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viernes, 16 de julio de 2010

HOY TE MANDO UNA RECETA DE MORCILLAS EMPIÑONADAS

Queridísima mamá:
No pasa día sin que me acuerde de ti, pero ya sabes que siempre surgen cosas que ocupan mi tiempo, y cuando te escribo, me gusta estar tranquila, no me agrada que nadie interrumpa nuestra charla.

El lunes de esta semana, hemos recibido la visita de una prima, es nieta de un hermano de papá, vive en Barcelona y ha decidido venir a conocernos, es encantadora, está llena de vitalidad y optimismo.

Hemos pasado unos días inolvidables en su compañía.

Anthony nos acompañó a todas partes, le hemos enseñado los rincones típicos de esta tierra y ha probado las ricas tapas, características de la zona.

Le encantan las morcillas y, en su honor, le he preparado las que suelo hacer siempre y que a todos gustan ¿recuerdas cómo me las alababas siempre que las ponía?

Me imagino que hace mucho tiempo que no las comes, aprovecho ahora para enviarte la receta.

Utilizo morcillas de Burgos, de las que tienen arroz y otras de cebolla, con dos morcillas, una de cada clase, es suficiente.

Hay que quitarles la piel y reservar lo demás.

Preparación:

Poner una sartén al fuego con un poco de aceite de oliva, picar finamente una cebolla, dejarla pochar a fuego lento con el punto de sal, no hay que tener prisa, la cebolla debe quedar transparente, melosa y brillante.

Cuando está en este punto, se le añade:

Un puñado de pasas que no tengan semillas (Corinto) y unos piñones pelados, rehogar hasta que las pasas aumenten de tamaño y los piñones se doren un poco, completar echando una manzana grande un poco ácida (Reineta) cortada en dados pequeños, dejar que se rehogue bien con la cebolla, esperar hasta que esté blanda, entonces, añadir las morcillas, deshacerlas un poco con una cuchara de madera y remover para mezclar bien.

Dejar todo el conjunto unos minutos sobre el fuego y ya está listo para ser utilizado.

Yo suelo ponerlo como entrante, lo acompaño con unos panecillos tostados y cada uno se va sirviendo sobre las barquitas de pan.

Pero…..¿recuerdas que también te gustaban los pimientos rellenos? En este caso, no tienes más que coger una lata de pimientos del piquillo, escurrirlos bien y rellenarlos con el pochado de morcilla, cebolla y manzana ¡ buenísimos !

Estoy esperando a Máriel y a Pi, se han ido a comer a un pueblo con unos amigos, luego iremos al chalé.

Esta tarde celebraremos el santo de Miriam, cumple 3 añitos, ya están todos allí preparando la cena, hoy me han dado el día de descanso, voy de invitada.

Me acaba de llamar Anthony, ya me está echando en falta, sin mí….

Madre, yo sin él tampoco sabría qué hacer.

Te seguiré contando.

Besos y abrazos de todos.

Kasioles

sábado, 3 de julio de 2010

GAMELA HA ARRIBADO EN MI BLOG

Hola mamá, buenas noches: Hoy no tengo sueño, pensaba meterme en la cama y leer un poco, pero me he acordado de ti, y decidí escribirte.

En otra de mis cartas te he hablado de La Gamela, de lo estupendas que son sus recetas, sus vídeos… ¿recuerdas?

Pues bien, en una de las últimas recetas que ha subido a su blog ("Pollo con champiñones a la sidra"), me ha sorprendido el leer unas líneas dedicadas al mío, hace referencia al cariño que pongo al escribirte y al envío de las indicaciones para que puedas cocinar esos platos que yo te hacía y que tanto te gustaban ¡qué ganas tengo de que vengas para volvértelos a hacer!

Copio, al pie de la letra, lo que escribe bajo la foto :
“Hoy te invito a conocer un acogedor fogón,
donde cada receta es una bella misiva
enviada con mucho amor.
Navega hacia “Los pucheros de Kasioles”
y encontrarás nostálgicos olores.

Como verás madre, Gamela se ha convertido en una caja de sorpresas, yo desconocía su habilidad para hacer poemas, agradezco doblemente me lo haya dedicado a mí.
En realidad, nos lo dedica a las dos, tú, eres la que despiertas en mi corazón todos esos sentimientos que intento plasmar en las cartas y en las recetas que te envío.

Gamela, tú que surcas los mares a vela o a
motor, tú, que has logrado llevar tus recetas a
todo el mundo, agradezco, de corazón, hayas
metido en tu eslora Los Pucheros de Kasioles
Tú que has conseguido navegar, llega hasta mi
madre, sorpréndela con otra de tus ricas recetas.
Gracias
Hoy, a través de ésta, quiero hacerle llegar una rica receta, a ti te gusta mucho.

El ingrediente principal puede encontrarse en una playa, cuando la marea baja, deja al descubierto una arena blanca, húmeda, observándola, podemos ver cantidad de bivalvos, me refiero a esos moluscos que conocemos con el nombre de almejas ¡qué ricas!

Gamela es una privilegiada, las encontrará frescas, fresquísimas, bien cerradas, como deben comprarse. Las “babosas” son una delicia.

Ahí va mi receta: ALMEJAS EN SALSA ROJA.

Cada uno comprará la cantidad que vaya a necesitar.

Lavarlas en agua y dejarlas un ratito con un poquito de sal, es para que suelten cualquier arenilla que pudiesen tener.

Volver a pasarlas por agua limpia, escurrirlas bien.
Colocar en un puchero un poco de agua y un chorro de vino blanco, dejar sobre el fuego hasta que hierva, echar las almejas, tapar y dejar se abran al vapor, retirarlas y reservar.
Igualmente se hará con el agua de la cocción, después de haberla colado a través de un paño blanco y limpio.

Poner una sartén sobre el fuego con un poco de aceite, cuando esté caliente, se echan tres dientes de ajo fileteados, cuando empiezan a tomar color, se añade una cebolla picada, rehogarla bien con los ajos, añadir una buena copa de vino blanco y dejar pochar todo lentamente, sin prisas.
Cuando la cebolla esté transparente, se le echa media pastilla de caldo de pescado desmenuzada y disuelta en un poco de agua, se añade el caldo reservado de haber abierto las almejas y se espolvorea todo con perejil fresco muy picadito. Dejar que todo junto de un hervor. Es el momento de darle color, echar un poco de pimiento dulce, otro poco de picante o unos aritos de guindilla, remover todo para mezclar bien.
Triturar la salsa, si quedase muy líquida, se vuelve a poner un ratito sobre el fuego y se va ligando con un poco de maicena disuelta en agua fría, se deja hasta que alcance la consistencia deseada. Rectificar, si fuese necesario, el punto de sal.

Volcar el contenido de la sartén, que estará bien caliente, sobre las almejas ya abiertas.
Servir rápido y buen provecho.

Madre, me acaba de llamar Anthony, tengo que ir al chalé, los guisantes están a punto para ser recogidos, ya sabes que si los dejamos pasar, se endurecen, iré a ayudarlo.

Siento, como hacías otros años, no estés conmigo desgranándolos, no lo digo por quitarme trabajo, tan solo quisiera verte.

Muchos besos madre, todos me dicen que te envíe montones de abrazos.

Hasta pronto.

Kasioles


sábado, 19 de junio de 2010

NUBARRONES DE TRISTEZA CON BACALAO EN AJADA


Mi querida madre: Hoy, 19 de Junio, hace ya tres años que has emprendido ese largo viaje, día tras día, no he dejado de acordarme de ti ¡si supieras la de veces que menciono tu nombre!

Cuando me surge cualquier problema, por pequeño que sea, siempre me digo: Si mi madre estuviera conmigo....

A tu lado, madre mía, no había penas, tienes la virtud de buscar el lado positivo a todo aquello que altera el ritmo normal de nuestras vidas y de encontrar salidas para aquello que perturba nuestro sueño.

Cuando no tenemos grandes problemas, muchas veces hacemos que, un simple grano de arena, nos parezca una gran montaña. Y lo peor del caso, es que lo creemos, lo vivimos, lo sentimos y, en ocasiones, tememos nos aplaste. No encontramos la salida. Todo lo vemos negro.

Hoy, mi día, es de un color gris oscuro, muy oscuro. He tenido que ir al Tanatorio La Salvación.

Ayer, al anochecer, nos comunicaron que había fallecido el hermano de Pura Colomer.
Yo, a su hermano, no lo conocía, pero ella, junto con su marido, son amigos nuestros, sobre todo de Anthony, se conocen desde que eran niños.

Cuando llegamos, había muchísima gente, no teníamos donde aparcar. Si el Tanatorio tiene siete salas, todas estaban ocupadas. Allí se habla, se ríe, se acompaña, se saluda, se besa, se abraza, se comenta, se pregunta y se acaba charlando de la comida que todavía tienes sin preparar o del partido de fútbol que se jugará el próximo domingo.

El muerto yace, rodeado de coronas de flores, en su ataúd tras el cristal de un “escaparate”.
Nadie repara en él, no se le mira, no se le reza, a la muerte se la teme, es un tabú, mejor no afrontarla.

El asistir a un Tanatorio, se ha convertido en un acto social más.

Hay que dar el pésame a los amigos y familiares, unos lo sentirán, no lo dudo, otros, al contrario, acudirán por puro compromiso.

Después de llevar un rato allí, la gente se cansa, con cualquier pretexto, sale de la sala y se va a la cafetería, fuma, bebe, se toma un café para espabilarse y se sienta en los bancos que hay a cada lado de los pasillos donde pueden, con más libertad, levantar un poco el tono de voz para seguir hablando.¡ Basta ya !

Cuando yo me muera, no quiero todo este falso protocolo, ya dejaré bien claro lo que quiero que hagan conmigo.

Tu y yo, madre mía, tenemos hecho un pacto, cuando Dios nos llame, estaremos juntas. También quiero que Anthony esté a mi lado.

No te he engañado al decirte que hoy tenía un día casi negro, estoy triste.

Las pocas veces que pensamos en la muerte, no lo hacemos en la nuestra, simplemente pensamos en la del otro. ¡Qué ilusos!

La muerte, un buen día, nos toca en el hombro a modo de saludo, y uno, sin apenas salir de su asombro contesta: ¿Quién? ¿Yo? La muerte responde: Si, tú, ¡Ven!

Para que veas que no exagero en todo lo que relato, paso a enviarte lo que he recogido de la conversación de un grupo de señoras que levantaban la voz sin darse cuenta.

La que no había preparado comida, decía que lo tenía fácil.

Cuando llegue a casa, pondré en un puchero agua, media cebolla y dos hojas de laurel, dejaré dar un hervor, añadiré unas patatas troceadas y, cuando vayan estando a punto, incorporaré unos trozos de bacalao que he comprado ya desalado, seguiré dejándolo todo junto unos minutos más y retiraré del fuego, ( habría que probar el punto de sal, esto lo digo yo ).

En una sartén, pondré un buen chorro de aceite, doraré en él unos dientes de ajo fileteados, echaré pimentón dulce y un poco del agua donde ha cocido el bacalao (la que sobra, me imagino que la tirará, le saldría aguado si la utiliza toda), mezclaré bien y volcaré el contenido de la sartén sobre el bacalao y patatas.

Esta ajada, te resultará familiar, tú y yo, la utilizábamos también para la merluza.

Acabo ya, pero antes, quiero decirte que, hasta que la muerte llame a nuestra puerta, te escribiré muchas cartas, te repetiré una y mil veces lo mucho que te quiero.
No olvides de darle un fuerte abrazo, de mi parte, a tu vecino Josep, me acuerdo mucho de él, le imagino tan solo…
Besos y abrazos de toda la familia. Kasioles

domingo, 13 de junio de 2010

LA GAMELA, SEGUIDORA DE MI BLOG

Buenos días, madre: Hoy estoy contenta ¿sabes que me ha contestado La Gamela?

Al abrir esta mañana el correo, me encontré con sus cariñosas letras.

Pero….¿sabes quien es? ¿te he comentado algo de ella? Tengo mis dudas.

Gamela es una de las primeras seguidoras de mi blog. De casualidad, Lucho dio con su dirección de correo y yo, un buen día, le escribí.

Pero Gamela es mucho más, no sólo se limita a leer nuestras cartas, ella tiene un blog de cocina precioso, sus recetas, sus vídeos y todo el colorido envolvente, son dignos de toda nuestra atención.

Gamela, es una gallega con ideas, creativa y llena de sensibilidad ¿cómo si no iba a leer nuestras cartas?

Me dice que tienes suerte al tener una hija que te quiera tanto.

Yo pienso lo contrario, la suerte es mía, soy una privilegiada, lo repito muchas veces, tú, madre mía, reúnes todas las cualidades que pueden definir a una buena madre, a una gran madre.
Junto con papá, (q.e.p.d) lo habéis dado todo por nosotros.

En los años siguientes a la guerra, habéis luchado, trabajando con ahínco, para nuestro bienestar, queríais que estudiáramos, y eso, en aquellos tiempos difíciles…… Era pedir demasiado.
Con vuestro esfuerzo, lo habéis logrado ¿cómo podríamos agradecéroslo?

Vuestra constancia, vuestra entrega, es algo que hemos mamado, ha quedado tan impresa en nuestros corazones, que tendríamos que vivir dos vidas, para poder corresponderos en todos vuestros desvelos al habernos criado, mimado y educado.

Madre, lo mío no es tan solo agradecimiento, yo te adoro y te respeto, te admiro tanto….. Quisiera ser como tú.

No quiero acabar esta carta sin antes enviarte la receta de una merluza (cualquier otro pescado sirve) al horno, sobre una cama de verduritas pochadas.

En este momento, estoy pensando también en La Gamela, va para las dos, con ese pescado tan fresco que hay en las costas gallegas, esta receta tiene que salir deliciosa.

La hice hace pocas semanas, les ha gustado, incluso a los más pequeños, se lo han comido todo sin protestar.

Como sabes, nos juntamos muchos, y la merluza que compré era grande.

Le mandé al pescadero me la abriera a la espalda, es decir, la dejase como un abanico. También le pedí me reservara la cabeza y la espina central para hacer un caldito de pescado.

Poché, en una sartén con un poco de aceite, tres cebollas picaditas, añadí dos pimientos verdes troceados, puse el punto de sal y dejé se fuese haciendo lentamente.

Mientras, puse un puchero con agua sobre el fuego, metí las raspas de la merluza, una rama de perejil, un casco de cebolla y la parte verde de un puerro. Hay que dejar cocer durante un cuarto de hora, pasado el tiempo, se cuela y reserva el caldo.

Cuando el sofrito está, le eché por encima un poco del caldo reservado y un chorro de vino blanco.

Extender todo el contenido de la sartén en la bandeja del horno, haciendo como una cama. Quedará con bastante líquido, no importa, evitará se reseque la merluza.

Salar el pescado por las dos caras, colocarlo encima del sofrito, echarle por encima un hilito de aceite de oliva, meter a horno precalentado a 200 grados, se hará en media hora más o menos.

Un poco antes de que esté, poner una sartén sobre el fuego con un poco de aceite, echar, muy picaditos, tres dientes de ajo, cuando empiecen a tomar color, añadir las colas de unas gambas peladas, saltearlas, espolvorear todo con perejil picadito y un chorrito de limón (si gusta, queda muy rico echándole un toque picante, unos aritos de guindilla) volcar por encima de la merluza y apagar el horno, dejar unos minutos al calor y servir.

Te mando la foto, la merluza era tan grande que sólo fotografiamos la mitad.

Lo que si puedo decirte, es que está jugosísima y les ha gustado.

Para ti, y si quieres llevarle la prueba a tu vecino, con una pescadilla no grande, es suficiente. Al sofrito tan solo echa una cebolla, un pimiento de los italianos, no son muy grandes, un vasito de caldo y otro de vino.
Es hora de que prepare nuestra comida. Anthony siempre llega puntual. Le recibiré con un rico olor a patatas guisaditas con carne y unos guisantes.

Recibe un abrazo muy fuerte de todos nosotros. Siempre te recordamos y mencionamos.

Besos. Kasioles

sábado, 5 de junio de 2010

EL REGRESO DE MÁRIEL

Buenos días, madre: Desde que voy a clase de Informática, tengo la sensación de haber descubierto un Nuevo Mundo.
Ignoro como se sentiría Colón cuando descubrió América, pero yo estoy alucinando.

Esta semana, se me ha pasado en un vuelo, he enviado correos a todos mis hijos, me han contestado e incluso me mandaron archivos que también he abierto.
Pi, desde el trabajo, siempre me manda novedades que otros compañeros le envían a ella.

¿Sabes que Máriel ha tenido que viajar a Orán? Pese a estar tan lejos, nos hemos comunicado varias veces, incluso me llamó, estuvimos charlando a través del skipe, se oía perfectamente.
De esta vez, le ha tocado estar pocos días, pero tendrá que volver.

En el aeropuerto nos compró unos dátiles, por cierto, estaban riquísimos, y unos pasteles de lo más artesanal, cada uno parecía una obra de arte en miniatura, estaban hechos con tanta meticulosidad, que, forzosamente, tendrían que invertir demasiado tiempo en elaborarlos, no creo sea rentable, ¿Utilizarán mano de obra china?.
Te lo digo, porque Máriel se quedó asombrada nada más llegar, solo vio chinos y más chinos ¿qué harán aquí? Se preguntó.
Después, reflexionando, llegó a la conclusión más razonable, irían a trabajar.

Y volviendo a los pasteles, te diré que he tenido la intención de hacerles una foto para mandártela, cada uno iba metido en una cápsula (como las que se utilizan para hacer magdalenas) y ésta, se apoyaba en un rodal calado, redondo, del diámetro del pastel.
Ayer nos reunimos en el chalé, había salido el sol y la temperatura era buena. Les preparé una comida sencilla, una ensaladilla y una merluza al horno sobre un lecho de cebolla y pimientos variados.

Te enviaré esta receta, ya se que te gusta mucho el pescado, además, es de las facilitas.

A los postres, pusimos los pasteles, tus biznietos se apresuraron a coger los que más les gustaban, uno quería el caracol, el otro prefería el de forma de helado, otro el de herradura recubierto con almendras fileteadas, la flor, el higo….. En fin, la bandeja fue quedando llena de huecos y no pudimos hacer la foto.

Yo también los he probado, son demasiado dulces y pesaditos, comes uno y no repites. Por lo que he podido deducir, se caracterizan por un predominio de almendras, miel, huevos y harina.

En una de mis cartas, mencioné a tu vecino, el que vive solo, y si le puse el calificativo de “pobre”, es precisamente por eso, por su soledad, por no tener a su mujer a su lado, porque ya no puede hacerle compañía ¡como se querían! ¡qué enamorados estaban! Siempre iban juntos a todas partes.

Me alegra que le tengas de vecino y que te preocupes por su salud, anímale, que no se deprima, cuídale madre, llévale la prueba de esas comidas ricas que tú también sabes hacer, será una forma de demostrarle que no está tan solo, que todavía tiene, a su alrededor, gente que se preocupa por él y que le quiere. Cuando vayas a visitarle, dale un abrazo muy fuerte de mi parte y dile, que, pese a la distancia, yo también le recuerdo con cariño.

Te seguiré enviando recetas.
En estos días de Semana Santa, no nos moveremos de aquí.

Willi irá con su familia al Sur, allí les esperan los padres de Martina, su mujer. Están deseando ver a Mírian.

Sonsoles y su familia, también se van para Andalucía, pero lo harán después de los días festivos.

Te dejo, acaba de llegar Pi, me dice te mande un abrazo muy fuerte de su parte, yo te envío otro lleno de besos.

Esta carta ya la tenía escrita, no he tenido ni tiempo de subirla al blog, te la mando para tenerte al corriente de todo lo que hacemos.

Máriel me ha dado una sorpresa, antes de llevar la bandeja de pasteles a la mesa, le hizo una foto en la cocina, te la mando, verás que no he exagerado.

Más besos de todos.
Kasioles

domingo, 23 de mayo de 2010

SIGUEN PINTANDO



Queridísima madre: Llevo viniendo toda la semana al chalé, los pintores todavía no han acabado, ahora están pintando las cercas que bordean las terrazas ¡qué bonitas quedan!

Como no necesitan entrar en casa, ya han acabado con la bodega, no madrugo, llego sobre las diez y me dedico a podar para dejar libres las zonas que tienen que pintar. La hiedra lo invade todo.

Sin proponérmelo, al abrir un armario, me encontré con unos cuantos vestidos tuyos, de verano, de los que no quisiste llevar.

Eran los que solías ponerte cuando estabas aquí, los acaricié, los tengo colgados y en perfectas condiciones para cuando vuelvas.

Algunos siguen estando de actualidad, se vuelven a llevar los lunares y los tonos grises también.

Hoy está el día nublado, el sol ha cogido su día libre, todo, a mi alrededor, da sensación de tristeza.

¿Sabes que hoy, al estar podando una hiedra, he descubierto que los lilos están a punto de brotar?

Los lilos, madre, dan esas flores de colores blanco y morado que a ti tanto te gustan.

Anthony, siempre que viene al chalé, me trae a casa, todos los años y sin fallar, las primeras lilas.
Al principio son tan solo dos o tres, después, cuando todo está florido, se presenta con un gran ramo y me da un beso, tierno, suave, como el aroma de las lilas, me abraza.

Anthony tiene un algo que enamora, que fascina, después de tantos años de estar a su lado, no sabría definir exactamente lo que es. Quizá no sea algo estático y repetitivo, el posee el ingenio suficiente para cambiar, para que nada resulte monótono, para que me siga enzarzando en esa vorágine de sentimientos apasionados, en el amor.

A ti, madre mía, te quiero mucho, pero él me atrae, me enamora, quizá sean dos sentimientos opuestos, aunque de la misma intensidad. Los temas de cariño y amor, son muy difíciles de matizar.

Con estas idas y venidas al chalé, llego a casa tarde y casi no cocino, nos contentamos con algo rápido, unos filetes a la plancha, una ensalada, un revuelto de setas..

Máriel se ha ido de viaje, estará unos días fuera, asuntos de trabajo, quiere estar de regreso este viernes, vendrá a vernos el fin de semana, yo encantada con tenerla a nuestro lado.

Esta carta la tengo escrita desde hace bastantes días, los lilos y glicinias ya han florecido, aprovecho ahora para enviarte esa foto, ¿verdad que es bonita?
Hasta otra, prometo no tardar tanto.
Te mando un abrazo muy fuerte con aroma de flores.

Kasioles

domingo, 9 de mayo de 2010

DÍA DE LA MADRE

Querida madre: Tengo varias cartas escritas para ti, pero, en todos estos días, no he podido disponer del tiempo suficiente para subirlas a mi blog.
Hoy, primer domingo de Mayo, como día especial dedicado a la Madres, no quiero dejarte sin unas líneas.

Aunque estás lejos, sabes que siempre te llevo en mi pensamiento, ¡cuánto me hubiese gustado que hoy estuvieras con nosotros!

Te cuento: Mi primer regalo fue el de Anthony, ya estaba ansioso por dármelo, hasta le parecía que tardaba en despertar. A las nueve de la mañana, me dio los buenos días con una cajita envuelta en un papel plateado con dibujos de colores brillantes, la ataba una cinta que remataba en un lazo al que iba sujeta una rosa roja muy aromática. Me froté los ojos, miré un largo rato la caja, contemplándola, era tan bonita… me daba hasta pena abrirla.

Lo miré, me sonreía, ¡ míralo ¡ me dijo, obedecí y me encontré con un collar precioso. Le di un abrazo y un beso largo, prolongado, lleno de agradecimiento y amor.
Como teníamos planeado comer todos juntos en el chalé, dejé la contemplación de mi collar para otro momento.

Me levanté rápido, tenía que preparar la comida.
Había descongelado un pulpo grande, de esos que tienen la piel oscura que tanto gusta a todos y una lubina de algo más de dos kilos, por poco no me entra en la bandeja del horno.

Teníamos un día soleado y con calor. Los niños correteaban por el césped y otras veces se metían en la “casa”de Francis ¡si vieras lo lindo y cariñoso que es!

Su padre, el año pasado, le hizo una casita pequeña, tiene ventana y una puerta de entrada que puede cerrar con llave, allí se meten los más pequeños a jugar. Alrededor, y aprovechando el agua de un aspersor que riega el césped, ha plantado unos guisantes y le han nacido. Está encantado con su mini huerto. Ahora quiere transplantar una lechuga de las ya nacidas en semillero.

Hablando de mis nietos, se me ha ido el santo al cielo.

Yo quería contarte todos los regalos que he tenido. Al finalizar los postres, cada uno me dio el suyo, los envoltorios, con tanto colorido, semejaban un arco iris. Hoy ha sido como un día de Reyes.

Tengo libros para leer, playeros para hacer deporte, modelitos para esta Primavera , con manga corta, un perfume y unos zapatos de verano, ¿se puede pedir más? ¡ Qué hijos tan buenos tenemos ! ¡ Cuánto nos quieren ! Anthony sonríe al mismo tiempo que pasa su brazo por mi hombro, apretándome con cariño contra su pecho. Él también se siente muy orgulloso de todos sus hijos.

Madre, yo no podía olvidarme de ti, te he comprado un detalle muy bonito, quiero que sea una sorpresa para cuando vuelvas.

Pero, pese a todo este bombo que ha inventado el comercio, ya sabes como pienso. Las madres, las verdaderas, aquellas que quieren y cuidan a sus hijos, no deberían tener tan solo un día al año como reconocimiento a su entrega diaria, yo creo, que cada uno de los 365 días, bien podría ser el de la Madre, los regalos pueden constituir una manifestación de cariño, pero ellas se conforman con tan poco…

Viéndonos contentos y felices, se dan por satisfechas.

Cuando los hijos crecen y vuelan del nido, la madre sigue ahí, en la sombra, callada, vigilante, siempre protegiendo a sus hijos.

Cuando éstos vuelven al hogar, ese beso y abrazo que se dan, tiene más valor que cualquier regalo, por muy costoso que sea.

Gracias hijos míos, gracias de corazón por haber estado con nosotros, por vuestros abrazos y por vuestros regalos. Gracias también a vuestras mujeres y maridos, ellos hacen también un importante papel para mantenernos unidos. Que la vida os siga sonriendo.

Y ya que he llegado a los agradecimientos, no puedo acabar esta carta sin darte las gracias, una y mil veces, por la suerte que tengo de tenerte como madre, por tu bondad y sacrificio, por tu cariño, por toda tu labor a lo largo de la vida : LA DE MADRE.

El día no podía acabar sin ir al cementerio, preparé un gran centro de lilas, escogí las más fresquitas, aquellas recién abiertas.

Este año, las lilas y las glicinias han brotado de forma espectacular. Hemos hecho fotos, te las enviaré cuando me las den.

Hasta otra, madre. Deseo hayas tenido un buen día.

Tus nietos y biznietos te mandan cariños, tu hija y Anthony, un abrazo muy fuerte.

Kasioles

sábado, 1 de mayo de 2010

LO PROMETIDO: LA RECETA DE LA CARNE EN ROLLO

Queridísima madre:

Hoy me ha tocado otro madrugón,
pero, a diferencia de ayer, no tuve contratiempos.

Cuando llegué al chalé, hice una entrada triunfal, la puerta seguía blanca, de la helada, pero el bastoncillo estaba un poquitín más separado y lo pude abrir con facilidad.

Por lo demás, todo igual, la hierba, a la hora que yo llego, presentaba el mismo manto blanco que el día anterior,¡otra gran helada que ha caído por la noche!

¡Si vieras lo triste que está todo! Dentro de pocos días llegará la Primavera, pero nuestros árboles, siguen sin querer asomar sus hojas, parece como si tuvieran frío, están como helados. El mirar sus ramas tan desnudas, me parece increíble que, tan solo unos meses atrás, estuviesen repletos de flores, hojas y frutos.

El chalé, con la blancura de sus paredes, parece un punto de luz. Queda precioso.

Lo que desentona ahora, son las vallas que rodean las terrazas, en su tiempo fueron blancas, pero ahora…..

Hoy he hablado con el encargado, le he dicho nos pase presupuesto para pintarlas, ya me las estoy imaginando resplandecientes.

Madre, ven, te prometo tenerlo todo bonito para recibirte.

En la terraza, la que da a los jardines, volveré a colocar tu mesa redonda, sobre la que apoyabas tus labores, y el sillón con los cojines de colores, para que estés cómoda, cuando te sientes. Desayunarás al aire libre, como a ti te gustaba, y te haré bizcocho, torrijas y filloas. En una palabra, te mimaré.

Para Anthony le haré lo mismo, sigue siendo igual de goloso y agradecido, todo lo que le hago, le gusta, y siempre veo en su cara una sonrisa de agradecimiento y satisfacción, ¡ qué rico está! siempre me dice, luego añade: “Tengo una buena cocinera pero me sale un poco cara, me lleva todo el sueldo”.

Tiene mucho sentido del humor. Yo le admiro y le quiero, es más, pese a los muchos años que llevamos juntos, sigo enamorada de él.

Bueno, basta ya de cotilleo, debo centrarme en lo que te prometí, escribiré la receta de la carne rellena:

Tienes que comprar una pieza de vacío, (también se puede utilizar aleta, pero no te la recomiendo, es mucho más seca, fibrosa y gorda), le dices al carnicero que la abra, que la deje como si de un libro abierto se tratara.

Salpimentar la carne, (más por fuera que por dentro, lleva jamón el relleno).

Hacer, en una sartén pequeña, dos tortillas francesas, de un huevo cada una, no doblarlas, tienen que quedar estiradas, del mismo diámetro de la sartén.

Colocar la carne abierta, sobre un paño limpio, poner encima las tortillas, solaparlas un poco, ( si fuese necesario ) cubrirlas con lonchas de jamón serrano y éstas, a su vez, con tiras de pimientos rojos asados (puede servir pimientos del piquillo, en este caso, dividir cada uno en dos partes).

Enrollar la carne y coserla. Una vez así preparada, hay que dorarla bien por todas partes.
Colocar una cazuela amplía sobre el fuego, con un poco de aceite, dejar calentar bien, echar el rollo de carne y dejar que tome un bonito color dorado por todos sus lados, cuando está, se añade a la cazuela tres dientes de ajo laminados, dos cebollas, no muy grandes, troceadas, un ramito de perejil, dos zanahorias en rodajas, un vaso de vino blanco y una copita de coñac, poner el punto de sal a las verduras, cubrir con agua (mejor con un caldo de ave o carne), tapar la cazuela y dejar cocer lentamente, sin prisas, hasta que la carne esté tierna.

Cuando está hecha, se saca el rollo, se quita el hilo del cosido con cuidado, se deja templar y se parte en lonchas. La salsa que queda en la cazuela, se tritura con el minipimer o se pasa por un pasapurés y luego por el chino, si es que gusta más fina. Salsear con ella las rodajas de carne.
Esta es una forma de relleno, pero este tipo de carne, admite todo, puedes dar rienda suelta a tu imaginación y acertarás.

Ejemplo de otro relleno: Poner cebolla a pochar, añadirle unos boletos troceados, rehogar, mezclar este sofrito con cuarto kilo de carne de cerdo picada, ponerle el punto de sal y colocar este relleno sobre la pieza de carne abierta, cubrir con pimientos rojos asados y, sobre ellos alinear tres huevos cocidos, enrollar. Como guarnición se pone una ensalada, unas patatas gordas y fritas o un puré. Por cierto, el puré improvisado que hice el otro día, resultó buenísimo. A mi Anthony, le gustó mucho, es muy agradecido con todo lo que le hago.

Tengo que terminar la carta, se me pasan las horas escribiéndote, es como si estuviera hablando contigo, no me canso.

Todos te mandan abrazos, me dicen te diga que te quieren mucho, yo también, madre. Un beso.

Kasioles

jueves, 1 de abril de 2010

LA HELADA

Hola madre, buenos días:
Lucho me llamó para decirme que hoy, irían los pintores a las siete y media de la mañana y que, durante las primeras horas, empezarían preparando las paredes de la bodega, para pintarla después.
Ya le han dado la primera mano de cal al chalé, pero, como las heladas no son nada buenas para seguir encalando, aprovechan el tiempo trabajando dentro de casa.
Quedé en que estaría allí a la hora en punto. Casi no dormí, había puesto el despertador para las seis y media, pero un poco antes de las cuatro, ya estaba despierta.
Cuando llegué, la puerta de la entrada, que debería ser negra, estaba recubierta por una película blanquecina. Abrí fácilmente con la llave, la primera hoja cedió, nada más empujarla, pero la otra, la del candado, que abraza un hierro con forma de bastón y es el que se fija al suelo, no encontraba la manera de poderlo despegar de la puerta.
Busqué en el camino trozos de ramas que tuvieran la punta un poco afilada, pero no entraban, unas eran demasiado gordas y las otras, tan endebles, que a la mínima presión se rompían. Subí hacia la casa y encontré un rastrillo, metí uno de sus dientes donde tenía que estar la junta, pero era inútil, resbalaba, volvía a intentarlo y otra vez lo mismo. Los dedos se me helaban y las manos, estaban tan rojas, como el chaquetón que llevaba puesto. Después de tanto forcejeo, me di cuenta que el hielo empezaba a derretirse, encontré el palo adecuado, afilado, resistente, hice palanca en la junta y el bastoncillo se separó de la puerta ¡al fin!
Cuando subí con el coche, todo estaba cubierto por un manto blanco, a esas horas aún no había mucha luz, el día empezaba a despertar y hasta los pájaros, permanecían en el más absoluto silencio.
En este momento son las nueve de la mañana, el sol empieza a brillar, acaricia lentamente a la helada, la derrite, el césped verdea.
Dentro de casa hace mucho frío, he encendido uno de los radiadores, tengo que ir aprendiendo, a encender, yo solita, las chimeneas. Anthony, amor mío, me tienes mal acostumbrada, siempre las enciendes tu.
Madre, esto no se parece en nada a los días de verano en que estábamos todos juntos. El chalé, sin ti, y sin los nietos correteando, es desolador.
Acaba de llegar Lucho, me releva hasta que se marchen los pintores. Me voy a preparar la comida. Tengo previsto poner unas patatas con bacalao y arroz.
Se me olvidaba, ¿así que también quieres que te mande la receta de la carne rellena? En esta no va a poder ser, prometo enviártela en la siguiente.
Acabo ya, pero antes quiero mandarte mi cariño en un fuerte abrazo.
Kasioles

viernes, 19 de marzo de 2010

LA FIDEUÁ

Si, madre, ya se que prometí enviarte la receta del plato que nos hizo Willi el día que han venido a vernos, por cierto, estaba delicioso.

Que me disculpe mi hijo, si me he olvidado de algún ingrediente o si altero el orden de los sofritos, de todas formas, ya me conocéis, nunca me adapto, ni sigo al pie de la letra las recetas, siempre tengo que ponerle “la sal y la pimienta”, a mi aire, a mi estilo, en una palabra, a la forma que Kasioles tiene de cocinar.
Me centraré en ella, pues, como me enrolle, hoy tampoco vas a comer fideuá.

Tienes que comprar: Un paquete de fideo cabellín (es muy finito, se utiliza para sopas), medio kilo de langostinos crudos o congelados, dos colitas de rape (las venden congeladas), una sepia, medio kilo de mejillones, un cuarto kilo de almejas, tomate frito, una cebolleta, unos dientes de ajo, perejil, aceite y sal.

Nosotros, como éramos muchos, lo hicimos en una paellera grande, pero en una cazuela baja, sirve igual. Tú, también, deberás adaptar las cantidades de ingredientes al número de comensales. Te lo digo, por si quieres invitar a ese pobre vecino que está un poco solo.

Poner un poco de aceite en el recipiente elegido, dejar calentar, cuando humee, echar dos dientes de ajo picaditos y, antes de que cojan color, se incorporan los langostinos enteros, sin pelar, rehogarlos, retirar y reservar.

En el aceite sobrante, se echará la sepia cortada en cuadraditos y el rape (sin piel y espinas) cortado en dados, saltear los pescados durante unos minutos, ponerles el punto de sal, retirarlos y reservar.

Con la espina central de los lomos de rape, la piel y cualquier resto de cabezas y espinas de otros pescados, se hace un caldo, yo suelo añadirle un trozo de cebolla, una rama de perejil y la parte verde de un puerro, le pongo sal y lo dejo cociendo de 10 a 15 minutos. Pasado el tiempo, se cuela y reserva.

Añadir un poco más de aceite a la cazuela o paellera, dejar calentar, añadir cebolla o cebolleta muy picadita junto con un diente de ajo picado de igual manera, rehogar todo bien, incorporar la sepia y el rape, remover y mezclar con una cuchara de madera, echar los fideos, saltearlos con los pescados, (los fideos deben coger un color un poco doradito, esto impedirá que se queden demasiado blandos al cocer), añadir la salsa de tomate y espolvorear todo con perejil picadito, cubrir con el caldo de pescado colado y caliente, rectificar el punto de sal. Cuando el conjunto empiece a hervir, se van poniendo de forma armoniosa, los mejillones (que habremos abierto al vapor y conservado solo una de sus cáscaras), las almejas (que estarán en agua con sal para que suelten la tierra) y los langostinos. Estos fideos, se harán rápido, en unos 8 o 9 minutos estarán. Dejar reposar un ratito la fideuá, servir acompañada de una salsa mahonesa hecha con un diente de ajo.

Si dispones de poco tiempo, y no quieres hacer la mahonesa, sirve la comprada, de bote, pero, en este caso, no debes meter la minipimer para triturar el ajo, machácalo bien en un mortero, hasta formar una pasta, agrégale la mahonesa y remueve para mezclarlo bien, si metieras la batidora, seguramente se licuaría la salsa y para este plato, se necesita que la mahonesa sea muy densa.

Tan absorta estaba, escribiéndote la receta, que se me había olvidado mi comida, la tengo haciéndose sobre el fuego, ¡que desastre! cuando llegué, casi no tenía salsa en la carne y las patatas, que se cocían en otra cazuela, estaban casi deshechas, ¿ qué hago ahora? . El menú de hoy consistía en preparar una carne rellena, cortada en medallones y salseada, de guarnición, pensaba poner una ensalada y las patatas cocidas al dente, fritas después en aceite bien caliente. Ya sabes que siempre me gusta tener la comida a la hora, puntualmente, a las dos y media, llega él, mi amor.

Kasioles, Kasioles, yo misma repito mi nombre al mismo tiempo que pienso cómo salir airosa de mi despiste, ¡Ya está! Trituraré las patatas, haré un puré con ellas, lo meteré en una manga pastelera con boquilla rizada y haré un cordón alrededor de cada rodaja de carne. La salsa que ha quedado, la trituraré con todas las verduras, le añadiré agua, la vuelvo a poner sobre el fuego para que vuelva a reducir un poco y ya la tengo lista para salsear, la ensalada no tiene complicación.

Me voy, pero antes, quiero recordarte que te quiero mucho y que todos me dicen te mande un fuerte abrazo, a ese, que es muy grande, únele el mío. Besos. Kasioles

sábado, 13 de marzo de 2010

DESPEDIDA EN VALLADOLID




Hoy 12 de Marzo de 2010.
Buenos días madre: Acudo puntualmente a mi cita contigo: Escribirte una carta todas las semanas. En ésta, debido a los acontecimientos ocurridos, lo hago por partida doble.

Me acaba de llamar Mary Nery, mañana se van de viaje, ha sido el santo de su madre, y el domingo se reúne toda la familia en su pueblo, ¡qué envidia me dan!

Si tu estuvieras aquí, madre mía, celebraríamos tu llegada, tu santo y todo lo que hubiera que celebrar, con bombo y platillos, ¿recuerdas como te gustaba hacer y recibir regalos? Había en tu cara tanto agradecimiento, que mismo invitabas a obsequiarte con regularidad, además, el mínimo detalle, te hacía ilusión, lo valorabas como si fuera una joya.


El día que fui a tu casa, he visto tu colección de cajitas. Cada vez que tus nietos iban de viaje, te traían una, y, cuando lo hacíamos nosotros, tú te comprabas algún detalle para tener un recuerdo del sitio visitado y yo buscaba dedales bonitos para tu otra colección de miniaturas, ¡qué tiempos, madre!


Hay veces que, recordándolo, me parece que no fue real, que todo es producto de un sueño, de esos sueños bonitos que te vienen a la memoria al día siguiente, al levantarte, y no puedes por menos que sonreír de felicidad.


Me imagino que ya te habrás enterado, hoy, en todas las cadenas de televisión, daban la triste noticia del fallecimiento de Miguel Delibes.


Valladolid está de luto, en realidad toda España, y fuera de ella, todas aquellas personas que se hayan acercado, de una forma u otra, a su obra.


En la Plaza Mayor de Valladolid, en el Ayuntamiento, han colocado la Capilla Ardiente, y la gente, amigos y admiradores, formaban, pacientemente, colas interminables para manifestar sus condolencias, para darle su último adiós. Me lo contaba esta tarde, por teléfono, una amiga vallisoletana.
Yo siento mucho su muerte, y el que ya no pueda seguir deleitándonos con sus descripciones y esa pasión que ponía en sus novelas.
Recuerdo, que las primeras que leí, de esto hace ya muchos años: Mi idolatrado hijo Sisi, La sombra del ciprés es alargada y Los santos inocentes, me descubrieron que, bajo esa apariencia de hombre serio y hermético, había un corazón sensible y bondadoso.


Otras, lograron hacerme reír, en este momento me viene a la memoria La guerra de nuestros antepasados, la estaba leyendo de madrugada, todo, a mi alrededor, estaba en el más absoluto silencio, mi marido, a mi lado, dormía plácidamente, y yo, inconscientemente, solté la carcajada, no pude reprimirla, le desperté.


D. E. P. Miguel Delibes, deseo, de corazón, que el viaje sin retorno que acabas de iniciar, te lleve con los tuyos y puedas contarles, con todo lujo de detalles, que, a los que todavía aquí quedamos, nos has dejado tantos recuerdos, a través de tus novelas, que nunca podremos olvidarte.
Lo mismo ocurrirá con las generaciones venideras, siempre hablarán del gran escritor, de D. Miguel Delibes Setién.


A partir de este momento, la ciudad de Valladolid, quedará unida a su memoria.
Máriel ha llegado de viaje, a última hora de la tarde. Nos ha traído unas pastas buenísimas y magdalenas para todos sus sobrinos.


Son las dos de la madrugada, es hora de irme a dormir ¿te parece?
En la próxima, te contaré más cosas, deseo no sean tan tristes.


Hasta entonces, recibe un abrazo muy fuerte junto con el cariñín de tu hija.


Kasioles

viernes, 12 de marzo de 2010

VISITA A TU CASA

Querida madre: Hoy he tenido que ir a tu casa. Ya llevaba varios días meditándolo, pero no me decidía, sabía que tenía que ir, pero iba demorándolo.
Necesito buscar unos documentos que todavía no he encontrado. Te lo explicaré con detalles más adelante, pero puedes estar tranquila, no tiene la mayor importancia.
Tú sabes el gran esfuerzo que tengo que hacer, cada vez que necesito ir, es superior a mis fuerzas. Llegar allí, no verte, que no estés para abrirme la puerta, que no encuentre tu sonrisa dulce y no reciba ese beso tierno y cálido que solo una madre sabe dar, me duele, me toca la fibra sensible, como dirían mis hijos.
Al fin me decidí, cogí el camino que tantas veces había hecho y durante el trayecto, me fui mentalizando para afrontar la realidad con la que me iba a encontrar. Mientras andaba, y ya en el portal, no me encontré con nadie conocido, mejor así, me he ahorrado el que me preguntasen por ti, hay veces que la gente, “araña en la herida”,sin proponérselo, y con la mejor voluntad.
Abrí tu puerta y todo era silencio, menos mal que Pi deja siempre levantadas las persianas y por lo menos había luz. Ella es la que cuida, limpia tu casa y da de comer a “Lucas.”
Me extrañó cuando entré, empujé la puerta de la cocina y abrí la del salón, pero, pese al ruido que hice, todo seguía en el más absoluto silencio.
¿Le pasará algo a Lucas? me pregunté. Me dirigí al cuarto de estar y allí estaba, sin moverse, en su jaula. Hacía mucho que no le veía, pero al hablarle, me pió, no reaccionó como otras veces, que nada más entrar ya cantaba, yo creo que ni me conoció. Está feo, le faltan muchas plumas blancas y en el fondo, lo que le sucede, es que también te echa en falta. A los pájaros, como a las personas, les gusta la compañía, el está demasiado solo, pero no debes preocuparte, comida no le falta y Pi le ha puesto dos bebederos pues, a veces, debe enfadarse y tira toda el agua.
En mas de una ocasión, he pensado que debería traerlo a casa, pero tu ya sabes que los pájaros, al igual que los gatos, no me gustan demasiado, lo que si me encantaría es abrirle la jaula y darle la libertad, pero….¿qué haría el pobre Lucas después de tantos años de cautiverio?. Si fuera otro tipo de pájaro, quizá lograse sobrevivir, pero un pobre periquito y con estas heladas….
estaría condenado a morir.
No he querido ni decirle adiós, si pudiera hablar, me preguntaría por ti, el por qué le habías abandonado y sabe Dios cuántas cosas más me diría, pero prefiere callarse, no canta, es mejor pensar que guarda todo su repertorio para cuando vuelvas.
¿Qué tienes tu, madre mía, que hasta al pájaro dejas triste por tu ausencia?.
Aunque siempre es Pi, la que riega tus plantas, hoy, como excepción, lo hice yo. Están vivas, pero comprenderás que el invierno no es la mejor estación para que luzcan preciosas, como en Junio, cuando tú te marchaste.
Si fuera una mitómana, podría decirte que el pájaro trina mejor que antes, que está muy contento, que su plumaje es espectacular, que tiene un colorido brillante, en tonos amarillos fuertes, otros más suaves y así, decreciendo, llegar al blanco. En cuanto a tus plantas, te diría que están llenas de flores, que con su aroma, perfuman delicadamente el ambiente, en fin, que tu casa es un jardín.
Si yo te dijese todo esto, me estaría pareciendo a Luis Landero (hasta hace poco no conocía su nombre), estoy acabando su novela: JUEGOS DE LA EDAD TARDÍA, y es tal la imaginación que pone en uno de sus personajes, un tal Gregorio, que el pobre, movido por las circunstancias, miente más que habla.
Su novela me ha hecho reír, todavía no la he acabado, pero su lectura tiene garra y, hasta ahora, he pasado ratos entretenidos con ella. Te la recomiendo.
Antes de cerrar tu casa, no pude reprimir la tentación de ir a tu dormitorio, todo está igual, como tú lo dejaste. Sin pensarlo, me tumbé en tu cama, en el mismo lado que a ti te gustaba dormir, quizá buscase tu calor, un abrazo, una caricia... ¡qué se yo! algo de tu fuerza y energía que me ayude a suavizar la espera y la distancia que nos separa, deseo, de corazón, la llegada de ese gran día en que podamos darnos un fuerte abrazo.
En mi otra carta te prometí enviarte la receta de la fideuá, pero hoy, no es el mejor día para hacer comiditas, lo dejaré para la próxima, espero estar más inspirada.
Este fin de semana, Máriel no ha venido a vernos, está empezando a acatarrarse y le dije que descansara. Hemos notado su falta.
Acabo ya, pero antes quiero enviarte un abrazo muy fuerte junto con el cariño de toda esta gran familia. Te queremos. Un beso. Kasioles.

domingo, 7 de marzo de 2010

EN FAMILIA


Querida madre: Al volver de clase de Informática, mi hija Pi me había dejado una nota, decía: Máriel llegará sobre las siete y media y Willi, pasadas las ocho.
Me llevé mucha alegría cuando la leí.
Máriel viene a verme todos los fines de semana, pero mi hijo Willi, junto con su familia, lo hacen más espaciadamente. Su nena, Mirian, es todavía pequeñita y cada viaje que hacen es semejante a un traslado de casa, con cuna y orinal incluidos, ¡ Si vieras lo linda que está !
No llegaste a conocerla, te fuiste una semana después de su nacimiento y su madre todavía estaba recuperándose del parto. Mirian, nació pequeñita, pero tenía unas facciones tan perfectas, que ya entonces parecía una muñequita, algo poco común en bebés recién nacidos y con poco peso. Yo le encuentro mucho parecido con su padre, cuando era pequeño, tiene el pelo muy rizado y unos ojos grandes. Tiene algo más de dos años y además de hablar con toda claridad, conoce los números hasta el diez, las letras y hace puzles de más de veinte piezas. Belinda, la señora que la cuída, le está enseñando a juntar consonantes con vocales y a dar unos cuantos pasos de baile latino. Como abuela, me siento orgullosa, pero no solo de ella, mis otros nietos también tienen su encanto. A Alexis, tampoco lo llegaste a conocer, en verano cumplirá dos añitos, le cuesta hablar, pero con la chispa de sus ojos y el lenguaje de sus manos, no necesita esforzarse mucho para que se le entienda perfectamente.
Hoy, por la tarde, nos reunimos todos en casa de Sonsoles, somos tantos, que a la hora de cenar fue necesario colocar dos mesas, una para niños y la otra para los mayores. ¡ Qué gran satisfacción siento al verlos tan unidos ¡
Me gustaría que vieras a tus biznietos, a los mayores no les importa jugar y entretener a los más pequeños, ayer se lo pasaron todos en grande.
Katiuska y Laura se acuerdan mucho de ti, si les enseño alguna foto, te reconocen al instante, es la yaya Larisa, me dicen. Te quieren y todos te recuerdan.
Francis y Armando han crecido mucho, pero el que más ha cambiado, es Armando, casi es tan alto como su madre, ya no tiene voz de niño y escribe…. ¡ Cómo escribe! No tiene nada que envidiar a muchos novelistas profesionales, de seguir así…. algún día nos sorprenderá, tiene una gran imaginación.
Siempre que te escribo, tengo la buena intención de mandarte fotos de todos, pero ya sabes lo que pasa, esta generación es demasiado moderna, las fotos ya no suelen estar en un carrete, como antes, en blanco y negro o en color, ahora todas están metidas en el ordenador o en los teléfonos móviles. Me pondré pesada, y cuando logre algunas, te las enviaré.
Katiuska ya no tiene aquellos rizos rubios tan bonitos, ahora lleva una melenita corta y lisa, tiene una voz muy dulce, sigue igual de mimosa y canta muy bien. Laura ha crecido bastante, es muy espigada, le encanta ir al colegio, ya lee y, como actividad extraescolar, la llevan a gimnasia rítmica y a flamenco.
Francis canta en el coro del colegio.
Sin proponérmelo, me he liado hablándote de mis nietos y se me acaba el tiempo para contarte más cosas.
Pero, antes de acabar….¿ Sabes que el otro día he soñado con papá?. Siento no poder haberle visto la cara, pero era él, delgado, alto, le ayudé a levantarse de la cama, estaba sentado en el borde, tenía el pantalón puesto y una camiseta de tirantes, iba a asearse, yo le cogí por debajo de la axila y se incorporó.
Quizás, madre mía, todo sea una casualidad, pero el día que soñé con él, fue el 17 de Febrero y precisamente en esa fecha, se cumplían 17 años de su fallecimiento. Padre mío, ya ha pasado mucho tiempo, pero solo tu recuerdo hace que mis ojos se llenen de lágrimas, ¡ Que gran padre has sido !. ¡ Cuánto te quiero!
Hoy he ido con Máriel al cementerio, ayer hubo un vendaval, y temíamos que volasen todas las plantas, pero de esta vez, hemos tenido más suerte, los pensamientos y las violas, aunque un poco encharcados por el exceso de lluvia, siguen floreciendo. Por esto, no debes preocuparte, lo seguimos cuidando y siempre tenemos el panteón con flores naturales. Lo más importante, es que llevamos a papá en nuestros corazones, arropado con todo nuestro cariño. Cada vez que voy al cementerio, repito lo mismo:” No te dejo, te llevo conmigo, tu irás donde yo vaya hasta que llegue el día en que pueda reunirme contigo, te quiero”.
Máriel y Willi, hace un rato que han llamado para decirme que han hecho un buen viaje, encontraron poco tráfico en la carretera, y ya están en sus respectivas casas.
Hoy hemos comido en casa de Mary Nery y Lucho, la sobremesa ha sido corta, tenían que viajar, mañana es día de trabajo.
En mi próxima carta, te enviaré la receta de la fideuá que hemos comido hoy. La hizo Willi, el experto, el artista.
Te mando cariños de toda la familia, de más está el decirte que nos acordamos de ti. Te abraza, Kasioles.

domingo, 28 de febrero de 2010

CARTA TERCERA PARA MI QUERIDA MADRE

Ayer me llamó mi hijo Willi, lo hace todos los días. Acababa de leer, en mi blog, la última carta que te escribí, dice que se pone triste, que le toco la fibra sensible. A Sonsoles le pasa lo mismo.
Ellos no han leído las primeras cartas que te envié al poco de marcharte, esas si que reflejaban tristeza.
Meses atrás, no quería, ni podía, hacerme a la idea de que no estabas, de no tener a quién llevar, todas las mañanas, un desayuno rico, acompañado de una torrija, como a ti te gustaba, de no poder salir juntas todos los días, cuando el tiempo era bueno y el sol acariciaba tu piel blanca, fresca y casi sin arrugas.
En aquél entonces, me sentía la hija más feliz del mundo ¡ qué orgullosa estaba al llevarte a mi lado ¡ Siempre ibas tan elegante y conjuntada… Bolso, zapatos y guantes coordinados, un pañuelo de color anudado al cuello y sujeto con un broche, tus pendientes de perlas y tu porte elegante, erguido, casi desafiante, contrastaba enormemente con la dulzura de tu cara, de tus ojos.
Según te describo, mismo parece que te estoy viendo, que estás otra vez conmigo, a mi lado.
Pero mi intención no es la de poner triste a nadie, yo ya estoy más resignada, solo con pensar que tu decisión ha sido un bien para ti, me es suficiente, me alegra saber que te encuentras mejor en esa tierra llena de luz y color.
¿ Has vuelto a hacer torrijas? Te mando la receta por si se te ha olvidado: Cortar rebanadas, un poco gorditas, de una barra de pan del día anterior. Ponerlas a remojar, estiradas, en un recipiente hondo que contenga leche templada con azúcar vainillado. Dejar un buen rato, que se vayan empapando en la leche, darles la vuelta y cuando la corteza está blanda, se sacan, se escurren, se pasan por huevo batido y se fríen en una sartén con mantequilla mezclada con aceite de girasol. Se les da la vuelta, y cuando han cogido un color dorado por ambos lados, se retiran y se colocan sobre un papel absorbente para que suelten el exceso de grasa.
Se sirven en una fuente bañadas con unos hilos de miel.
Madre, tengo que dejarte, es muy tarde y no he empezado a preparar la comida, ya sabes que me gusta tenerla lista a las dos y media.
En otra te escribiré más largo. Te mando muchos cariños de tus nietos y biznietos junto con un tierno abrazo de Kasioles.

sábado, 20 de febrero de 2010

SEGUNDA CARTA DE KASIOLES A SU MADRE


Madre, ¡qué lejos estás! Hoy me he acordado mucho de ti.
Hemos ido a comer a casa de Lucho, su salón es mucho más grande que el mío y además lo tiene todo preparado para poder hacer la paella típica de los domingos, la que a ti te gusta, la de mariscos.
Yo llevé todo el sofrito preparado de casa y en 20 minutos ya estaba lista para comer.
Por si la quieres hacer, te voy a ir recordando, paso a paso, como la preparé.
Primero hay que limpiar y trocear unos calamares o chipirones. Pongo en una cazuela un poco de aceite, dejo calentar y añado dos dientes de ajo fileteados, dejo que tomen color e incorporo cebolla, pimiento rojo y verde, todo troceado, rehogo bien, añado los calamares troceados, sigo rehogando, le pongo una hoja de laurel, una pastilla de caldo de pescado y lo riego todo con una copa de vino blanco y otra de agua, dejo pochar lentamente hasta que los calamares están tiernos, hay que tener paciencia, tardarán un tiempo hasta que los calamares ablanden. Como se evaporará el líquido, hay que añadir a partes iguales vino y agua. Cuando están, se retiran y reservan sin la hoja de laurel.
Este sofrito constituye la base de la paella. El resto dependerá de lo que se tenga en el frigorífico o del presupuesto disponible para ir a comprarlo.
Yo tenía en el congelador, me había sobrado de las compras de Navidad, unas cigalas, almejas, langostinos y mejillones (sin sus cáscaras y con el líquido que han soltado al abrirse al vapor). Los saqué por la mañana para que se fueran descongelando.
Cocí 3 huevos durante 10 minutos, pelé y reservé.
Cuando llegamos a casa de Lucho, lo primero que hice fue poner la paellera sobre el aro redondo lleno de agujeritos (para la ocasión, lo conecta a una bombona de butano), puse un poco de aceite en ella y le eché un diente de ajo muy picadito, esperé a que tomase un poco de color y rápidamente añadí, bien extendidos, las cigalas y langostinos, les di la vuelta con un tenedor de madera y cuando cambian de color, se retiran a una fuente y se reservan.
Poner en un bol, con agua y sal, las almejas para que vayan soltando la tierra. Reservar.
En el jugo sobrante de haber salteado los mariscos, eché el sofrito de calamares y verduras, lo rehogué e incorporé el arroz (se recomiendan unos 90 gramos por persona), para ti, madre, con una tacita pequeña es suficiente.
Mezclé y rehogué el arroz con el sofrito, añadí un poco de azafrán (de no tenerlo, colorante sirve) y caldo de pescado que Mary Nery tenía ya preparado. Rectificar el punto de sal.
Según la clase de arroz que se utilice, por regla general se aconseja poner el doble de caldo o agua que de arroz, la práctica, muchas veces, no se ciñe a la teoría y yo he echado, por cada medida de arroz, dos y media de caldo de pescado. Al principio lo puse a fuego fuerte, pasados 7 u 8 minutos, bajé el fuego y dejé se fuese cociendo el arroz. En total deberá tardar en hacerse de 18 a 20 minutos. Cuando le faltan 5 minutos para estar en su punto, fui añadiendo y colocando de forma armoniosa, las cigalas, los langostinos, los mejillones, las almejas y los huevos cocidos cortados en rodajas.
Mientras tomábamos unos entrantes, la paella reposó y al llegar a la mesa, olorosa y humeante, estaba para comérsela.
Todos coincidimos al decir que estaba buenísima. Lucho y Mary Nery le hicieron una foto.
Cambiando de tema, te diré que el viernes he asistido a mi primera clase de Informática, tengo que aprender para poderme meter en este mundillo de ordenadores sin tener que enviar SOS constantemente a los que me rodean.
Nos han enseñado a mover el ratón, el mío debe ser hiperactivo, se me sale a cada momento de la pantalla (se llama escritorio), pero con paciencia, tengo que reconducirlo. Me he pasado la mayor parte de la clase, corriendo detrás de él.
Pero en hora y media de duración, da tiempo para todo. La profesora nos mandó entrar en un programa de juegos, creo había que pulsar INICIO, luego PROGRAMA y ACCESORIOS, esto te llevaba a una serie de juegos y picando (se dice haciendo clic) en solitarios, te salían cartas de la baraja francesa.
En mi vida he hecho un solitario. Yo recordaba cuando tu, madre mía, los hacías para distraerte, con gran agilidad, pero utilizabas una baraja española.
Para colmo de males, mi baraja era francesa y si a esto añades que no conozco las cartas y el ratoncito se me escapa… ¿Cómo crees que tu hija iba a poder mover las cartas para hacer el solitario?
Me pasé el tiempo persiguiéndolas y cuando al fin, toda contenta, había logrado cambiar una de lugar, ella sola se volvía a colocar en el sitio de inicio, se escapaba como si tuviera una goma elástica que al soltarla se encoge rápidamente. Así, entre estira y afloja, logré, por casualidad, ir cogiéndole el tranquillo, por lo menos las cartas, aunque no todas, se quedaban en el sitio donde las colocaba.
Después me enteré que había que ponerlas alternando los colores (rojo, negro, rojo etc) y en orden descendente (k, q, j, 10, 9, 8, 7 así sucesivamente). Ahora me doy cuenta por qué se marchaban disparadas a su posición inicial, mismamente parecía como si les dieran una descarga eléctrica ¡ y si supieras el trabajo que me costaba desplazarlas ¡.
Demás está el decirte, querida madre, que pese al frío (el otro día estaba helando), me pasé la clase sudando, es como si fuese yo la que formase parte de un maratón, entre perseguir al ratón y tirar de la carta, me pasé la clase corriendo.
Hasta el próximo viernes no vuelvo a tener Informática, necesito recuperarme y hacer prácticas en casa, donde nadie me vea.
Hoy te he escrito una carta más larga de lo normal, espero hacerte reír un poco.
Hasta pronto, en otra te contaré más cosas.

Te envío un abrazo muy fuerte junto con el cariño de toda la familia. Te queremos tanto….. Otro abrazo. Kasioles

sábado, 13 de febrero de 2010

PRIMERA CARTA

Madre, no duermo, llevo despierta desde las cinco de la mañana y estuve leyendo hasta ahora, son las seis y media.
Por Reyes, Máriel me ha regalado, entre otras cosas, un libro, es de Brian D´Amato, lleva por título 2012. Autores que merecen cierto reconocimiento en su país, opinan sobre él y dicen que su novela es “asombrosa y brillante”, otro dice que su lectura es tan emocionante, que logra mantenerte pegado al libro página tras página.
Ya sabes que nunca me ha gustado empezar un libro y no acabarlo, este me desborda, pienso si estoy perdiendo facultades y no entiendo, no logro descubrir emoción en su lectura, no siento inquietud por leer el capítulo siguiente, en fin, que estoy deseando llegar a la página 730 donde ponga fin.
Recuerdo libros cuya lectura me mantuvo en tensión, incluso he llegado a sentir pena cuando llegaba a su final, quisiera que sus autores continuasen escribiendo, escribiendo….
Nombres, entre tantos otros, como KEN FOLLETT en Los pilares de la tierra, ILDEFONSO FALCONES en la Catedral del mar, CARLOS RUIZ ZAFÓN en La sombra del viento, STIEG LARSSON en sus tres libros, algunos de ellos llevados recientemente a la pantalla etc,etc. Te cito estos títulos por ser de los últimos que he leído y disfrutado mucho con ellos.
Hoy no tengo clase, dispongo de todo el día para mi, mejor dicho para dedicárselo a Máriel, tengo que hacerle unos estores para su habitación. ¿Sabías que ahora se llevan dobles? Hay que poner dos rieles detrás de la escayola que bordea la ventana de su dormitorio, en el más próximo al cristal, va colocado un estor muy transparente y sobre éste, en el otro riel, se pone otro opaco. De día, el opaco se recoge dejando libre la mayor parte de la ventana y el fino queda extendido. La verdad es que resulta bonito y novedoso, aunque no dejo de reconocer que me dan el doble de trabajo. El éxito para que resulte agradable a la vista, está en saber coordinar bien los colores, he logrado encontrar las telas de los estores en las mismas tonalidades que la colcha. Te mando unas muestras, los tonos morados y malva están de plena actualidad, es para que te vayas haciendo una idea de lo precioso que le va a quedar. A ti siempre te gustó su casa y eso que le faltaban cantidad de detalles en la decoración.
Si estuvieras aquí, madre mía, me ayudarías, lo hacías todo tan bien y con tanta ilusión…..
Con solo verte, hemos aprendido a defendernos con la aguja, ¿podrás creer que hasta Sonsoles le está haciendo un disfraz a su hija? Ayer, según me lo contaba, quería te dijera que se acuerda mucho de ti en cada puntada que da. Otro tanto me pasa a mí.
Todos, nietos, biznietos e hija te queremos mucho.
Un abrazo muy fuerte de Kasioles.

domingo, 7 de febrero de 2010

MI BLOG

Tengo mi blog un poco abandonado, de momento dispongo de poco tiempo, pero buenos propósitos no me faltan para seguir escribiendo.
Me viene a la mente la correspondencia que mantengo con mi madre, en muchas de mis cartas le envío una de mis recetas. Le gustaban las comidas que le hacía cuando estaba conmigo.
Por motivos de salud, tuvo que hacer un largo viaje, fuera de España, a un clima cálido, un cielo azul, un lugar muy tranquilo, es una especie de Paraíso, el sitio ideal para descansar.
Lo malo de esto, es que se acuerda constantemente de mí, me echa en falta, añora mis comidas ¡ si supiera cuánto la necesito yo a ella….!
Mi madre siempre dice que no le gusta cocinar, pero me hacía una carne estofada, que con tan solo mencionarla, parece como si percibiese su olor y sabor.
Yo la he hecho varias veces, a todos los de casa les gusta mucho, pero tengo que reconocer que no me sale igual que a ella. Tiene su explicación, el cariño de madre que encerraba aquél plato, es imposible que pueda imitarlo.
Envío su receta y en su honor, quiero que pongáis como elemento principal, una buena dosis de cariño y paciencia.
Para hacer este plato, mi madre pedía al carnicero le diese aguja de ternera, de la parte más bajita, algunos le llaman solomillo falso, la cortaba en trozos un poco grandes y la dejaba toda la noche con unos dientes de ajo y unas hojas de laurel.
Al día siguiente, cuando iba a prepararla, ponía en una cazuela aceite, (que cubra todo el fondo) echaba unos 4 dientes de ajo pelados y cuando empezaban a tomar color, incorporaba los trozos de carne, los doraba bien en el aceite caliente, les daba vuelta y les mantenía así hasta que cada trozo aparecía doradito por todas partes, entonces echaba 2 o tres cebollas cortadas en trozos, no muy pequeños, rehogaba y rehogaba, añadía 2 hojas de laurel y un buen ramo de perejil (lo ataba para poderlo retirar al final fácilmente), ponía la sal y regaba todo con un buen vaso de vino blanco y un poco de agua (si la carne se quedase sin líquido a lo largo de la cocción, se añadirá algo más de agua y de vino blanco).
El fuego fuerte, que empleó en un principio para dorar la carne, lo baja a una temperatura media y así, a fuego lento, se va pochando la cebolla al mismo tiempo que la carne se va haciendo y ablandando. Durante todo este proceso, la cazuela tiene que estar tapada, después, cuando al pinchar la carne esté tierna, añadía un chorro de coñac y dejaba la cazuela destapada un buen rato para que el alcohol se evaporara y la carne se impregnara de su aroma.
La servía acompañada de unas patatas fritas un poco gruesas y una ensalada.
Madre, te quiero mucho, gracias por tu receta y por todo lo que me has enseñado. Un beso de Kasioles.

domingo, 31 de enero de 2010

HOLA SOY KASIOLES!

Yo soy Kasioles, una abuela que, empujada por sus nietos, pues precisamente ayer entre Armando y Francis, me han abierto este blog, quieren que escriba, que cuente, entre otras cosas, mis ricos platos que tanto alaban cuando vienen a comer a mi casa.
La verdad es que exageran, mi mérito, si alguno tengo, está en el cariño que pongo cada vez que vienen a comer.
No soy una persona que se adapte estrictamente a una receta de cocina, cada vez que hago algo, tengo que poner un toque diferente, algo mío, tan personal como lo que en ese momento me dicte la imaginaciòn.
Con la cocina pasa igual que con el amor, cada día hay que jugar con una serie de elementos, un poco menos de sal, más pimienta, lo importante es que esté ahí, viva, humeante, con un olor atrayente y envuelta con todo el cariño y amor con que fue hecha.
No importa a quien esperes ya pueden ser padres, hijos, nietos, marido...........El misterio está ahí, en dar, en la entrega diaria de amor que pones para la satisfacción de los demás.