dos dientes de ajo laminados, cuando tomen color, echar pimentón dulce ¡cuidado no se queme! Añadir un poco del caldo de la cocción de los garbanzos, volcar todo en el vaso de la batidora, triturarlo. Incorporar a la olla, remover para mezclar.

Por último, añadir medio kilo de espinacas troceadas y unos huevos duros picaditos, dejar unos minutos para que todo junto de un hervor.

Tengo que finalizar la carta, dentro de unos días volverás a recibir otra.

Muchos besos, madre, muchos abrazos, y, lo más importante, lo que jamás te faltará, es el cariño de tu hija.

                  Kasioles

sábado, 22 de enero de 2011

CELEBRANDO EL NUEVO AÑO CON UN CORDERO ASADO AL HORNO.

Queridísima madre: Otra vez estoy aquí, dispuesta a charlar un rato contigo.

En mi carta anterior no acabé de contarte cómo hemos pasado el día de Fin de Año.

Prácticamente estuvimos solos. Willi, con Martina y la niña, se fueron al Sur, despidieron el año con su otra familia. La alegría debe repartirse, los otros abuelos estaban deseando ver a su nieta Marieta, está preciosa.

Sonsoles, con su familia, se fueron a casa de los padres de su marido.

Lucho tenía guardia.

Resumiendo, quedamos tan pocos, que ni falta me hizo abrir la mesa del salón.

Menos mal que han venido tres de mis nietos, los de Mary Neri y Lucho, nos llenaron la casa, ¡benditos nietos que todo lo animan!

Antes y después de las campanadas, Anthony me dio un fuerte abrazo, sabe, después de tantos años de estar juntos, los vacíos que hay en mi corazón y que, sobre todo en estas fechas, se hacen mucho más patentes.

Todos acabaron el año comiendo las uvas al compás de las campanadas.

En otro tiempo, yo me solidarizaba con mi padre y los dos tomábamos pasas.

Desde que él me falta, yo finjo no darme cuenta del comienzo del Nuevo Año, desaparezco con el pretexto de llevar algo a la cocina y, mentalmente, vuelo a su lado, es como si volviéramos a tomar juntos las doce uvas pasas.

Mary Neri se marchó pronto con sus hijos. Nadiuska tenía sueño.

Nosotros no prolongamos mucho más la velada. Dentro de unas horas yo tenía que volver a la cocina para preparar la comida de Año Nuevo.

Me estimulaba el pensar que para celebrarlo, nuestra mesa estaría más concurrida, vendría Sonsoles, Lucho… ¡qué alegría!

Prepararé un cordero asado con una ensalada de escarola y granada, lo típico.

Cuando yo llegué a esta tierra, una de mis cuñadas me enseñó a hacerlo de esta manera: Salar el cordero, colocarlo sobre la bandeja de horno con un poco de agua en el fondo. Meterlo al horno a unos 170 grados más o menos.

Pasados tres cuartos de hora, se le da la vuelta, dejar se vaya asando lentamente.

Mientras, preparar un majado con: dos dientes de ajo troceados, unas arenillas de sal gorda, hojas de perejil, cuando lo tengamos reducido a una pasta, se añadirá un poco de vino blanco, un chorro de vinagre y agua. Cuando la superficie del cordero empieza a dorarse, se abre el horno y se baña el asado con el majado preparado. Pasado un rato, volver a dar vuelta al cordero y se regará otra vez con el líquido de la bandeja.

Cuando la carne se encoge dejando al descubierto parte del hueso de la pata y todo él aparece con un bonito color dorado, es señal de que el cordero está en su punto.

Sacar del horno y servir acompañado de una ensalada de escarola y granada. Tradicionalmente, a esta ensalada, en lugar de sal se solía aliñar con azúcar, aceite y vinagre.

Cuando acabo de escribir esta carta, ya el comienzo del año ha quedado atrás, pero puedo decirte que todos coincidieron en decir que estaba ¡riquísimo!

Acabo ya, antes quiero enviarte un montón de besos y abrazos.

Kasioles

sábado, 15 de enero de 2011

FIN DE AÑO. CONCHAS DE VIEIRAS RELLENAS DE VERDURAS Y LANGOSTINOS

Mi querida madre: Ya casi se acaba de pasar otra semana y de nuevo vuelvo a estar contigo: “Puntas” (juntas) como dice tu biznieto Alexis.

Máriel se acaba de marchar. Ha estado con nosotros más de una semana. Tenía pendientes unos días de vacaciones, los juntó con las fiestas y logró estirarlos hasta hoy ¡qué pena se tenga que ir!

Nos habíamos acostumbrado a tenerla con nosotros.

Se ha marchado un poco acatarrada, pero algo mejor de lo que ha venido. Estos catarros nasales, que luego dejan tos, se agarran a nosotros como si fueran lapas, no hay forma de despegarlos.

Yo he salido de uno, bueno, eso creía, pues ahora estoy rodeada de pañuelos de papel y tosiendo porque me pica la garganta. ¡Qué divertido!

El único que se salva es Anthony, es fuerte y nos arropa a todos.

Pensándolo bien, prefiero ser yo la acatarrada, él no lleva muy bien el estar enfermo. Los hombres, por lo general, suelen tener menos paciencia que nosotras.

La casa se nos ha quedado casi vacía, tendremos que volver a acostumbrarnos.

El día de Navidad, comimos en casa de Lucho y Mary Nery, nos invitó a todos. Desde aquí, quiero agradecerles todo lo que hacen por mantenernos unidos. Mary Neri nos ha preparado un excelente menú, es buena cocinera y lo que más admiro en ella, es su sonrisa, nunca se muestra agobiada, se saca importancia, siempre dice: no me ha dado nada de trabajo, es facilísimo, mientras bañaba a los niños se ha hecho en el horno….

Hoy mi carta se está alargando. Aún tengo que completar la comida de hoy, ya sabes que Anthony siempre llega puntual y me gusta tener todo a punto para recibirlo.

Paso a mandarte la receta de uno de los platos que he preparado para la cena de Fin de Año: Conchas de vieiras rellenas.

Yo había reservado las conchas de unas vieiras que habíamos degustado en otra celebración.

Para rellenarlas, hay que preparar, en una sartén con un poco de aceite, un sofrito con: dos puerros cortados en juliana fina, una cebolleta picada, un diente de ajo y un manojo de ajetes tiernos troceados. Rehogar bien y dejar pochar un rato. Cuando la verdura esté melosa, se añadirán 300 gramos de setas variadas (tuve que comprarlas congeladas) dejar pochar lentamente todo el conjunto, esperar a que se evapore el agua que sueltan las setas. Poner el punto de sal y reservar.

En otra sartén, con un poco de aceite, poner a dorar dos dientes de ajo picaditos, cuando toman color, se echan unos trocitos de rape, y 750 gramos de colas de langostinos peladas y troceadas, saltearlo todo con los ajitos, espolvorear con perejil picadito, salar, echar una copa de brandy y flambear, cuando la llama se apague, volcar sobre las otras verduras. Mezclar bien.

Rellenar con esta farsa las conchas de las vieiras.

Preparar una bechamel, cubrir con ella cada concha, dejar enfriar, rebozar en pan rallado, poner encima una nuez de mantequilla y meter al horno a gratinar.

Ya dorada su superficie, se retiran y se sirven sobre un lecho de escarola o lechuga picadita. ¡Buenísimas!

Con los ingredientes mencionados, he rellenado 14 vieiras.

Admiten congelación, hay que envolver cada una en papel film.

Ya acabo, volveré para contarte más cosas. ¡Cuídate mucho!

Todos te necesitamos y ansiamos tu vuelta.

Un fuerte abrazo.

Kasioles

sábado, 8 de enero de 2011

MÁS CANAPÉS DE NOCHEBUENA

Querida madre: Otra vez más estoy contigo. Ha empezado un nuevo año. En este 2011 prometo seguir escribiéndote, si no lo hiciera, no me sentiría bien, significas tanto para mí….


¡Madre! ¡Qué cantidad de sentimientos encierra esa palabra!

En ella también veo reflejadas muchas virtudes, todas aquellas que, a lo largo de mi existencia, he ido descubriendo en ti: Amor, comprensión, cariño desinteresado, consuelo, protección, apoyo, ejemplo, sacrificio…¡Qué grande eres madre mía! Te quiero tanto…

Después de todos estos días tan ajetreados, no he dejado de remover los pucheros de mi cocina, parece que todo vuelve a la normalidad. Me estoy dando cuenta que aún queda el día de Reyes, los niños vendrán a recoger sus regalos y a participar del típico roscón.

A Anthony le encanta ver sus caritas de sorpresa y emoción al abrir sus paquetes. Sus gritos de alegría llenan nuestros corazones de satisfacción.

Mi intención, al iniciar esta carta, era la de completar las recetas de los canapés que hemos degustado en la cena de Nochebuena. Todavía recuerdo como los hizo Martina, antes de que se me olviden, ahí van los pasos a seguir: Para el VOLOVÁN DE SALMÓN, hay que comprar un sobre de salmón ahumado, se cortará en tiritas y con ellas rellenaremos el hueco del volován, se adorna con unos cuadraditos de piña natural.

CANAPÉ DE AJETES TIERNOS: Este va montado sobre una rebanada de pan que tostaremos al grill.

Los ajetes, los partiremos en trozos de dos centímetros y pocharemos lentamente en aceite, junto con unos ajos laminados y sal.

También necesitaremos queso brie y unos champiñones pochados o unos boletus.

Para presentarlo, pondremos sobre el pan, unos ajetes, encima un rectángulo de queso brie y sobre él, unos boletus confitados o champiñones.



CANAPÉ DE BACALAO AHUMADO EN ACEITE: Va montado sobre una rebanada de pan tostado. Poner sobre ella un poco de salmorejo bien espeso o un poco de tomate rallado (sacarle bien el agua), encima colocar una loncha de bacalao ahumado y se adorna con una rayita hecha con aceitunas negras trituradas con un poco de aceite.





En la hilera central va un CANAPÉ DE QUESO DE PHILADELPHIA: Va montado sobre una tartaleta que rellenaremos con el queso y adornaremos con una anchoa en aceite enrollada.

Para completar la bandeja, se repetirán las mismas hileras de volovanes.

Tú, madre, que te sobra paciencia, podrás hacerlos, ya me contarás si te han gustado.



Tengo que terminar, hoy vendrán a comer los niños de Sonsoles, les voy a hacer un guiso de carne con champiñones y jamón.

Muchos besos de todos. Siempre nos acordamos de ti.

Te queremos.

Kasioles

sábado, 1 de enero de 2011

ENTRANTES PARA LA CENA DE NOCHEBUENA

Querida madre: ¡Al fin se han pasado estos días!

Y si te digo la verdad, ha sido la única Nochebuena, en muchos años, en que nos hemos reunido con todos nuestros hijos y sus familias. Ya sabes, los casados tienen que compartir estos días con los padres de su pareja. Nosotros lo entendemos. Es ley de vida.

¿Recuerdas cuando por estas fechas corríamos a vuestro lado para celebrar las fiestas? Madre ¡qué tiempos más felices!

Mi padre, nos esperaba pegado al balcón, tras la cortina, deseando con ansiedad, la visión de nuestro coche deslizándose por la pendiente cuesta que nos llevaba a vuestra casa. Todo era alegría y felicidad.

Nuestros hijos, tan esperados y queridos, llenaban vuestro hogar.

Tú, madre, preparabas los mejores platos para nosotros: Los percebes y mariscos cocidos, la merluza rebozada y frita, tan fresca, casi saltando por estar recién pescada. ¡Nadie freía el pescado tan bien como tú!

Tus nietos, todavía recuerdan las patatas fritas que les hacías, gorditas, crujientes por fuera, jugosas por dentro. ¡Deliciosas!

Madre, he sido tan feliz en mi vida, que ahora, cuando ya nada es parecido, no te extrañe que añore los tiempos vividos y me entristezca cada año en que hay que volver a revivirlos.

Anthony hace que me evada de muchas cosas, pero el vacío que siento en mi interior y no se ve, no podrá llenarlo nadie.

Este año he puesto velas en mi mesa. Al encenderlas, recordaba a los que ya no están con nosotros.

Por momentos, mi pensamiento ha volado a tu lado, nos fundíamos en un fuerte abrazo.

Antes de acabar esta carta, quiero desear, a todos los seguidores de mi blog y a aquellos otros que de vez en cuando leen nuestras cartas y recetas, una feliz salida de año y que en el próximo 2011 se hagan realidad todos sus deseos.

Para ti, madre mía, deseo algo más: Que el próximo año te traiga a mi lado.

Muchos besos y abrazos te mandan hijos, nietos y biznietos.

De Kasioles, ya sabes que tienes siempre todo su cariño.

Sin darme cuenta, iba a terminar la carta sin enviarte la receta de la foto.

Los canapés no los hice yo. La mujer de Willi, Martina, ha querido colaborar en la cocina, tiene una paciencia admirable, he visto como los hacía.

No quiero perder la oportunidad y desde aquí, quiero reiterarle las gracias.

Para prepararlos se compran, ya hechos, los volovanes y las tartaletas:

Canapé de volován: Con ayuda de una picadora, triturar dos huevos cocidos y seis palitos de cangrejo, pasarlo todo a un cuenco, mezclar con mahonesa, remover. Con este preparado rellenar el hueco del volován y adornar con “caviar rojo”
Canapé de tartaleta: Poner en la picadora media cebolleta, dos pepinillos en vinagre y un huevo duro, triturarlo todo. Reservar en un cuenco. Añadir a este preparado una lata de bonito en aceite, desmenuzarlo con ayuda de un tenedor. Mezclar bien. Rellenar la tartaleta y adornarla con un trocito de pepinillo en vinagre.


Tengo que acabar. En la próxima prometo continuar con las recetas de los canapés restantes.

 
Más besos.

Kasioles







domingo, 26 de diciembre de 2010

TARTALETAS RELLENAS DE GULAS Y SETAS

Querida madre: Después de una nochecita en la que no ha dejado de caer agua, me he levantado sin apenas dormir.

Anthony se ha ido a clase de música, y yo, aunque sin ganas, le esperaré preparando la comida.

Tenía que salir a comprar. En los días que se avecinan, estará todo a tope. A mí me gusta la tranquilidad, pero como sigue lloviendo y estoy media mareada de no dormir, he preferido dejarlo para otro día.

Creo haberte contado que Máriel, por asuntos de trabajo, ha tenido que viajar. De Francia se ha ido a Nueva York, allí estuvo de reunión tras reunión, apenas si ha tenido tiempo de ver la ciudad, pero dice que todo es impresionante.

Me acaba de llamar ahora mismo, su vuelo salió con retraso. Acaba de llegar a París, ha perdido la conexión con el que debía llevarla a Madrid, todavía no sabe en que avión podrán hacerle un hueco para volver a casa.

Habrás escuchado, como yo, lo que se decía en TV, la gente estaba tirada en los aeropuertos en espera de que mejorase el tiempo y dejase de nevar. Se habían suspendido gran parte de los vuelos.

Después del largo rato que he estado hablando contigo, ya poco me queda por contar, una vez más deseo, de corazón, te encuentres bien y puedas pasar estos días en compañía de Josep y familia.

No quiero volver a tocar el tema, me pone triste ¡otra Navidad sin ti!

Estoy preparando un entrante con vistas a repetirlo en cualquier día festivo.

Se trata de una tulipa rellena, hablando con Mary Neri me ha dicho como hacerla.

Se necesitarán tantas tulipas como comensales, se compran ya preparadas.

Para el relleno compraremos:750 gramos de gambones o langostinos, 300 gramos de boletus edulis (de no encontrarlos, utilizar setas variadas), dos paquetes de gulas, aceite, ajos, perejil, sal y si gusta, una guindilla.

Preparación: En una sartén con un poco de aceite, echar dos dientes de ajo picaditos, dejar que tomen color, añadir las colas de los gambones troceadas, saltearlas, ponerles el punto de sal, espolvorear con perejil muy picado, regar con un poco de coñac, flambear y reservar.

En la misma sartén con otro poco de aceite, saltear un diente de ajo picado, laminar los boletus o las setas elegidas, dejar pochar y reservar con los gambones.

Por último, volver a poner estos dos ingredientes en la sartén, remover para mezclar, añadir unas gulas, saltear unos minutos todo junto y rellenar con este preparado las tulipas.

Es sencillo y resulta bonito y rico, ideal para un día de fiesta.

Tengo que finalizar la carta. Te contaré más cuando lleguen todos.

Muchos besos.

Kasioles

sábado, 18 de diciembre de 2010

PARA ESTAS FIESTAS, CAZUELA SORPRESA DE PATATAS CON BOGAVANTE

Querida madre: Hoy no te escribo demasiado animada ¡cuánto siento que no puedas venir!

Comprendo y te entiendo, hace frío, esta tierra es heladora, pero yo me había hecho tantas ilusiones…

Pasaremos otra Navidad sin ti ¡qué pena!

Tengo ganas de que se pasen pronto estos días, el que más y el que menos lleva, en sus recuerdos, la añoranza de otros tiempos vividos alrededor de toda la familia.

Siempre echo en falta a mi padre, tú tampoco estarás, en fin, intentaré no pensar, me alegraré de tener a todos los hijos y nietos con nosotros y daré gracias a Dios por mantenernos unidos y queridos.

Madre, no olvides que, dentro de mi corazón, te tendré sentada a mi lado, cogeré tu mano e intentaré pasar un buen día.

Por Anthony, hijos, nietos y también por ti, sonreiré, de sobras sé que no quieres verme triste.

He pasado toda la semana acatarrada, estoy mejor, pero este constipado nasal no acaba de remitir ¡paciencia!

Me dices que te ha gustado el nuevo colorido de mi blog, me alegro.

El otro día, vino Alvin a casa y me dice: abuela, tienes un blog muy serio, te lo tengo que poner más moderno, hay que darle colorido.

Me acordé del tono en que tu nieta Pi ha pintado la pared frontal del cuarto de estar (donde colocará una librería de 4 metros), y le dije me pusiese ese color, está de moda y le ha quedado muy bonito.

A mi blog, también le queda bien, le da luz.

Lucho me ha puesto la pecera, le encantan los peces ¿recuerdas la que tenía en su antigua casa?

No quiero que esta carta vaya sin la receta sorpresa, como les ha gustado tanto, quieren la repita.

CAZUELA CON BOGAVANTE:

Ingredientes: Una sepia, tres calamares, dos bogavantes, un kg de mejillones, una tacita de salsa de tomate casera, fumé de pescado, dos cebollas, cuatro dientes de ajo, laurel, un pimiento verde, un kg de patatas, vino blanco, azafrán en rama, perejil, rebanada de pan frito o tostado, guindilla (optativo) aceite y sal.

Limpiar los calamares, trocearlos junto con la sepia, reservar.

En un puchero poner un poco de aceite, dorar en él dos dientes de ajo laminados, añadir media cebolla picada, una hoja de laurel y unas hebras de azafrán, dejar pochar un poco, incorporar la sepia y los calamares, saltearlos, regarlos con una copa de vino blanco, subir el fuego, dejar evaporar el alcohol, remover el conjunto, ponerle el punto de sal y reservar.

En otro puchero poner los mejillones con un vaso grande de agua y otro pequeño de vino blanco. Dejar sobre el fuego hasta que se abran. Reservar su carne y el caldo que han soltado una vez colado.

Separar las cabezas de los bogavantes, partir cada una en dos, dándoles un corte a la larga con unas tijeras.

Trocear los cuerpos. Partir un poco las tenazas.

En una cazuela baja y de diámetro grande, echar aceite, que casi cubra el fondo, dorar en él dos dientes de ajo laminados, añadir la cebolla y el pimiento verde picados, rehogar, echar las cabezas de los bogavantes, seguir rehogando, incorporar las patatas, cascarlas, para que suelten la fécula, echar una hoja de laurel, mezclar bien con cuchara de madera, echar la tacita de salsa de tomate, y regar con un poco de vino blanco. Las patatas deberán quedar brillantes y melosas.

En ese punto, se añaden los calamares y la sepia junto con un majado hecho con una rebanada de pan tostado y perejil, remover y verter sobre el conjunto el caldo de los mejillones, si hiciese falta más fumé, se añadirá agua con una pastilla de caldo de pescado. Rectificar el punto de sal.

Dejar cocer, cuando las patatas están, se incorporan los bogavantes y mejillones. Dejar unos minutos sobre el fuego, retirar, tapar un ratito la cazuela y servir.

Se acompañará con un vino blanco bien frío.

Cuando regreses, madre, prometo volver a hacer este plato en tu honor, a él, añadiré un ingrediente más: todo el cariño de tu hija.

kasioles

domingo, 12 de diciembre de 2010

ESTA SEMANA COMEREMOS ALUBIAS CON SETAS Y ALMEJAS

Hola, madre, buenas noches: Seguramente, a estas horas, estarás dormida ¡qué suerte!

Yo he vuelto a levantarme de la cama sin que Anthony se entere. Duerme feliz.

He venido al cuarto de estar para poder escribirte. No logro dormir.

Está lloviendo, las gotas, fuertes unas veces, más débiles otras, no dejan de chocar contra el tejado de la casa, ese sordo tintineo que no para de repicar, me pone nerviosa. No me deja conciliar el sueño. ¡Qué ganas tengo de que pare de llover!

Hemos tenido un puente largo con frío y lluvia.

Máriel ha venido a vernos el sábado, se ha marchado el miércoles, el día 9 tiene que trabajar.

No para, se ha pasado la mayor parte del tiempo elaborando un largo informe sobre un proyecto que se está realizando en EEUU.

El próximo domingo le toca viajar, se va a Francia, estará una semana. La echaremos de menos.

Siempre que viene, tiene algo que contar, nos llena la casa y nos da alegría.

Madre, nos pasamos gran parte de la vida criando hijos, después, aquellos niños, se van haciendo grandes, tanto que, un buen día, vuelan de nuestro lado, tienen que buscar su vida, encontrar esa meta a la que todos aspiramos: Un trabajo que les permita independizarse.

Hoy, con la crisis que soportamos, es muy difícil de conseguir ¡Cuántas familias tendrán a todos sus miembros en paro!....

Anthony y yo, a pesar de que cuando se van, nos entristece su marcha, en el fondo nos sentimos felices y orgullosos: tienen lo que buscaban.

Por regla general, todos, de una forma u otra, volamos del nido cuando nos hacemos mayores.

Yo también os he dejado por venir al lado de Anthony.

Aquél 12 de Octubre, hoy tan lejano, cuando nos casamos, cambió por completo mi vida.

Atrás dejé el cariño sincero y desinteresado de mis padres, por el amor de Anthony.

Dejé mi querida tierra costera por otra árida y seca.

Dejé una gente extrovertida y hospitalaria, por otra a la que le cuesta, en la mayoría de las ocasiones, hacer nuevas amistades.

En fin, he dejado muchas cosas atrás, lo reconozco. Pero no siento pesar, aún te tengo a ti, madre mía, a Anthony que sigue queriéndome como el primer día, y todos estos hijos y nietos que hacen me siga sintiendo una mujer feliz. Gracias.

Ya sé que a veces me enrollo demasiado. Perdón.

Pero no me olvido de la receta, ahí va: El día anterior, poner a remojo unas alubias blancas, pueden ser también pintas o de las llamadas canela, cualquiera de ellas, quedarán exquisitas siguiendo esta receta.

Para ella se necesitará: Caldo de pescado, una o dos cebollas, un puerro, un pimiento verde y otro rojo, perejil, ajos, almejas, gambas o langostinos, setas (extraordinarias si son boletus edulis ) aceite, sal, pimentón dulce y unas hojas de laurel.

Preparación: Hacer un caldo de pescado. De no tener cabezas ni espinas, se utilizará agua fría a la que añadiremos una o dos pastillas de caldo de pescado.

Cocer en él las alubias con: Una cebolla mediana, un trozo de puerro, una zanahoria, un pimiento rojo pequeño, otro verde, unos dientes de ajo enteros, sal y unas hojas de laurel. En olla a presión dejar cociendo de 15 a 20 minutos. Reservar con su caldo.

Mientras, en una sartén con un poco de aceite, pochar lentamente cebolla muy picadita, a medio pochar, añadir un chorrito de vino blanco, se evaporará, continuar pochando.

Mientras, poner las almejas en un recipiente con agua y sal, removerlas para que suelten las arenillas que puedan tener.

Cuando la cebolla está, se machacan en el mortero unos dientes de ajo y perejil.

Lavar las almejas, incorporarlas a la cebolla y volcar por encima el contenido del mortero alargándolo con otro poco de vino blanco, colorear con una cucharada de pimentón dulce, remover.

Subir el fuego y esperar a que las almejas se abran. Reservar.

En otra sartén, con unas gotas de aceite, picar muy menudito un diente de ajo, cuando toma color, se echan las colas de unas gambas o langostinos pelados, saltearlas. Retirar y reservar.

Por último, en una cazuela pequeña, echar un poquito de aceite, saltear en él unas setas laminadas, espolvorearlas con perejil picadito y sal. Reservar.

Sacar del líquido, donde cocieron las alubias, los pimientos, el puerro, los ajos, la zanahoria y la cebolla, ponerlo todo en un vaso de la batidora, añadir un poco de líquido de la cocción de las alubias. Triturar y volcar sobre ellas. Acto seguido se les añade las almejas, los langostinos y las setas, remover con cuidado para

que se mezclen bien los sabores y evitar se rompan. Dejar unos minutos que todo junto de un hervor. Servir.

Están mejor de un día para otro.

Con un kilo de alubias que preparé, hemos comido 12 personas.

Y con esto, madre, concluyo la carta de hoy.

Te deseamos todo lo mejor, montones de besos y abrazos te enviamos.

Te quiero.

Kasioles

domingo, 5 de diciembre de 2010

UN BIZCOCHO PARA DESAYUNAR

Querida madre: Tengo la sensación de que ha pasado mucho tiempo y no te he escrito.

Solamente me he tomado una semana de vacaciones. He ido con Anthony a Madrid, estuvimos unos cuantos días. Por eso no recibiste mi carta.

Máriel y Willi nos tenían preparadas cantidad de sorpresas.

Una de ellas ha sido llevarnos a ver, al teatro de Bellas Artes, una representación de Amar en tiempos revueltos.

Sabían que yo seguía la serie, mejor dicho la seguíamos ¿recuerdas que hará tres años la veíamos las dos? A ti te encantaba y al mismo tiempo te hacía rememorar otros tiempos más difíciles, los de la posguerra.

Esta representación, se centra en la obra escrita por Salvador Bellido, cuyas ideas, contrarias a la dictadura franquista, trata de disfrazar en : El diablo bajo la cama.

La obra está bien ambientada, sobresale la figura de Cayetana Guillén Cuervo interpretando el papel de una gran actriz, el de Estela del Val, en la serie. Lo borda.

A pesar de no ser una mujer alta, con su arte es capaz de llenar todo el escenario. Mis felicitaciones para todos los actores, han logrado que el teatro estuviera completo.

Si vieras los trajes que saca…. ¡te encantarían! Volverías a revivir aquellos tiempos cuando, con la ayuda de tus oficialas, hacías maravillas con aquellas piezas de tela de diferentes colores y texturas. De tus manos salían transformadas en trajes de calle, vestidos de noche y otros de larga cola, para boda.

Madre, tus manos vienen a mi memoria, blancas, muy blancas, dedos largos, uñas cuidadas…

Como te iba diciendo, después del teatro nos llevaron por las calles y bares típicos de Madrid, hemos probado unas tapas buenísimas.

Madrid, ese Madrid que a ti tanto te gusta, estaba brillante, nunca mejor dicho, acababan de inaugurar la iluminación Navideña, ¡nadie diría que estamos pasando una etapa de crisis!

El domingo, Máriel logró reunir a todos sus hermanos y sobrinos en Madrid: celebraba su cumpleaños, ¡qué sorpresa cuando llegaron todos!

Estábamos contentos, no hay que negarlo, pero yo sé, aunque nadie ha dicho nada (seguramente por no romper el encanto del momento) que todos, en sus corazones, tenían ese vacío que deja tu recuerdo.

El que no estés con nosotros, en fechas tan señaladas, es algo a lo que todavía no nos hemos acostumbrado.

Por eso, madre, te repito: ¿Te animarás a venir en estas Navidades?

¡Qué feliz nos harías!

Como se acercan fechas tan señaladas, en las que los dulces proliferan, quiero enviarte la receta de un bizcocho que, mucho tiempo atrás, me la había dado una íntima amiga de Anthony, ahora también amiga mía, se trata de Esperancita ¿la recuerdas?

El otro día me llamó, ella la había extraviado, así que aprovecho para enviárosla a las dos.

Para hacer el bizcocho, se necesitan cuatro huevos, una taza (de las de desayuno) de azúcar, otra de aceite de girasol, dos de harina, una cucharada colmada de levadura en polvo y un molde para bizcocho untado con aceite.

Modo de hacerlo: Separar las claras de las yemas.

Poner las claras en un cuenco hondo y batirlas a punto de nieve.

Cuando están espumosas, se les añade poco a poco el azúcar y se sigue batiendo, luego se incorporan las yemas, continuar con el batido. Cuando se han absorbido bien, se añade el aceite poco a poco y, sin dejar de remover la masa, se va echando la harina mezclada con la levadura.

Yo lo aromatizo con unas ralladuras de limón o de naranja, le da un sabor especial.

Engrasar un molde redondo con agujero central, verter en él la masa del bizcocho.

Precalentar el horno a 200 grados, meter el bizcocho y bajarlo a 180, dejar, sin abrir la puerta, por espacio de una hora. Si quedase blanquecino por arriba, poner el gril unos minutos, se dorará la superficie.

Yo suelo presentarlo con azúcar glas por encima.

Anthony me está diciendo que le apetece un trozo de bizcocho, se lo daré para merendar con un cafecito.

Te dejo por hoy. Anthony me dice te envíe, de su parte, un fuerte abrazo. Recibe otro muy especial de tu hija.

Kasioles

jueves, 25 de noviembre de 2010

Querida madre: Hoy es uno de esos días en los que,
ya levantada, no tienes ganas de hacer nada. Anthony acaba de marcharse a clase de música y yo, sentada en el sofá del cuarto de estar, viendo el esfuerzo que está haciendo el sol, al querer asomarse tras unas nubes que cubren el cielo, me acuerdo de ti y lo único que me motiva a hacer algo, es tu recuerdo: siento necesidad de escribirte. ¡Cuánta falta me haces! ¡Me gustaría tanto que estuvieras ahora a mi lado!... Madre, no pasa día sin recordarte. Cuando me pongo a planchar, en todo ese tiempo en que la mente queda libre y el trabajo se transforma en rutinario, mi imaginación vuela a tu lado y a mi cabeza asoman cantidad de recuerdos: ¡qué bien planchas! Siempre me decías, ¡cuánta paciencia tienes! ¡no debes esmerarte tanto! Tan solo son paños de cocina….Tú, que estabas a mi lado, querías ayudarme y los doblabas en cuatro partes para facilitarme el trabajo ¿recuerdas? Hoy, es uno de esos días del otoño propicios para sumergirte en la melancolía, en la reflexión, en vivencias pasadas, en la añoranza. En la calle debe hacer frío, los árboles que veo a través de la ventana,( con sus hojas entre tonos marrones y amarillos) mueven sus ramas sin descanso, el viento las azota y, de vez en cuando, veo caer algunas de sus hojas. Pronto quedarán desnudos. Estamos en Noviembre. Yo diría que es un mes triste. Comienza con el día de Todos los Santos. Hemos ido al cementerio. No podíamos faltar. En otra te contaré cómo he arreglado el panteón. No quiero seguir con el tema. Acabaría llorando. Pero ya me conoces, se me pasa pronto. Tan pronto como Anthony asome por la puerta, me abrace fuertemente y me bese, volveré a sonreír. Su llegada, me mueve a prepararle algo rico de comida. Hoy…. He tenido que dejar de escribir por un rato, me ha llamado Lucho, acabó contándome lo que han comido ayer. Él también sabe cocinar. Ha hecho que mis jugos gástricos se pongan en funcionamiento. Como tengo en casa todos los ingredientes, seguiré al pie de la letra (cosa rara en mí) los pasos a seguir para lograr el rico plato de: CONGRIO CON MEJILLONES SOBRE FONDO DE PATATAS Y VERDURAS POCHADAS. Se necesita la parte abierta de un congrio hecha rodajas. Un kilo de mejillones. Fumé de pescado. Un kilo de patatas. Medio de guisantes frescos o congelados. Un pimiento verde y otro rojo, cebolla, ajo, perejil, puerro, pimentón dulce o azafrán en rama, vino blanco, agua, aceite, una hoja de laurel y sal. PREPARACIÓN: Con la cabeza del congrio y el final de la cola, (o restos de otros pescados) preparar, en un puchero con agua, sal, un casco de cebolla, la parte verde de un puerro y una rama de perejil, un caldo de pescado. Dejar hervir unos veinte minutos, desespumar, colar y reservar. Limpiar bien los mejillones, ponerlos en una cazuela con un poco de agua y vino blanco, tapar y dejar que se abran al vapor. Tirar una de sus cáscaras, reservar las otras. Las más bonitas, las conservaremos con su carne, al resto le sacaremos el mejillón y reservaremos. Colar el líquido resultante, mezclarlo con el fumé de pescado. Seguir reservándolo. En una tartera amplia, echar un poco de aceite, que cubra el fondo, dejar calentar y añadir un diente de ajo cortados en láminas, dejar que tome color. Picar finamente una cebolla, añadirla a los ajos, rehogar, incorporar un puerro en trocitos y los pimientos cortados en tiras, seguir rehogando, echar los guisantes, poner a todo el punto de sal y dejar pochar todo junto un buen rato. Cuando el sofrito casi está, se añade un tomate natural pelado, bien maduro y en trocitos pequeños, dejar hacer, añadir una copa de vino blanco, subir el fuego para que se evapore el alcohol y es el momento de añadir las patatas cortadas en rodajas un poco gorditas, el azafrán o el pimentón, los mejillones sin cáscaras, la hoja de laurel y un majado de perejil y ajo. Remover para que las patatas se impregnen bien con el sabor de las verduras, regar el conjunto con el caldo reservado, dejar cocer. Cuando las patatas están a punto, es el momento de poner encima las rodajas de congrio, dejar que todo junto de un hervor, dos a tres minutos son suficientes, retirar la cazuela del fuego, taparla y esperar otros tres minutos más. Como soy incapaz de seguir una receta al pie de la letra, me pareció mejor pasar las rodajas de congrio por harina y en un poco de aceite bien caliente, les di vuelta y vuelta e incorporé a la cazuela. De esta manera he logrado que la salsa quedase más gordita y ligada. Se sirve el plato poniendo alrededor los mejillones con una de las cáscaras, se espolvorea todo con perejil o cebollino picadito y se decora al gusto: tiras de pimientos asados, huevo cocido, gambones salteados etc. Madre, tengo que dejarte, es hora de echar el congrio. Anthony está a punto de llegar. Muchos besos y un fuerte abrazo de tu hija. Kasioles.