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domingo, 5 de diciembre de 2010

UN BIZCOCHO PARA DESAYUNAR

Querida madre: Tengo la sensación de que ha pasado mucho tiempo y no te he escrito.

Solamente me he tomado una semana de vacaciones. He ido con Anthony a Madrid, estuvimos unos cuantos días. Por eso no recibiste mi carta.

Máriel y Willi nos tenían preparadas cantidad de sorpresas.

Una de ellas ha sido llevarnos a ver, al teatro de Bellas Artes, una representación de Amar en tiempos revueltos.

Sabían que yo seguía la serie, mejor dicho la seguíamos ¿recuerdas que hará tres años la veíamos las dos? A ti te encantaba y al mismo tiempo te hacía rememorar otros tiempos más difíciles, los de la posguerra.

Esta representación, se centra en la obra escrita por Salvador Bellido, cuyas ideas, contrarias a la dictadura franquista, trata de disfrazar en : El diablo bajo la cama.

La obra está bien ambientada, sobresale la figura de Cayetana Guillén Cuervo interpretando el papel de una gran actriz, el de Estela del Val, en la serie. Lo borda.

A pesar de no ser una mujer alta, con su arte es capaz de llenar todo el escenario. Mis felicitaciones para todos los actores, han logrado que el teatro estuviera completo.

Si vieras los trajes que saca…. ¡te encantarían! Volverías a revivir aquellos tiempos cuando, con la ayuda de tus oficialas, hacías maravillas con aquellas piezas de tela de diferentes colores y texturas. De tus manos salían transformadas en trajes de calle, vestidos de noche y otros de larga cola, para boda.

Madre, tus manos vienen a mi memoria, blancas, muy blancas, dedos largos, uñas cuidadas…

Como te iba diciendo, después del teatro nos llevaron por las calles y bares típicos de Madrid, hemos probado unas tapas buenísimas.

Madrid, ese Madrid que a ti tanto te gusta, estaba brillante, nunca mejor dicho, acababan de inaugurar la iluminación Navideña, ¡nadie diría que estamos pasando una etapa de crisis!

El domingo, Máriel logró reunir a todos sus hermanos y sobrinos en Madrid: celebraba su cumpleaños, ¡qué sorpresa cuando llegaron todos!

Estábamos contentos, no hay que negarlo, pero yo sé, aunque nadie ha dicho nada (seguramente por no romper el encanto del momento) que todos, en sus corazones, tenían ese vacío que deja tu recuerdo.

El que no estés con nosotros, en fechas tan señaladas, es algo a lo que todavía no nos hemos acostumbrado.

Por eso, madre, te repito: ¿Te animarás a venir en estas Navidades?

¡Qué feliz nos harías!

Como se acercan fechas tan señaladas, en las que los dulces proliferan, quiero enviarte la receta de un bizcocho que, mucho tiempo atrás, me la había dado una íntima amiga de Anthony, ahora también amiga mía, se trata de Esperancita ¿la recuerdas?

El otro día me llamó, ella la había extraviado, así que aprovecho para enviárosla a las dos.

Para hacer el bizcocho, se necesitan cuatro huevos, una taza (de las de desayuno) de azúcar, otra de aceite de girasol, dos de harina, una cucharada colmada de levadura en polvo y un molde para bizcocho untado con aceite.

Modo de hacerlo: Separar las claras de las yemas.

Poner las claras en un cuenco hondo y batirlas a punto de nieve.

Cuando están espumosas, se les añade poco a poco el azúcar y se sigue batiendo, luego se incorporan las yemas, continuar con el batido. Cuando se han absorbido bien, se añade el aceite poco a poco y, sin dejar de remover la masa, se va echando la harina mezclada con la levadura.

Yo lo aromatizo con unas ralladuras de limón o de naranja, le da un sabor especial.

Engrasar un molde redondo con agujero central, verter en él la masa del bizcocho.

Precalentar el horno a 200 grados, meter el bizcocho y bajarlo a 180, dejar, sin abrir la puerta, por espacio de una hora. Si quedase blanquecino por arriba, poner el gril unos minutos, se dorará la superficie.

Yo suelo presentarlo con azúcar glas por encima.

Anthony me está diciendo que le apetece un trozo de bizcocho, se lo daré para merendar con un cafecito.

Te dejo por hoy. Anthony me dice te envíe, de su parte, un fuerte abrazo. Recibe otro muy especial de tu hija.

Kasioles

jueves, 25 de noviembre de 2010

Querida madre: Hoy es uno de esos días en los que,
ya levantada, no tienes ganas de hacer nada. Anthony acaba de marcharse a clase de música y yo, sentada en el sofá del cuarto de estar, viendo el esfuerzo que está haciendo el sol, al querer asomarse tras unas nubes que cubren el cielo, me acuerdo de ti y lo único que me motiva a hacer algo, es tu recuerdo: siento necesidad de escribirte. ¡Cuánta falta me haces! ¡Me gustaría tanto que estuvieras ahora a mi lado!... Madre, no pasa día sin recordarte. Cuando me pongo a planchar, en todo ese tiempo en que la mente queda libre y el trabajo se transforma en rutinario, mi imaginación vuela a tu lado y a mi cabeza asoman cantidad de recuerdos: ¡qué bien planchas! Siempre me decías, ¡cuánta paciencia tienes! ¡no debes esmerarte tanto! Tan solo son paños de cocina….Tú, que estabas a mi lado, querías ayudarme y los doblabas en cuatro partes para facilitarme el trabajo ¿recuerdas? Hoy, es uno de esos días del otoño propicios para sumergirte en la melancolía, en la reflexión, en vivencias pasadas, en la añoranza. En la calle debe hacer frío, los árboles que veo a través de la ventana,( con sus hojas entre tonos marrones y amarillos) mueven sus ramas sin descanso, el viento las azota y, de vez en cuando, veo caer algunas de sus hojas. Pronto quedarán desnudos. Estamos en Noviembre. Yo diría que es un mes triste. Comienza con el día de Todos los Santos. Hemos ido al cementerio. No podíamos faltar. En otra te contaré cómo he arreglado el panteón. No quiero seguir con el tema. Acabaría llorando. Pero ya me conoces, se me pasa pronto. Tan pronto como Anthony asome por la puerta, me abrace fuertemente y me bese, volveré a sonreír. Su llegada, me mueve a prepararle algo rico de comida. Hoy…. He tenido que dejar de escribir por un rato, me ha llamado Lucho, acabó contándome lo que han comido ayer. Él también sabe cocinar. Ha hecho que mis jugos gástricos se pongan en funcionamiento. Como tengo en casa todos los ingredientes, seguiré al pie de la letra (cosa rara en mí) los pasos a seguir para lograr el rico plato de: CONGRIO CON MEJILLONES SOBRE FONDO DE PATATAS Y VERDURAS POCHADAS. Se necesita la parte abierta de un congrio hecha rodajas. Un kilo de mejillones. Fumé de pescado. Un kilo de patatas. Medio de guisantes frescos o congelados. Un pimiento verde y otro rojo, cebolla, ajo, perejil, puerro, pimentón dulce o azafrán en rama, vino blanco, agua, aceite, una hoja de laurel y sal. PREPARACIÓN: Con la cabeza del congrio y el final de la cola, (o restos de otros pescados) preparar, en un puchero con agua, sal, un casco de cebolla, la parte verde de un puerro y una rama de perejil, un caldo de pescado. Dejar hervir unos veinte minutos, desespumar, colar y reservar. Limpiar bien los mejillones, ponerlos en una cazuela con un poco de agua y vino blanco, tapar y dejar que se abran al vapor. Tirar una de sus cáscaras, reservar las otras. Las más bonitas, las conservaremos con su carne, al resto le sacaremos el mejillón y reservaremos. Colar el líquido resultante, mezclarlo con el fumé de pescado. Seguir reservándolo. En una tartera amplia, echar un poco de aceite, que cubra el fondo, dejar calentar y añadir un diente de ajo cortados en láminas, dejar que tome color. Picar finamente una cebolla, añadirla a los ajos, rehogar, incorporar un puerro en trocitos y los pimientos cortados en tiras, seguir rehogando, echar los guisantes, poner a todo el punto de sal y dejar pochar todo junto un buen rato. Cuando el sofrito casi está, se añade un tomate natural pelado, bien maduro y en trocitos pequeños, dejar hacer, añadir una copa de vino blanco, subir el fuego para que se evapore el alcohol y es el momento de añadir las patatas cortadas en rodajas un poco gorditas, el azafrán o el pimentón, los mejillones sin cáscaras, la hoja de laurel y un majado de perejil y ajo. Remover para que las patatas se impregnen bien con el sabor de las verduras, regar el conjunto con el caldo reservado, dejar cocer. Cuando las patatas están a punto, es el momento de poner encima las rodajas de congrio, dejar que todo junto de un hervor, dos a tres minutos son suficientes, retirar la cazuela del fuego, taparla y esperar otros tres minutos más. Como soy incapaz de seguir una receta al pie de la letra, me pareció mejor pasar las rodajas de congrio por harina y en un poco de aceite bien caliente, les di vuelta y vuelta e incorporé a la cazuela. De esta manera he logrado que la salsa quedase más gordita y ligada. Se sirve el plato poniendo alrededor los mejillones con una de las cáscaras, se espolvorea todo con perejil o cebollino picadito y se decora al gusto: tiras de pimientos asados, huevo cocido, gambones salteados etc. Madre, tengo que dejarte, es hora de echar el congrio. Anthony está a punto de llegar. Muchos besos y un fuerte abrazo de tu hija. Kasioles.

domingo, 14 de noviembre de 2010

HOY COMEREMOS CHURRASCO AL HORNO SOBRE UN LECHO DE PATATAS Y CHAMPIÑONES

Mí querida madre: Tenía ganas de estar contigo. Hay momentos en que necesito hablarte.

Acabamos de comer. Anthony está haciendo el crucigrama del periódico. Armando y Francis, juegan en el ordenador.

Con la ayuda de Pi, ya tenemos recogida la cocina y, mientras ella lee, he llegado a la conclusión, que este es el mejor momento para poder escribirte.

Hace más de un mes que hemos abandonado el campo y de nuevo estamos instalados en la ciudad, me siento más relajada.

Atrás han quedado las reformas hechas en el chalé y los ruidos insoportables de las herramientas que utilizaban los obreros.

También he paralizado las conservas, por este año ¡ya está bien! no hago más.

Últimamente, he recogido unos membrillos de los árboles y me gustaría hacer dulce, a ti te encanta comerlo con un queso fresco o con uno gallego mantecoso y rico.

Pero me lo tomaré con calma, esta fruta aguanta tiempo sin estropearse. Prometo hacerlo para ti, ¡si vinieras estas Navidades!.... ¡qué gran alegría tendríamos todos!

De nuevo he vuelto a matricularme en la Universidad, las clases empezaron a primeros de Octubre pero, por unos u otros motivos, tu hija ha hecho más novillos que en toda su vida de estudiante.

Recordarás que yo era muy responsable, por otra parte, en aquellos tiempos, el faltar a clase era poco menos que pecado mortal. Ahora, pasados los años, puedo permitirme el lujo de “pirarme”, algún beneficio tendríamos que tener las que ya somos mayorcitas… Nos suponen tan responsables…

Me estoy liando y todavía no he escrito la receta. Dentro de un rato, con toda seguridad, notarán mi falta y me estarán llamando. Nietos y marido no pueden vivir sin mí.

Para hacer este plato se necesitan: Dos tiras largas de falda de ternera blanca o roja, un poco gorditas, patatas cortadas en rodajas gruesas, una cebolla cortada en juliana, 300 gramos de champiñones cortados en cuartos, un pimiento verde y otro rojo en tiritas, aceite, sal y vino blanco.

Para aromatizar, usaremos unas hierbas para churrasco, ajo y perejil.

El plato es sencillo de hacer, tan solo hace falta tiempo para hornearlo.

Colocar sobre el fondo, de una fuente grande de horno, las patatas, los pimientos, la cebolla y los champiñones, salar, regar con el vino blanco y un chorro de aceite.

Colocar encima las tiras de falda (churrasco) salarlas, aromatizarlas con unas hierbas y un picadito de ajos y perejil.

Meter al horno precalentado a 150 grados, dejar que se vaya haciendo lentamente. Tardará más de dos horas. A medio hacer, dar vuelta al churrasco.

La carne resulta deliciosa y las patatas…..¡para comérselas!

Se me olvidaba, voy corriendo a darle la vuelta.

Muchos besos de todos, uno muy especial de tu hija.

Kasioles

domingo, 7 de noviembre de 2010

APERITIVOS PARA UN DIA FESTIVO

Querida madre: Esta es otra de las cartas que he escrito y todavía no te he mandado, es de Septiembre, del día que los albañiles han acabado y por fin nos han dejado tranquilos.

Anthony, siempre con su buen sentido del humor, me decía: la gente que habla sola por la calle, es porque está loca o tiene albañiles en casa, ¡que gran razón encierra el chiste o el dicho!

Cuando los vimos alejarse camino abajo, con el camión cargado con la hormigonera y el resto de las herramientas, no nos lo podíamos creer ¡ por fin solos! .

Pese a tener la casa hecha un lío, hemos querido celebrarlo. Llamamos a nuestros hijos para que viniesen a cenar. A media tarde llegaron con mis nietos, se estuvieron bañando en la piscina y a los más pequeños se les despertó un apetito devorador.

Sobre las nueve serví la cena, hasta he tenido el humor de encender unas velas. Todos disfrutan con lo que les preparo, nadie protesta, todo les gusta.

Alexis, el más chiquitín, se sienta pacientemente en su silla y con mucha calma, él solito, va pinchando los trocitos de comida ¡qué lindo es!

Más de una vez le hablo de ti, le digo que tiene una doble yaya, que está lejos, pero que un día volverá y le traerá golosinas y juguetes.

Siento que no hayas llegado a conocerle, tan solo por las fotos que te mando, sabes como va creciendo. Habla poquísimo, pero con su media lengua, sabe decir tu nombre: yaya Lisa.

Por todo lo que te cuento, verás que sigues presente en nuestras vidas, tanto mis hijos como yo, en cantidad de ocasiones te mencionamos. Más de una vez decimos: así lo hacía la abuela, así nos lo enseñó, de esta forma le gustaba a ella.

Mucha gente no entenderá nuestro sentir, pero yo pienso que si te conocieran, comprenderían que eres y has sido un ejemplo a seguir, una extraordinaria madre, abuela y bisabuela. Todos deseamos tu regreso.

Mientras, por no perder la costumbre, te mandaré otra receta. Son unos entrantes que ha preparado Mary Neri, yo tan solo la he ayudado a montarlos.

Las banderillas, están hechas con medio huevo de codorniz cocido, un trozo de guindilla suave en vinagre, una anchoa en aceite, un trozo de pimiento rojo macerado en agua, vinagre y sal (sirve un trozo de pimiento morrón) y una aceituna rellena, todo ello se va ensartando en un palillo.

Los otros entrantes son algo más elaborados. Preparar primeramente un sofrito con: aceite, cebolla cortada en juliana fina, pimiento verde y rojo, troceados de igual manera, poner el punto de sal y dejar pochar lentamente. Reservar.

Cortar una barra de pan en rebanadas, meter al horno a tostar. Reservar.

Para preparar el montadito, pondremos sobre el pan dos tiras de queso fresco, sobre ellas colocaremos un poco de la fritada de pimientos y cubriremos con dos anchoas o sardinas en vinagre.

Nos ha llevado mucho más tiempo el prepararlos, que el rato fugaz que las fuentes han permanecido sobre la mesa. Los niños han tenido fiesta. Piden que lo repitamos.

Ahora te dejo a ti para que los hagas, tienes mucha paciencia.

Hasta la próxima, abrazos de todos.

Kasioles

domingo, 24 de octubre de 2010

ALGO DULCE: TARTA DE COMPOTA DE MANZANAS

Querida madre: Esta carta la he escrito el día 20 de Agosto, en otra te decía que tenía algunas atrasadas y sin mandar, lo hago ahora para tenerte al corriente de todo lo que hemos hecho, aún teníamos albañiles.

Amaneció un día más y las obras siguen. La única novedad es que los ruidos han cedido, de vez en cuando se oye el sonido de la radial cortando alguna baldosa, pero nuestros oídos disfrutan de tranquilidad ¡no me lo puedo creer!

Me he levantado con un sueño…. Se me cierran los ojos, apenas he dormido.

Francis, ayer, se metió en nuestro dormitorio y empezó a mover las teclas de la radio despertador que tiene Anthony sobre su mesilla. Lo tenemos programado para que nos despierte todos los días a las siete, pero este Francis….debió desconectarlo. Temiendo no iba a funcionar y no queriendo decirle nada a Anthony, para que no le riñese, casi me pasé la noche en vela.

Lo que presentí se hizo realidad, el despertador no sonó, menos mal que estaba despierta y pudimos levantarnos puntualmente.

Estos días nos estamos quedando con los tres de Lucho y Mary Neri, su cuidadora está de vacaciones y nosotros desempeñamos nuestro papel, el de abuelos.

En este momento, están en el mejor de los sueños, por la noche les cuesta meterse en la cama, pero para levantarlos….

Este fin de semana, bajaremos a la ciudad, saldremos con los amigos, ya tenemos ganas de desconectar un poco.

El relax que disfrutábamos años atrás en el chalé, se está convirtiendo en agobio, los muebles están amontonados, hay polvo por todas partes y, aunque limpio, al poco todo vuelve a estar impresentable.

Me mueve la ilusión al pensar que, a tu regreso, todo estará precioso, te gustará, ¡cuánto me acuerdo de ti!

No me cuentas nada de Josep, ¿está mejor? Puedes leerle mis cartas, seguro le alegrarán y estará entretenido. Le mando un fuerte abrazo, dile que también me acuerdo de él.

Tu pájaro Lucas, parece ha revivido, le han salido más plumas, alguna calva todavía tiene, pero se le ve contento y menos estresado, ya no tira tanta comida al suelo, es decir, progresa adecuadamente. Quiere mandarte un repertorio de sus trinos, escucha, está cantando para ti.

Mis nietos siguen dormidos, tengo que despertarlos, de seguir así se les juntará el desayuno con la comida, luego volveré y te escribiré la receta de hoy.

Creo es la primera vez que te mando algo dulce y sencillo.

Para esta tarta, lo primero que hay que hacer es una base de pasta quebrada. Como a mí no me gustan las compradas, suelo hacerla de una manera muy fácil, queda estupenda.

Ingredientes: Un huevo entero, 150 gramos de harina mezclada con una cucharadita de levadura Royal, una cucharada colmada de azúcar y 90 gramos de mantequilla.

Derretir la mantequilla en una cazuela o bol, cuando está templada, se le añade el azúcar, el huevo batido y la harina con la levadura, echarla poco a poco, mezclar dándole vueltas, se formará una masa que estará en su punto cuando no se pegue a las manos. Reservar.

Preparar una compota con manzanas reinetas: Pelarlas, descorazonarlas, cortarlas en trozos y ponerlas en una cazuela sobre el fuego con dos cucharadas de azúcar y un vasito de agua, dejar cocer lentamente, las manzanas ablandarán y se hará un puré con ellas, dejar enfríar.

En un molde circular, bajito y de 28 centímetros de diámetro, después de haberlo untado con mantequilla, se cubre con la masa quebrada, fondo y paredes. Extender sobre la pasta la compota de manzana y cubrirla con gajos de manzanas golden peladas y despepitadas, formar una línea espiral con ellas, empezando por el centro de la tarta.

Precalentar el horno a 200 grados, meter la tarta así preparada y bajar a 180, dejar hasta que las manzanas aparezcan un poco doradas junto con la masa quebrada de los bordes.

Preparar una mermelada de melocotón, sirve comprada, ponerla en un cazo con un poquito de agua y azúcar, dejar hervir. Una vez templada, se extiende sobre las manzanas y se adorna la tarta con unas cerezas en almíbar.

Sé que eres golosa, por eso te la mando. Como es fácil y no lleva mucho tiempo, no dudo que la harás.

Muchos besos.

Kasioles

martes, 12 de octubre de 2010

HOY CENAMOS PECHUGAS DE POLLO FILETEADAS AL AROMA DE NARANJA

Mí querida madre: Sigo teniendo cartas atrasadas que todavía no te he enviado. Hay días que no paro de hacer cosas. Últimamente,      el preparar comidas para todos, se me ha juntado con las conservas típicas de la temporada.

De la huerta hemos sacado tomates, pimientos, berenjenas, puerros, cebollas, en fin, un poco de todo.

Ya tengo envasados gran parte de los tomates, también he hecho conserva de fritada.

Durante el invierno, el poder coger un bote ya preparado y listo para comer, me compensa todo el trabajo de ahora, es más, pasados unos días, ya se me ha olvidado.

Anthony tiene ganas de volver a casa, a la ciudad, siempre me dice que trabajo demasiado, que tenemos que descansar y volver a pasear tranquilos, en fin, que debemos olvidar todo el jaleo que hemos soportado con tanta obra y albañiles.

En otra carta prometo enviarte la receta de mis conservas, pero no quiero que tú trabajes, dentro de unos días te mandaré un paquete con unos cuantos botes, los envolveré bien para que los recibas en perfectas condiciones.

Volverás a desayunar las mermeladas que tu hija te hacía, es una forma de decirte que sigo ahí, a tu lado, mimándote y queriéndote como siempre. Ya me dirás si te gustan.

Dile a Josep que no me olvido de él, también le mandaré otro paquete ¡con lo goloso que es!

Se acerca la hora de cenar, pero antes, voy a escribirte la receta:

Para su preparación se necesitan dos pechugas de pollo, una cebolla, dos naranjas, ajo, perejil, aceite y sal.

Filetear las pechugas de pollo. Hacer un majado con un diente de ajo y perejil. Poner el punto de sal a los filetes y con un pincel de cocina, untarlos ligeramente con el majado. Pasar por harina solamente una de sus caras.

Poner sobre el fuego una sartén con aceite, cuando esté caliente, se van echando los filetes, se dejarán muy poco tiempo, se les da la vuelta y se retiran, de esta forma, los jugos de la carne no saldrán al exterior por cerrarse los poros debido al calor. Retirar del fuego y reservarlos.

En el mismo aceite de la sartén, se echa una cebolla muy finamente picada, rehogarla y dejar se vaya pochando lentamente a fuego bajo, añadirle un poco de agua.

Cuando la cebolla está transparente y tierna, se van colocando sobre ella los filetes de pollo, regarlos con el jugo de las dos naranjas. Dejar hervir todo junto durante unos minutos.

La cebolla, una vez bien pochada, casi no se ve, pero si queremos que la salsa resulte muy fina, hay que triturarla.

Se presenta el plato con los filetes en su salsa y alrededor se decora con unas rodajas de naranja.

Madre, a tus biznietos les encanta y a los mayores también.

Te animo a que la hagas, es fácil, se digiere bien, la carne del pollo es blanca, con poca grasa y buena para evitar el colesterol.

Me doy cuenta que Mary Neri ya está poniendo la mesa, debo concluir esta carta, antes de hacerlo, quiero enviarte un abrazo muy fuerte, me dicen te mande también otro de cada uno de los miembros de esta gran familia.

Todos te queremos mucho. Besos.

Kasioles

viernes, 1 de octubre de 2010

CELEBRANDO UN CUMPLEAÑOS

Hola madre, buenas noches: Me imagino que a estas horas de la madrugada, son ya las dos, estarás durmiendo. Yo todavía no he logrado conciliar el sueño.

Anthony duerme plácidamente. He conseguido salir de la cama sin despertarlo, me temo, que en el momento en que se dé la vuelta, para pasar su brazo alrededor de mi cintura, se espabile al notar que no estoy.

Entonces, vendrá a buscarme al cuarto de estar, me convencerá para que vuelva a la cama, y no me quedará más remedio que interrumpir la carta.

Tengo que darme prisa, quiero contarte todo lo que hemos hecho en el día de hoy.

Celebramos el cumpleaños de Francis, ha soplado nueve velas.

Está alto y será fuerte, como su padre, le faltan algunos dientes, y, como se ven huecos entre ellos, su dentadura se asemeja a un rastrillo, pero esto no le ha impedido apagar todas las velas.

Su simpatía atrae a sus compañeras de clase, dice tener muchas novias. Es muy trabajador e inteligente, siempre trae buenas notas ¿se me nota que soy su abuela? Hoy estaba encantado con tantos regalos.

Dentro de unos días, estarán de viaje, sus padres han prometido llevarlos a EURODISNEY.

Mary Neri ha hecho la comida, nosotros hemos ido de invitados, pero ¿sabías madre que tienes una hija un poco tonta?

El ir de Sra. invitada, no es lo mío, si me sacan de la cocina, tengo la sensación de haber perdido mi rol dentro de la familia.

En cambio, Anthony, está orgulloso de verme sentada a su lado, conversando tranquilamente, sin tener que moverme de un lado para otro.

Mary Nery cocina muy bien, ya lo sabes, pero, entre todo lo que nos ha puesto, yo destacaría unos pimientos del piquillo rellenos, estaban exquisitos.

El otro día los hice yo, no son iguales, los míos eran de carne, pero estaban también muy ricos, te mandaré esa receta en otra ocasión.

Ahora paso a enviarte otra muy fácil, la he hecho varias veces este verano, es idónea para los días de calor.

PIMIENTOS DE VERANO RELLENOS

Para hacer dos fuentes, de unos nueve pimientos cada una, se necesitarán tres latas de pimientos del piquillo.

Escoger los enteros, reservar para la salsa los que estén algo rotos.

Cocer durante 10 minutos dos huevos, pelar y reservar.

Hervir agua con sal, un casco de cebolla y una hoja de laurel, echar el lomo de una pescadilla, dejar cocer tres minutos, retirar del fuego y esperar a que enfríe.

Limpiar el pescado de piel y espinas, reservarlo.

Descongelar medio paquete de palitos de cangrejo, triturarlos.

Para preparar el relleno, hay que cortar finamente los huevos, el pescado, los palitos de cangrejo y unos tres o cuatro pepinillos en vinagre, yo utilizo una máquina para picar.

Mezclar bien todo el relleno con mayonesa o tomate frito, a gusto, remover para que se impregne bien con la salsa elegida.

Con ayuda de una cucharilla, ir rellenando los pimientos, colocarlos en la fuente donde se vayan a servir, ponerles, a cada uno, una yema de espárrago, como si saliese del relleno, decorar a gusto.
Se sirven con una salsa caliente o fría.

MODO DE HACERLA:

En una sartén, con un poco de aceite, echar media cebolla, un diente de ajo, todo bien picado, dejar pochar lentamente. Cuando la cebolla está transparente, se añaden los pimientos del piquillo reservados, se rehogan bien, se agregan dos o tres cucharadas de tomate frito, se deja rehogar todo junto unos minutos y se tritura la salsa. Pasarla a una salsera y acompañar con ella los pimientos.

Si los haces, que no lo dudo, ya me dirás si te han gustado.

Acabo, pronto tendré que poner la mesa, se acerca la hora de que llegue Anthony a comer, siempre le espero con alegría y deseando que le guste lo que he preparado.

Muchos besos

Kasioles

domingo, 19 de septiembre de 2010

ALITAS DE POLLO MACERADAS, AL HORNO O EN BARBACOA



Hola mamá, buenos días: Ya llevamos en el chalé varias semanas.

Máriel ha vuelto a coger más días de vacaciones y esto empieza a recobrar parte del encanto que tenía años atrás.

Tus biznietos, muy contentos, quieren quedarse a dormir con nosotros. Las más pequeñas, emocionadas, reclamaban a sus padres les trajesen, entre otras cosas, la rana, fiel compañera de Katiuska a la hora de ir a la cama y el oso amoroso, mascota de Laura.

Anthony, orgulloso y complaciente, quiso se quedasen las dos, ¡que alegría tenían! Me encantaría que las vieras, están preciosas.

Duermen en tu habitación, hace un rato, me acabo de levantar a mirarlas, abrazadas cada una a sus respectivas mascotas, parecen dos angelotes.

Katiuska se acuerda mucho de ti, no recuerdo exactamente como salió la conversación, el caso es que, al estar haciendo las camas en las que iban a dormir, le decía que, precisamente en la que estábamos poniendo las sábanas rosas, era donde dormías tú y ahora lo haría ella.

Seguramente mi voz debió vibrar de emoción, quizás tembló al recordarte y ella, al notarlo, me dice: Abuela, no estés triste, tu madre volverá.

Quise abrazarla, llorar en su pequeño hombro, pero me contuve, no me entendería, es aún demasiado pequeña.
Perdona, mi intención no es entristecerte, todo lo contrario, quiero que de alguna forma, participes de la alegría que en estos días hemos tenido al estar reunidos.

Ya no recuerdo si te he comentado que este año hemos pintado la piscina, da gusto verla, reluce cuando el sol incide en sus paredes y en el agua.

Los más pequeños, sin meterse muchas veces en ella, disfrutan muchísimo corriendo y mojándose con los aspersores que riegan el césped.

Al llegar la noche, Lucho preparó unas brasas, hicimos una barbacoa.

Entre las verduras y carnes que tenía preparadas, lo que más gusta a casi todos, son unas alitas de pollo maceradas.

Te mando la receta del adobo, es una nueva fórmula, Willi me ha sugerido parte de los ingredientes, preparadas así, resultan mucho más ricas.

La receta que te mando, también sirve para macerar pollo troceado.

Si son alitas, hay que cortarles las puntas y limpiarlas bien.

Salar las alas o el pollo troceado, colocarlas en una fuente amplia y añadir: Tres cucharadas de mostaza Maille, pimienta blanca o negra, molidas, pimentón dulce (admite algo de picante, al gusto), hierbas aromáticas (se pueden comprar ya preparadas y mezcladas, una cucharada), una cucharilla de orégano, una buena copa de vino blanco, una cebolla troceada, cuatro o cinco dientes de ajo picados, dos hojas de laurel en trozos, perejil picadito y un chorro de aceite de oliva.

Remover para que se impregnen bien las alitas o el pollo en el adobo, meter la fuente en el frigorífico y dejar macerando de un día para otro.

Si no quisiéramos hacerlo a la brasa, se puede meter al horno (inclusive sin retirar el adobo) lo dejaremos a unos 180 grados durante unos 45 minutos más o menos, hasta que esté bien hecho y doradito.

Madre, se me ha ido el tiempo sin darme cuenta, son las 4,30 de la madrugada, volveré a la cama, intentaré no tropezar, no quiero encender la luz para no despertar a Anthony.

Buenas noches, madre mía, casi debería decirte buenos días.

Todos me dicen te mande un montón de abrazos, a los de ellos, une otro mío lleno de cariño.

Kasioles




miércoles, 15 de septiembre de 2010

HOY COMEMOS LASAÑA

QUERIDA MADRE: Desde la llegada de los albañiles, los días se suceden con la misma monotonía.

Los ruidos han cambiado de tono, aquellos golpes para romper azulejos y levantar el suelo, han dado paso a otros. Acabamos de sintonizar con el estridente sonido de una radial, están cortando azulejos para revestir otra vez las paredes.

En este momento, están cambiando las ventanas de los baños, lo hacen a golpe de martillo, como verás, tenemos Concierto en Do Mayor todos los días, que me perdone la música clásica.

Anthony se ha ido a la huerta, vigila y cuida sus plantas con mimo, ya tenemos alubias verdes, calabacines, cebollas y pimientos de Padrón.

Francis está con nosotros, esta noche debió de soñar, cerca de las tres de la madrugada dio un chillido tremendo, nos despertó, nos levantamos para ver si le pasaba algo, pero estaba tranquilo, como disfrutando del mejor de los sueños. Dentro de unas horas, cuando se levante y le pregunte, no se acordará de nada.
Sigo oyendo el chirriar de la radial, tengo toda la casa oscurecida por una nube de polvo ¡qué ganas tengo de que acaben!

Francis y Armando me han pedido que hoy les haga una lasaña, les encanta. Tendré que esperar un rato, cuando paren de cortar y colocar las ventanas, no habrá tanto polvo y podré cocinar. La puerta de la cocina me la tienen permanentemente abierta, no hacen más que entrar y salir.

Anthony, con su sentido del humor siempre a punto, me dice: No hay mal ni bien que cien años dure, luego añade: Ni cuerpo que lo resista.

Más tarde volveré, ahora voy a preparar lasaña de verduras con carne.

De nuevo estoy contigo, ya está lista, tan solo queda gratinarla.

Mi receta: Pedir al carnicero que pique un trozo de carne de ternera de unos 500 gramos, deberá ser jugosa, (aguja, babilla etc ). Si gusta, admite que una mitad sea de cerdo.

Adobarla con dos dientes de ajo picaditos, perejil y sal. Mezclar bien y reservar.

Preparar el sofrito: En una sartén grande, echar aceite, que cubra un poco el fondo, picar un diente de ajo, echarlo y dejar tome color, añadirle una cebolla, un pimiento verde, otro rojo y dos zanahorias. Todo deberá estar finamente picado, mezclar bien, rehogar y dejar pochar al mismo tiempo que le ponemos el punto de sal a las verduras.

Pasado un rato, se añadirá media berenjena, un calabacín pequeño y 250 gramos de champiñones, todo previamente troceado. Mezclar bien con el resto de las verduras, rectificar el punto de sal, seguir rehogando todo y a última hora, echar la carne picada junto con media copa de vino blanco, subir el fuego, se evaporará el alcohol y la carne cambiará de color, volver a bajarlo y añadir salsa de tomate casera o un tomate frito de buena calidad, dejar un rato todo junto sobre el fuego, aromatizarlo con orégano y pimienta, mezclar bien, retirar y reservar. El conjunto no debe quedar demasiado líquido.

En el momento de preparar la lasaña, se puede optar por las placas pre cocidas, o las otras que deben cocerse en abundante agua. Yo he utilizado las que no necesitan cocción, pero para que no resulten tan al dente, las sumerjo un minuto en agua hirviendo, las coloco sobre un paño absorbente y luego las voy colocando en una fuente rectangular sobre la que he puesto, en todo su fondo, una fina película de salsa de tomate casera.

Sobre las placas, voy colocando parte del sofrito bien estirado, lo cubro con más láminas y vuelvo a extender otra capa de sofrito. Cuando he alcanzado una altura de tres o cuatro dedos, a la última capa, que será de pasta, la cubro con una bechamel (la hice con casi un litro de leche, 115 gramos de harina, una pastilla de caldo de pollo, pimienta blanca y nuez moscada),espolvoreo toda la superficie con queso rallado y unos trocitos muy pequeños de mantequilla o margarina y lo meto al horno a gratinar. Cuando la superficie aparece bien doradita, se retira y se sirve.

Las cantidades son para familias grandes, haciendo la mitad de los ingredientes, da para seis raciones. Se puede congelar sin gratinar.

Tengo que acabar, Anthony me llama, tendré que ayudarle en la huerta, seguro que ya hay pimientos verdes grandes y alargados para freír.

Muchos besos de todos y un abrazo muy fuerte de tu hija

Kasioles

viernes, 3 de septiembre de 2010

TOMATES DE LA HUERTA EN PISTO

Querida madre: Ya se han ido todos. Estuvimos cenando al aire libre. Hace una noche extraordinaria.


Por la tarde, los niños se estuvieron bañando, disfrutan muchísimo en la piscina.

Laura ya nada. Nadiuska lo hace con unos manguitos casi desinflados, no tiene nada de miedo, se tira de pie o de cabeza, como caiga, se zambulle, a mi me da pánico, me voy por no verla, me tranquiliza el que sus padres están muy pendientes de ella.

Pi, ya no está con nosotros en el chalé, se ha tenido que ir, se le acabaron los días de vacaciones y se ha reincorporado al trabajo.

Ahora está sola en casa, tanto a Anthony como a mi nos gustaría estar con ella, pero esta obra parece interminable. Los albañiles siguen viniendo a las siete y media de la mañana y, tanto Anthony como yo, madrugamos.

Estos días nos hemos quedado con Armando y Francis, nos distraen y hacen compañía.
Muchas veces te he dicho que el chalé es para estar con mucha gente, prefiero trabajar y cocinar para 16, que estar tan solo cuatro personas.

Esta tarde ha venido Sonsoles con su familia, han traído a Pi, la he visto un poco triste, seguramente sean suposiciones mías. A ella, el chalé, también le trae recuerdos, siempre te acompañaba y la mayor parte del año, iba a dormir a tu casa para que no te sintieras sola por la noche.

Te echa mucho en falta, no lo dice, es demasiado callada, pero yo se, en cantidad de ocasiones, adivinar el pensamiento de mis hijos.

Siempre me dice te mande besos y cariños. ¿Te he contado que se ha comprado un piso?

Creo que no, entre tanto movimiento de albañiles, seguro me he olvidado de lo más importante.

Llevaba mucho tiempo ahorrando, pero siempre lo veía demasiado lejano, casi imposible, pero ya ves, tú tenías razón al decirle que lo iba a lograr.

Es muy bonito, tiene unas vistas preciosas, mucha luz, tres habitaciones y una terraza minúscula que da a la piscina y a una pista de pádel.

Ahora está ilusionada con amueblarlo. Me dice que te diga que pondrá en los baños las toallas que le has hecho con esas puntillas tan bonitas.

Seguro que te estarás preguntando que he preparado para comer o cenar.

Hoy no hice nada especial, los obreros me cortaron el agua durante toda la mañana, tuve que lavar las verduras con agua mineral para poder hacer un pisto, ese tan pochadito y tierno que te gusta tanto.

Hace mucho que no me cuentas nada de tu vecino Josep ¿Qué tal está? ¿Le llevas la prueba de las comidas que haces? ¿Está más animado?

Consuélale madre, es triste haber perdido a su esposa, se querían muchísimo, no es de extrañar que se sienta muy solo.

Dile que algún día le escribiré, que le aprecio y quiero.

Anthony está viendo la televisión, tiene a su lado a los nietos, es un programa que pueden ver y les gusta.

Me estoy dando cuenta que todavía no te he mandado la receta del pisto, ahí va:

INGREDIENTES: Una cebolla grande, dos pimientos verdes, uno rojo, dos calabacines con su piel, salsa de tomate, aceite y sal.

PREPARACIÓN. Echar aceite en una cazuela amplia, que cubra el fondo, dejar calentar y añadir la cebolla muy picadita, rehogar, acto seguido incorporar los pimientos finamente troceados, seguir rehogando, poner el punto de sal y dejar que se vaya haciendo lentamente.

Cuando las verduras están a medio pochar, se añaden los calabacines cortados en dados pequeños, seguir rehogándolos con las verduras, soltarán un poco de agua, más tarde se evaporará.

Para terminar, yo suelo echar un bote de salsa de tomate de mi conserva, está tan concentrado, que le da un color y una textura extraordinaria, pero se puede sustituir por tomates naturales maduros, sin piel y troceados, o por un bote de tomate frito de buena calidad.

Mezclar bien y dejar que se vaya haciendo todo junto. Si el tomate es natural, el pisto tardará un poco más en hacerse, hay que esperar a que se evapore el agua que suelta.

Estará a punto cuando se logre una consistencia densa, nunca deberá quedar aguado.

Si todo está bien pochado, las verduras adquieren un aspecto brillante y todo él se colorea de un tono rojo intenso.

A veces, suelo rematarlo en el horno.

El contenido de la cazuela, se pasa a una fuente de pirex o similar, se baten dos huevos, se echan por encima, que cubran toda la superficie, se mete al horno a gratinar y, cuando el huevo empieza a cuajarse, se retira y se sirve.

Para hacer la foto del plato, y para que se viera el colorido de las verduras, rompí unos huevos encima, lo metí al horno y cuando cuajaron, lo retiré.

Cuando lo hagas, invita a Josep. Dale un abrazo fuerte de mi parte. Te mando otro para ti unido al cariño de todos. Hasta pronto.

                            Kasioles

miércoles, 25 de agosto de 2010

DÍA 25 DE AGOSTO DE 2010

Hola madre, buen amanecer te deseo: ¿Qué tal has descansado?. Quiero ser la primera en desearte MUCHAS FELICIDADES, siempre celebras este día con ilusión y alegría.

Recuerdo nos preparabas una gran comida, como entrantes, los mariscos no podían faltar. Me vienen a la memoria los ricos percebes, las nécoras, las centollas, en fin, se me hace la boca agua con tan solo pensarlo.

Tus mesas, (tenías que poner dos) con sus manteles blancos bien planchados, y con todo detalle puestas, pronto se veían animadas por todos nosotros y por el resto de los invitados, mis tías y tus amigas, no podían faltar ese día.
Trabajabas sin parar, desde bien temprano, para tener todo a punto a la hora de comer y, en lugar de quejarte o parecer cansada, nunca te ha faltado la sonrisa y el buen humor a la hora de servirla.

Mi padre, que en aquellos buenos tiempos, aún vivía, sonreía al vernos unidos y felices.

Cuando íbamos a veros, la llegada era un gran acontecimiento, Kasioles con Anthony y sus cinco hijos, invadían vuestra casa y, en lugar de sentiros oprimidos ante la llegada de la gran avalancha, todo era cariño y facilidades.

¿Recuerdas que colocabas las mesillas encima de los armarios para poder poner una cuna al lado de nuestra cama?

Siempre llevábamos a uno o a una con pañales, otro que empezaba a andar y el resto ya corría, reía, hablaba y daba guerra, estaban demasiado mimados por sus abuelos, tíos, primos y demás familia.¡Qué tiempos aquellos madre!

Ha sido una etapa de nuestras vidas preciosa, pero, por desgracia, el tiempo no da marcha atrás, ¡cuánto daría por poder abrazar a mi padre! Su ejemplo y su bondad, han sido y serán una guía en mí caminar por la vida.

Se que eres una mujer muy positiva y sabes afrontar las dificultades que acarrea el vivir diario. No pretendo que mis recuerdos entristezcan tu día, muy al contrario, hoy, tu hija, quiere participar y ayudar a que te sientas feliz.

Con el cariño de todos, te hemos mandado un gran cesto de flores y frutas ¿lo has recibido? Es una forma de decirte: Te queremos, nos acordamos de ti y te deseamos todo lo mejor.

Tu pájaro, Lucas, está contento, esta mañana empezó a cantar muy pronto, segurísimo que él también quiere felicitarte.

Hoy no te mando ninguna receta. Esta carta es sólo para ti, va llena de cariño, de buenos recuerdos y con el propósito de desearte: ¡FELIZ DIA DE TU SANTO!

Te queremos todos mucho. Abrazos.

                             
                                                         Kasioles

lunes, 23 de agosto de 2010

HOY COMEMOS BACALAO DE NIEVES

Hola mamá, buenos días: Y verdaderamente así es, el día ha despertado con un sol radiante y a esta hora de la mañana, el calor aún no aprieta.

Anthony y yo nos hemos levantado a las siete de la mañana ¡que remedio! A las siete y media llegan los albañiles.

Ayer ha venido una pala excavadora y empezó a abrir zanjas todo alrededor del chalé. Era para verlo, en un momento, la dichosa maquinita es capaz de destruirlo todo.

Y no sólo es eso, dentro de casa están desmontando los baños y durante toda la mañana, tenemos música de fondo, a golpe de martillo están sacando todos los azulejos.

Como dato curioso, te diré que las bañeras de hace años, están hechas de hierro fundido y han tenido que romperlas para poder sacarlas por la puerta. El trabajo ha sido laborioso, y el ruido del mazo, ensordecedor, parecía el badajo de una campana golpeando desenfrenadamente una y otra vez contra la bañera ¡pum! ¡pum! ¡pum!

Pese a su resistencia, han logrado reducirlas a chatarra. Todavía hoy nos retumban los oídos.

Como verás, estamos entretenidos. Me mueve la ilusión de tenerlo todo bonito para cuando vuelvas, seguro que te va a gustar. Pensando en ti y para que tengas mayor comodidad, hemos sustituido las bañeras por duchas, mandaré poner un agarrador o una silla dentro de la cabina, me han hablado de unas plegables que van sujetas a los azulejos y, al cerrarlas, quedan adosadas a la pared sin ocupar sitio.

Yo sigo cocinando, Armando está con nosotros y bien al mediodía o a la cena, siempre estamos rodeados de hijos y nietos.

Ayer hablé con Willi, se van de vacaciones al Sur. Su hija María está preciosa. En Septiembre empezará el colegio. Han conseguido plaza en uno bilingüe.

Aproveché para preguntarle que podía hacer con un bacalao que ya tenía desalado, me dio una receta portuguesa, pero yo recordé otra que me había dado una amiga gallega, la hacía su madre en días de vigilia.
Yo, la he transformado de esta manera: BACALAO DE NIEVES

Desalar el bacalao troceado en agua fría, durante 24 o 48 horas (dependiendo del grosor) y metiéndolo dentro del frigorífico. Cambiarle el agua tres veces.

Cuando está, se escurre bien, se reboza en harina y se fríe ligeramente en un buen aceite de oliva. Según se van sacando los trozos, se colocan en una fuente que pueda ir al horno, cubrir con ellos todo el fondo. El aceite sobrante se cuela y reserva.

Poner sobre el fuego una cazuela con agua, añadirle media cebolla, dos hojas de laurel, dos dientes de ajo con piel y unas hebras de azafrán o un poco de colorante alimentario.
Cuando hierve, se incorporan unas patatas cortadas de forma alargada y un poco gordas, poner el punto de sal o una pastilla de caldo. Dejar cocer, pero retirarlas un poco al dente, es decir, que no se ablanden demasiado. Con una espumadera se van sacando de la cazuela y se colocan alrededor de los trozos de bacalao.
Reservar una parte del agua de la cocción.

Al aceite reservado de freír el bacalao, se pone en una sartén, se añade un poco más y en él, se van a pochar las siguientes verduras: dos dientes de ajo laminados, cuando tomen color, se añade una cebolla muy picadita, un pimiento verde y otro rojo, picados de igual manera y por último, cuando estas verduras estén a medio pochar, se incorpora un tomate muy maduro sin la piel, dejar que se evapore el agua que suelta y regar con una copa de un buen vino blanco, subir un poco el fuego para facilitar se evapore el alcohol.
Cuando el sofrito está hecho, se le añade un vaso del agua donde cocieron las patatas y un poco de perejil bien picadito, ponerle el punto de sal y volcar sobre el bacalao y patatas. Meter al horno precalentado a 180 grados, dejar que todo junto de un hervor hasta que las patatas estén tiernas.

Retirar del horno y, antes de servirlo, se decora con unos espárragos blancos, pimientos rojos asados, guisantes, huevos cocidos en rodajas, en fin, a gusto del anfitrión o anfitriona. Como toque final, espolvorear con perejil muy picadito y llevar a la mesa.

Deseo te guste, madre, a todos nosotros nos encantó.

Ya acabo, en otra te contaré más cosas, espero disponer de más tiempo. Esta carta ya la tenía escrita, pero no he podido enviártela, ya sabes que en el chalé no tengo ordenador, dependo del portátil de Máriel, ha venido con unos días de vacaciones y esto nos permitirá estar en contacto con más frecuencia.

Besos de todos y un abrazo fuerte de tu hija

Kasioles

lunes, 9 de agosto de 2010

BONITO AL GUSTO DE ANTHONY

Mi querida madre: En esta noche de verano, cálida, de luna llena, quiero dedicarte unas letras.
El calor agobiante del día, parece ha desaparecido al llegar la noche.

La cena al aíre libre y el estar rodeados de la familia, junto con la tertulia que parece no acabar, son una de tantas vivencias que permanecerán siempre grabadas en nuestra memoria.

Anthony y yo nos sentimos felices. Este fin de semana también ha venido Willi con su familia.

Casi estamos todos, lo digo, porque tu silla, pese a estar ocupada por alguno de tus nietos, para mí, seguirá estando vacía hasta tu regreso

El encanto de la reunión, no quiero se rompa por recordarte, intento que mi expresión no refleje lo que siento, evado mi pensamiento distrayéndome con alguno de tus biznietos y sonrío.

A Anthony no le gusta verme tan pensativa, me conoce demasiado, ya sabe que tú representas una parte muy importante en mi vida, por esta razón ¿es de extrañar que te eche tanto en falta?

No creo que él pueda sentirse celoso, de sobras sabe lo mucho que lo quiero y admiro. Pese a los años que llevo a su lado, sigo enamorada.

Al estar todos, llevo un día movidito, pero no me asusta el trabajo, me compensa el estar con ellos ¡cómo disfruto viéndoles charlar y reír!

Hoy, de segundo plato, he preparado bonito, a Anthony le encanta, en la receta incluiré su nombre: Bonito al gusto de Anthony.

Este plato es muy sencillo, de los que no fallan.

Hace muchos años que lo hago, a todos gusta, a ti, madre, también ¿lo recuerdas?

Para prepararlo, suelo utilizar una o dos rodajas gordas de la parte abierta de un bonito, son más jugosas.

Poner en un puchero agua a hervir, cuando hace burbujas, se echan las rodajas de bonito, se les pone el punto de sal y se dejan unos minutos cociendo, cambiarán de color, retirar escurridas.

Si por dentro quedasen un poco sonrosadas, no importa, están en su punto.

Cuando enfríe, se limpian bien de piel y espinas, se trocea o se sacan las láminas y se reserva.

En una sartén, con un poco de aceite, que cubra el fondo, se echan dos dientes de ajo laminados, dejar que tomen color y añadir una cebolla grande picadita, rehogar y dejar pochar un ratito, mientras, picar dos pimientos verdes italianos y uno rojo, incorporarlos a la cebolla, dejar que todo el conjunto se vaya haciendo lentamente.
Preparar una salsa de tomate o utilizar tomate frito que sea de buena calidad.

Cuando todo está bien pochado, se añade el tomate, mezclar bien, regar con un vaso pequeño de vino blanco, subir el fuego para que se evapore el alcohol y seguidamente introducir el bonito laminado. Remover para mezclar, dejar un par de minutos sobre el fuego y servir.

Se aconseja no dejar mucho rato el bonito dentro de la fritada, se reseca con facilidad.

Se puede adornar el plato con unas rodajas de huevo cocido.

Si sobrase algo, cosa rara en casa de las familias numerosas, se puede alargar el plato con unas patatas cortadas en dados y fritas en abundante aceite.

Si todavía quedase escaso, se soluciona añadiéndole unos dados de calabacín salteados, deberán quedar al dente.

Madre, ahora es la época del bonito, si sigues al pie de la letra la receta, su olor y sabor te recordarán a tu hija y traerán a tu memoria aquellos días felices, cuando estabas con nosotros.

Se hace tarde, es noche cerrada, miro al cielo y hay cantidad de estrellas.

Tengo que acabar, de día no dispongo de un rato tranquilo para poder escribirte, lo hago ahora, de noche, cuando todos duermen.

Todos te mandan besos, yo también.

Abrazos


Kasioles

sábado, 24 de julio de 2010

ESPAÑA EN SILENCIO, ESPAÑA ACALORADA, GRITOS DE ESPAÑA

Mi querida madre: En estos días de verano, el calor aprieta, nada más que me levanto, bajo las persianas, la casa queda en penumbra, está triste, oscura, invita a la reflexión, a pensar.

Me dejo caer en el sofá y miro en mi interior, rebusco entre mis recuerdos, el primero que aflora es el tuyo, madre.

Necesito escribirte, quiero contarte las últimas novedades:

Tu nieto Lucho, ha regresado de las vacaciones con su familia, venían encantados, lo que vieron de Francia les ha gustado mucho.

Como recuerdo, te han traído un alfiler precioso, para que sujetes el pañuelo que siempre sueles llevar anudado al cuello o lo pongas de adorno en la solapa de un vestido o chaqueta.

A mí, me han obsequiado con otro parecido. Te gustará, es muy bonito.

Tan solo por el hecho de haberse acordado de nosotras, se merecen nuestro sincero agradecimiento.

Hoy se respira un gran revuelo en toda España e incluso más allá de sus fronteras ¿Cuál es el gran acontecimiento?

Seguro que hasta ahí, ha llegado el griterío, es como una marabunta en expansión, juega España con Alemania, es la semifinal.

Ya sé que no te la perderás, a ti el fútbol te entretiene, y animarás para que metan ese gol tan esperado.

¡Claro que yo también quiero que gane España!

A mí el fútbol….pero respeto que Anthony disfrute viendo los partidos, yo prefiero dedicar ese tiempo para hacer otras cosas.

Tenía esta carta sin acabar y quiero que sepas que hoy, 7 de Julio de 2010, he visto el partido íntegro, el primero de toda mi vida, cuando acabó, he podido entender algo sobre esa gran afición que arrastra a las masas, ¡si supieras que hasta ha llegado a emocionarme!

Yo creo que me entró el gusanillo, he vuelto a repetir, no me he perdido ni un minuto de la final, sinceramente, no me gustó tanto, he sufrido, todo eran zancadillas, patadas, en fin, juego sucio por parte de los holandeses.

El triunfo de España, muy merecido, hizo que la ciudad despertase:
Pitos, trompetas, cohetes, tracas, gritos aclamando a los campeones, en fin, todo un hervidero de alegría.

En la piscina de la comunidad, la gente joven, olvidó las normas y se tiraban vestidos al agua.

Hoy, 11 de Julio de 2010, después de ochenta años, somos campeones del mundo de fútbol.

Y como de alguna manera quiero dejar constancia de este día, compondré una receta que haga alusión a las patadas que han recibido nuestros campeones, celebremos su victoria con un buen plato de:

ZANCARRÓN EN SALSA DE VERDURAS
Pedir al carnicero un morcillo o zancarrón delantero, si fuese grande, dividirlo en dos trozos, reservar.

En un puchero con agua, echar algunos trocitos de carne que tengamos reservados para hacer un caldo, agregarles una zanahoria, un trozo de cebolla, la parte verde de un puerro y una buena rama de perejil, dejar cocer durante una media hora, colar el caldo y reservarlo.

En una cazuela amplia, se echa aceite, dejar calentar bien, añadir unos dientes de ajo con su piel, echar los dos trozos de morcillo y dejar que se doren por todas partes, que se forme como una especie de costra alrededor, esto impedirá, que los jugos que tiene la carne, salgan al exterior, es una forma de que resulte más jugosa.

Cuando están, se retiran y reservan.

En el aceite sobrante, se echa una buena cebolla picada, un pimiento verde italiano y un trozo rojo, ambos troceados, rehogar, añadir un par de zanahorias en rodajas, seguir rehogando, poner sal a las verduras y, cuando estén pochadas, se incorpora la carne.

Remover para que se mezcle con las verduras.

Es el momento de agregar un tomate picado o en salsa, frito, un buen vaso de vino blanco y el caldo de carne, salar.

Dejar cocer el conjunto por espacio de una hora o más, hasta que el morcillo esté tierno. Si se dispone de olla a presión, se haría en veinte minutos.

En el caso de que se evaporase el agua, se puede añadir algo más de vino blanco y caldo de carne.

Cuando el zancarrón está en su punto, se retira y deja enfriar.

La salsa se tritura, si se quiere más fina, se pasa a través de un chino. En el caso de que quedase demasiado líquida, se volverá a poner sobre el fuego y se irá espesando con un poco de maicena disuelta en caldo de carne frío o en agua.

Cuando el morcillo esté templado y se pueda cortar, se hacen rodajas de cada trozo, se meten en la salsa.

Se acompaña este plato un unas patatas, cortadas un poco gordas, cocidas al dente en agua con una hoja de laurel, un casco de cebolla y un poco de azafrán en polvo, salar.

Cuando las patatas están, se escurren y retiran.

En una sartén con abundante aceite, se fríen, se les quita el exceso de grasa poniéndolas sobre un papel absorbente, y se adornan con unas tiras de pimientos rojos asados, es por aquello de seguir enarbolando la bandera de España.
Las patatas que figuran en la foto, están cocidas, pero no tuve tiempo de freírlas, preparé una mahonesa con ajo, perejil y vinagre, envolví las patatas en ella y adorné con unos pimientos asados.

Acabo ya, todos te mandan abrazos, a los de ellos, une éste tan fuerte que te da tu hija.

Kasioles

viernes, 16 de julio de 2010

HOY TE MANDO UNA RECETA DE MORCILLAS EMPIÑONADAS

Queridísima mamá:
No pasa día sin que me acuerde de ti, pero ya sabes que siempre surgen cosas que ocupan mi tiempo, y cuando te escribo, me gusta estar tranquila, no me agrada que nadie interrumpa nuestra charla.

El lunes de esta semana, hemos recibido la visita de una prima, es nieta de un hermano de papá, vive en Barcelona y ha decidido venir a conocernos, es encantadora, está llena de vitalidad y optimismo.

Hemos pasado unos días inolvidables en su compañía.

Anthony nos acompañó a todas partes, le hemos enseñado los rincones típicos de esta tierra y ha probado las ricas tapas, características de la zona.

Le encantan las morcillas y, en su honor, le he preparado las que suelo hacer siempre y que a todos gustan ¿recuerdas cómo me las alababas siempre que las ponía?

Me imagino que hace mucho tiempo que no las comes, aprovecho ahora para enviarte la receta.

Utilizo morcillas de Burgos, de las que tienen arroz y otras de cebolla, con dos morcillas, una de cada clase, es suficiente.

Hay que quitarles la piel y reservar lo demás.

Preparación:

Poner una sartén al fuego con un poco de aceite de oliva, picar finamente una cebolla, dejarla pochar a fuego lento con el punto de sal, no hay que tener prisa, la cebolla debe quedar transparente, melosa y brillante.

Cuando está en este punto, se le añade:

Un puñado de pasas que no tengan semillas (Corinto) y unos piñones pelados, rehogar hasta que las pasas aumenten de tamaño y los piñones se doren un poco, completar echando una manzana grande un poco ácida (Reineta) cortada en dados pequeños, dejar que se rehogue bien con la cebolla, esperar hasta que esté blanda, entonces, añadir las morcillas, deshacerlas un poco con una cuchara de madera y remover para mezclar bien.

Dejar todo el conjunto unos minutos sobre el fuego y ya está listo para ser utilizado.

Yo suelo ponerlo como entrante, lo acompaño con unos panecillos tostados y cada uno se va sirviendo sobre las barquitas de pan.

Pero…..¿recuerdas que también te gustaban los pimientos rellenos? En este caso, no tienes más que coger una lata de pimientos del piquillo, escurrirlos bien y rellenarlos con el pochado de morcilla, cebolla y manzana ¡ buenísimos !

Estoy esperando a Máriel y a Pi, se han ido a comer a un pueblo con unos amigos, luego iremos al chalé.

Esta tarde celebraremos el santo de Miriam, cumple 3 añitos, ya están todos allí preparando la cena, hoy me han dado el día de descanso, voy de invitada.

Me acaba de llamar Anthony, ya me está echando en falta, sin mí….

Madre, yo sin él tampoco sabría qué hacer.

Te seguiré contando.

Besos y abrazos de todos.

Kasioles

sábado, 3 de julio de 2010

GAMELA HA ARRIBADO EN MI BLOG

Hola mamá, buenas noches: Hoy no tengo sueño, pensaba meterme en la cama y leer un poco, pero me he acordado de ti, y decidí escribirte.

En otra de mis cartas te he hablado de La Gamela, de lo estupendas que son sus recetas, sus vídeos… ¿recuerdas?

Pues bien, en una de las últimas recetas que ha subido a su blog ("Pollo con champiñones a la sidra"), me ha sorprendido el leer unas líneas dedicadas al mío, hace referencia al cariño que pongo al escribirte y al envío de las indicaciones para que puedas cocinar esos platos que yo te hacía y que tanto te gustaban ¡qué ganas tengo de que vengas para volvértelos a hacer!

Copio, al pie de la letra, lo que escribe bajo la foto :
“Hoy te invito a conocer un acogedor fogón,
donde cada receta es una bella misiva
enviada con mucho amor.
Navega hacia “Los pucheros de Kasioles”
y encontrarás nostálgicos olores.

Como verás madre, Gamela se ha convertido en una caja de sorpresas, yo desconocía su habilidad para hacer poemas, agradezco doblemente me lo haya dedicado a mí.
En realidad, nos lo dedica a las dos, tú, eres la que despiertas en mi corazón todos esos sentimientos que intento plasmar en las cartas y en las recetas que te envío.

Gamela, tú que surcas los mares a vela o a
motor, tú, que has logrado llevar tus recetas a
todo el mundo, agradezco, de corazón, hayas
metido en tu eslora Los Pucheros de Kasioles
Tú que has conseguido navegar, llega hasta mi
madre, sorpréndela con otra de tus ricas recetas.
Gracias
Hoy, a través de ésta, quiero hacerle llegar una rica receta, a ti te gusta mucho.

El ingrediente principal puede encontrarse en una playa, cuando la marea baja, deja al descubierto una arena blanca, húmeda, observándola, podemos ver cantidad de bivalvos, me refiero a esos moluscos que conocemos con el nombre de almejas ¡qué ricas!

Gamela es una privilegiada, las encontrará frescas, fresquísimas, bien cerradas, como deben comprarse. Las “babosas” son una delicia.

Ahí va mi receta: ALMEJAS EN SALSA ROJA.

Cada uno comprará la cantidad que vaya a necesitar.

Lavarlas en agua y dejarlas un ratito con un poquito de sal, es para que suelten cualquier arenilla que pudiesen tener.

Volver a pasarlas por agua limpia, escurrirlas bien.
Colocar en un puchero un poco de agua y un chorro de vino blanco, dejar sobre el fuego hasta que hierva, echar las almejas, tapar y dejar se abran al vapor, retirarlas y reservar.
Igualmente se hará con el agua de la cocción, después de haberla colado a través de un paño blanco y limpio.

Poner una sartén sobre el fuego con un poco de aceite, cuando esté caliente, se echan tres dientes de ajo fileteados, cuando empiezan a tomar color, se añade una cebolla picada, rehogarla bien con los ajos, añadir una buena copa de vino blanco y dejar pochar todo lentamente, sin prisas.
Cuando la cebolla esté transparente, se le echa media pastilla de caldo de pescado desmenuzada y disuelta en un poco de agua, se añade el caldo reservado de haber abierto las almejas y se espolvorea todo con perejil fresco muy picadito. Dejar que todo junto de un hervor. Es el momento de darle color, echar un poco de pimiento dulce, otro poco de picante o unos aritos de guindilla, remover todo para mezclar bien.
Triturar la salsa, si quedase muy líquida, se vuelve a poner un ratito sobre el fuego y se va ligando con un poco de maicena disuelta en agua fría, se deja hasta que alcance la consistencia deseada. Rectificar, si fuese necesario, el punto de sal.

Volcar el contenido de la sartén, que estará bien caliente, sobre las almejas ya abiertas.
Servir rápido y buen provecho.

Madre, me acaba de llamar Anthony, tengo que ir al chalé, los guisantes están a punto para ser recogidos, ya sabes que si los dejamos pasar, se endurecen, iré a ayudarlo.

Siento, como hacías otros años, no estés conmigo desgranándolos, no lo digo por quitarme trabajo, tan solo quisiera verte.

Muchos besos madre, todos me dicen que te envíe montones de abrazos.

Hasta pronto.

Kasioles


sábado, 19 de junio de 2010

NUBARRONES DE TRISTEZA CON BACALAO EN AJADA


Mi querida madre: Hoy, 19 de Junio, hace ya tres años que has emprendido ese largo viaje, día tras día, no he dejado de acordarme de ti ¡si supieras la de veces que menciono tu nombre!

Cuando me surge cualquier problema, por pequeño que sea, siempre me digo: Si mi madre estuviera conmigo....

A tu lado, madre mía, no había penas, tienes la virtud de buscar el lado positivo a todo aquello que altera el ritmo normal de nuestras vidas y de encontrar salidas para aquello que perturba nuestro sueño.

Cuando no tenemos grandes problemas, muchas veces hacemos que, un simple grano de arena, nos parezca una gran montaña. Y lo peor del caso, es que lo creemos, lo vivimos, lo sentimos y, en ocasiones, tememos nos aplaste. No encontramos la salida. Todo lo vemos negro.

Hoy, mi día, es de un color gris oscuro, muy oscuro. He tenido que ir al Tanatorio La Salvación.

Ayer, al anochecer, nos comunicaron que había fallecido el hermano de Pura Colomer.
Yo, a su hermano, no lo conocía, pero ella, junto con su marido, son amigos nuestros, sobre todo de Anthony, se conocen desde que eran niños.

Cuando llegamos, había muchísima gente, no teníamos donde aparcar. Si el Tanatorio tiene siete salas, todas estaban ocupadas. Allí se habla, se ríe, se acompaña, se saluda, se besa, se abraza, se comenta, se pregunta y se acaba charlando de la comida que todavía tienes sin preparar o del partido de fútbol que se jugará el próximo domingo.

El muerto yace, rodeado de coronas de flores, en su ataúd tras el cristal de un “escaparate”.
Nadie repara en él, no se le mira, no se le reza, a la muerte se la teme, es un tabú, mejor no afrontarla.

El asistir a un Tanatorio, se ha convertido en un acto social más.

Hay que dar el pésame a los amigos y familiares, unos lo sentirán, no lo dudo, otros, al contrario, acudirán por puro compromiso.

Después de llevar un rato allí, la gente se cansa, con cualquier pretexto, sale de la sala y se va a la cafetería, fuma, bebe, se toma un café para espabilarse y se sienta en los bancos que hay a cada lado de los pasillos donde pueden, con más libertad, levantar un poco el tono de voz para seguir hablando.¡ Basta ya !

Cuando yo me muera, no quiero todo este falso protocolo, ya dejaré bien claro lo que quiero que hagan conmigo.

Tu y yo, madre mía, tenemos hecho un pacto, cuando Dios nos llame, estaremos juntas. También quiero que Anthony esté a mi lado.

No te he engañado al decirte que hoy tenía un día casi negro, estoy triste.

Las pocas veces que pensamos en la muerte, no lo hacemos en la nuestra, simplemente pensamos en la del otro. ¡Qué ilusos!

La muerte, un buen día, nos toca en el hombro a modo de saludo, y uno, sin apenas salir de su asombro contesta: ¿Quién? ¿Yo? La muerte responde: Si, tú, ¡Ven!

Para que veas que no exagero en todo lo que relato, paso a enviarte lo que he recogido de la conversación de un grupo de señoras que levantaban la voz sin darse cuenta.

La que no había preparado comida, decía que lo tenía fácil.

Cuando llegue a casa, pondré en un puchero agua, media cebolla y dos hojas de laurel, dejaré dar un hervor, añadiré unas patatas troceadas y, cuando vayan estando a punto, incorporaré unos trozos de bacalao que he comprado ya desalado, seguiré dejándolo todo junto unos minutos más y retiraré del fuego, ( habría que probar el punto de sal, esto lo digo yo ).

En una sartén, pondré un buen chorro de aceite, doraré en él unos dientes de ajo fileteados, echaré pimentón dulce y un poco del agua donde ha cocido el bacalao (la que sobra, me imagino que la tirará, le saldría aguado si la utiliza toda), mezclaré bien y volcaré el contenido de la sartén sobre el bacalao y patatas.

Esta ajada, te resultará familiar, tú y yo, la utilizábamos también para la merluza.

Acabo ya, pero antes, quiero decirte que, hasta que la muerte llame a nuestra puerta, te escribiré muchas cartas, te repetiré una y mil veces lo mucho que te quiero.
No olvides de darle un fuerte abrazo, de mi parte, a tu vecino Josep, me acuerdo mucho de él, le imagino tan solo…
Besos y abrazos de toda la familia. Kasioles